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5 pasos para hacer que tu teléfono sea menos inteligente (y así dejar de depender tanto de él)

Hay personas que reconocen pasar 95% de su tiempo con las narices pegadas a su dispositivo celular, sin mucho desarrollo en su vida intelectual o espiritual.
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10 de julio, 2019
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Es una poderosa computadora de bolsillo con alcance inimaginable hace sólo unos años. El teléfono inteligente te permite trabajar desde cualquier lugar, ver películas, escuchar la música que quieras, comprar cuanto artículo desees, pagar todas tus cuentas, buscar pareja, bajar de peso, planear tus viajes, orientarte en un ciudad extraña, por solo mencionar algunas de un sin fin de opciones posibles.

Ah, sí, y también sirve para hablar a distancia y enviar mensajes.

Eso fue para lo que originalmente fue diseñado y a lo que algunas personas les gustaría regresar.

Hay usuarios que reconocen pasar 95% de su tiempo consciente con las narices pegadas a su dispositivo celular sin mucho desarrollo en su vida intelectual o espiritual.

En ese sentido, un dispositivo que de muchas maneras nos liberó de tener que estar en un sitio fijo para realizar una cantidad de actividades, también nos ha esclavizado.

Si eres una de las personas que quiere independizarse y añora una relación más simple con su celular, aquí hay una guía de cinco pasos que preparó el sitio especializado Fastcompany para volver tu teléfono menos inteligente o “tonto”, como dirían algunos.

1. Purga general

¿Abres tu teléfono te pasas un buen rato deslizando la pantalla en busca de uno de decenas -tal vez cientos- de apps que has descargado a lo largo del tiempo?

Llegó la hora de hacer una limpieza de cabo a rabo.

Ilustración de un teléfono inteligente y una cantidad de íconos de apps flotando.

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Todas las aplicaciones que hayas descargado se pueden eliminar.

Es fácil con los dispositivos Apple. Solo es cuestión de presionar en cada ícono hasta que se sacuda y salga una X en la esquina. Repite la operación para retirar todos esos apps que ni te acuerdas por qué los añadiste.

Con teléfonos Android es aún más rápido porque puedes eliminar todos los apps que descargaste en una sola operación.

Entra al Google Play Store, ve al menú, presiona arriba “Mis apps y juegos”, luego la pestaña “Instalados” y finalmente la opción “Almacenamiento”.

Aquí se abre una lista de apps con una cajita al lado. Selecciona todas las cajitas y presiona la barra “Desocupar”.

2. Desactivar las apps incorporados

Hay unas apps que por defecto vienen incluidos en tu móvil, así los quieras o no. Como el correo electrónico, el navegador, etc.

Esas son un poco más problemáticos de eliminar, aunque con los iPhone es un proceso relativamente fácil de seguir:

En el menú de Configuración selecciona General y luego Restricciones. En la opción “Activar Restricciones” debes crear un código de paso -que no debes olvidar en caso de que quieras recuperar las apps- y luego apagas todo lo que está en la lista.

Si tienes un dispositivo Android, en el menú de Configuración ve a la opción “Apps y notificaciones” y selecciones “Ver todas las apps” para tener una lista completa de los que puedes desactivar. Apaga una por una.

Una persona escribiendo un mensaje en un teléfono móvil

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La idea es dejar el teléfono sólo con la capacidad de llamar y enviar mensajes.

3. Preservar teléfono y mensajes

Habrá unos apps incorporados que no se pueden desactivar, como el teléfono y mensajes.

Pero esos son exactamente los que queremos preservar en este ejercicio y que vas a necesitar si quieres que tu móvil sea más que un pisapapeles.

Vas a colocar esos dos apps en todo el centro de tu pantalla de inicio, para tener un móvil a la antigua, solo para hablar y escribir mensajes.

Si hay algunas apps residuales, escóndelas en un folder (si es un iPhone) o sácalos de vista (si es un Android). La idea es tener una pantalla lo más limpia posible.

4. No más datos móviles

Posiblemente esta medida es la que más duela: vamos a cortar todas esas vías sofisticadas de recepción de datos y depender exclusivamente de la tecnología celular común y corriente que ha estado en funcionamiento durante décadas.

En los iPhone también hay que eliminar el iMessage para que sólo puedas recibir textos sencillos y sin emojis y cosas por el estilo. Se apaga en el menú de Configuración. Allí también puedes seleccionar Celular y apaga el botón “Datos móviles”.

Igualmente, en Android, ve a Configuración, escoge “Redes & internet”, selecciona “Red móvil” y apaga la opción “Datos móviles”.

Representación de un teléfono móvil conectado a Wi-Fi

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¿Podrás vivir sin datos móviles?

5. Adiós al Wi-Fi

Esta es la última fuente que tienes que apagar para dejar tu móvil sólo con la capacidad para hacer llamadas y enviar textos.

Un paso traumatizante pero sencillo: en Configuración, selecciona Wi-Fi y ese botón verde, tórnalo gris.

En Android, como ya estabas en “Redes & Internet”, lo único que tienes que hacer es deslizar el botón de Wi-Fi para apagarlo.

De esta manera, ese complejo dispositivo que te pudo haber costado hasta US$1.000, dependiendo del modelo y la marca, queda básicamente como un celular de la “era de piedra”.

Teléfonos móviles Nokia 3310

BBC
En 2017, Nokia sacó una nueva edición de su tradicional móvil 3310, de sólo llamadas y mensajes.

Alternativamente, podrías ir a tu tienda local y con poco dinero comprarte un “teléfono tonto”, que todavía están en el mercado.

En 2017, Nokia, que en su época fue la empresa pionera en telefonía móvil, resucitó su modelo 3310 precisamente con la idea de servir un mercado que sólo busca hablar y escribir textos.


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Archivo Cuartoscuro

Las mujeres cumplen hasta cinco años más de cárcel que los hombres: informe

La condena que más aparece en la encuesta para las mujeres es de 25 años, mientras que para los hombres es de 5. 
Archivo Cuartoscuro
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Las mujeres mexicanas que son condenadas cárcel cumplen de media cinco años más que los hombres, según un informe elaborado por la ONG Reinserta.

La organización presenta hoy un diagnóstico sobre la percepción de la defensoría penal en el que analiza cómo las personas privadas de libertad observas la labor de sus defensas.

Para su elaboración, un total de 3 mil 073 personas presas del Estado de México, Tamaulipas, Quintana Roo, Baja California Sur y Nuevo León respondieron a cuestionarios sobre la labor de sus defensores: si reciben sus visitas, presentan recursos o lograron una rebaja en sus condenas. 

Lee: Baja cifra de penales estatales sobrepoblados y los federales están a la mitad de su capacidad

“En lo general el sistema penal es más duro con ellas, existe una construcción en torno al género”, explicó Fernanda Dorantes, directora del área jurídica de Reinserta. “A la mujer se le ve como cuidadora y tiende a ser castigada más que un hombre, cuyos estándares de comportamiento se ven más bajos”, afirmó.

El estudio revela que las mexicanas presas pasan de media 23.5 años en prisión, mientras que los hombres cumpen 17.5 años encerrados. En general, la condena que más aparece en la encuesta para las mujeres es de 25 años, mientras que para los hombres es de 5. 

“Aun cuando los delitos más frecuentes de ambos grupos son de alto impacto social, este sesgo puede deberse a que las mujeres reciben un castigo más severo por el mismo delito”, dice el estudio.

El informe revela que casi la mitad de los presos encuestados (48%) y más de un tercio de las mujeres que participaron (36%) no conocen a su abogado defensor. “Es necesario aclarar que, por ley, en todo acto procesal en el que intervenga el imputado, debe estar asistido por su defensor; en este sentido se infiere que la aseveración relativa a “no conocer al abogado defensor” se relaciona con la escasa interacción y el nulo establecimiento de un vínculo, situación no menos grave”, dicen en Reinserta.

En relación al tipo de defensa al que recurren, el documento revela que el 68% de los hombres tiene abogado de oficio, por un 52% de las mujeres. Es decir, que las mujeres suelen recurrir más a contratar los servicios de un letrado de pago. Siguiendo con esta lógica, las mujeres tienden a gastar más en su defensa. De media, invierten unos 155 mil pesos en su defensa, por 100 mil pesos que abonan los hombres.

Lee: Manda AMLO al coordinador de penales a dirigir el Instituto de Migración 

El 27% de las mujeres encuestadas (33% de los hombres) cree que su abogado no hizo un buen trabajo, el 18.3% (23.2%) dice que era de oficio y se lo cambiaron sin que ella pudiera intervenir y el 12.3% (10.7%) cree “solo me usó por dinero”. 

Existe consenso en cuanto a la eficiencia en la reducción de penas. El 74% de los hombres y el 76% de las mujeres no lograron que su condena fuese disminuida por el trabajo de su abogado defensor.

Cuatro de cada diez encuestados valoraron muy T el trabajo de sus defensores hasta el punto de darle un 0 en una escala de 0 a 10. 

De media, las mujeres puntúan con un 3.95 a sus abogados y los hombres con un 3.73. Es decir, que ninguno aprueba a sus letrados, sean estos públicos o privados. 

El informe evalúa el trabajo de los defensores en cuatro categorías: buenas prácticas, preparación y acompañamiento, usos de recursos procesales  y observancia de derechos. 

Sobre las prácticas de sus abogados, el 41% de las mujeres asegura que su letrado ni siquiera logró que la acusada pudiera hacer preguntas al juez o al ministerio público, el 37% no juntó pruebas para defender a su cliente y el 39% no cumplió con el acuerdo de trabajo realizado.

Además, el 32% no resolvió las dudas de su clienta y el 36% ni siquiera le acompañó durante su declaración. 

En relación con los recursos procesales, el 41% ni siquiera explicó el contenido de la apelación. 

Leer: Recobrar su vida sin estigmas, la meta de exreclusos después de cumplir sentencia en las cárceles

El estudio también muestra una falta de preocupación porque los clientes vean respetadas sus garantías procesales. Por ejemplo, el 44% de las mujeres dice que sus abogados no se cercioraron de que jueces o policías les hubiesen pedido un soborno y el 47% no se cercioró de que no hubiesen recibido golpes o amenazas en algún momento del proceso. Además, un 73% no se preocupó de proporcionar apoyo para los hijos de las personas que fueron detenidas pero tenían familia a su cargo.

“Llama la atención que son más las mujeres sin sentencia que los hombres: 35.8% contra 14.2%  Por otra parte, se observó que las sentencias de las mujeres son más largas: en promedio las mujeres tienen un tiempo de sentencia aproximado a 23 años, mientras que en los hombres el promedio es de aproximadamente 17 años, aun cuando los delitos más frecuentes de ambos grupos son de alto impacto social (robo, secuestro y homicidio en el caso de las mujeres, y robo, homicidio y violación en el caso de los hombres). Esto refleja que las mujeres suelen recibir castigos más severos por el mismo delito”, dice el informe en sus conclusiones. 

“De las cifras obtenidas en torno al género encontramos que, a nivel sistema de justicia, las mujeres afrontan condiciones más precarias que los hombres, lo que se evidencia con el hecho de existir una cifra más elevada de quienes no cuentan con sentencia y que, a su vez, las sentencias condenatorias son de mayor duración. Estos datos pueden correlacionarse con el hecho de que las mujeres invierten mayores recursos económicos en pagar un servicio de defensoría penal y que cambien de defensor con mayor frecuencia que los hombres”, explica.

Como recomendación, el informe plantea que la “defensoría penal sea impulsora de impartición de justicia con una verdadera perspectiva de género”. De este modo, pide “brindar capacitaciones y dotar de herramientas a los defensores para que se desempeñen con altos estándares en materia de perspectiva de género, incidiendo en las determinaciones jurisdiccionales, pero también asumiendo dichos estándares como parte de su propio desempeño”. 

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