La revolucionaria prueba de saliva que podría ponerle fin a la pandemia
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La revolucionaria prueba de saliva que podría ponerle fin a la pandemia de COVID

El corresponsal de medicina de la BBC explora cómo una prueba de saliva semanal -rápida, ágil y confiable- podría ser el camino para regresar a la normalidad.
18 de julio, 2020
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¿Que pasaría se hubiese una manera de retornar a como se vivía antes del coronavirus? No más distanciamiento social, no más mascarillas, no más temor de infección de covid-19. Obviamente la razón de todas las restricciones tienen el objetivo de repeler el virus y minimizar el contagio. Lo que necesitamos es una manera rápida y confiable de detectar aquellos en nuestro entorno que están infectados.

El primer problema es que menos de una en cuatro personas que dan positivo en la prueba de coronavirus manifiesta síntomas el día en que hacen la prueba.

Eso crea el riesgo de que el virus se propague por personas que no están conscientes de que están infectadas.

Un segundo problema es la prueba misma. La mejor manera actual de detectar el coronavirus implica tomar una muestra de mucosa introduciendo un hisopo en el fondo de la garganta y dentro de la nariz. Es posible que yo sea excesivamente sensible, pero encuentro la idea que me metan un hisopo hasta las amígdalas y luego arriba por las fosas nasales un tanto desagradable y me da ansias de vomitar. El procedimiento sólo dura unos segundos, pero no estoy seguro de que quiera hacerlo cada semana, como propone el NHS (el sistema de salud pública de Reino Unido).

Una prueba de mucosa con hisopo

Getty Images

Un tercer factor es el tiempo. La muestra tomada con el hisopo, o prueba de reacción en cadena de la polimerasa (RCP) tiene que ser enviada a un laboratorio que se demora unas horas en procesarla. Nueve de cada 10 personas que asisten en auto a uno de los centros de pruebas reciben los resultados dentro de 24 horas. Pero todavía no es un servicio instantáneo.

Así que lo que necesitamos es una manera rápida, ágil y confiable de hacer la prueba de coronavirus.

Ya se están haciendo experimentos con pruebas con hisopos de rápido resultado, que sería un gran paso adelante.

Pero la prueba de saliva podría ser revolucionaria.

Imagínate que todo lo que tuvieras que hacer es escupir en una probeta para ver si tienes el coronavirus.

Está bien, no es así de sencillo. La muestra de saliva tiene que ser enviada a un laboratorio, pero el resultado pude salir mucho más rápido que el del hisopo.

Jayne Lees y su familia están tomando parte en un ensayo de prueba de saliva que se realiza en Southampton (una ciudad portuaria en el sur de Inglaterra).

family test

BBC

Observé cómo Jayne y sus tres hijos adolescentes, Sam, Meg y Billy, sentados alrededor de una mesa, escupían en una cuchara y vertían la saliva en una probeta.

Un hisopo puede ser muy invasivo, especialmente si no te estás sintiendo muy bien”, dice Jayne. “La prueba de saliva es mucho más fácil”.

Más de 10.000 médicos de cabecera y otros trabajadores clave con sus familias en esa ciudad están participando en el proyecto.

Mujer escupiendo en una cuchara

BBC

“Creemos que la saliva es un fluido muy importante para analizar”, comenta Keith Godfrey, uno de los coordinadores del experimento en la Universidad de Southampton.

La glándulas salivares son el primer lugar del cuerpo que infecta el virus. Parece ser que las personas registran positivo en su saliva antes de en el resto de los ductos respiratorios.”, señala.

“Si lo que buscamos es detectar a las personas en los estados primarios de la infección, este bien puede ser el camino hacia adelante”.

El éxito del ensayo depende de qué tan exacta sea la prueba de saliva para detectar coronavirus.

Procesando saliva

BBC

Las muestras del ensayo en Southampton están siendo procesadas en los laboratorios gubernamentales de la Agencia de Salud de Animales y Plantas, en el condado de Surrey. Las muestras se mezclan en una solución que se calienta para que suelten el material genético del virus. El método, conocido como RT-Lamp (amplificación isotérmica mediada por bucle), toma unos 20 minutos, comparado a las varias horas que toma la prueba de RCP.

“Estamos muy entusiasmados”, declara el profesor Ian Brown, jefe de virología. “Hemos logrado importantes avances en las últimas semanas, en términos de superar los desafíos técnicos del uso de una prueba de saliva”.

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Si el ensayo piloto funciona, toda la ciudad de Southampton, más de 250.000 personas, podría tener acceso a pruebas de saliva semanales.

“Si estamos dispuestos a reabrir la sociedad y la economía, esta podría ser la manera de monitorear la presencia del virus en comunidades y detectar los brotes antes de tener que necesitar confinamientos”, afirma el profesor Godfrey.

Mapa de Reino Unido con imágenes gráficas de gotículas

Emma Russell
Si el ensayo de Southampton funciona, todo Reino Unido podría tener acceso a la prueba semanal de saliva.

A algunas personas les gustaría ir más lejos. Un grupo de científicos liderados por el profesor Julian Peto, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, sugiere que toda la población en Reino Unido debería tener acceso semanal a las pruebas de saliva para coronavirus.

Arguyen que la epidemia de covid-19 podría “acabarse y restaurar la vida normal” si se lleva a cabo una vigilancia en masa. Eso significaría un enorme aumento en las pruebas de laboratorio. Actualmente, el gobierno dice que puede realizar 300.000 pruebas diarias, pero esa cifra tendría que aumentar a 10 millones al día.

La manera como funcionaría sería así: haces tu prueba de saliva y la envías. En el lapso de 24 horas recibes el resultado. Si es positivo, tú y tu familia tendrían que entrar en aislamiento. Los restaurantes y otros sitios públicos podrían solicitar evidencia de resultados negativos recientes antes de permitir la entrada de clientes. La esperanza es que la identificación temprana de los infectados terminaría rápidamente con la epidemia.

Mensaje de texto

BBC
Un mensaje de texto confirmaría si la prueba es negativa o positiva.

Naturalmente el programa sería costoso, tal vez hasta US$1.250 millones al mes. Pero esta es una pequeña fracción del impacto del coronavirus en la economía británica. El ente encargado de responsabilidad presupuestaria indica que la crisis probablemente costará a Reino Unido unos US$400.000 millones este año fiscal, y posiblemente más.

Uno de los problemas sería el cumplimiento. ¿Cuántos de nosotros estarían dispuestos a escupir en una probeta todas las semanas? Podría parecer una pérdida de tiempo. Pero la otra cara de la moneda es que se podría ser el completo fin del distanciamiento social. ¿No aprovecharías esa oportunidad?

Si funcionase significaría el fin de las mascarillas, los pasillos de una sola vía en las tiendas, el fin del aislamiento de millones de personas ancianas y vulnerables. Podrías volver a abrazar otra vez a tus amistades y abuelos.

Algo menos ambiciosos pero más dirigido a objetivos específicos también podría tener un impacto importante. Las escuelas podrían hacer pruebas semanales a los estudiantes y al personal. Las pruebas frecuentes de saliva también podrían realizarse en hogares de cuidado o áreas de brotes. Se podrían instalar laboratorios en aeropuertos para que los pasajeros que llegan y salen puedan ser sometidos a pruebas mientras esperan el vuelo.

Hay mucho que está en juego con el ensayo de Southampton. Una situación que podría complicar las cosas es que la incidencia de coronavirus en esa ciudad está bajando. Jayne Lees y su familia han tenido dos resultados negativos hasta ahora. Sospecho que lo mismo se podría decir de todos o casi todos los que están tomando parte en el ensayo.

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BBC

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Para que ese estudio funcione, se deben poder identificar tanto muestras positivas como negativas.

Pero los hijos de Jayne se encuentran entre aquellos que esperan que esos obstáculos se puedan librar y que las pruebas de saliva a nivel masivo se conviertan en la solución.

“Sería estupendo, nos libraríamos de la pandemia de una vez por todas”, expresa Sam, de 19 años. “Cambiaría la vida de la gente”.

* Como corresponsal de Medicina de la BBC desde 2004, Fergus Walsh ha reportado sobre la amenaza de enfermedades globales como la gripe aviar, gripe porcina, SARS, MERS y ébola.


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Cuartoscuro

“No tengo dinero ni trabajo”: Refugiados duermen en la calle en Tuxtla a la espera de documentación

Más de 100 mil personas pidieron asilo en México en 2021, muy por encima de las 70 mil que pidieron protección hace dos años. Cientos permanecen atrapadas en Chiapas a pesar de haber sido reconocidas como refugiadas.
Cuartoscuro
4 de noviembre, 2021
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Jesús Salas, venezolano de 35 años, está atrapado en Chiapas. Llegó a México a principios de junio junto a su esposa, Paola Reyes, de 27 años; y sus cuatro hijos: Eudys José, de 18; Marianyelis Kisbel, de 12; Yonaiker Jesús, de 10; y Jhoneiker Antonio, de 10 meses. 

Todos ellos son refugiados reconocidos por la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) pero llevan dos semanas durmiendo en la calle frente a la oficina del Instituto Nacional de Migración (INM) de Tuxtla-Gutiérrez. 

Cada noche, más de medio centenar de refugiados pernoctan allí, a la intemperie, a la espera de que se tramiten las tarjetas de residente permanente a las que tienen derecho por ley y que les permitiría abandonar Chiapas. 

“Nos están discriminando. Venimos a que nos entreguen nuestras tarjetas. Hace como un mes venías y en tres días te la daban, pero ahora no”, se queja Salas, en conversación telefónica. Tiene a su espalda un calvario para llegar hasta aquí. 

Su objetivo era llegar a Estados Unidos, pero México los mantuvo encerrados en Tapachula, Chiapas. Harto de no tener trabajo ni oportunidades, trató de avanzar en caravana a finales de agosto, pero ante la represión de la Guardia Nacional decidió darse la vuelta y aguardar en Tapachula

El pasado 28 de septiembre, la Comar les entregó su constancia como refugiados. Cuando ya veían una luz en el camino se dieron cuenta de que para avanzar no bastaba con la constancia: necesitaban documentación expedida por el INM. Sin embargo, Tapachula está colapsada, con más de 70 mil solicitudes de refugio este año, así que el trámite es muy lento. Por eso, la familia Salas trató de alcanzar Tuxtla-Gutiérrez. 

Lee también: Septiembre rompe récord de detenciones de migrantes en México; más de 190 mil han sido asegurados en 2021

El 20 de octubre, cuando había transcurrido casi un mes desde que fueron reconocidos como refugiados, Salas, su esposa e hijos fueron detenidos por el INM en Huixtla. Pasaron una noche encerrados y después les pusieron nuevamente en libertad.

La política de la dependencia de migración es impedir que migrantes y solicitantes de asilo salgan de Tapachula. No obstante, la ley dice que quien pide protección tiene derecho a moverse dentro del estado en el que inició su trámite. Migración, por el contrario, tiene la orden de impedir toda circulación, incluso dentro de las fronteras de Chiapas.

Animal Político quiso conocer la versión del INM pero al cierre de la edición no había recibido respuesta. 

“Tengo fiebre y dolor de huesos. Fui al medico, me salió negativo de COVID-19 y me mandaron paracetamol”, explica Salas. Cada noche se cubre con varias cobijas y pasa la noche a la intemperie, expuesto a la lluvia y el frío. 

Con ellos, unas 30 personas procedentes, en su mayoría, de Honduras, El Salvador y Nicaragua. Todos ellos son refugiados, es decir, personas que el estado mexicano se comprometió a proteger, pero que se ven obligados a pernoctar al raso para lograr el documento que les permita viajar por el país y lograr conseguir un trabajo.

México superó el pasado mes de octubre las 100 mil solicitudes de asilo, lo que supone todo un récord. En 2019 se registraron 70 mil 400 peticiones, y fue el año en el que más se contabilizaron. Ahora, a falta de 2 meses para cerrar 2021, la Comar tiene registradas 108 mil 195 peticiones de asilo. 

De las personas que solicitaron asilo, 37 mil 591 son haitianos, que por primera vez superan a los hondureños en número; 33 mil 578 son hondureños; 7 mil 915 son cubanos; 5 mil 433, salvadoreños y 5 mil 294 son chilenos, aunque en realidad se trata de hijos de haitianos que nacieron en el país sudamericano. 

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“Tenemos unas cifras que no se habían visto hasta el momento”, explica Andrés Ramírez, coordinador de la Comar, que explica que el fenómeno de los haitianos ha desbordado las expectativas. Por eso, la institución que coordina, junto con agencias internacionales como Acnur, buscan alternativas para que el INM se haga cargo de esta comunidad. 

Este año la Comar lleva resueltas 31 mil 787 solicitudes, en su mayoría de forma positiva. A pesar de que en 2021 se han duplicado el número de trámites respecto al año anterior, la institución apenas logró resolver el 28% de las peticiones tramitadas este año, lo que da muestra del colapso que sufren sus oficinas. 

De los más de 108 mil solicitantes, casi 75 mil pidieron refugio en Tapachula y otros 5 mil en Palenque, por lo que Chiapas concentra la gran mayoría de trámites. 

El colapso no afecta solo a la Comar. También al INM, cuyas oficinas en Tapachula, por ejemplo, no dan cita hasta enero. O hasta marzo si uno acude a la sede de Ciudad Hidalgo, justo en la frontera con Guatemala. 

Hartos de estar encerrados en Tapachula sin posibilidad de regularización, cientos de migrantes salieron en caravana el pasado 23 de septiembre. Actualmente se encuentran en Pijijiapan, a poco más de 150 kilómetros de su lugar de partida. 

Juan Salas y su familia decidieron que la caravana no era para ellos. Siguieron paso a paso el reglamento mexicano, cumplieron a rajatabla las exigencias de las autoridades, fueron reconocidos como refugiados y, a pesar de todo, siguen durmiendo en la calle y bañándose en un cuarto que unos compañeros nicaragüenses han logrado rentar.

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