Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna para COVID
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Qué son los adyuvantes y por qué son tan importantes como la vacuna contra la COVID

El desarrollo de la vacuna contra el coronavirus no solo implica la obtención de una fórmula antígena efectiva, también se requieren elementos como los adyuvantes, sin los cuales sería reducida su efectividad.
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12 de agosto, 2020
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Así como no es lo mismo escuchar música en el celular que en los altavoces del auto, las vacunas sin adyuvantes no tienen el mismo efecto.

Se trata de substancias que, al unirse a la fórmula de las vacunas, tienen la capacidad de incrementar la respuesta del organismo humano al ser inoculado.

“Es un amplificador”, explica la doctora María Elena Bottazi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“El adyuvante hace que (la vacuna) llegue a más lugares dentro del cuerpo y que obviamente atraiga a diferentes componentes del cuerpo humano y así eventualmente se activen las diferentes células inmunológicas”, añade.

De ahí que, como en otros casos, son un elemento importante para el desarrollo de las vacunas para tratar el covid-19, que ya ha dejado más de 700.000 muertos y 20 millones de contagios en el mundo.

https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t

Vladimir Putin anunció este martes que Rusia ya tiene una aprobada y registrada contra el coronavirus, la Sputnick V, y otros países avanzan a contrarreloj para crear las suyas.

Más de 160 estudios preclínicos están en marcha, pero menos de 10 en una fase avanzada hasta inicios de agosto, según la Organización Mundial de la Salud.

Las investigaciones médicas y las farmacéuticas que participan se enfrentan a un problema: el desarrollo de adyuvantes no ha sido tan prolífico en la industria mundial en los últimos años.

Y la falta de estas sustancias dificultaría que la vacuna pueda ser producida de forma masiva.

“Así como hemos escuchado mucho que tenemos que generar miles de millones de dosis de la vacuna, también tenemos que producir miles de millones de dosis de cada uno de los componentes. No solo es producir las proteínas, sino también con qué se van a combinar”, explica Bottazi.

Una mujer en un laboratorio médico

Reuters
Además de los antígenos, las vacunas llevan otros componentes químicos que deben ser producidos.

La escasez de adyuvantes y otros elementos, desde las ampolletas hasta los birreactores, “puede retrasar las vacunas”, advirtieron desde mayo los especialistas Susan Athey, Michael Kremer, Christopher Snyder y Alex Tabarrok en una carta publicada en el diario The New York Times.

La vacuna en el cuerpo

Las vacunas están compuestas por tres elementos básicos: el antígeno, los adyuvantes y los preservantes.

Una vez que la dosis ingresa al cuerpo, causa una reacción del sistema inmunitario, que intenta proteger al resto del cuerpo enviando glóbulos blancos que producen anticuerpos para contener la infección.

Así, cuando un virus intenta de nuevo ingresar por cuenta propia al organismo, los anticuerpos saben cómo actuar en su contra y eliminarlo.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

En este proceso los adyuvantes tienen dos propósitos, “amplificar la señal y al mismo tiempo guiar la para que atraiga la respuesta correcta, a las células correctas”, señala Bottazi.

“Si no se quiere que la vacuna se disemine muy rápido, sino que llegue a las células que la necesiten, entonces se necesita tiempo y eso es lo que llamamos el efecto depot, que se deposita en un lugar y da tiempo a que se disemine la información”, añade.

Los adyuvantes por sí mismos no tienen ningún efecto; es decir, son inertes.

“Es como si se tiene un parlante pero no se le pone música. Se acoplan a lo que se quiera diseminar, en este caso el componente específico de la vacuna”, explica la especialista.

Una vacuna contra el coronavirus es probable que tenga menos efecto en las personas mayores, porque sus sistemas inmunológicos no responden tan bien a la inmunización.

Así se en la vacuna contra la gripe.

Es posible superarlo administrando múltiples dosis, pero otra solución es usar adyuvantes que estimulan el sistema inmunológico.

Los problemas que se avecinan

Durante prácticamente todo el siglo XX hubo un adyuvante que se empleó prácticamente en todas las implementaciones de vacunas: las sales de aluminio, también conocidas como alumbre).

Sigue siendo el adyuvante más conocido y uno de los más fabricados hasta la fecha.

La vacuna Pandemrix y su adjuvante

Reuters
Las dosis de las vacunas para la pandemia del virus H1N1 (en la foto Pandemrix) estaban acompañadas con un adyuvante.

A finales de la década de 1990 fue que las farmacéuticas empezaron a desarrollar otras alternativas.

Como ocurrió con otros medicamentos patentados, esos adyuvantes fueron asegurados en registros de propiedad privada.

“Al ser de propiedad intelectual privada, no se sabe mucho sobre qué son exactamente, tienen una formulación que no es genérica y no conocemos su costo“, señala Botazzi como uno de los problemas de la actual carrera por la vacuna del covid-19.

“Si los adyuvantes son experimentales, de propiedad intelectual privada o de alto costo, va a ser difícil que sean accesibles para los países de bajos recursos“, añade.

Además, si se desarollan adyuvantes nuevos, estos deberán ser probados y certificados por las autoridades médicas, un inconveniente en una situación que exige urgencia, como la pandemia actual.

Eduardo Ortega-Barria, vicepresidente y director de investigación clínica para Latinoamérica de la firma británica GSK -uno de los mayores fabricantes de adyuvantes del mundo- explica el que el tiempo usualpara obtener una vacuna es de 10 años.

“En la historia la que más rápido se ha licenciado es la vacuna contra las paperas, que se demoró cerca de cinco años, pero con el coronavirus estamos intentando hacerlo entre 12 y 18 meses“, le dijo a la agencia EFE.

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AFP Archivo

¿Cómo sería el fin de la pandemia? Gatell explica que hay varias posibilidades

Uno de los escenarios es que COVID permanezca por un periodo largo y se vuelva una enfermedad endémica o estacional, como la influenza.
AFP Archivo
2 de septiembre, 2020
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Hugo López Gatell, subsecretario de Salud, explicó, durante la conferencia diaria sobre Covid-19, que para el fin de la pandemia por esta enfermedad hay tres escenarios. 

El primero es que tantas personas a nivel global, de cada país y de cada zona, hayan tenido ya la infección y se hayan recuperado que se alcance lo que se conoce como inmunidad de rebaño, es decir, que ya haya tanta gente inmune que sea difícil toparse con un enfermo y haya transmisibilidad. 

Pero este escenario tiene como condicionantes el número de personas ya recuperadas y que la inmunidad les dure al menos seis meses, lo que en el caso de Covid aún no está comprobado por la ciencia médica. 

“Si la infección por Covid genera inmunidad y dura al menos seis meses, alcanzaremos la proporción para que sea inviable la transmisión, a esto se le conoce como inmunidad de rebaño. No todo mundo necesita ser inmune, hay un porcentaje, en el que ya hay una probabilidad baja de encontrarse con alguien con el virus y la infección no se perpetúa”, explicó Gatell. 

Dada la transmisibilidad del virus SARS-CoV2, que causa la enfermedad Covid-19, se necesitaría entre 65 y 75% en promedio de personas inmunes para detener la infección, describió el subsecretario. 

El escenario 2 es tener la vacuna, lo que sería ya una medida de protección específica. Aunque esa protección dependerá, dijo López Gatell, de si resulta ser eficaz la vacunación y de la duración de la inmunidad que genere. 

Un tercer escenario, que no está descartado y es factible e incluso ya lo ha mencionado la Organización Mundial de la Salud (OMS), subrayó Gatell, es que Covid-19 se vuelva una enfermedad endémica: una condición de salud que permanece por un periodo largo. 

“La condición epidémica se caracteriza, explicó, porque surge en un periodo en el tiempo. Muchas enfermedades endémicas empiezan por ser epidémicas y se quedan por un periodo largo. Un escenario entonces es que Covid se convierta en un fenómeno semejante a la influenza”. 

Aunque, aclaró, todavía no se sabe si Covid va a entrar a una fase estacional, es decir que a lo largo de un año haya variaciones. 

“La mayoría de las infecciones respiratorias son estacionales, en otoño-invierno aumentan, así se comporta influenza y Covid-19 puede empezar a tener fluctuaciones estacionales y volverse eso: como una influenza más”.

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