Qué he aprendido como voluntario en los ensayos de la vacuna COVID
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Qué he aprendido como voluntario en los ensayos de la vacuna de Oxford contra la COVID

Uno de los voluntarios del ensayo a gran escala de la vacuna de la Universidad de Oxford, una de las candidatas más prometedoras para combatir al nuevo coronavirus, contó a la BBC su experiencia.
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31 de julio, 2020
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La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford (Reino Unido) contra la COVID-19 hasta ahora ha arrojado resultados descritos como “prometedores. Richard Fisher es uno de los voluntarios que fue inoculado con esta vacuna experimental. Este es su relato.

Estoy en la sala de espera de un hospital y mi respiración empaña mis lentes. Minutos antes corría por la calle en un día de mucha humedad para no llegar tarde a la cita. Médicos y enfermeras me dejaron atrás con su paso apresurado y eso me hizo pensar que no tengo un gran estado físico.

La última vez que estuve en el Hospital St George, en el sur de Londres, fue para el nacimiento de mi hija. Ahora se siente muy diferente. Puedo oler a través de mi mascarilla la lejía usada para limpiar los pisos y el asiento junto a mí está cubierto con cinta para mantener el distanciamiento físico.

Dos trabajadores del hospital con tapabocas y protección personal se aproximan con un cartel que dice:Ensayo de la vacuna”, como si fueran taxistas aguardando pasajeros en la zona de arribos de un aeropuerto.

El cartel es para mí. Los sigo lentamente como en una procesión, dos metros detrás, mientras ellos conversan.

Estoy aquí para evaluar si puedo ser voluntario en uno de los ensayos de la vacuna ChAdOx1 nCoV-19. En las semanas siguientes sabré qué se siente participar en uno de los mayores esfuerzos para combatir la pandemia.

De todos los ensayos de vacunas candidatas, el de Oxford es uno de las más avanzados.

El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales prometedores, basados en un ensayo con 1.077 personas. La vacuna, según esos datos, es segura y genera una respuesta del sistema inmunológico.

“Aún queda mucho trabajo por hacer… pero estos resultados iniciales son prometedores“, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo.

Los resultados definitivos solo se conocerán con la fase 3 del ensayo clínico, en la que participan miles de voluntarios en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

Es para esta etapa a gran escala que yo me presenté como voluntario.

Evaluación

Mi travesía hasta aquí comenzó una noche de mayo, cuando vi un tuit de un filósofo de la Universidad de Oxford sobre un ensayo para una vacuna. Él se había presentado como voluntario.

Mientras mi esposa dormía junto a mí decidí llenar el formulario para postular como voluntario y me olvidé del asunto.

Unas semanas después, aquí estoy, en una sala de neurología destinada ahora al ensayo de la vacuna, mientras veo en una pantalla a uno de los científicos de Oxford, Matthew Snape, explicando la base científica de las pruebas y los posibles efectos secundarios.

En total habrá 10,000 voluntarios y nos dividirán al azar en dos grupos, afirma Snape. Uno recibirá una vacuna que no ofrece ninguna protección contra el nuevo coronavirus y otro será inoculado con la vacuna de Oxford.

Investigadora en el laboratorio

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La vacuna de Oxford utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

La vacuna utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

Es una técnica en la que los científicos de Oxford ya venían trabajando antes de la pandemia para combatir el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el ébola. Por eso pudieron avanzar tan rápidamente cuando reenfocaron su trabajo en respuesta a la COVID-19.

Snape explica cómo desarrollaron la vacuna. Primero tomaron el virus que ataca a los chimpancés y lo modificaron genéticamente para que no ataque a los humanos.

Luego le incorporaron genes que codifican proteínas del virus de la COVID-19 llamadas glicoproteínas. Los científicos esperan que esas proteínas generen la respuesta inmunológica necesaria para vencer al nuevo coronavirus.

El grupo que no recibirá esta vacuna será inoculado con otra vacuna llamada MenACWY (también Nimenrix o Menveo), que se utiliza para combatir la meningitis y la sepsis.

Esta es la vacuna “de control” que permitirá comparar los efectos de aquella contra el coronavirus.

Los científicos eligieron para el grupo de control una vacuna en lugar de cualquier placebo por un motivo claro: asegurarse de que todos los voluntarios experimenten los efectos secundarios de una inoculación y no puedan deducir en qué grupo se encuentran.

La vacuna MenACWY se ha usado en adolescentes en Reino Unido desde 2015. También se ofrece a quienes viajan a zonas de alto riesgo de infección, como África subsahariana. Y Arabia Saudita exige certificados de vacunación con MenACWY a todos los participantes de la peregrinación anual a la Meca.

Luego de ver el video me preguntaron en detalle por mi historia médica o cualquier síntoma previo de COVID-19. Me tomaron muestras de sangre y tuve que firmar un documento que estipula varias obligaciones: permitiré, por ejemplo, que publiquen fotos de mi brazo inoculado y no donaré sangre. Las mujeres también deben comprometerse a usar anticonceptivos durante el ensayo.

Logo de la Universidad de Oxford tras una jeringa

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“Aún queda mucho trabajo por hacer”, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo de Oxford.

Volví a casa sintiéndome más informado, pero también un poco más nervioso que antes.

Como en cualquier ensayo clínico, los voluntarios debemos estar al tanto de los potenciales efectos secundarios, desde los más suaves (náusea, dolores de cabeza, etc.) hasta los más severos (como el síndrome de Guillain-Barré, que puede causar parálisis y ser fatal).

Sé que los riesgos del ensayo son menores, pero debo confesar que leer de una vez la lista de posibles efectos secundarios es abrumador.

También nos informaron sobre “posibilidades teóricas” de que la vacuna agrave los síntomas de la COVID-19.

Algunos estudios señalan que animales que recibieron vacunas experimentales contra el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) mostraron mayor inflamación en sus pulmones. Algo similar ocurrió en ensayos con ratones de vacunas experimentales contra MERS.

Ensayo con vacuna en un laboratorio

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El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales “prometedores”, pero con solo 1.077 personas.

Pero esos efectos no fueron observados en las pruebas con animales de la vacuna de Oxford.

Me tranquiliza saber que miles de personas ya fueron vacunadas en etapas previas del ensayo y no sufrieron consecuencias severas, tal como confirma el estudio publicado en la revista The Lancet el 20 de julio.

(Y quiero dejar absolutamente en claro que ninguno de los posibles efectos secundarios justifica los argumentos sin fundamento del movimiento antivacunas).

Día de la vacunación

Una semana después, el 3 de julio, volví a la misma sala del Hospital St George donde tuve mi primera evaluación. Se supone que es el día de la inoculación, pero me preocupa la posibilidad de que me dejen fuera del ensayo.

La doctora, Eva Galiza, abandonó la habitación hace 10 minutos y aún no ha regresado. Poco antes me explicó que era el último día del ensayo en St George y que se estaban quedando sin vacunas.

Galiza es investigadora en vacunas pediátricas. Para asegurar que los resultados del estudio sean confiables, tanto los médicos como los voluntarios ignoran si la vacuna inyectada es contra el coronavirus o es la de control.

Cuando Galiza abandona la habitación me quedo a solas con mis pensamientos. En Inglaterra, donde vivo, es el día antes del levantamiento de muchas reglas de confinamiento y se permitirá la reapertura de comercios, desde peluquerías hasta bares.

Frascos de medicación

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“La tarea más difícil es la del organismo regulador que deberá decidir si la vacuna es segura y se usará con el público”, afirmó John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford.

Pienso en amigos y familiares en otras partes del mundo, cada uno viviendo etapas diferentes de esta pandemia. Mientras algunos países celebran haber controlado las infecciones, otros siguen en una curva ascendente de muertes.

El año pasado viví en Massachusetts. El día de mi cita en St George las noticias desde Estados Unidos eran desalentadoras, con más de 40,000 nuevos casos de infección diarios.

También escuché las últimas cifras de Brasil, a donde un amigo y su esposa regresaron allí recientemente. El número de nuevos casos diarios en este país sudamericano se acercaba a 1,5 millones.

Los brotes de Brasil son la razón por la que los investigadores de Oxford expandieron sus ensayos para incluir a voluntarios en Rio de Janeiro, Sao Paulo y otra localidad en el norte del país. También incluirán voluntarios en Sudáfrica.

Investigadora brasileña voluntaria del ensayo de la vacuna de Oxford en Brasil

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El ensayo de la vacuna de Oxford fue expandido para incluir a miles de voluntarios en Brasil y Sudáfrica.

La triste verdad es que es menos probable que un voluntario como yo en Reino Unido pueda ayudar a los científicos a determinar la eficacia de la vacuna. Aquí, al menos por ahora, estoy menos expuesto a una posible infección que alguien en Brasil o Sudáfrica, donde la pandemia sigue extendiéndose.

Por el bien de todos, algunos de los 10,000 voluntarios del ensayo deberán entrar en contacto con el virus.

Cuando Galiza regresa a la habitación lleva un vial en su mano. No puedo ver su rostro detrás de su mascarilla, pero sus ojos sonríen. Luego de semanas de espera y tras una breve inoculación, la vacuna finalmente circula en mi sangre.

Hay 50% de probabilidades de que me hayan inyectado la vacuna de Oxford y 50% de que haya recibido la vacuna de control, y no sabré cuál de ellas me tocó hasta el final del ensayo.

Hisopos y esperas

Luego de la inoculación vino la etapa de la larga espera. Todos los voluntarios fueron divididos en pequeños grupos para monitorear posibles síntomas.

En mi caso, siete días después de recibir la vacuna, debo frotar mis amígdalas con un hisopo por 10 segundos. Luego debo colocar el mismo hisopo en un orificio nasal y llevarlo lo más arriba posible. He leído que si haces esto correctamente, debes sentir que prácticamente estás “rozando tu cerebro”. Creo que esa imagen es un poco exagerada, pero debo confesar que esta prueba no es algo agradable.

Luego de tomar la muestra, debo colocarla en una bolsa sellada que va en una caja también sellada que dice: “Sustancia biológica categoría B”, y despacharla en buzones especiales de correo para “envíos prioritarios”.

El servicio fue introducido recientemente para facilitar los tests de COVID-19. Pocos días después recibí un mensaje de texto diciéndome que mi test de coronavirus había dado negativo.

Además de hacer el hisopado, debo llenar un formulario con preguntas sobre mi comportamiento en la semana previa. ¿He usado el transporte público? ¿Con cuántas personas que no viven en mi hogar he pasado más de 5 horas?

Repetiré esta rutina semanal durante al menos cuatro meses. Y me tomarán muestras de sangre en el hospital hasta fines del año que viene.

Buzón en una calle de Londres

Richard Fisher
El correo brtiánico instaló buzones prioritarios para el envío de muestras de voluntarios y tests de COVID-19.

Esta etapa prolongada y necesaria es la que muchas personas, incluyendo varios políticos, no entienden. No puedes invertir grandes sumas de dinero para acelerar este proceso.

La vacuna de Oxford ha mostrado ya resultados prometedores, pero solo en unas mil personas. Aprobar el uso de una vacuna para millones de personas requiere un nivel de confianza que solo puede obtenerse con paciencia y muchos más datos.

Algunos trabajadores de la salud recordarán varios casos trágicos de ensayos. En 1976, por ejemplo, debido a temores de un nuevo brote de gripe A (H1N1) o gripe porcina, el gobierno estadounidense aceleró los ensayos de nuevas vacunas y millones de personas fueron inoculadas.

La temida pandemia nunca llegó, pero se estima que cerca de 30 personas murieron por efectos secundarios adversos. Esos errores pueden haber contribuido al crecimiento del movimiento antivacunas.

Las autoridades de la salud con competencia para aprobar o rechazar las vacunas candidatas tienen en sus manos una enorme responsabilidad.

Tal como dijo en un programa de la BBC el científico John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford, no podemos darnos el lujo de esperar a la evidencia definitiva que se requeriría normalmente en ensayos clínicos de este tipo.

La tarea más difícil es la del organismo regulador que debe decidir si la vacuna es segura y se usará con el público. Si dice que sí, habrá una fila de tres mil millones de personas que quieren esa vacuna. Yo no querría ese trabajo”, afirmó Bell.

Otro factor importante es que la vacuna aprobada puede no ser la panacea que la gente espera. En otras palabras, es posible que la vacuna no elimine completamente el virus, sino que solamente mitigue sus efectos.

Esta protección es valiosa, pero suceda lo que suceda con los ensayos, debemos aceptar que se trata de un problema de largo plazo y que el virus podría estar con nosotros para siempre.

En mi caso en particular, pensar que hay una probabilidad del 50% de que haya recibido una vacuna prometedora me da una cierta tranquilidad, pero no me hará cambiar mi comportamiento. Los investigadores explicaron esto claramente.

Hasta que sepamos con certeza que hay una vacuna efectiva, continuaré respetando las reglas de distanciamiento físico para proteger a mi esposa, mi hija, el resto de mi familia, mis amigos y todas las personas con las que me cruce en la calle.

Voluntario siendo vacunado en Sudáfrica

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Un voluntario recibe la vacuna de Oxford en Sudáfrica. Confirmar la efectividad de la vacuna para prevenir infecciones requiere probarla en países con un alto número de casos.

Me da satisfacción tener la oportunidad de jugar un rol muy pequeño, junto a otros 10.000 voluntarios, en un ensayo que tiene en vilo al mundo.

La rapidez con que los científicos de Oxford respondieron a la crisis y su gran compromiso me impresionan.

Antes de la pandemia, muchos de estos médicos e investigadores trabajaban en distintos campos relacionados con el desarrollo de vacunas, alentados por su curiosidad o una misión individual. Nunca pensaron que de ellos dependerían las expectativas de miles de millones de personas.

Tal vez los ensayos de la vacuna de Oxford no den los resultados que muchos esperan. Podría ser que no cumpla en definitiva los requisitos de seguridad y eficacia necesarios para combatir la pandemia.

Pero así es como funciona la ciencia, en un desarrollo a largo plazo, colectivo y que puede tener resultados negativos. Nunca había valorado tanto como ahora la importancia de ese proceso.

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Cuartoscuro

Organizaciones y CNDH señalan a senadora por dictamen de salud mental discriminatorio

Organizaciones sociales y la CNDH consideran que la propuesta de Ley General de Salud Mental que se discutirá este miércoles en el Senado viola derechos de personas con discapacidad y las discrimina.
Cuartoscuro
28 de julio, 2020
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La  iniciativa para impulsar una Ley General de Salud Mental en México propuesta por el Partido del Trabajo en el Senado ha generado una serie de críticas por parte de colectivos y organizaciones de personas con discapacidad psicosocial, pues consideran que fue hecha con recomendaciones de hace 14 años, además de permitir el tratamiento forzado y contener expresiones como “deficientes” o “enfermos mentales”, lo que es violatorio de los derechos humanos.

Será este miércoles 29 de julio cuando la  Comisión de Salud del Senado de la República discutirá la iniciativa presentada por la senadora Geovanna Bañuelos, quien ha señalado -a pesar de las críticas- que su propuesta es necesaria dado el incremento de enfermedades que afectan la salud mental por la pandemia de COVID-19, ante la “ausencia de atención” por parte del Estado mexicano.

Incluso, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) pidió al Senado revisar el dictamen elaborado por las Comisiones Unidas de Salud y Estudios Legislativos Segunda, al considerar que vulneraría diversos artículos de la Convención sobre los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad.

El organismo estimó que de aprobarse la ley, se desconocería la capacidad jurídica de las personas con discapacidad, además de que la redacción del documento “refleja una visión anacrónica y estigmatizante, al utilizar referentes conceptuales que no resultan compatibles con las nociones actuales sobre la salud mental”.

Te puede interesar: Ley de Salud Mental que vulnera derechos de personas con discapacidad avanza en el Senado

¿Qué dice la iniciativa?

La primera versión dada a conocer del dictamen de Ley General de Salud Mental explica que su objetivo es crear una legislación para “regular las bases y modalidades para garantizar el acceso a los servicios de salud mental a toda la población del territorio nacional, con un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género”.

De acuerdo con el documento, algunos “factores que pueden ser causa de agravar la salud mental de las personas serían: pobreza, trabajo, educación, violencia y trauma”.

Y ubica como población vulnerable a “mujeres trabajadoras, población rural, niños y niñas en situación de calle, personas con discapacidad, menores farmacodependientes, madres adolescentes, adultos en plenitud, población indígena, población migrante, enfermos mentales delincuentes recluidos” (sic).

Estas personas, dice, deben ser “asistidas y atendidas por el Estado a través de un cuerpo legislativo único y específico que pueda atender todos los diversos factores que envuelven a la salud mental”.

Acerca de los derechos de las “personas con trastornos mentales y del comportamiento”, señala que deben tener un trato digno e incluyente por parte de las instituciones, y a acceder y recibir servicios de salud mental.

También señala su “derecho al consentimiento informado” de cada paciente respecto de su tratamiento. Aunque contempla que esto “se excepturará en el caso de internamiento voluntario, cuando se trate de un caso emergente o cuando se compruebe que el tratamiento es el más indicado”.

En estos casos, la información del paciente se brindaría “al cónyuge, padre, madre, hija o hijo mayor de edad, tutor o representante legal con veracidad de la condición y el posible efecto del tratamiento que reciba la o el usuario, en caso de que sea menor de edad o incapaz”.

Los “internamientos involuntarios” solo podrían darse por prescripción médica especializada, “conforme a las mejores prácticas, cuando el usuario presente conductas o acciones que puedan causarle daño físico inmediato o inminente a sí mismo, a terceros o a la propiedad, cuando la severidad de los síntomas y signos así lo indiquen”.

Los egresos de centros hospitalarios de atención en salud mental solo podrían darse cuando el médico tratante considere que por mejoría de su estado mental, el paciente puede continuar su tratamiento de manera ambulatoria, o si un familiar lo solicita por escrito.

Si el paciente busca salir del hospital, tendría que recurrir la decisión del médico o de su familia ante autoridades judiciales.

Según la iniciativa, el internamiento solo procederá cuando se haya “agotado todas las opciones disponibles y menos lesivas de tratamiento”.

Cuando se realicen internamientos involuntarios, estos se darían “previa indicación de los profesionales acreditados por la Secretaría de Salud, se realizará mediante resolución judicial, en caso de que este se prorrogue por más de 72 horas. Si el internamiento es menor a 72 horas no es necesaria una resolución judicial”.

Una vez que las condiciones del paciente lo permitan, dice, “deberá ser informado de su situación de internamiento para que, en su caso, su condición cambie a la de ingreso voluntario”.

Señala que se deberá dar asistencia social en la materia en establecimientos especializados para menores, personas en situación de calle, adultos mayores en estado de abandono o desamparo y personas con alguna discapacidad sin recursos.

Asimismo, contempla que la Secretaría de Educación Pública (SEP) coadyuve para que los centros escolares cuenten con profesionales de la psicología del área clínica y educativa que brinden atención en salud mental, detecten y y diagnostiquen posibles trastornos mentales y de comportamiento, debiéndolos canalizar a instancias que ofrezcan atención psicológica “basada en buenas prácticas”.

Otra de sus funciones será detectar conductas que vulneren el bienestar psíquico del alumno, como posible abuso sexual, tendencias suicidas, adicciones, acoso y violencia escolar, e implementar los protocolos de actuación que atiendan la problemática y eviten la deserción y el bajo rendimiento escolar.

Lee más: Así se vive en un psiquiátrico en tiempos de COVID-19

Las críticas de colectivos y ONG

Víctor Lizama, integrante de Sincolectivo y de la asociación civil Documenta, explica que la crítica a ley se da debido a que  rompe dos principios en la legislación de la salud mental: que tienen que formularse desde parámetros internacionales de derechos humanos, y que las personas con discapacidad psicosocial deben ser tomadas en cuenta durante su elaboración y discusión, lo que, denuncian, no ocurrió en este caso.

“La Ley Bañuelos, como la hemos llamado, permite el tratamiento forzado para personas con trastornos mentales y de comportamiento, y exceptúan para esos casos el derecho al consentimiento informado. Al respecto, el Comité de Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU dice que estas prácticas constituyen violaciones a los derechos de libertad personal y contra la tortura”, indica Lizama.

Además, contempla los internamientos forzados, mismos que son considerados una medida ilegal y arbitraria para la relatora Especial de los Derechos de Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas.

“La iniciativa está construida de acuerdo a un manual de la Organización Mundial de la Salud sobre salud mental de 2006, o sea, hace 14 años. Eso es previo incluso a la creación de la Convención de las Personas con Discapacidad de 2008. Actualmente existen otros parámetros para la atención en la materia, de los que la senadora y sus asesores ni siquiera conocen”.

Otro punto que preocupa a Documenta, A.C. es el de la privación indefinida de la libertad, ya que el proyecto de ley establece que los pacientes podrán egresar de los hospitales solo cuando el médico lo considere, lo que la relatoría Especial de los Derechos de Personas con Discapacidad ha denunciado como una mala práctica.

Ilse Gutiérrez, quien vive con un trastorno mental, dice que a ella y a otras personas con discapacidad psicosocial consideran que la ley discrimina y busca el tratamiento con un enfoque psiquiátrico de personas “farmacodependientes”, así como de las infancias.

Ella forma parte de el movimiento Orgullo Loco en México, donde es coordinadora. Desde hace años, a nivel mundial buscan reivindicar a las personas con discapacidad psicosocial o que se asuman como “locas”, y que se respeten sus derechos.

“Una de las cosas que estamos intentando cambiar es el estigma hacia la salud mental y hacia las personas que tenemos alguna condición psiquiátrica o de salud mental, porque se nos relaciona con el ser peligrosos”, señala.

Por ello Orgullo Loco México se pronuncia en contra de la iniciativa, que considera a las personas con discapacidad psicosocial “como peligrosa o incapaz. Este discurso es un mito, por ello queremos reivindicar nuestras condiciones, no que se perpetúen los estigmas”.

En su opinión, el proyecto de ley que será discutido debe reformarse para tener un enfoque de derechos humanos en los que la voz de las personas con trastornos mentales sean tomadas en cuenta, y se deben reformar las leyes de salud estatales, en las que también se avalan los internamientos forzados y sin consentimiento informado.

Entérate: ¿Cuántos tienen acceso a la salud mental en México?

Confrontación por cambios en el dictamen

La senadora Geovanna Bañuelos asegura que la primera versión de la propuesta de ley, que es de la que tienen conocimiento organizaciones sociales y colectivos, se modificó tras los comentarios realizados por estos grupos a los asesores legislativos.

Sin embargo, Documenta AC y Sincolectivo afirman que ellos no tienen conocimiento de cuáles fueron las modificaciones realizadas al documento, y que no los avalan.

En entrevista con Animal Político, la legisladora afirma que los grupos de la sociedad civil buscan que la propuesta no se apruebe porque se encuentran en contra de la creación de una Ley General de Salud Mental, independientemente de su contenido.

Asimismo, señala que la primera versión del documento fue modificado, y será discutido con una redacción el próximo miércoles, con las “valiosas aportaciones” de los colectivos, aunque estos no reconocen haber participado del proceso de cambios en la iniciativa.

“No es un texto acabado, todavía están opinando distintos grupos parlamentarios, distintos senadores y distintas organizaciones, Nosotros todavía estamos en la etapa de recoger esas inquietudes y perfeccionar el documento”, indica.

“Tal vez porque no se ha tenido acceso a ese documento final se ha estado generando mucha especulación, cosas que en efecto son ciertas que contiene el dictamen es que se crea una nueva ley, que nosotros sostenemos que es la ruta idónea para poder atender de manera integral y crear esta política pública en nuestro país, y el otro es el tema del internamiento, pero nosotros hemos sido cautelosos de observar los tratados internacionales que el Estado mexicano ha suscrito en materia de derechos de personas con discapacidad”, explica.

Víctor Lizama señala que Documenta AC desconoce los cambios, y que sostiene que lo que se requiere para una mejor atención a las personas con discapacidad psicosocial es que se reforme el capítulo de Salud Mental en la Ley General de Salud vigente, pues no debe seguirse separando los temas mentales de los físicos.

“Tenemos que armonizar la legislación y favorecer la transformación de los servicios de atención a la salud mental, que estos se den en comunidad, que la persona usuaria sea partícipe de su propio proceso de recuperación, pero esta ley no está buscando eso”, concluye.

Ilse, por su parte, señala que independientemente de lo que ocurra con la iniciativa de Ley General de Salud Mental, es necesario que las autoridades de los 15 estados que cuentan con leyes locales en la materia reformen los documentos para que también ellos se encuentren armonizados con aquellos que salvaguardan los derechos humanos de las personas con discapacidad, pues avalan las prácticas de tratamientos e internamientos forzados.

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