COVID-19: Vigilo a mis empleados con un programa que toma fotos de sus pantallas
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Shibu Philip

Trabajo en casa y COVID-19: 'Vigilo a mis empleados con un programa que toma fotos de sus pantallas'

Muchas personas se encuentran con dificultades para trabajar desde casa, pero ¿ayudaría a mejorar su productividad la tecnología de vigilancia?
Shibu Philip
29 de septiembre, 2020
Comparte
Shibu Philip

Shibu Philip
La firma de Shibu Philip ha utilizado el software de vigilancia Hubstaff durante el último año y medio.

Shibu Philip dice que sabe lo que es “perder un poco de tiempo en el trabajo”.

Es el fundador de Transcend, una pequeña empresa con sede en Londres que compra productos de belleza al por mayor y los revende online.

Durante el último año y medio, ha utilizado el software Hubstaff para realizar un seguimiento pormenorizado de las horas de trabajo de sus trabajadores, para saber qué teclean, cuáles son los movimientos de su ratón y los sitios web que visitan.

Con siete empleados en la India, dice que el software le garantiza que tienen “cierto nivel de responsabilidad” y ayuda a cubrir la diferencia horaria.

“Yo mismo me conozco. La gente puede tomarse un descanso extra de 10 minutos aquí o allá. Es bueno tener una forma automática de monitorear lo que están haciendo”, dice Shibu.

“Al mirar las capturas de pantalla y el tiempo que todos dedican a determinadas tareas, sé si siguen los procedimientos o no”.

“Y, si lo están haciendo mejor de lo que esperaba, también estudio el material recopilado y les pido que compartan ese conocimiento con el resto del equipo para que todos podamos mejorar”, dice.

Los empleados son plenamente conscientes de que el software está activo.

Además, pueden eliminar el tiempo dedicado a visitar sitios web que podrían haber sido registrados por accidente durante su descanso, por ejemplo, agrega Shibu.

Trabajando desde la cama

Getty Images
Si eres de los que ha tenido que colocar la laptop sobre una pila de libros de cocina durante la pandemia o te ha tocado quejarte de la velocidad del internet de tu casa, no estás solo.

¿Vagos en casa?

Dado que muchas personas alrededor del mundo trabajan ahora desde casa debido a la pandemia, la demanda de software que monitorea la actividad de los empleados ha registrado un repunte.

Hubstaff, con sede en Estados Unidos, dice que su número de clientes en Reino Unido se ha multiplicado por cuatro desde febrero.

Otra empresa llamada Sneek ofrece tecnología que toma fotos de los trabajadores a través de la cámara del laptop y las comparte para que las vean el resto de sus colegas.

Aunque se describe a sí misma como una plataforma de comunicación, su programa permite tomar una foto cada minuto.

Su cofundador, Del Currie, le dijo a la BBC que sus usuarios habían aumentado cinco veces durante el confinamiento, sumando casi 20.000 clientes en total.

Un estudio reciente realizado por académicos de la Universidad de Cardiff y la Universidad de Southampton, ambos en Reino Unido, descubrió que un temor común entre los jefes es que los trabajadores que no están a la vista “holgazanearán”, aunque los periodos de cuarentena tampoco parecen haber afectado mucho a la producción.

La encuesta también sugirió que un tercio de los que trabajan desde casa sentían que su productividad también había disminuido.

Pero ¿es la tecnología la respuesta para identificar a aquellos que podrían estar holgazaneando o para ayudar a aquellos que luchan por adaptarse a trabajar desde la mesa de la cocina a tiempo completo?


Me hubiera sentido mal de haber sabido que me vigilaban”

Josh

BBC
El fotógrafo Josh dice que tuvo problemas tanto con la logística como con la motivación

Josh, un fotógrafo de 26 años que vive en Londres, admite que lo que más le costó de trabajar desde casa fue la caída de su productividad.

Establecer un estudio improvisado en la cocina de su piso compartido de tres habitaciones fue un desafío logístico, pero también de motivación.

“Algunos días lo lograba, pero otros me sentaba y me quedaba mirando mis sandalias un buen rato, pensando: ‘No puedo hacer esto’. Es muy fácil hacer la colada o prepararte una taza de té. En casa encuentras formas de distraerte con bastante facilidad“.

Está agradecido de que su jefe no utilice ningún software de seguimiento con él.

“En aquellos días en los que era un poco más difícil estar motivado, me habría sentido mal si hubiera sabido que alguien estaba controlando mi productividad”, dice.

Josh sospecha desde hace mucho tiempo que tiene un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que puede dificultar la concentración y la gestión del tiempo. Su médico está de acuerdo, aunque todavía está en lista de espera para una prueba.

Ha vuelto a la oficina recientemente y valora mucho tener más interacción cara a cara.

“Allí me encuentro una rutina, una estructura que realmente me ancla y me ayuda a superarlo todo”.


Trabajador en casa

Getty Images
Desde que se impusieron las restricciones para evitar la propagación del covid-19, las compañías han tenido que diseñar soluciones de emergencia para que sus empleados puedan trabajar desde casa.

Con cautela y políticas escritas

Aunque algunos jefes que usan software de seguimiento argumentan que es una herramienta válida para mantener la productividad, una investigación del Instituto de Colegiados en Personal y Desarrollo (CIPD), una asociación de profesionales del sector de recursos humanos con sede en Londres, sugiere que la vigilancia en un entorno laboral puede dañar la confianza.

“Monitorear el comportamiento de los empleados puede ser una forma justificable de reducir la mala conducta y potencialmente ayudar a gestionar el tiempo”, dice Jonny Gifford, asesor de investigación de comportamiento organizacional en el CIPD.

“Sin embargo, los empleadores deben tener políticas claras para que los trabajadores sepan cómo pueden ser monitoreados y, lo que es más importante, el sistema debe ser proporcionado”.

Los empleadores obtendrán “resultados mucho mejores” si apoyan a sus trabajadores, añade, “en lugar de centrarse en medidas de entrada potencialmente irrelevantes, como el número de pulsaciones en el teclado”.

Jonathan Rennie, socio del bufete de abogados británico TLT, también insta a las empresas que estén considerando la posibilidad de introducir dicho software con cautela.

“Los empleadores tienen la obligación legal implícita de mantener la confianza de sus trabajadores y deben ser conscientes de cómo podrían reaccionar ante la implementación masiva de software de monitoreo”, dice.

Sugiere que cualquier empresa que utilice software de monitoreo debería tener políticas escritas que expliquen cómo y por qué se está utilizando.

También debería haber una guía clara para los administradores y salvaguardas para prevenir el uso indebido o el “monitoreo excesivo”, dice.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=HdyODFbW5dQ

https://www.youtube.com/watch?v=S7CVPFbVMLg

https://www.youtube.com/watch?v=lEqd40vi9II

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cuartoscuro

Entre la esperanza y el caos, así se vivió la primera jornada de vacunación a adultos mayores en CDMX

En este primer día de vacunación, las personas de 60 años y más que viven en las zonas alejadas de los estados tuvieron que madrugar, dar vueltas o esperar por horas en fila para recibir la inmunización. 
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Lidia Sánchez
16 de febrero, 2021
Comparte

Eran las tres de la madrugada cuando Irene Buendía de 72 años tomó su bolso con su medicamento, su desayuno y un pequeño banquito, para después salir de casa decidida a ser la primera en recibir la vacuna contra la COVID-19, en la Escuela Agustín Legorreta en Milpa Alta. 

“A mí me da miedo enfermarme de COVID, yo no me quiero enfermar de eso. Y yo dije, ¡no, pues va a haber mucha gente y yo quiero ser de las primeras!”, comenta Irene.

Leer más | 📷 Inicia segunda etapa de vacunación contra COVID: inyectan primera dosis a 23 mil 369 adultos mayores

A pesar de las recomendaciones de no llegar a hacer fila de madrugada, en este Barrio de Tecómitl, al sur de la delegación Milpa Alta, al menos otros 200 adultos mayores llegaron muy temprano. 

“Nos venimos a formar antes de las 6 de la mañana y había muy poquita gente pero conforme pasó el tiempo esto se llenó”, cuenta Gustavo Aldama de 57 años, quien trajo a su madre de 74 a recibir la inoculación.

A las 9 de la mañana, Irene sintió felicidad y nerviosismo. Tenía la ficha número uno, de una lista de 500 que deben entregar al día por cada sede de vacunación. 

Casi dos horas más tarde salió de las instalaciones de la escuela primaria de Tecómitl contenta, sin dolores ni malestares post-vacuna, pese a su hipertensión.

María de Luz Franco, de 73 años, sufre hipertensión y diabetes. Dice que recibir la vacuna “es un beneficio para nosotros que ya estamos grandes. Y me gusta que no nos van a olvidar solo por estar hasta acá en Milpa Alta”. 

A Irene y María les dijeron que en un promedio de dos semanas recibirán una llamada para indicarles la fecha y hora en que recibirán su segunda dosis. 

Entre la esperanza y el caos, así se vivió la primera jornada de vacunación a adultos mayores en CDMX

 

En este primer día de vacunación, las personas de 60 años y más que viven en las zonas alejadas de los estados tuvieron que madrugar, dar vueltas o esperar por horas en fila para recibir la inmunización. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador informó apenas este domingo 14 de febrero por la mañana que al día siguiente iniciaría el proceso de inmunización para los de mayor edad y la confusión reinó. Algunas personas se enteraron que les tocaba vacunarse apenas unas horas antes y cada módulo parecía tener su propio protocolo, sin un proceso unificado para todos. 

Retrasos y vueltas

En los puntos de vacunación, las dosis de AstraZeneca llegaron sobre las 9 de la mañana. Pero en el módulo de vacunación de San Jerónimo, en Magdalena Contreras, las vacunas llegaron pasado el mediodía, se queja Mónica Czaplewski. 

“Mis papás fueron los primeros en la fila, llegaron a las 8, pero como mi mamá tiene EPOC y mi papá ya tiene 82 años, les dieron los primeros lugares. Aún así tuvieron que esperar hasta las 12:40 para que los vacunaran”, dice Mónica. 

En la Ciudad de México, el objetivo es aplicar 79 mil 550 dosis de la vacuna AstraZeneca al mismo número de adultos mayores de tres Alcaldías, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta, en 70 unidades vacunadoras (58 escuelas y 12 unidades de salud), que operan de 09:00 a 20:00 horas.

Este lunes se atendió a las personas con apellidos paternos de la A a la G; este martes se atenderá a los de la letra H a la P; el miércoles 17 a los de apellidos que empiezan con letras de la Q a la Z o sin apellido paterno; y el 18 y 19 se atenderá a quienes hayan faltado de las tres alcaldías y a los rezagados. 

En lugares de vacunación como el de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) del IMSS, a las personas les dieron una ficha con una hora asignada para que no estuvieran haciendo fila. 

A las 12 del día, Julieta espera que salga su suegro, quien por fin está en el último tramo de espera para recibir la vacuna. Julieta llegó a la UMF del IMSS a las 6:45 de la mañana. No llevó a su suegro desde esa hora porque no quería tenerlo esperando de pie y en el frío. El señor tiene 88 años y problemas en las rodillas. 

Le dijeron que por no ser familiar directo no podía ella recibir la ficha para el adulto mayor. Que fuera por su acta de matrimonio para comprobar el parentesco o que se presentara el interesado. 

Para no andar buscando papeles, regresó con el señor a las 7:30. “Pedí que me apartaran mi lugar y sí me lo guardaron. La gente en la fila se ha portado muy empática”, dice. 

Estuvieron formados hasta las 8:30, cuando por fin le dieron su ficha al señor y le dijeron que podía irse y regresar a vacunarse a las 11:45. 

Regresaron a las 11:20. Julieta y su suegro viven en la colonia López Mateos en la alcaldía de Cuajimalpa y la clínica 42 del IMSS no les queda lejos. “Pero para mi suegro sí es mucho ajetreo”, dice. 

Julieta cuenta que ayer vieron en las noticias que el señor se podía vacunar hoy, por lugar de residencia y apellido. Aunque estaba ya registrado en la plataforma de Mi Vacuna, nadie les llamó ni les mandaron ningún mensaje por SMS, como aseguraron las autoridades que sucedería, para decirles a qué módulo debía acudir el adulto mayor. 

En Locatel, donde llamó para recibir informes, nunca le respondieron. Julieta vio en redes que podían buscar en la plataforma, puso el CURP del adulto mayor y le salió la dirección de la Clínica 42 del IMSS. 

En este módulo de vacunación sí piden el folio que arroja el sistema de la plataforma al registrarse. Quienes lo traen ingresan más rápido. El resto debe esperar. Esto pese a que las autoridades de la Ciudad de Méxco aseguraron que el folio solo era un preregistro y no un requisito. 

A la nuera de José Luis Galicia, de 67 años, sí le llegó por SMS la dirección del módulo al que debía acudir su suegro. Ella lo registró en la plataforma de Mi Vacuna y dejó su número como dato de contacto. 

Don José Luis llegó a la fila a las 9:30 de la mañana, con su folio de registro en mano. Alrededor de las 11:30 ya había ingresado a la zona de espera para recibir la inmunización, después de que se presentara en el lugar Víctor Hugo Borja, director de Prestaciones Médicas del IMSS y encargado de la vacunación en Ciudad de México por parte del gobierno federal.

En otros módulos no estaban pidiendo el folio de registro en la plataforma de Mi Vacuna, como en el del IEMS Plantel Josefa Ortiz de Domínguez, también en Cuajimalpa. 

Luis Cuatecontzi, su papá, el señor Lorenzo, y su mamá, la señora Amada, llegaron al IEMS a las 7:15 de la mañana. Son de la colonia San Mateo Tlaltenango, Cuajimalpa. Se enteraron que les tocaba la vacunación este 15 de febrero por las noticias y como estaban registrados ya en la plataforma de Mi Vacuna ingresaron los CURP y les salió la dirección a la que debían acudir. Les tocó la ficha 53 y 54. Pero nunca les pidieron el folio de registro en la plataforma. 

Cuatro horas y media después de su llegada, al cuarto para las 12 del medio día, los dos adultos mayores tenían ya su primera dosis de la vacuna de AstraZeneca. En las primeras horas posteriores a la inmunización no han presentado ningún malestar. 

Enterarse por la tele 

Macario Garibay llegó poco antes de las 4 de la tarde a formarse al módulo de vacunación COVID, ubicado en el Centro de Salud T-II Dr. Luis Alberto Erosa León, en la alcaldía de Milpa Alta. Apenas dos horas antes, a las 2 pm, se enteró que ese día le tocaba vacunarse. Lo escuchó en las noticias. Nadie lo puso antes sobre aviso. 

Él es el último en la fila de unas 70 personas que todavía esperan para que las vacunen. 

Macario Garibay cuenta que les dijeron que los atenderán a todos y espera en la fila con el ánimo firme. “Voy llegando porque todavía me tuve que regresar a conseguir el correo electrónico de alguien, que también están pidiendo aquí. Yo no tengo. La primera vuelta al centro de salud la di después de las 2 de la tarde, en cuanto me enteré que hoy me tocaba vacunarme, pero tuve que regresar a ver quién me daba un correo”. 

Don Macario no se registró en la plataforma de mivacuna.salud.gob.mx , no supo cómo. Tampoco le llamó ni lo visitó ningún Servidor de la Nación para decirle que él era de los afortunados con los que arrancaría el proceso de vacunación a adultos mayores.

A las 4 de la tarde con 4 minutos, Martha Cabello Reynoso, habitante de San Pedro Atocpan, Milpa Alta, sale del centro de salud ya con su primera dosis de la vacuna COVID de AstraZeneca. Llegó a las 10 de la mañana. Fueron seis horas de espera. Pero está contenta. Dice que para ella y su esposo, que también se vacunó hoy, tenerla ya es una protección. 

Antonia Chavira Flores, otra habitante de San Pedro Atocpan, llegó al centro de salud de Milpa Alta a las 9 de la mañana. Poco después de las 2 de la tarde ya tiene su primera dosis de vacuna COVID. Cuenta que se tuvo que esperar aquí todo ese tiempo. Pero no se queja. “Si es por esperar la vacuna, pues el tiempo que sea para que esté uno bien”, afirma. 

Después de la media hora de observación que deben pasar todos lo que reciben la inmunización COVID para ver si no hay alguna reacción grave, la señora Antonia se siente bien. Está contenta también. “Es una protección porque yo la verdad sí tenía miedo de enfermarme”. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.