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3 trucos que usan los latinos para hablar en Espanglish

Hablar 'espanglish' puede ir mucho más allá de meter unas palabritas en inglés 'here' and 'there'. Aquí te mostramos tres de las prácticas lingüísticas más comunes al hablar español en Estados Unidos.
26 de noviembre, 2019
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Si te pregunto “¿dónde tú vas?”, seguramente supongas que vengo de algún país caribeño. Si hablando de mi madre te dijera que “la di un beso”, posiblemente pensarías que soy de España. ¿Y si te contara que “estoy aplicando para principal de mi escuela”?

Las tres frases evidencian un uso coloquial de nuestro idioma, pero lo que hace más llamativa a la tercera es la marcada influencia del inglés, típica de la variedad de español que se habla en Estados Unidos.

Muchos llaman espanglish a esta manera de hablar, en la que se mezclan elementos del léxico y la gramática del español y el inglés.

https://www.youtube.com/watch?v=NphJULxY5ng

Los lingüistas están enzarzados desde hace años en un debate académico sobre si es apropiado o no usar ese término. Hay una corriente de expertos que lo rechaza y prefiere hablar de español de Estados Unidos, sin más etiquetas.

Pero en las calles, entre los hispanohablantes o latinos, se usa el término espanglish tanto como se habla.

Para el 70% de los jóvenes de origen hispano hablar espanglish es algo habitual o constante, según una encuesta de 2009 del Pew Research Centre.

Y esta manera de hablar, aunque espontánea, tiene características recurrentes. Aquí te hablamos de tres de las prácticas lingüísticas más típicas del español en contacto con el inglés de Estados Unidos: el cambio de códigos, la extensión y los préstamos, y de un factor subyacente que de fondo lo afecta todo.

‘Code switching’ o cambio de códigos

Chicas latinas

Getty Images
El español que se habla en Estados Unidos tiene características propias, igual que el español que se habla en España y en otros países de América Latina.

Este es probablemente el rasgo más llamativo del español de Estados Unidos: el cambio frecuente de un idioma al otro, dentro de una misma frase o conversación.

Lo interesante es que ese vaivén de idiomas no sucede al azar, sino que sigue ciertos patrones.

Aunque no hay puntos de cambio fijos, hay lugares en los que jamás se da, explica Kim Potowski, profesora de lingüística hispánica en la Universidad de Chicago, coautora del libro “El español de los Estados Unidos” y una de las académicas que rechaza el uso del término espanglish.

Según Potowski, casi nunca vamos a ver cambio de códigos entre el auxiliar y el participio. Nunca escucharíamos frases como “yo he gone” o “yo no have esa información”.

Sí es frecuente, en cambio, pasar al otro idioma en el objeto directo.

I don´t have your peine”, dice en la peluquería de su madre el personaje de Laritza, encarnado por la actriz cubano-estadounidense Jenny Lorenzo, conocida en YouTube por sus personajes latinos, como “la abuela cubana”.

See, I know que tú tienes my peine”, le replica su madre, Maruchi, en una rítmica frase en espanglish con dos puntos internos de cambio.

Familia hispana de Estados Unidos.

Getty Images
Según la lingüista Ana Celia Zentella los hispanohablantes en Estados Unidos han pasado por una historia de “opresión lingüística”. Hoy en día el dominio de los idiomas está ligado a la generación migratoria.

Este tipo de virajes varía mucho según el dominio que el hablante tiene de los dos idiomas y según los hábitos de la comunidad de habla a la que pertenece, que pueden ser muy distintos dentro de Estados Unidos.

Según Potowski, la gente que tiene un dominio de la sintaxis muy fuerte en las dos lenguas puede hacer cambios de códigos más complejos, por ejemplo, dentro de la misma oración.

Mientras, quienes carecen de esa habilidad totalmente bilingüe tienden a cambiar de código tras fragmentos de lengua más largos.

Curiosamente el dominio de los dos idiomas y el grado de influencia del inglés están ligados a la generación migratoria.

“La primera generación que llega puede mostrar ciertos cambios, pero no tantos como la segunda, ni mucho menos como la tercera”, comenta Potowski.

Muchos nietos de migrantes tienden a hablar casi todo en inglés pero hacen cambios de códigos “emblemáticos” en español: “Echan ahí un órale“, o un “mijo“, o algo así, solo para dejar saber que “hey, yo pertenezco a este grupo étnico, si bien no tengo todas las destrezas lingüísticas”.

La extensión

Imagen de la actriz Jenny Lorenzo interpretando al personaje de Maruchi la peluquera. Cortesía de Jenny Lorenzo.

Jenny Lorenzo
“See, I know que tú tienes my peine”, dice el personaje de Maruchi en perfecto espanglish en esta escena en una peluquería, interpretado por la actriz cubano-estadounidense Jenny Lorenzo.

Esta práctica lingüística frecuente en el español de Estados Unidos consiste en “extender” o aplicar el significado de una palabra en inglés a una en español que es igual o muy parecida.

Ejemplos ilustrativos de este fenómeno son el uso del verbo moverse (del inglés to move) como mudarse , soportar (del inglés to support) como sustentar, o vacunar (del inglés to vacuum) como pasar la aspiradora.

Se podría decir que hay distintos “grados” de extensión: algunos usos informales, como el de aplicar por solicitar, ya son tan habituales en Estados Unidos que algunos profesores de español los aceptan en sus clases.

Otros pueden sonar más ajenos, como el uso del verbo realizar con el significado de darse cuenta de algo (del inglés to realize). Por ejemplo, “Laritza realizó que sí tenía el peine y entonces se lo dio.

Además de léxica, la extensión también puede ser morfosintáctica, es decir, afectar a la estructura de la frase.

Un ejemplo de esto sería el uso del gerundio como sujeto, una sintaxis típica del inglés, como en la frase smoking is bad for your health.

Así, en algunas comunidades de latinos pueden decir “fumando es malo para su salud”, en lugar de usar el infinitivo, fumar.

Ahora, hay ciertas extensiones estructurales que son típicas de hablantes con un menor dominio del español.

Por ejemplo, frases del tipo “no tengo nadie para jugar con”, que hacen un calco sintáctico del inglés, ya solo se ven en las generaciones posteriores, comenta Potowski, las de “los nietos de los que emigraron”.

Los préstamos

Esta práctica lingüística consiste en tomar una palabra del inglés y adaptarla morfológica y fonológicamente al español, aplicándole sufijos o conjugaciones como si fueran palabras “nativas” de nuestro idioma.

En la frase “estaba hangueando en la marqueta“, por ejemplo, hay un verbo y un sustantivo creados a partir de palabras inglesas.

Familia hispana de Estados Unidos.

Getty Images
Muchos nietos de migrantes tienden a hablar casi todo en inglés pero hacen cambios de códigos “emblemáticos” en español: “Echan ahí un “órale”, o un “mijo”, o algo así, solo para dejar saber que “hey, yo pertenezco a este grupo étnico, si bien no tengo todas las destrezas linguísticas”.

Algunos latinos de Estados Unidos usan el verbo hanguear, del inglés to hang out, para expresar la idea de pasar un rato de manera relajada, disfrutando, sin hacer nada… en este caso, en el mercado.

Pero el uso de préstamos del inglés, o anglicismos, no solo es común en el español de Estados Unidos.

Muchas comunidades de hablantes de distintos países de América Latina y España los utilizan a menudo, particularmente en el ámbito de la tecnología.

Los usuarios de nuestro canal de YouTube nos contaron que conjugan con frecuencia verbos como chatear, postear, tuitear, guasapear, feisbuquear, laiquear, forwardear, estokear, etc.

Así como expresiones tomadas directamente del inglés, sin ninguna adaptación, como oh my god, lol, by the way, busy, full, freeky, etc.

La huella del “bullying lingüístico”

El español es la lengua minoritaria más hablada de Estados Unidos: 40 millones la hablan en casa, más gente que las poblaciones combinadas de Cuba, Ecuador y Bolivia.

Pero es también una lengua minorizada, y eso deja marcas en cómo la usan sus hablantes.

Según Potowski actualmente hay mucha presión social para que se deje de hablar y mucho bullying lingüístico“, además de agresiones físicas, incluso en público, hacia la gente que lo hace.

En un contexto así hay menos oportunidades para usar el idioma y por eso hay ciertas características de cómo se habla español en Estados Unidos que están derivadas de la falta de uso, y no necesariamente de la influencia del inglés.

Por ejemplo, muchos hablantes usan el subjuntivo menos que en otros países, explica la lingüista. Dicen frases como “espérame ahí hasta que él llega”.

“El inglés puede ser el catalizador de estos cambios, pero no los causa directamente”, matiza Potowski.

Cartel que dice: "Bienvenido a EE.UU., ahora hable inglés"

Getty Images
“Este es un país en el que hablamos inglés. ¡Hay que hablar inglés!”, repitió Donald Trump durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

Según la lingüista Ana Celia Zentella, de la Universidad de California, San Diego, el uso de préstamos y de ciertas formas sintácticas en el español de Estados Unidos no suceden de una manera tan libre como podría parecer, sino que forma parte de una situación de opresión, donde el español no es el idioma subordinante, sino el subordinado.

Zentella, que defiende el uso del término espanglish, cree que esta palabra sirve para captar ese conflicto subyacente y la historia de “opresión lingüística” por la que han pasado los hispanohablantes en Estados Unidos.

Para esta experta en sociolingüística describirlo como “español de Estados Unidos” borra ese conflicto.

¿Hora de “embrazarlo”?

Hoy en día muchos jóvenes hispanos dicen que hablan espanglish con cierto menosprecio, como si su manera de expresarse influenciada por el inglés fuera una variedad del español de mala calidad o de menor categoría que el español coloquial que se habla en cualquier otro país.

Y esas actitudes negativas son las que quiere combatir la mayoría de los profesores y lingüistas en Estados Unidos, al margen de polémicas semánticas sobre el uso del término espanglish.

Niños latinos en Estados Unidos

Getty Images
Para los latinos de Estados Unidos mezclar el español y el inglés es una manera natural de expresarse como el pueblo bilingüe que son.

A lo largo de los años Potowski ha ido observando con sus propios estudiantes cómo esas percepciones están evolucionando hacia posturas más positivas, y en 2016 más de 40 universidades estadounidenses ofrecían cursos en espanglish o español de Estados Unidos, según datos citados por la cadena estadounidense NPR.

Las proyecciones demográficas dicen que en otros 25 años más el 25% de la población de Estados Unidos será de origen hispano, es decir, uno de cada cuatro estadounidenses.

Y para ellos mezclar el español y el inglés es y será una manera natural de expresarse como el pueblo bilingüe que son.

* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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https://www.youtube.com/watch?v=YPmLtudnWbo&list=PLLhUyPZ7578dIFQmd1_BF1UQuHxLSGP7S&index=

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Cuartoscuro

En 12 años más de 200 funciones civiles han pasado a las Fuerzas Armadas; SCT, SADER y Semarnat las principales afectadas

Del total de funciones civiles transferidas a las Fuerzas Armadas, el 44% se ha hecho en lo que va del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. 
Cuartoscuro
Por Alfredo Maza
28 de septiembre, 2022
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En los últimos 12 años, al menos 227 funciones civiles han pasado a estar bajo el control de las Fuerzas Armadas.

Esto es equivalente a 74 mil millones de pesos, transferencias de recursos que se han realizado en detrimento de secretarías como la de Comunicaciones y Transportes, de Agricultura y Desarrollo Rural y de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Así lo refiere el informe El negocio de la militarización en México. Opacidad, poder y dinero, elaborado por la organización México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), en el que se especifica que del total de funciones civiles, 44% fueron transferidas en lo que va del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. 

“Lo que significa que cada peso que se destina a las Fuerzas Armadas es dinero que ya no se destina a otras áreas de prioridad”, dijo Frida Ibarra, directora del área de incidencia de MUCD al dar a conocer los principales hallazgos de la investigación. 

Ibarra dijo que del total de funciones civiles transferidas en el actual sexenio, un 65% ni siquiera tiene que ver con seguridad pública, sino con salud, obra pública, educación y política social. 

“Nos dimos cuenta que estamos ante un nuevo fenómeno que es distinto y preocupante y que además se materializa a través de la asignación y deformación del presupuesto público para empoderar a las fuerzas armadas”. 

Otro de los hallazgos expuestos en el informe es que del 2006 al 2021 los recursos cedidos a la Secretaría de la Defensa Nacional aumentaron 163%;  y los de la Secretaría de la Marina un 119%.

Esto sin contar el sobreejercicio de recursos públicos por 64 mil 223 millones de pesos que ambas dependencias reportaron del 2020 al 2021. 

Lisa Sánchez, directora general de la organización explica que hay más presupuesto, más sobreejercicio y más posibilidad de negocios autogestionados y autogenerados por ambas dependencias.

Esto se traduce a más posibilidades para que esos negocios se administren desde empresas de las Fuerzas Armadas y se reubiquen esos recursos donde ellos consideren necesarios. 

“Estamos poniendo en juego la calidad y el tipo de gobierno civil que podemos tener y de régimen democrático al que podemos esperar”, dijo. 

Para los especialistas, cada peso destinado a los órganos castrenses ha sido un peso menos para las instituciones civiles, lo que las debilita y genera un desequilibrio en las relaciones cívico-militares de las instituciones del Estado mexicano.

Alerta por presupuesto récord para Sedena

Otro de los puntos planteados durante la presentación del informe fue la reciente integración de la Guardia Nacional a la Sedena.

Esta acción otorgó a la Secretaría de la Defensa un presupuesto mayor a los 158 mil millones de pesos. 

“Estos son números absolutamente incomprensibles para cualquiera persona, porque nadie ha visto esa cantidad de dinero, pero cuando intentamos empezar a fraccionarlo entendemos de qué estamos hablando, porque 158 mil millones de pesos equivale a 435 millones de pesos cada día, que es igual a 18 millones de pesos cada hora, que es igual a 302 mil pesos cada minuto, cinco mil pesos cada segundo”, advirtió Leonardo Núñez, director de la Unidad de Investigación Aplicada de la organización Mexicanos Unidos Contra la Delincuencia. 

El informe refiere que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana pasó de destinar un 32% de sus recursos a la Guardia Nacional en 2020 a darle 67% de sus recursos en 2022, lo que también la transforma en una de las dependencias más afectadas por la transferencia de funciones civiles al Ejército. 

“Lo que está sucediendo es parte de un proceso de gasto público absolutamente antidemocrático, que más allá de las preocupaciones del orden de las funciones de seguridad, que es otra discusión, aquí hay otra bandera de un gran espacio de riesgo donde los ciudadanos estamos perdiendo capacidad de saber qué estamos perdiendo, capacidad de controlarlo y capacidad de incluso preguntar qué están haciendo con nuestro dinero”, dijo Núñez. 

A este posicionamiento se sumó Darla Aguilar, directora general de Global Thought MX, que calificó como un hecho ‘increíble’ el presupuesto que ahora tendrá el Ejército. 

“Sobre todo en una discusión donde hay muchos grupos que se están luchando por un presupuesto para atención digna a las víctimas, cuando se está buscando que el sistema nacional de cuidados tenga presupuesto, se implemente, y nosotros estamos aquí gastando miles de millones de pesos en un tema y en un ámbito que realmente no nos está dando seguridad”.

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