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Thanksgiving: el poco conocido origen mexicano del pavo que se come en Acción de Gracias en EU

En el centro de la mesa en la cena de Acción de Gracias de Estados Unidos no puede faltar un pavo horneado. Pero quizás no muchos saben que la variedad domesticada de esa ave tiene sus orígenes en la región central de México, donde se conocía y criaba desde épocas prehispánicas.
27 de noviembre, 2019
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Un pavo o guajolote

Getty Images
En Estados Unidos se producen más de 2,400 millones de kilos de productos de pavo cada año, según la Federación Nacional del Pavo de EE.UU.

Nueve de cada 10 estadounidenses se sentarán a la mesa este jueves para comer pavo en la celebración de Acción de Gracias (Thanksgiving), la fiesta más tradicional de ese país.

Las familias se reúnen, así tengan que viajar miles de kilómetros, para comer pavo horneado, puré de papas, salsa gravy y salsa de arándanos, pan de maíz, entre otros acompañantes.

Pero lo que pocos saben es que el plato del centro de mesa, el pavo, tuvo su origen hace siglos en el centro de lo que hoy es México.

La Meleagris gallopavo mexicana (su nombre científico) es la especie de la cual derivó el pavo moderno y se crió desde hace más de 2,000 años en Mesoamérica, la región que abarca desde el centro de México hasta el norte de Costa Rica.

“El pavo es de origen mesoamericano absolutamente”, le dice a BBC Mundo el doctor Andrés Medina, etnólogo del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y coautor de “Huexolotl: presente y pasado”, una amplia investigación sobre esta ave.

Una ilustración de caza de guajolotes silvestres en México

Getty Images
El pavo o guajolote, como se le llama en México, ya era criado domésticamente durante la época prehispánica y colonial.

Los arqueólogos han encontrado evidencias de que es en la región del centro de México, en particular en la zona de influencia de la cultura teotihuacana en el periodo clásico del año 300 al 900 d.C., donde el ave estaba más establecida.

“Aparece desde la época clásica de Teotihuacán y ahí se difunde a otras partes del centro, y en el área maya (sur de México) muy tardíamente. Fue un regalo del centro hacia las rutas comerciales de Centroamérica”, dice Medina.

Se le nombróhuexolotl en la lengua náhuatl, la cual era hablada por los mexicas (el pueblo que desciende de los aztecas).

Esa palabra viene de huey, que significa grande o gigante, y Xólotl, que era una deidad de la cultura mexica.

Un plato de mole con guajolote

Getty Images
La forma tradicional de comer guajolote en México es en un plato con mole, una salsa de origen prehispánico-colonial.

En La leyenda de los Soles” de la cosmología prehispánica se dice que Xólotl “es un dios que se transformó en guajolote al huir de un sacrificio”, apunta Medina.

“Era un animal importante en los sacrificios que se hacían en los rituales agrícolas. Y posteriormente se consumió de muchas maneras”, abunda.

En México hasta la actualidad el pavo o guajolote es un plato que se acostumbra en celebraciones muy variadas, cocinado al horno en las cenas navideñas, principalmente en las ciudades, o en salsa de mole en bodas de pueblos más tradicionales.

Su viaje por el mundo

A pesar de ser un ave criada durante siglos en el centro de México y algunas partes de Centroamérica, el pavo o guajolote fue conocido en el resto del mundo a partir de la época colonial de la Nueva España (1521).

Los españoles lo llevaron a Europa y desde ahí comenzó a extenderse por el resto de ese continente y más allá, lo que llevó al ave a ser conocida de formas diferentes a la castellanización de “huaxolotl“.

Un criadero de pavos en Estados Unidos

Getty Images
En Estados Unidos es más común la crianza del pavo de plumaje blanco, una variante del pavo domesticado.

Una de las más curiosas es el nombre que se le dio en Inglaterra, donde comerciantes lo llevaron desde la región turca de lo que hoy es Estambul y por ello fue nombradoturkey coq, o gallina turca.

Al ser llevados desde el lejano este, otros productos también eran conocidos como “turcos”, como las alfombras persas que fueron llamadas “turkey rugs“, e incluso solo por el hecho de ser comerciados por turcos adquirían ese nombre, como la harina de India llamada “turkey flour“.

¿Y cómo se llama el pavo en Turquía? Se le llama “hindi”, de India, posiblemente porque Cristóbal Colón buscaba llegar a India en su viaje que terminó en América.

“Como muchos productos mesoamericanos, no se sabía de dónde venían y entonces se crearon diversas fantasías que daban cuenta del origen de elementos nuevos que llegaban, como también el chocolate, el tomate, la papa, etcétera”, dice Medina.

¿Cómo llegó a EE.UU.?

Los peregrinos que emigraron de Inglaterra llevaron el pavo de regreso a América en el siglo XVII.

Aunque no fue fiesta nacional hasta 1863, la tradición de Acción de Gracias se remonta a 1621, año en que los primeros colonizadores en el noreste del país ofrecieron una cena conjunta con los indígenas locales para celebrar su primera cosecha en América.

En Estados Unidos se conocen otras variedades de Meleagris gallopavo, pero esas son silvestres.

Una mesa de Acción de Gracias

Getty Images
El pavo es el plato central de las cenas de Acción de Gracias en la tradición estadounidense.

Y ya en el siglo XX comenzaron a añadirse más rituales relacionados a Acción de Gracias.

Cuando el presidente de Estados Unidos Harry S. Truman recibió un ejemplar de la Federación Nacional del Pavo de EE.UU. para celebrar Acción de Gracias en 1947, inició la tradición del pavo presidencial que continuaría año tras año.

“Más antigua que nuestra nación es la costumbre sagrada de descansar de nuestras labores por un día en el momento de la cosecha y de dedicar ese día a las expresiones de gratitud al Dios Todopoderoso por las muchas bendiciones que nos ha colmado”, dijo Truman al recibir el pavo en 1947.

A partir de 1989, el presidente George H. W. Bush agregó un ritual: el perdón presidencial al pavo.

Trump da el perdón presidencial a un pavo

EPA
Como sus predecesores, el presidente Donald Trump ha ofrecido el perdón al llamado “Pavo Nacional de Acción de Gracias”.

Los mandatarios desde entonces han salvado a las aves de ser sacrificadas para ser el centro de mesa de la cena. Y también los pavos han sido bautizados cada año con un nombre.

“Parece que nuestro invitado especial está comprensiblemente nervioso, pero déjenme asegurarles, este buen pavo Tom no terminará en la mesa de nadie, no este chico. Se le ha otorgado un perdón presidencial en este momento”, dijo Bush aquella vez.

Millones de otros “Tom” sí terminan en la mesa para deleite de los estadounidenses.


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Los datos falsos sobre COVID que difundieron manifestantes sin cubrebocas en CDMX

“La verdad nos hará libres”, dicen los manifestantes que repiten desinformación sobre COVID-19, ideas que han sido desmentidas por autoridades de Salud.
21 de septiembre, 2020
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Luego de reverenciar a los 4 puntos cardinales y agradecer a la madre tierra por sus servicios, unas 20 personas pusieron su frente sobre el suelo del camellón en Reforma. Son mujeres, hombres, personas de la tercera edad, familias completas con carriolas, jóvenes, niños y mascotas quienes se dieron cita este domingo a las 11 de mañana frente al Ángel de la Independencia. Su objetivo: expresarse a favor del uso del dióxido de cloro como tratamiento médico. También revelar “la verdad” sobre lo que ellos llaman la “plandemia orquestada por el Nuevo Orden Mundial”. 

Es fácil identificar quiénes son parte del movimiento convocado a través de redes sociales por la Coalición Mundial Salud y Vida (COMUSAV), la Asociación Médicos por la Verdad y Humanos por la Verdad. Todas ellas presentes en diversos países de Europa y Latinoamérica. Ninguno trae cubrebocas. Todos dicen no tener miedo de la pandemia que la Organización Mundial de la Salud declaró hace poco más de 6 meses. 

“¡México despierta!” Es el primer grito que se escucha retumbar. “¡No al uso de cubrebocas!”, “¡Sí hay cura, no es la vacuna!”, ¡Un pueblo informado jamás será manipulado!”, “!La verdad nos hará libres!”, le siguen. 

 “Esta es la segunda vez que nos reunimos aquí. Todo empezó porque nos dimos cuenta que se está compartiendo información en redes sociales pero no hacemos nada. Por eso decidimos formar un grupo y salir a la calle”, señala una “maestra en educación con 22 años de experiencia en la docencia y 15 años investigando la relación entre las vacunas y el autismo”.

Lo que dice es cierto, antes de que ellos salieran a la calle a difundir sus mensajes, en Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp y hasta en TikToK ya se compartían  miles de publicaciones con información equivocada sobre COVID-19. Lo que inspiró la alianza coordinada por la Red Internacional de Verificación de Hechos (International Fact Checking Network, IFCN) para desacreditar la información falsa relacionada con el coronavirus en redes sociales. 

El dióxido de cloro no es un medicamento aprobado por ninguna autoridad sanitaria a nivel mundial

Para ninguno de los presentes es una sorpresa que el Dióxido de Cloro, también conocido como MMS (suplemento mineral milagroso) o CDs no es considerado por la autoridades sanitarias como un tratamiento efectivo contra la COVID-19 o cualquier otra de las diversas enfermedades que dicen, puede “curar”. 

De hecho, ellos mismos saben y señalan que autoridades, médicos, medios de comunicación y “otros detractores no se han cansado de decir que los CDs son tóxicos”. Sin embargo, ellos sostienen que hay “muchos testimonios y casos” de pacientes que lograron superar la enfermedad al consumir Dióxido de Cloro y por ello exigen que se les deje de “satanizar”. 

Pero no sólo no es reconocido, sino que en más de una ocasión ha despertado las alarmas de las autoridades de salud a nivel mundial. No, no es un tratamiento. Sí, se considera peligroso. 

Estados Unidos, Chile, Argentina, España, Ecuador, Colombia, Perú y Paraguay son algunos de los países que han desaconsejado su ingesta, aún mucho antes de la pandemia de COVID-19. 

En México, el 23 de julio la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) señaló que “no cuenta con evidencia científica que determine el uso de dicho producto para el tratamiento de ninguna enfermedad”. 

De acuerdo con la Cofepris “el dióxido de cloro es un gas de color amarillo o amarillo-rojizo utilizado como blanqueador en la fabricación de papel y en el proceso de tratamiento de agua. Al entrar en contacto con el agua reacciona para formar iones clorito. Ambas sustancias químicas son altamente reactivas y al ser ingeridas pueden provocar irritación de la boca, el esófago y el estómago, se pueden presentar náuseas, vómito y diarrea, además de trastornos cardiovasculares y renales”.

La  Organización Panamericana de la Salud (OPS) dice que “no recomienda utilizar productos a base de dióxido de cloro o clorito de sodio por vía oral o parenteral en pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso, porque no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”.

La descripción de la OPS y de Cofepris coincide con lo que dice la página Chemical Safety Facts. Ellos señalan que el dióxido de cloro si se usa en hospitales y otros entornos sanitarios, para esterilizar los equipos médicos y de laboratorio, las superficies, habitaciones y herramientas.

Pero también advierten que: “el dióxido de cloro no es una cura o tratamiento para dolencias médicas, incluidos, entre otros, autismo, VIH, malaria, virus de la hepatitis, gripe, resfriados comunes y cáncer. Las afirmaciones de que la ingestión de dióxido de cloro, a menudo anunciado como ´Solución Mineral Milagrosa´ o MMS, curará estas u otras dolencias son falsas”.

¿Pero si el CDs es peligroso entonces por qué se usa en las transfusiones de sangre? 

La verdad es que el dióxido de cloro NO se usa en las transfusiones de sangre. Como explicamos en esta verificación de acuerdo con la Federación Española de Autismo: “En los Servicios de Transfusión de los hospitales  antes de transfundir cualquiera de los componentes sanguíneos, no se lleva a cabo ningún proceso de eliminación de patógenos ni semejante”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que toda la sangre donada sea analizada para la detección de infecciones antes de su uso. Pero en ningún caso, describe algo parecido a la “desinfección o eliminación” de patógenos.  

KidsHealth.org  explica que “toda la sangre donada se analiza para detectar diversos virus, incluyendo el VIH (el virus que provoca el SIDA), los virus de la hepatitis B y C, la sífilis y el virus del Nilo Occidental. Si se detecta cualquiera de estos virus en una sangre donada, esta se destruye”. 

En la “NORMA Oficial Mexicana NOM-253-SSA1-2012, Para la disposición de sangre humana y sus componentes con fines terapéuticos”, tampoco aparece nada sobre el uso de dióxido de cloro.

Aunque sí hubo quien patentó el uso de dióxido de cloro como un método para desinfectar la sangre antes de realizar una transfusión, su aplicación no se manifiesta en los protocolos actuales de transfusión internacionales. 

“¡No al cubrebocas!”

Una de las consignas presentes a lo largo de toda la manifestación fue la que inspiraba a los presentes a no usar cubrebocas. De hecho, uno de los ponentes instó a los participantes a besarse, abrazarse y respirar con fuerza, a pesar de encontrarse en medio de un tumulto de más de 100 personas y de que todas esas acciones no son recomendadas por las autoridades de la Ciudad de México. ¿Por qué lo hicieron? Según dijeron, “para demostrar que no tienen miedo”, que “ningún virus es mortal”. También dicen que el cubrebocas disminuye la cantidad de oxígeno que llega a la sangre. Además, propicia que quien lo porta respire su propio CO2. 

Pero esta afirmación no sólo ha sido desmentida por El Sabueso de Animal Político y Animal.mx, también por los verificadores de Maldito Bulo en España, Ap News, AFP Chile, y Chequeado en Argentina, por mencionar algunos.  

Incluso la Organización Mundial de la Salud ha declarado que: “Utilizar mascarillas médicas durante mucho tiempo puede ser incómodo, pero no provoca intoxicación por CO2 ni hipoxia”.

Lo que sí es verdad es que en el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad que publicó el gobierno de la Ciudad de México en la Gaceta oficial dice: “será obligatorio para todas las personas que habiten o transiten en la Ciudad de México el uso de cubrebocas”. 

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que tomó esta decisión con base en estudios científicos, cómo la investigación coordinada por el doctor Mario Molina. La cual sugiere que “esa medida protectora reduce significativamente el número de infecciones”.

El artículo científico de Mario Molina y su equipo de investigadores escribieron es una comparación de las tendencias en infecciones de COVID-19 entre Italia y  la Ciudad de Nueva York antes y después de la implementación obligatoria de cubrebocas. 

Este estudio concluye que: “el uso de los cubrebocas en público corresponde a la medida más efectiva para prevenir la transmisión de la enfermedad entre personas, y que esta práctica, que es relativamente barata, junto con pruebas extensivas, cuarentenas y el seguimiento de contactos plantea la mejor oportunidad para controlar la pandemia del COVID-19, antes de que se desarrolle una vacuna que funcione”.

Conspiraciones sobre el nuevo orden mundial y otras desinformaciones 

La negativa a usar cubrebocas y la exigencia a las autoridades para permitir la ingesta de Dióxido de Cloro no fue la única desinformación que salió de las redes sociales y se materializó en un amplio grupo de personas reales que aplauden, exigen, divulgan datos falsos, se abrazan sin cubrebocas y llaman a más personas a sumarse al movimiento. 

El argumento de que “se prohibieron las autopsias” como método de encubrimiento; que “todo es una plandemia orquestada por Bill Gates, quien fue expulsado de la India”; y que “las pruebas PCR no detectan virus”, son sólo algunas de las múltiples desinformaciones que salieron de Internet y convocaron a personas a las calles de la Ciudad de México, Cancún, Monterrey, Guadalajara, Tampico, Colima y Mexicali. 

Pero nada de eso es verdad. Las autopsias no están prohibidas. Tan es así que el 24 de marzo de 2020, la OMS publicó en su sitio oficial una Guía provisional titulada “Prevención y control de infecciones para el manejo seguro de un cadáver en el contexto de COVID-19”. En ella desarrolla los procedimientos adecuados para la realización de autopsias durante la pandemia.

De hecho, existen estudios como el informe “Hallazgos pulmonares post mortem en una gran serie de casos de COVID-19 del norte de Italia”, que se basa en la realización de este tipo de procedimientos. 

Tampoco se puede probar que la pandemia fue causada de forma intencional, ni que Bill Gates haya estado involucrado. Es más, ese mito de que fue expulsado de la India por  dañar con su vacuna a niños tampoco es verdad. Su fundación sigue trabajando en India. Las fotografías que supuestamente comprueban los daños son de niños africanos que no recibieron la vacuna contra la poliomelitis.  

Que la prueba PCR no detecte virus tampoco es verdad. Las pruebas PCR también se llaman pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Detectan directamente el ARN (ácido ribonucleico), que es el material genético específico del virus presente en las muestras tomadas de secreciones respiratorias del paciente. 

Sin embargo, la desinformación amenaza con atraer a más personas que dicen “estar hartos de la prensa y de las autoridades que mienten”. Así como le pasó a aquella ciclista que paseaba por Reforma y al escuchar al doctor Efrén Cabrera Rivera, representante de Médicos por la Verdad México declarar que su lucha no era política, sino un “movimiento científico y pacífico”, se quedó y tal vez regresé por más “verdad” el próximo domingo, cuando también se reunirán.  

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