Qué se sabe del hombre de 21 años sospechoso del tiroteo que dejó al menos 20 muertos - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Qué se sabe del hombre de 21 años sospechoso del tiroteo que dejó al menos 20 muertos

Un joven de 21 años entró este sábado en una tienda de Walmart en El Paso, cerca de la frontera de Estados Unidos con México, y comenzó a disparar.
4 de agosto, 2019
Comparte
tirador

AFP
La policía no identificó de forma inmediata al sospechoso, pero dijo que era un hombre blanco de 21 años.

Camina sembrando muerte de un lado a otro, con una camiseta negra, un pantalón marrón, protectores auditivos y un rifle de asalto.

Patrick Crusius, un joven de 21 años entró el sábado en una tienda de Walmart en El Paso, cerca de la frontera de Estados Unidos con México, y comenzó a disparar contra la gente que estaba allí: decenas de familias y otras personas que habían acudido a comprar materiales para el nuevo curso escolar.

Como resultado, al menos 20 personas murieron y otras 26 resultaron heridas, en uno de los peores tiroteos masivos en los últimos 20 años en Estados Unidos.

El fiscal distrital de El Paso, Jaime Esparza, indicó que la policía trata el caso como “terrorismo doméstico” y el sospechoso ha sido acusado de homicidio premeditado y buscarán la pena de muerte.

“Es un día triste en la historia de El Paso”, aseguró con anterioridad el gobernador del estado, Greg Abbott.

Según informó la policía el joven fue el único atacante y no se resistió a los oficiales al momento de ser arrestado.

De acuerdo con las autoridades, tras su detención, contó que su objetivo era “matar tantos mexicanos como fuera posible”.

Oriundo de la ciudad de Allen, al parecer, el sospechoso viajó durante nueve horas hasta El Paso para perpetrar la masacre.

Las motivaciones

La policía indicó que investigaba “potenciales nexos” del atacante con “grupos de odio” tras la aparición de un “manifiesto” que recurre al lenguaje de “supremacistas blancos”.

“Ahora tenemos un manifiesto de este individuo que indica en cierto grado una conexión con un posible crimen de odio”, afirmó el jefe de policía de El Paso, Greg Allen.

Durante la conferencia de prensa, las autoridades indicaron que el documento estaba cargado de “odio, intolerancia y fanatismo”.

Según el “manifiesto” el ataque fue una respuesta a la “invasión hispana de Texas”.

Kendall Long (L) comforts Kianna Long (R)

EPA
Afuera de la tienda se apreciaron escenas de dolor.

“Incluso si otros objetivos no inmigrantes tuvieran un mayor impacto, no puedo obligarme a matar a mis conciudadanos”, indica el documento que la policía investiga.

El texto también expresa simpatías hacia el autor de los tiroteos en la mezquita de Christchurch, en Nueva Zelanda, en los que 51 personas murieron en dos ataques consecutivos en marzo.

Otro lobo solitario

Varios conocidos del atacante contaron a medios estadounidenses que solía andar siempre solo en las escuelas y que era una persona muy callada y de pocos amigos.

Trump

Twitter
Una cuenta de Twitter que medios de EE.UU. atribureon al sospechoso mostraba u grupo de armas formando el apellido del presidente de Estados Unidos.

El Collin College, la escuela donde el sospechoso estudió de 2017 hasta este año, emitió un comunicado en el que también se ofreció a colaborar con las autoridades.

Según contó en un comunicado el representante al Congreso por Texas, Jeff Leach, Crusius se graduó de la Escuela Secundaria de Plano en 2017.

Una cuenta de Twitter con el nombre del sospechoso contiene tuits que incluyen un hashtag “BuildTheWall” (construye el muro, la frase de los seguidores del presidente de Estados Unidos), una foto con pistolas que forman la palabra “Trump” y publicaciones de Paul Joseph Watson, un youtuber de extrema derecha que trabaja con Alex Jones en InfoWars.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=rCXa2gRXlcM

https://www.youtube.com/watch?v=VhMGk9zH0Zo

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Gabriela a la izquierda, junto a su esposo José y su hermana Tania. Foto: Cortesía

Gabriela Gómez, la vendedora de comida asesinada en medio de un atentando en CDMX

Como quedó huérfana desde muy joven tuvo que salir para ganarse la vida, cocinando quesadillas y tlacoyos en distintos lugares
Gabriela a la izquierda, junto a su esposo José y su hermana Tania. Foto: Cortesía
Comparte

A Gabriela Gómez Cervantes, de 26 años, la mató una bala perdida y la mala suerte. Era una mujer pobre en medio de la colonia más lujosa de la Ciudad de México a la que alcanzó un proyectil de una guerra en la que jamás tuvo nada que ver. Llegaba de Xalatlaco, Estado de México, para vender quesadillas en uno de los puestos ubicados junto al Auditorio, en Polanco. 

No siempre acudía ella al negocio familiar. En el puesto se turnaba con sus otros cuatro hermanos: Tania, que iba en el coche con ella y resultó herida, Rosa, David y Patricia, así como con otros familiares. Ese día le tocó a Gabriela. Así que se encontraba en el asiento del copiloto del Aveo blanco que manejaba su esposo, José García Soto, cuando una bala que iba para el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, se desvió y le dio en la cabeza. Murió ahí mismo. 

Gómez Cervantes era madre de dos niñas, de nueve y tres años. Llevaba diez años con García Soto, el mismo tiempo en el que ambos trabajaban en el puesto de Auditorio. Los dos se habían conocido en una iglesia evangélica, ya que ambos son devotos de esta rama del cristianismo, según explicó Romo García, cuñado de la víctima. 

Como quedó huérfana desde muy joven tuvo que salir para ganarse la vida, cocinando quesadillas y tlacoyos en diferentes ferias. Para completar la despensa, su esposo trabajaba de vez en cuando en el campo, en las plantaciones de maíz cercanas a su municipio en las que un jornal de sol a sol se paga a 200 pesos. 

Lee: Capturan al presunto autor intelectual del atentado contra García Harfuch, van 19 detenciones

“Era una mujer amable, de provincias, humilde”, dice Maximino Jiménez, amigo de la familia y también comerciante en los puestos del Auditorio.

La mala suerte quiso que Gómez Quevedo transitase por el paseo Reforma en el momento exacto en el que presuntos sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) trataron de acabar con la vida de García Harfuch, matando a la vendedora y a dos guardaespaldas del secretario. Si el ataque hubiese sido otro día, a ella le hubiera encontrado en su casa, cuidando de sus dos hijas. El último día que había trabajado fue el miércoles. Si la logística del atentado se hubiese adelantado tres semanas tampoco le hubiera alcanzado. Entre abril y junio la mujer tuvo que descansar forzosamente: la pandemia de COVID-19 obligó a cerrar los puestos y a ella no le quedó más remedio que aguantar desempleada. 

“Con esto que está pasando de la pandemia a nosotros nos habían descansado. Íbamos empezando apenas y ahorita nos pasa esto. No tenemos dinero ni nada de esto. Necesitamos que nos apoyen. No sé ni qué pasaría. Ya perdimos nuestra familia”. Rosa Gómez Quevedo, hermana de la víctima, explicaba así las penurias sufridas por su familia. Debido a la pandemia se vieron obligados a cerrar sus puestos de quesadillas. Y si no vendían quesadillas no tenían ingresos. Así que los últimos meses habían sido de muchas estrecheces. 

La rutina de Gómez Quevedo empezaba la víspera de la jornada laboral cuando preparaba los ingredientes para que las quesadillas estuviesen listas para el desayuno. A las 5 de la mañana se alistaban para recorrer los 48 kilómetros que separa la comunidad del Potrero, en Xalatlalco, Edomex, de la colonia Polanco, en la Ciudad de México. Allí permanecían más de doce horas, hasta las siete de la tarde, cuando cerraban el puesto y manejaban durante algo más de una hora hasta llegar a casa. 

Hasta tal punto era puntal la mujer que el hecho de que a las ocho de la mañana no estuviese en sus puestos desató la sospecha entre sus compañeras de los puestos. “Ellos estaban siempre aquí para las seis”, explicaba una de ellas, que no quiso dar su nombre. 

En cuanto el ataque tuvo lugar, José García Soto, todavía con el cadáver de su esposa en el asiento del copiloto, alcanzó a llamar a su cuñada Rosa. Entre los nervios, ella creyó que el ataque había tenido lugar en el Auditorio, en el lugar en el que vendían las quesadillas. Para las ocho de la mañana, la mujer ya estaba en Lomas de Chapultepec. Llorando tras la cinta amarilla y las decenas de uniformados que custodiaban el acceso, suplicaba por que le dejasen cruzar. 

Entérate: 2 minutos y 10 segundos: Así se planeó y ejecutó el atentado contra Omar García Harfuch

“Solo quiero saber de mi hermana, que me entreguen a mi hermana y que me dejen ver a mi otra hermana, porque se la llevaron al hospital”, protestaba.

Su presencia ahí, entre lujosas mansiones con seguridad privada, es el contraste del México desigual. Ellos, hombres y mujeres humildes, perdidos entre grandes edificios y calles en las que solo estaban de paso. Durante demasiado tiempo allí estaba el grupo, sin saber a dónde acudir, solo con la certeza de que al otro lado de la cinta amarilla estaba el cuerpo de una hermana muerta por estar en el momento equivocado en el lugar equivocado. 

Para Rosa, como para sus otras hermanas, las disputas entre el CJNG y el gobierno son una cuestión muy ajena, por mucho que los periodistas insistiesen en preguntarle. “Nosotros nos venimos todos los días a trabajar. No sabemos nada, ni qué pasó ni por qué tuvo que pasarles a mis hermanas. De esas personas que tuvieran la culpa, es Dios el que se va a encargar”, decía, con lágrimas en los ojos. 

Su hermana Tania se encontraba en ese momento en la Cruz Roja, donde fue atendida por las heridas en una mano. Posteriormente fue trasladada en ambulancia hasta su domicilio en Xalatlaco. 

El cuerpo de Gabriela Gómez Cervantes fue llevado al Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado, donde esperaba su esposo para reconocer el cuerpo y poder regresarlo a Xalatlaco. A primera hora del sábado todavía no habían entregado el cuerpo.

Las autoridades les garantizaron que correrán con todos los gastos. En su municipio, los vecinos de la víctima ya habían levantado una carpa en la que celebrarán el velorio. Si todo sigue según lo previsto, la mujer será inhumada el domingo. Será el último adiós a una mujer a la que infortunio en forma de bala la mató cuando acudía a trabajar para levantar una economía maltratada por el coronavirus.

 

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.