Qué síntomas produce la ansiedad y en qué se diferencia de la depresión
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Qué síntomas produce la ansiedad y en qué se diferencia de la depresión

A pesar de la gran cantidad de personas afectadas y de los diversos estudios sobre la ansiedad, el trastorno sigue siendo un gran desafío para los especialistas.
9 de febrero, 2022
Comparte

La ansiedad es común en todo el mundo.

“Es un sentimiento difuso de malestar, un sentimiento desagradable de aprensión que muchas veces se acompaña de tensión, anticipación de escenarios de riesgo, muchas veces poco realistas, y diferentes manifestaciones físicas”, explica la psiquiatra Gabriela Bezerra de Menezes, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

Es como una señal de advertencia del cuerpo ante un peligro.

La ansiedad es una de las principales causas de ausentismo laboral en todo el planeta. Y al menos un tercio de la población mundial se verá afectada a lo largo de su vida, incluidos los niños y adolescentes.

Según una encuesta del Instituto Ipsos, la pandemia de coronavirus ha empeorado la salud mental de casi la mitad de los adultos en 30 países.

Pero, ¿en qué momento aquella “primera” ansiedad, como la preocupación, el miedo o el malestar en vísperas de un acontecimiento importante, se transforma en una “segunda” ansiedad, o mejor dicho, en un problema de salud que afecta tanto que muchos se sienten paralizados al punto de no poder trabajar?

Esto suele ocurrir cuando la respuesta natural a las amenazas o a la incertidumbre se vuelve demasiado intensa o demasiado frecuente, y da como resultado trastornos de salud mental con síntomas como náuseas, dificultad para respirar, pérdida de apetito, insomnio, mareos, sudoración, fatiga, malestar estomacal, latidos del corazón e incapacidad para conocer gente o salir de casa.

Los especialistas aún no están seguros de qué causa todo esto, pero ya tienen algunas respuestas sobre cuándo buscar ayuda, los desencadenantes más comunes, los tratamientos más efectivos y el fuerte vínculo entre los trastornos de ansiedad y otras enfermedades.

“Los trastornos de ansiedad rara vez ocurren de forma aislada. Trastornos mentales comórbidos como la depresión y los trastornos por uso de sustancias que ocurren en el 60% al 90% de los casos”, explica Antônio Geraldo da Silva, presidente de la Asociación Brasileña de Psiquiatría, en entrevista con BBC News Brasil.

A pesar de la gran cantidad de personas afectadas y de los diversos estudios sobre la ansiedad, es importante dejar claro que sigue siendo un gran desafío para los especialistas.

Ilustración de cactus perforando a un globo.

Getty Images
Los expertos dicen que es necesatio mirar más de cerca y buscar ayuda profesional para la ansiedad cuando se vuelve constante y afecta la calidad de vida.

“Los trastornos de ansiedad suelen estar infradiagnosticados y se estima que la mitad de los individuos no reciben el diagnóstico correcto”, asegura Menezes, quien también es supervisor clínico e investigador del Programa de Ansiedad, Obsesiones y Compulsiones del Instituto de Psiquiatría de la UFRJ y catedrático de la Universidad Federal Fluminense (UFF).

¿Cuándo y cómo buscar ayuda?

Los expertos dicen que es necesario mirar más de cerca y buscar ayuda profesional cuando la ansiedad se vuelve constante, afecta la calidad de vida e involucra mucho más que el factor desencadenante.

En términos más concretos, cuando se te hace difícil afrontar y realizar las tareas del día a día, cuando te estresas o te preocupas demasiado por pequeñas cosas o cuando esa sensación de ansiedad (como sentir el estómago apretado) dura días y días.

Eso, además de los síntomas mencionados anteriormente, como cambios de humor, dificultad para concentrarse, sudoración y mareos.

Se habla mucho sobre el impacto que tiene la vida moderna, las redes sociales y la pandemia de covid-19 en la ansiedad generalizada, pero este fenómeno no es nuevo.

Séneca, un filósofo andaluz que solía prepararse para lo peor, ya había llamado la atención sobre el comportamiento ansioso en el Imperio Romano.

A principios del siglo XVII, el dramaturgo inglés William Shakespeare observó y escribió sobre personajes con comportamientos ansiosos y obsesivos, como Lady Macbeth y el propio Hamlet.

Tres siglos después, el psicoanalista austriaco Sigmund Freud analizó clínicamente el fenómeno de las crisis de pánico, en un momento en el que aún no existían términos científicos y diagnósticos sobre este problema de salud mental.

También hay una perspectiva evolutiva sobre esto.

Según el Sistema de Salud Pública (NHS) de Reino Unido, la ansiedad es una reacción natural en el cuerpo humano a menudo vinculada a lo que se llama “pelear o huir” (fight or flight), que es una especie de instinto de conservación de un animal rodeado por depredadores en la naturaleza.

El organismo, a través de instrumentos como el sistema nervioso y las hormonas, percibe el peligro, centra la atención en él, promueve cambios en el cuerpo -como acelerar los latidos del corazón-, y aporta una dosis de adrenalina como reacción.

Mujer a punto de ahogarse.

Getty Images
Se habla mucho sobre el impacto de la vida moderna, las redes sociales y la pandemia del covid-19 en la ansiedad generalizada, pero este fenómeno no es nuevo.

El problema es cuando esto es excesivo y diario.

Y cuando el gatillo que desencadena esta ansiedad excesiva es de diferentes y múltiples naturalezas, como ambiental, genética, psicológica y de desarrollo.

Puede ser una situación específica y concreta, como la enfermedad de un ser querido, la pérdida de un empleo, una situación de violencia, el miedo a ser avergonzado en público.

Pero muchas veces este exceso de ansiedad también surge de algo que ni siquiera la persona sabe qué es.

O la persona sabe de dónde viene y comprende que no hay razón para toda esta reacción desproporcionada, pero aun así no puede controlarla.

“La ansiedad se vuelve patológica cuando comienza a interferir en la vida del individuo, impactándola negativamente y generando sufrimiento, malestar emocional y pérdida de calidad de vida”, explica Menezes, de la UFRJ.

En estas situaciones, se debe buscar la ayuda de un servicio especializado para evaluar la presencia de un posible trastorno de ansiedad”, agrega.

Algunas personas enfrentan problemas u obstáculos para buscar atención especializada y son capaces de avanzar en este proceso hablando del tema con familiares o amigos, por ejemplo.

Esta situación también puede ser muy difícil para los niños y adolescentes, un grupo muy afectado por problemas de salud mental y que encuentra difícil exponer estos síntomas y buscar ayuda, especialmente ahora durante la pandemia.

Un estudio liderado por el profesor y psiquiatra Guilherme Polanczyk, de la Universidad de São Paulo (USP), con cerca de 6.000 jóvenes de 5 a 17 años, mostró en octubre de 2021 que el 36% de ellos presentaba síntomas de ansiedad y depresión en niveles que exigen evaluación clínica.

Parte de esto está ligado a temores relacionados con la covid-19 y a las restricciones al movimiento de personas adoptadas por funcionarios gubernamentales para prevenir la propagación del coronavirus, como el cierre de escuelas.

Ilustración de mujer mirando algo sobre un fondo rosa.

Getty Images
La ansiedad también puede afectar a niños y adolescentes.

¿Cuáles son los principales tratamientos para los trastornos de ansiedad?

El tratamiento para pacientes con trastornos de ansiedad implica identificar la intensidad y la gravedad de su condición de salud específica.

Las principales formas de tratamiento son terapéuticas (con un psicólogo, psicoterapeuta o psicoanalista), así como psiquiátricas y farmacoterapéuticas (con psiquiatría y psicoterapia).

Pero cada caso es diferente y el mejor tratamiento debe ser definido por el profesional sanitario que acompaña al paciente.

“En los trastornos de ansiedad más leves, se puede recomendar el tratamiento con psicoterapia solo”, explica Silva, de la Asociación Brasileña de Psiquiatría.

“Para las condiciones moderadas o graves, es necesario combinar la psicoterapia con la medicación; esta es la forma de tratamiento más eficaz, con mejor respuesta y calidad de vida”, añade.

La psicóloga Juliana Vieira Almeida Silva, autora del libro “Ansiedade, Medo e Preocupações: Manual da Mente Tranquila”, cita la terapia cognitivo-conductual (TCC) como una de las intervenciones principales y más efectivas, que enseña al paciente -a través de la conversación entre paciente y terapeuta- a identificar y lidiar con pensamientos, creencias y sentimientos negativos, rompiendo el ciclo que los rodea.

De acuerdo con este enfoque, explica Almeida Silva, “los trastornos psicológicos surgen de una forma distorsionada de la percepción de los hechos de la vida cotidiana y esto influye en el comportamiento y afecta, la mayor parte del tiempo, la vida de la persona”.

Además de los tratamientos tradicionales mencionados anteriormente, existen otras herramientas de autoconocimiento y autocuidado que pueden ayudar con la ansiedad, como la meditación, técnicas de concienciación y de respiración, la psicoeducación (conocer su condición y compartirla con familiares, pensar y hablar sobre el tema, y hacer que el paciente se sienta más activo en su recuperación).

También puede ayudar el ejercicio físico (como caminar), cambios en la dieta, escribir diarios (anotar pensamientos y sentimientos) e identificar actividades que hagan bien (para algunos, puede ser escuchar música, por ejemplo).

Los grupos de apoyo, ya sean virtuales o presenciales, también pueden ser buenos para que algunas personas intercambien experiencias y opciones para lidiar con el problema, además de comprender que no están enfrentando todo esto solos.

Hay varios desencadenantes del comportamiento ansioso.

Getty Images
Hay varios desencadenantes del comportamiento ansioso.

Algunas personas también encuentran beneficios al evitar alimentos que pueden empeorar los síntomas, como la cafeína, o sustancias psicoactivas que pueden tener el mismo efecto negativo, como el alcohol.

Además, Silva afirma que “para aliviar los síntomas, sugerimos, siempre que sea posible, un alejamiento de los posibles desencadenantes“.

“Por ejemplo, si el trabajo representa un factor directamente agravante de la ansiedad, podemos solicitar una baja laboral por el tiempo que sea necesario”, agrega.

Todo esto puede parecer sencillo y práctico, pero Menezes, de la UFF y del Instituto de Psiquiatría de la UFRJ, destaca que aún existen muchos problemas, barreras y retos relacionados con estos trastornos de ansiedad.

Según ella, muchos pacientes no son diagnosticados, la mitad están mal diagnosticados y solo un tercio tiene acceso al tratamiento correcto.

Además, la especialista considera que la situación se agrava porque, “a pesar de las evidencias de la efectividad de diferentes intervenciones, hay un largo período de tiempo entre el inicio de los síntomas y la búsqueda de tratamiento”.

Pero las consecuencias no se limitan a la vida del paciente.

“Todavía hay un gran impacto en el sistema de salud, no solo por el gasto con el tratamiento, sino también por la búsqueda más frecuente de atención médica por síntomas físicos derivados de la ansiedad”, afirma la psiquiatra.

¿Cuál es la diferencia entre ansiedad y depresión?

“Tanto la ansiedad como la depresión paralizan al individuo y son consideradas enfermedades que restan calidad de vida y el placer de realizar actividades que antes eran placenteras.

Son trastornos que van de la mano, pero cada uno tiene sus síntomas y un tratamiento adecuado”, explica Silva.

Según la psiquiatra, la mayor diferencia es que la ansiedad se caracteriza por el miedo y la angustia constante, mientras que la depresión suele ser un trastorno en el que la persona se siente deprimida y no tiene motivación ni interés para realizar tareas que antes eran satisfactorias.

En general, la presencia de un trastorno de ansiedad se considera un factor de riesgo de depresión y viceversa. ¿Pero por qué?

Según un grupo de ocho investigadores de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, existe la perspectiva de una red interconectada en el área de la psicopatología (el brazo de la ciencia dedicado a la salud mental).

Explican que un trastorno psiquiátrico tiende a generar síntomas que desencadenan nuevos trastornos.

Por ejemplo, sentirse letárgico dificulta mantenerse activo durante el día, lo que luego se traduce en mayor tristeza e inquietud porque la persona no logró lo que pretendía hacer”, detalló el grupo de investigadores en un artículo publicado en 2020.

Ilustración de una mujer mirando la puerta casi cerrada en el fondo.

Getty Images
La presencia de un trastorno de ansiedad se considera un factor de riesgo de depresión y viceversa

Los investigadores sugirieron la posibilidad de que exista una especie de puente de estados mentales que conectaría la ansiedad y la depresión.

Además, hay varios síntomas comunes (y superpuestos) en estos dos trastornos que pueden ayudar a comprender la comorbilidad entre los dos. Como es el caso del dolor.

Según la Universidad de Harvard, los estudios científicos muestran que existe una relación anatómica entre la ansiedad, la depresión y el dolor, especialmente en pacientes con afecciones crónicas como fibromialgia, síndrome del intestino irritable, lumbalgia, migrañas y dolor neuropático (causado por daño nervioso).

“La corteza somatosensorial (la parte del cerebro que interpreta sensaciones como el tacto) interactúa con la amígdala, el hipotálamo y la circunvolución del cíngulo anterior (áreas que regulan las emociones y la respuesta al estrés) para generar la experiencia mental y física del dolor. Estas mismas regiones también contribuyen a la ansiedad y la depresión”, dice.

“Además, dos neurotransmisores, la serotonina y la noradrenalina, contribuyen a la señalización del dolor en el cerebro y el sistema nervioso. Estos neurotransmisores también están relacionados con la ansiedad y la depresión”.

Además, Silva, de la Asociación Brasileña de Psiquiatría, explica que los trastornos mentales comórbidos (como la ansiedad y la depresión) ocurren en el 60% al 90% de los casos y que hay un aumento en las tasas de trastornos depresivos y, en menor grado, de trastornos por uso de sustancias psicoactivas en los primeros años del trastorno de ansiedad.

Según el psiquiatra, la presencia de estas condiciones en la infancia, adolescencia o adultez temprana “aumenta el riesgo de trastornos depresivos y la probabilidad de un curso de depresión grave con cronicidad e intentos de suicidio“.

Además, los estudios científicos indican que “todos los trastornos de ansiedad, en particular el trastorno de pánico, la agorafobia y el trastorno de ansiedad social son fuertes factores de riesgo para el desarrollo de trastornos depresivos y abuso de sustancias”, dice Silva.

¿Cuáles son los principales tipos de trastorno de ansiedad?

Dentro del grupo de trastornos de ansiedad, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), de la Asociación Americana de Psiquiatría, se encuentran el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad social, la agorafobia, la fobia específica, el trastorno de ansiedad por separación y el mutismo selectivo.

“Aunque ya no forma parte del grupo de Trastornos de Ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) comparten muchas características con estos últimos, incluyendo la presencia frecuente de síntomas de ansiedad“, dice Menezes.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC), mencionado por el psiquiatra, suele describirse como una enfermedad crónica en la que el cerebro se ve afectado por pensamientos, ideas o imágenes angustiantes, lo que genera aún más ansiedad.

Se caracteriza por comportamientos y actos mentales repetitivos, así como compulsiones.

Generalmente, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) ocurre en pacientes que han experimentado un evento traumático como un accidente, abuso sexual, secuestro, y genera síntomas físicos y psicológicos como pensamientos intrusivos y recuerdos involuntarios repetidos.

Ilustración de un hombre mirando una ola que viene hacia él.

Getty Images
Los estudios científicos indican que existe una relación anatómica entre la ansiedad, la depresión y el dolor.

Según el Sistema de Salud Pública de Reino Unido (NHS), un paciente con trastorno de estrés postraumático revive el episodio traumático mediante flashbacks o pesadillas.

Puede tener dificultad para dormir y para concentrarse, y puede experimentar irritación y culpa.

Estos pacientes tienden a evitar situaciones o personas que recuerdan el evento traumático.

Almeida Silva, psicóloga y también profesora de Univali, le dice a BBC News Brasil que los trastornos de ansiedad van de la mano con otras comorbilidades.

“Por ejemplo, un paciente puede tener un trastorno de ansiedad generalizada (TAG) y un trastorno de pánico al mismo tiempo”, señala.

El TAG, o trastorno de ansiedad generalizada, suele describirse como una ansiedad excesiva y constante que afecta las actividades diarias del paciente, manifestándose casi todos los días durante al menos 6 meses.

El Sistema de Salud Pública de Reino Unido define el TAG como una afección a largo plazo que causa ansiedad por varios tipos de problemas y situaciones, en lugar de un evento específico.

Los pacientes con TAG se sienten ansiosos la mayor parte del tiempo y pueden tener dificultades para recordar cuándo se sintieron relajados por última vez, por lo que es común que cuando se resuelve un pensamiento ansioso, otro parezca ocupar el lugar del anterior.

Los expertos definen el trastorno de pánico como ataques de pánico frecuentes.

Aquí los síntomas son físicos y psicológicos. Es común que las personas que experimentan estos ataques confundan los síntomas de una crisis con los de un ataque cardíaco y terminen en una sala de emergencias.

Entre los síntomas se encuentran dolor de pecho, escalofríos, palpitaciones, sudoración, sensación de atragantamiento, entre otros.

Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, una persona con trastorno de ansiedad por separación siente una ansiedad persistente cuando la persona con la que tiene un vínculo muy cercano (madre, padre, cónyuge, hijo) se separa de ella.

La intensidad que se siente es mayor de la esperada para su edad y puede llevar a decisiones que limiten su convivencia y desarrollo en el mundo.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívala para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=n1K5b93F7Dg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Contenido patrocinado
Cuartoscuro

Crimen fragmentado y diversificado: para 2020, ya sumaban 150 los grupos criminales operando en todo México, revela estudio

La información recabada en 2020 y que se presenta hoy identifica al Cártel Jalisco Nueva Generación como el de mayor presencia en el país, aunque predominan los grupos criminales pequeños. La pandemia permitió a las organizaciones delictivas diversificar sus actividades, señala el informe.
Cuartoscuro
Comparte

Durante 2020, el Programa de Política de Drogas (PPD) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) documentó la presencia de 150 grupos criminales que operan en todo el país —la mayoría de ellos surgidos de la fragmentación de grandes organizaciones delictivas del pasado— y que ya no se dedican solo al narcotráfico, sino también al robo, la extorsión y el comercio al menudeo de productos y sustancias ilícitas. De esas agrupaciones, 51 tienen presencia en la Ciudad de México.

A través de la recopilación y sistematización de poco más de 9 mil noticias publicadas durante 2020 en medios locales, nacionales e internacionales, que hacían referencia al escenario criminal del país, los investigadores del PPD construyeron la Base de Datos de Presencia Criminal en México 2020 (BACRIM 2020), con la cual pudieron documentar, además, que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es el grupo con mayor presencia en el país al operar en 23 entidades. Le siguen el Cártel de Sinaloa y la Nueva Familia Michoacana con presencia en 14 y ocho estados, respectivamente.

La base de datos, cuyos resultados y análisis se presentarán públicamente esta mañana, señala que las entidades donde mayor número de grupos criminales operan son, además de la CDMX, que encabeza la lista, Guerrero, Morelos, Chihuahua, Estado de México y Michoacán. En cada una de ellas, se documentó la presencia de entre 10 y 15 grupos criminales.

Alejandro Pocoroba, investigador del PPD, señaló en entrevista que en 2006, poco antes del inicio de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, se tenía conocimiento de la operación de seis grandes organizaciones criminales: los cárteles de Juárez, Tijuana, del Golfo-Zetas, Los Valencia o Milenio, La Familia Michoacana y el de Sinaloa.

Al paso de los años, estas organizaciones han cambiado, se han fragmentado y han diversificado sus actividades, y si bien es cierto que los 150 grupos criminales documentados por el PPD no son tan grandes como los otros seis, ahora se tiene conocimiento de células más pequeñas que trabajan en coordinación con las organizaciones más grandes.

“Han ido diversificando sus actividades, es decir, ya no solamente se dedican al tráfico de drogas, sino también al tráfico de armas, el tráfico de otro tipo de estupefacientes, ya no solo naturales sino también químicos, por ejemplo, el fentanilo, o bien, a la extorsión y el robo”, explicó el investigador.

“Los enemigos de mis enemigos son mis amigos”  

Esta base de datos, dijo Pocoroba, es única en su tipo y cuenta con un valor agregado al mostrar las alianzas y rivalidades de estos grupos criminales, lo que les ha permitido ir ganando terreno en el país.

Haciendo una comparación entre los grupos más grandes, el CJNG y el Cártel de Sinaloa, se pudo documentar que las ramificaciones del CJNG son más extensas que las del Cártel de Sinaloa, pues presentaron una mayor cantidad de aliados y rivales en una extensión mayor de territorio. 

Mientras se identificaron 15 aliados del CJNG, fueron solo siete en el caso del Cártel de Sinaloa. Respecto de los rivales, se identificaron 17 del CJNG y siete del Cártel de Sinaloa. 

“Una alianza muy interesante es la de Cárteles Unidos, que son diferentes organizaciones que estaban peleando en Guanajuato y Michoacán contra el Cártel Jalisco Nueva Generación. Tenemos más de cinco organizaciones peleando contra una sola organización”, subrayó el investigador.

El caso de la CDMX, detalló Pocoroba, llama la atención porque durante años las autoridades locales se empeñaron por negar que en la capital del país operaban cárteles, hasta el 26 de junio de 2020, cuando el CJNG atacó al secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch. La presencia y alianzas de estos grupos ya no pudieron negarse. 

“Es muy interesante cómo el Cártel Jalisco hace alianzas para atacar al secretario Omar García Harfuch, es decir, hay una disponibilidad por parte de estas organizaciones más pequeñas para colaborar con organizaciones más grandes que les tocan sus intereses”, dijo Pocoroba.

Con el registro de 51 grupos criminales operando en la CDMX, la capital es la entidad federativa donde mayor número de grupos criminales operan. Aunque en su mayoría se trata de pequeñas bandas dedicadas al narcomenudeo y la delincuencia común, hay registros de grupos del crimen organizado como el CJNG, el Cártel de los Beltrán Leyva y La Familia Michoacana.

En el caso del CJNG, su actividad preponderante, según el PPD, tiene que ver con la extorsión a comerciantes en el Centro Histórico, una “limpieza” realizada en las alcaldías Gustavo A. Madero e Iztapalapa y amenazas específicamente en contra de La Familia Michoacana.

“La lucha en contra de la Unión Tepito y la Anti-Unión Tepito también fue registrada por las noticias. Ambos bandos se dedican a la extorsión, robo a transeúnte, transportistas y secuestro, entre otros. Sin embargo, el conflicto se intensificó cuando el CJNG empezó a apoyar a la Fuerza Anti-Unión Tepito para adentrarse a la ciudad y poder contar con un mayor poder territorial”, revela el informe del PPD.

Otras de las actividades delincuenciales documentadas en la CDMX tienen que ver con el lavado de dinero, el otorgamiento de préstamos a pequeños comerciantes y el narcomenudeo. 

“Muchas de estas actividades son realizadas por pequeñas bandas protegidas por el CJNG, por ejemplo, El Araña o El Balín, quienes luchan en contra de sus rivales por el control del mercado local de drogas”, señala el informe.

A pesar de que durante la investigación no se registró actividad directa del Cártel de Sinaloa en la CDMX, sus aliados sí están en la entidad. “Uno de estos es ‘La Emperatriz del Narco’, Blanca Margarita Cázeres, quien es reconocida por lavar dinero para Sinaloa y por sus negocios con ‘el Chapo’ Guzmán. Entre sus negocios se encuentran casas de cambio, importación y exportación de mercancía, y comercio de cosméticos, ropa y juguetes”.

Entrega de despensas y toque de queda, acciones frente al COVID-19

Ante la crisis generada a causa de la pandemia, los grupos criminales y las propias fuerzas de seguridad tuvieron que modificar sus actividades y la forma de mantener presencia en los territorios donde operan.

De acuerdo con los hallazgos del PPD, en los primeros meses de la emergencia sanitaria, buena parte de los grupos criminales asumió un rol beneficiario repartiendo despensas —incluso dinero en efectivo— y vigilando que las medidas sanitarias para evitar la propagación del virus se cumplieran.

Incluso, en algunas entidades como Guerrero y Sinaloa, estos grupos impusieron sus propias reglas como toques de queda y controles de movilidad. Quienes no las cumplieron recibieron reprimendas como golpes con tablas en los glúteos. Estos castigos, en algunos casos, quedaron documentados en videos que se compartieron y viralizaron en las redes sociales.

“De la búsqueda realizada en fuentes abiertas se encontraron 388 noticias relacionadas con despensas y otros apoyos otorgados por grupos criminales a la población. A pesar de que esta es una práctica que se realiza hace ya varios años, la pandemia la intensificó y fue utilizada para ganar apoyo social en poblaciones que se sintieron abandonadas por el gobierno y por la falta de apoyos gubernamentales”, señala el informe del PPD.

Se identificaron 15 grupos que entregaron despensas en 13 estados: Tamaulipas, Sinaloa, Colima, Guerrero, Aguascalientes, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Morelos, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí y Veracruz. Particularmente, estos apoyos se entregaron entre abril y junio de 2020 y después se convirtieron en acciones esporádicas en fechas particulares como el Día del Niño o la Navidad. 

Aunque el gobierno federal respondió a estas ayudas otorgadas por grupos criminales dando instrucciones a las fuerzas de seguridad para detener a quienes distribuyeran las despensas que repartían los cárteles, el PPD solo pudo documentar dos casos en los cuales se realizó una detención, pero en ninguno de ambos casos se detuvo a personas por el hecho de entregar despensas, sino porque portaban armas o drogas ilícitas.

Otras de las medidas de protección que los grupos criminales implementaron en los territorios en los que tienen presencia fue racionalizar insumos varios —comenzando con las bebidas alcohólicas— e implementar toques de queda.

Se trató de medidas que, aunque parecían tener el objetivo de disminuir la propagación del COVID-19, se observó que tenían otros intereses.

Por ejemplo, en agosto de 2020, explica el PPD, una orden del Cártel de Sinaloa obligó a los expendios de cerveza a no vender su producto después de las 11:00 de la noche con la finalidad de evitar congregaciones y, consecuentemente, la propagación de la COVID-19. 

“Sin embargo, parece que el interés era doble dado que el grupo criminal empezó a vender clandestinamente alcohol después de esa hora y a unos precios más altos que los establecidos por los expendios. Esto generó descontento en redes sociales en donde compararon al Cártel de Sinaloa con Los Zetas, calificándolos de extorsionadores. Los mensajes publicados en redes sociales tuvieron su efecto: una nueva orden del cártel prohibió el cierre de expendios en Culiacán acabando con las restricciones de cerveza en la ciudad”, dice el informe.

La mayoría de estas medidas, subrayan los investigadores del PPD, se observó al principio de la pandemia, pero después de algunos meses ya no hubo más información sobre ellas. Esto se puede deber a que los medios de comunicación —que fueron la principal fuente de investigación para la creación de esta base de datos— decidieron ya no publicar notas informativas al respecto, o bien, los grupos criminales dejaron de implementar estas medidas volviendo a sus actividades cotidianas.

“Cualquiera que haya sido la razón, el hecho de que los grupos criminales expandieran su gobernanza y su control territorial implementando este tipo de acciones, demuestra los vacíos de poder existentes por el Estado que permiten la expansión y control territorial por parte de grupos criminales”, agrega el documento.

Aunque la base de datos ya es pública y puede descargarse, este miércoles 4 de mayo el PPD ha convocado a un encuentro virtual en el que se presentarán a detalle los resultados de su análisis y los investigadores discutirán los hallazgos.

Según Alejandro Pocoroba, se pretende que este ejercicio continúe y cada año se actualicen los datos, a fin de contar con una radiografía puntual de la operación, las alianzas y la diversificación de actividades de los grupos criminales en México.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.