Trump vs Biden: cuáles son los estados que definirán las elecciones en EU
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Trump vs Biden: cuáles son los estados que definirán las elecciones en EU (y por qué todos miran a Florida)

Unos pocos estados determinarán el resultado de las históricas elecciones estadounidenses. Aquí te ofrecemos una guía simple.
2 de noviembre, 2020
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Como bien sabe la excandidata demócrata Hillary Clinton, en Estados Unidos no necesariamente gana las elecciones quien obtenga el mayor número de votos de los ciudadanos.

En la primera economía mundial, los comicios a presidente son indirectos, lo que de facto significa que algunos territorios -o votantes- acaban pesando más que otros.

El candidato que llegará a la Casa Blanca, o se quedará en ella en el caso del presidente Donald Trump, debe conseguir al menos 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.

Cada estado tiene un determinado número de votos en función de su población y el aspirante que consiga mayor número de sufragios populares en ese territorio se suele llevar todos esos votos electorales.

Como algunos estados tienen un sólido historial de preferencia demócrata o republicana, la atención se centra en aquellos en los que no está tan claro quién puede ganar.

Se llaman “estados péndulo” o “bisagra” y en estas elecciones superan la decena.

Toda la atención estará puesta en estos territorios la noche de las elecciones, y en BBC Mundo destacamos los seis considerados más determinantes dentro de esos “campos de batalla” -Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Arizona-; y otros dos que se han vuelto más competitivos por sus cambios demográficos -Georgia y Texas-.

El primero en salir: Carolina del Norte

19:30 ET (00:30 GMT). Todo empieza en el este, la zona del país que primero comenzará a cerrar las urnas y publicar resultados iniciales.

Carolina del Norte, con 15 votos electorales y sin claro ganador en las encuestas, es uno de los primeros que se espera que empiecen a difundir datos de forma más rápida entre los estados más disputados.

Firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen, el estado se caracteriza por ciudades con grandes comunidades de votantes afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.

Trump ganó aquí en 2016, por casi un 4% después de que Obama lo perdiera en el camino a la reelección en 2012, y la victoria de Trump o el actual candidato demócrata, Joe Biden, puede marcar un buen inicio de la noche para ambos.

El Consejo Electoral del estado estima que el 80 % de los votos serán sufragios depositados en persona de manera anticipada o enviados por correo, y el resultado de éstos se estima que se publique poco después del cierre de las urnas.

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BBC

Algunas claves

  • Para ganar la presidencia de EU, no hay que ganar la mayor parte de los votos populares. Hay que conseguir al menos 270 de los 538 votos del colegio electoral.
  • Millones de estadounidenses están votando más por correo estas elecciones que la anteriores, lo que puede llevar a que tengamos que esperar días para conocer el resultado final mientras esos sufragios son procesados y contabilizados.
  • Debido al aumento sin precedentes del voto por correo, el candidato que parezca liderar la contienda durante la noche puede que no acabe siendo el ganador… Así que cuidado con los resultados preliminares.
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BBC

En Carolina del Norte, las autoridades han podido empezar a contabilizar esos votos de forma anticipada lo que se espera que agilice el proceso pero también pueda llevar al llamado “espejismo azul”: que los resultados iniciales favorezcan a los demócratas, más proclives a votar por correo, pero el apoyo republicano crezca a medida que avance la noche y los sufragios de ese día entren en el cómputo.

El estado, además, acepta votos por correo hasta el día 12 de noviembre, siempre y cuando hayan sido enviados antes del día de las elecciones o esa misma jornada, por lo que si la carrera está ajustada, esos apoyos pueden ser cruciales y alargar la incertidumbre.

El estado que puede enterrar una presidencia: Florida

Ahora bien, esa noche enseguida la atención se desviará hacia la diversa Florida, con 29 votos electorales y tradición de conceder o enterrar presidencias.

Este año, el estado del sol vuelve a cumplir con todo lo que se suele esperar de él: las últimas encuestas le sitúan como un territorio muy disputado, donde, a diferencia de otros campos de batalla, no hay una ventaja clara ni de Biden ni de Trump.

El diario The New York Times estima que el ganador se llevará la victoria aquí por tan solo 1 o 2 puntos porcentuales.

Y su voto sigue siendo fundamental este 2020: los encuestadores coinciden en que Trump necesita Florida para ganar las elecciones. Si lo pierde, sus posibilidades de mantener la Casa Blanca se reducen a un 1%, según las estimaciones del portal especializado FiveThirtyEight.

Mapa de Estados Unidos con votos electorales por cada estado.

BBC

Eso sí: aquí también habrá que tener cuidado con los resultados iniciales. Las particularidades de este proceso, marcado por la pandemia y las distintas normas para contabilizar y publicar el voto por correo y anticipado, pueden confundir.

Pese a que se espera que Florida sea uno de los que más rápido publique resultados, dada su vasta experiencia en el voto por correo y las semanas que ya lleva contabilizando sufragios, puede haber giros importantes durante la noche.

“Podríamos ver algo parecido a un vuelco rojo, por la manera en que Florida procesa los votos”, advierte en conversación con BBC Mundo Geoffrey Skelley, analista electoral de FiveThirtyEight.

El experto menciona las encuestas que apuntan a que, en esta ocasión, el voto por correo suele ser demócrata y que un mayor número de republicanos han expresado que votarán el día de las elecciones.

“Por eso, en un estado como Florida, es muy posible que los primeros resultados sean mayoritariamente de los votos por correo o anticipado y por ello podríamos ver que a los demócratas les está yendo mejor al principio y quizá luego los republicanos vayan ganando apoyo, debido a los votos del día de las elecciones, que tenderán a ser más pro-Trump”.

No obstante, se trata de estimaciones y en uno de los condados de Florida que puede inclinar la balanza (el más poblado, Miami-Dade) la participación de ciudadanos registrados como republicanos era hasta este domingo un 7% superior a aquellos registrados como demócratas, informó el diario The Miami Herald.

El muro azul que “cayó” en 2016: Wisconsin, Michigan y Pensilvania

Pero si Trump aguanta en Florida, la atención se girará hacia el llamado “muro azul”, por el color demócrata: los tres estados que se consideraban un bastión del Partido de Hillary Clinton en 2016 y que Trump consiguió voltear por un estrecho margen de votos.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania forman parte del conocido como “cinturón de óxido”; el corazón de la industria que impulsó el país en el siglo XX y que se vio posteriormente vapuleado por un proceso de desindustrialización, creciente competencia global y externalización, que llevó a la pérdida de empleo y a una merma demográfica.

Allí Trump ganó por unos 80.000 votos en conjunto y menos del 1% en cada estado, con el discurso de convertir a EE.UU. en el súperpoder industrial de nuevo, un mensaje que está repitiendo en esta campaña mientras Biden va avanzando en las encuestas: en los tres estados, saca una ventaja al presidente de entre 4 y 6 puntos porcentuales.

mapa del Medio Oeste

BBC

Las urnas cerrarán en estos estados entre las 20:00 y las 21:00 hora del este (01:00-02:00 GMT), pero los resultados pueden tardar.

En dos de los tres no se ha permitido contabilizar los votos por correo o anticipados antes del día de las elecciones —en Michigan, con 16 votos electorales, se permitió empezar a procesarlos el día antes—, por lo que se espera que haya demoras… e importantes cambios.

“Esperamos ver al menos algo de vuelco azul en Pensilvania, porque las autoridades electorales no pueden procesar el voto por correo hasta las 7:00 de la mañana del día de las elecciones y por ello hay una gran posibilidad de que gran parte del voto publicado al principio sea de los sufragios de ese día ”, explica el analista de FiveThirtyEight.

Gran parte del voto por correo ya está en manos de los centros electorales, lo que puede acelerar el proceso, apunta Skelley.

No obstante, las autoridades de Pensilvania, con 20 votos electorales y considerado por algunos analistas el estado que determinará el resultado de las elecciones este año, señalaron que “la inmensa mayoría” de los votos acabarán de ser contados para el viernes, día 6.

Por lo que si la carrera está reñida y depende de Pensilvania, pueden pasar días hasta que sepamos el ganador. Eso sin contar las disputas legales para las que ambas campañas ya se preparan.

“Estamos seguros de que tomará más tiempo del habitual (…) Probablemente no sabremos los resultados la noche de las elecciones”, advirtió el gobernador Tom Wolf la semana pasada.

Joe Biden, izquierda, y Donald Trump, a la derecha.

Getty/EPA
Si la carrera está reñida, toda la atención pueda caer sobre Pensilvania.

Ambos candidatos han evidenciado la importancia del Medio Oeste, con numerosas visitas a la zona, y la agenda de Biden el 3 de noviembre refuerza esa idea: tanto él como su compañera de fórmula, la candidata a la vicepresidencia Kamala Harris, pasarán el día haciendo campaña en Pensilvania.

Wisconsin y Michigan presentan una situación similar, aunque en su caso, las probabilidades de conocer la mayor parte de los resultados durante la noche y la madrugada del día 4 parecen mayores.

“Creo que seremos capaces de saber los resultados de la elección en Wisconsin, esperemos que esa misma noche o quizá como tarde al día siguiente”, dijo el gobernador Tony Evers a principios de mes.

Un importante detalle sobre ese estado, con 10 votos electorales en juego: la legislación estatal no permite que las autoridades locales paren la contabilización de votos y continúen el miércoles, por lo que será una noche larga para muchas localidades.

Las posibles e importantes sorpresas: Georgia, Arizona, Texas

Los cambios demográficos que experimentan Georgia, Arizona o Texas —con sociedades cada vez más diversas— parece estar dando una nueva esperanza a los demócratas.

Los tres (con 65 votos electorales en conjunto) tienen una asentada tradición de voto republicano. Los tres apostaron por Donald Trump en 2016. Y los tres se consideran estados en juego este año.

Quizá el más sorprendente de todos ellos —y el más improbable— sea Texas, que no vota por un candidato demócrata desde 1976 y se ha empezado a considerar “campo de batalla” desde hace relativamente poco.

Los analistas prevén conocer gran parte de los resultados de Arizona, donde las encuestas dan a Biden la victoria por un 1,1%, durante la noche electoral, pero si la ventaja de uno u otro candidato no está clara puede que no provean un resultado final en días.

Georgia y Texas, por su parte, “deberían realizar el conteo de la mayoría de votos el 3 de noviembre, pero el escrutinio se podría alargar hasta el miércoles o jueves”, apuntan desde FiveThirtyEight.

Votante proTrump pidiendo 4 años más del presidente.

Getty Images
Trump se llevó Texas en 2016 con el 52,2% de los votos.

En el caso de Texas, el estado no ha relajado las medidas para poder votar por correo, como sí han hecho otros territorios del país que verán un gran porcentaje de sufragios emitidos de ese modo; pero ya ha superado la participación que registró en 2016, impulsada por el voto anticipado en persona.

Si Biden —que ahora va más de 2 puntos por detrás en las encuestas en ese estado— consiguiera llevarse el gran Texas, sumaría 38 votos electorales… y haría historia.

La participación está siendo alucinante. Algo nunca visto”, subrayaba la semana pasada en conversación con BBC Mundo David Becker, director ejecutivo del Centro de Investigación e Innovación Electoral y exfuncionario del Departamento de Justicia.

En total y a un día de las elecciones, la participación ya ha superado los 90 millones. En 2016, votaron un total de 138 millones de estadounidenses.

“Significa que los votantes realmente han entendido los desafíos ”, incide Becker, “y eso ayuda a garantizar que las elecciones se celebren con el menor número de contratiempos posible”.

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BBC

¿Qué pasa si no hay un claro ganador?

  • Si no hay resultados claros el 3 de noviembre, tendremos que esperar días -o semanas- a que acabe el escrutinio.
  • Es habitual que todos los votos no sean contabilizados en la noche electoral pero este año puede tomar aun más tiempo.
  • Además, podrían producirse disputas legales, lo que añadiría incertidumbre al proceso y puede llevar a que las cortes jueguen un rol en las elecciones. Como ocurrió en el 2000, con Gore vs. Bush.
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BBC

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Cuartoscuro

'Hay tora': Así vivió Félix Salgado el virtual triunfo de su hija Evelyn a la gubernatura de Guerrero

Desde las 8 de la noche, Félix Salgado se sentó a ver el avance del conteo preliminar de votos del PREP en una pantalla instalada en un jardín de Chilpancingo.
Cuartoscuro
7 de junio, 2021
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Félix Salgado Macedonio debió pensar si era posible perder otra vez una elección en su estado natal. Ha sido tres veces aspirante a gobernador de Guerrero. La última ocasión, con los comicios de este año ya en curso, el INE le anuló la candidatura, pero el morenista encarnó sus anhelos en su primogénita, Evelyn Salgado Pineda, una abogada sin trayectoria política y sin experiencia en cargos públicos a la que los resultados preliminares de la jornada del domingo han dado el triunfo electoral sobre el candidato del PRI.

Salgado Macedonio, que es senador con licencia y ha sido alcalde de Acapulco, no aparecía en la boleta, pero, tras el cierre de la jornada, supervisó los resultados como si los votos hubieran sido para él. No era casual: los morenistas guerrerenses dan por sentado que él tendrá una participación tras bambalinas en el gobierno de su hija, y asumen que ésta es una seguidora fiel de las ideas de su padre.

La casi absoluta ausencia de la candidata del lugar donde ayer Salgado Macedonio y simpatizantes morenistas seguían la evolución del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), tras el cierre de la votación, abonó a la creencia de que el padre es la persona a cargo.

Por si fuera poco, hasta en el último momento, éste subrayó la idea de que su hija es una versión mejorada de él. Ésta, por su parte, ha dicho que ha aprendido siguiendo los pasos de su padre, a quien llama líder y referente moral.

“No hay mal que por bien no venga; yo creo que (Evelyn) resultó mejor (candidata). Es mejor que yo; es abogada, tiene maestría”, decía ayer Salgado Macedonio mientras esperaba a la abanderada afuera de la casilla donde ésta emitiría su voto, como quien espera a un menor salir de una audición o una difícil prueba escolar.

—¿No se siente mal por haber perdido la candidatura? —se le preguntó al político calentano.

—No, porque el éxito de un hijo es el triunfo del padre. Me siento más que feliz —dijo.

A partir de las 8 de la noche, con las casillas cerradas, Salgado Macedonio se sentó a ver el avance del conteo preliminar de votos del PREP en una pantalla instalada en un jardín de Chilpancingo.

Para entonces, la candidata morenista a la gubernatura registraba una muy marginal ventaja respecto de su adversario priista, Mario Moreno, y Félix Salgado ya decía que no le extrañaba que quisieran robarles la elección.

“El PRI usa sus órganos para manipular (la votación), mete primero las actas donde va ganando; yo sé de esto en 30 años de carrera política, me lo hicieron en el 99”, dijo acordándose de la elección a la gubernatura en la que perdió contra el priista René Juárez.

La abanderada de Morena se había marchado más de una hora antes. Y aquí se mantuvo el padre entre sus simpatizantes, que son los de su hija. Se cambió la playera y se puso una guayabera que le regalaron. Le dio hambre y le trajeron de cenar unos tacos de barbacoa, luego un pan de dulce.

Con la candidata ausente, Salgado Macedonio se mantenía pendiente de cada actualización del PREP. Con el avance a cuentagotas, celebraba cada pequeña suma a la cuenta de su hija, una distancia que después se hizo más grande:

“¡Eahh! ¡Evelyn, Evelyn!”, exclamaba él y daba brinquitos. “¡Ahí vamos!”, animaba a los morenistas. Por momentos atendía llamadas en las que sus operadores le reportaban triunfos regionales: “¡Evelyn ganó la Sierra!”, anunciaba al público. “¡Se ganó en toda la tierra caliente!”. “¡En la Costa Grande arrasó Evelyn!”. Y estallaban unos aplausos y unas porras que la candidata no escuchó: “¡Evelyn gobernadora, hay tora, hay tora!”.

Te puede interesar: Detectan fallas técnicas en PREP de Guerrero; si no funciona se cancelará: INE

La energía de Félix Salgado fue desvaneciendo. La algarabía se iba a ratos. La diferencia entre ambos punteros a veces se reducía dramáticamente, a 45, a 28 votos. Cuatro horas después del cierre de la jornada electoral, el padre no tenía el triunfo en el bolsillo.

“¡No se mueve ese pinche PREP!”, deploraba. Y luego añadía, como un consuelo para sí mismo: “Si nos hubieran querido chingar, ya lo hubieran puesto en primer lugar (al priista Mario Moreno)”.

La incierta claridad respecto del triunfo electoral morenista retrasó varias horas los festejos previstos. A diferencia del rival del PRI, que convocó a la plaza municipal de Chilpancingo para cantar victoria, Salgado Macedonio se mesuró, habituado ya a la frustración de su meta.

Fue hasta las 10 de la noche que decidió invitar a sus seguidores a un convite con música, tacos y tortas en lo que solía ser un autolavado y que fue bautizado como “Jardín del Toro”. Fue allí donde Félix Salgado comenzó a acariciar el fantasma de la derrota o del fraude. El legislador con licencia comenzó a decir, ante unas 300 personas, que el Instituto Electoral de Guerrero estaba haciendo un PREP “a modo”, declaración que contrastaba con la postura que había emitido horas antes, por la mañana, cuando dijo que el confiaba “mil por ciento” en el árbitro local y en el conteo preliminar, luego de que el INE había cuestionado la confiabilidad del programa.

“El PREP tuvo problemas de instalación, fueron problemas reales, y ya se corrigió”, decía temprano el excandidato.

“Un PREP es un conteo preliminar que se debe dar a conocer antes del conteo final;

Si el PREP está lento y está como va, van a terminar en Semana Santa; este PREP no sirve, valió queso, y nosotros estamos contando con actas en la mano, vamos a demostrar que nuestro triunfo es irreversible”, dijo por la noche.

El guerrerense señaló que el Instituto local estaba promoviendo la idea de que entre los dos punteros había un empate técnico, aun cuando las tendencias favorecían a su hija, y advirtió que defendería su triunfo.

“Nosotros estamos hablando en base a las actas que están en poder de nuestros representantes de casilla, así que el triunfo es nuestro, desde luego, y aparte ese triunfo se va a defender por parte del pueblo (…), vamos al cotejo final y vamos a estar muy alertas y atentos, porque ya saben cómo se las gastan ellos, pero aquí estamos”, sostuvo.

En una improvisada asamblea, los morenistas comenzaron a recitarle cifras y resultados de actas de escrutinio que habían recibido por WhatsApp y que, le decían, demostraban el triunfo de Morena 2 a 1 respecto de la alianza PRI-PRD.

Salgado Macedonio comenzó a sentirse relajado cuando, anoche, la diferencia entre su hija respecto del priista alcanzó una cifra más amplia de miles de votos en el PREP.

Entonces dijo que sí habría festejo por el triunfo en el Zócalo de Chilpancingo, donde horas antes el priista Moreno había celebrado. El senador con licencia encabezó el acto al filo de la medianoche, hasta que, con retraso, reapareció la candidata, la Salgado cuyo nombre sí estuvo en la boleta, quien subió al templete, agradeció a su padre, que quedó parado a sus espaldas, y entonó una canción de Selena —“Como la flor”— a la que le cambió un verso con motivo de la ocasión: en lugar de cantar “yo sé perder”, Evelyn Salgado dijo: “yo sé ganar”.

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