Por qué no se liberan las patentes de la vacuna COVID para que lleguen a todos
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¿Por qué no se liberan las patentes de la vacuna COVID para que lleguen a todo el mundo?

Varios países están pidiendo que se suspendan los derechos de propiedad intelectual de las farmacéuticas para poder acelerar la producción de vacunas. Hasta ahora no han tenido éxito.
19 de marzo, 2021
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La historia parece repetirse: un abierto enfrentamiento entre quienes apoyan los derechos de propiedad intelectual en los medicamentos y los que piden acceso a fármacos más baratos para salvar vidas.

Ya ocurrió en 1998 cuando África se vio azotada por la epidemia de VIH y varios gobiernos del continente estaban pidiendo retirar las patentes de las farmacéuticas para poder obtener las medicinas que podían prevenir el Sida y evitar muertes.

Los países ricos, donde están basadas las farmacéuticas que producían esos fármacos, se negaron.

Y los costosos medicamentos antirretrovirales -que desde 1996 estaban disponibles en los países desarrollados- tardaron 10 años en llegar a los países de bajos ingresos a un precio accesible para todos.

Ahora con la pandemia de covid-19 está volviendo a ocurrir.

Varios países de bajos y medianos ingresos están pidiendo a la Organización Mundial de Comercio (OMC) -el organismo que rige los acuerdos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio-, que se establezca una exención de estos derechos para poder producir masivamente y de forma accesible las vacunas de covid-19.

Los países ricos, incluidos Reino Unido, Estados Unidos, Suiza y naciones europeas, se oponen a la propuesta, presentada por Sudáfrica e India y apoyada por decenas de países en desarrollo.

Argumentan que esas patentes son necesarias para incentivar la investigación y el desarrollo de medicamentos.

Sólo 10 países

Hasta ahora sólo unos cuantos países de altos ingresos parecen tener acceso a las inoculaciones.

La OMS dijo a principios de febrero que se han administrado unos 200 millones de vacunas contra covid-19. Pero el 75% de estas vacunas, señala la organización, se dieron en 10 países ricos.

Gavin Yamey, profesor de Salud Global y Política Pública de la Universidad de Duke, Estados Unidos, afirma que en unos 130 países, donde viven más de 2.500 millones de personas, no se ha recibido ni una sola vacuna.

“Ha sido sumamente deprimente ver cómo las naciones ricas han vaciado las estanterías. Se han arrebatado las vacunas básicamente diciendo ‘yo primero’ y ‘sólo yo’ y esto no solo es muy injusto, también es una actitud terrible de salud pública”, le dijo el experto a la BBC.

vacuna

Getty Images
En unos 130 países, donde viven más de 2.500 millones de personas, no se ha recibido ni una sola vacuna.

En efecto los expertos aseguran que para detener esta pandemia global se requiere de una respuesta global porque no se puede acabar con la crisis si sólo unos cuantos países tienen a su población vacunada de forma masiva.

Es por eso que se han presentado propuestas para que las farmacéuticas suspendan temporalmente las patentes de sus vacunas y compartan su conocimiento tecnológico para poder acabar con lo que los expertos llaman “apartheid de vacunas”.

¿Qué son las patentes?

Las patentes protegen la propiedad intelectual de un producto para que no pueda copiarse.

En la industria farmacéutica, cuando se descubre y desarrolla un medicamento, la empresa patenta su descubrimiento para que nadie más pueda fabricarlo.

Esto le permite controlar el precio y la producción, lo que a su vez puede generar precios elevados y medicamentos que son inaccesibles para los más pobres.

Una de las propuestas para acelerar la producción de vacunas, diseñada por la OMS, es el llamado C-TAP (Acceso Mancomunado a la Tecnología contra la covid-19).

Este es un mecanismo global para compartir de forma voluntaria conocimientos, datos y propiedad intelectual de tecnologías sanitarias para la lucha contra covid.

El C-Tap fue creado por la OMS en junio de 2020 y unos 40 países lo suscriben, pero como explica a BBC Mundo Raquel González, responsable de relaciones externas de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), el programa hasta ahora ha tenido muy pocas respuestas.

“Al día de hoy no se ha compartido ninguna tecnología. No se ha compartido nada. Es decir la cartera de productos en el C-Tap está a cero”, señala González.

“Fue una iniciativa que de manera indirecta permitiría un aumento de la fabricación, particularmente en los países en desarrollo, pero ha tenido nula respuesta por parte de la industria farmacéutica, que en este caso es la titular de las patentes”, agrega González.

La otra forma de hacer que las farmacéuticas compartan sus tecnologías es la que presentaron Sudáfrica e India a la Organización Mundial de Comercio para suspender los derechos de propiedad intelectual de las vacunas mientras dure la pandemia.

El objetivo, explica Raquel González, es facilitar la transferencia de tecnología y el conocimiento científico para que los países en desarrollo puedan aumentar la producción de vacunas y hacerlas accesibles a sus poblaciones.

“Lo que plantean India y Sudáfrica es que hay laboratorios farmacéuticos y hay fábricas de producción que se podrían poner en marcha si se compartiera el conocimiento . Si no se comparte el conocimiento ahora mismo las únicas compañías que pueden fabricar la vacuna son las que tienen la patente”, señala.

Un trabajador médico en Italia manipula dosis de AstraZeneca.

Reuters
Las patentes le permiten a las farmacéuticas controlar el precio y la producción de sus vacunas.

Pero los países de altos ingresos se oponen a la propuesta argumentando que la suspensión de patentes obstruirá la innovación científica al desalentar a los inversores privados a involucrarse en la industria.

Señalan que las regulaciones que existen actualmente, que permiten a los fabricantes de fármacos establecer acuerdos bilaterales con los productores de fármacos genéricos, son “suficientemente flexibles cuando se trata de enfrentar una emergencia de salud pública”.

“Creo que la PI (propiedad intelectual) es una parte fundamental de nuestra industria”, declaró en mayo Pascal Soriot, presidente ejecutivo de la empresa AstraZeneca, durante una conferencia de prensa para discutir la creación del C-Tap.

“Y si no proteges la PI, entonces esencialmente no hay ningún incentivo para nadie para innovar”, agregó.

Los críticos señalan, sin embargo, que las farmacéuticas han recibido miles de millones de fondos públicos, principalmente de Estados Unidos y Europa, para el desarrollo de las vacunas de covid, por lo cual deben compartir su tecnología.

Un informe publicado en febrero en la revista médica The Lancet muestra que los productores de vacunas recibieron unos US$10.000 millones de fondos públicos y de organizaciones sin ánimo de lucro para financiar sus vacunas.

Y la cifra, dice el informe, quizás es un subestimado ya que muchos datos sobre estos proyectos no son públicos.

Pero indica que las cinco mayores farmacéuticas recibieron cada una entre US$957 millones y US$2.100 millones.

Y a cambio de este financiamiento, dice el informe, los países de altos ingresos pudieron asegurar contratos para recibir dosis suficientes para vacunar a toda su población.

Sin embargo, la industria farmacéutica subraya que no son las patentes las que están provocando una escasez de vacunas en los países de medianos y bajos ingresos.

“Los derechos de PI no son el problema” señala Thomas Cueni, director de la Federación Internacional de Productores y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) que representa a los principales productores de vacunas.

“Los cuellos de botella (en la producción de vacunas) son la capacidad, la escasez de materias primas, la escasez de ingredientes. Y tiene que ver con el conocimiento”, declaró durante una conferencia organizada hace unos días por la OMS sobre distribución de vacunas.

vacuna

EPA
Según la IFPMA las patentes no son el obstáculo para acelerar la producción de vacunas, sino la escasez de ingredientes y capacidad de producción.

Según la IFPMA “el aumento sin precedentes en la fabricación de vacunas, de cero a miles de millones de dosis en tiempo récord, ha conducido a una escasez que ha impactado todo la cadena de abastecimiento de vacunas”.

Barreras técnicas y legales

Los expertos señalan que, aún si se lograra, una suspensión temporal de patentes no sería suficiente para acelerar el acceso global a las vacunas.

“No creo que la suspensión de patentes sea la respuesta”, le dice a BBC Mundo Rory Horner, profesor del Instituto de Desarrollo Global de la Universidad de Manchester, Inglaterra, quien ha estado investigando la industria farmacéutica de India y África subsahariana.

“Las vacunas son productos mucho más complejos de fabricar que otras medicinas”, explica.

“En los 1980, antes de que se establecieran las protecciones de patentes, los laboratorios podían copiar un fármaco en el laboratorio y venderlo por una fracción del precio en India. Era un proceso relativamente simple”.

“Pero para producir una vacuna necesitas la cooperación de la compañía que la inventó y la información sobre los varios procesos y etapas involucrados en la fabricación del producto”, explica el experto.

Esto se aplica principalmente a la producción de las nuevas vacunas “complejas” de ARN-mensajero que están produciendo las empresas Pfizer y Moderna y que ya fueron aprobadas.

Para que los laboratorios de los países de medianos y bajos ingresos puedan producir las vacunas contra la covid necesitan conocimientos técnicos, que muchas veces se mantienen como secretos comerciales de las farmacéuticas, y se necesita acceso a información sobre seguridad que a menudo está protegida como datos confidenciales de la empresa dueña de la patente.

“Estamos hablando de barreras técnicas, además de las barreras legales,para poder aumentar la producción de vacunas de covid”, le dice el profesor Horner a BBC Mundo.

Pero quienes piden la exención de los derechos de propiedad intelectual afirman que en los países de medianos y bajos ingresos sí hay laboratorios y empresas capacitadas para producir estas vacunas.

“Efectivamente no todos los países tienen capacidad de producción, pero sí hay muchos países de rentas bajas o medias, como India o Pakistán, que sí podrían tener capacidad de producción”, señala Raquel González de MSF.

“Digamos que si tenemos la receta de cómo se hace una vacuna, lógicamente va a pasar un tiempo hasta que se hace una fábrica de producción y se consigue la materia prima. Si hay ahora mismo, por nombrar un número, 10 plantas de producción, si se comparte la tecnología y el conocimiento a lo mejor dentro de cinco meses podría haber 15 plantas de producción”, le dice a BBC Mundo.

Mujer siendo vacunada en India

EPA
AstraZeneca tiene un acuerdo bilateral con el Instituto Serum de India para que produzca su vacuna.

En efecto, la transferencia de tecnología tomará tiempo y tiempo es lo que no se tiene con la pandemia de covid-19.

¿Acuerdos bilaterales o Covax?

Algunos expertos creen que una solución es establecer más acuerdos bilaterales -como los que han hecho las empresas AstraZeneca y Novavax con el Instituto Serum de India, y Johnson & Johnson con Aspen Pharmacare en Sudáfrica- para producir sus vacunas y distribuirlas a países de medianos y bajos ingresos.

Pero el profesor Rory Horner cree que hace falta más que solo los acuerdos bilaterales para acelerar el acceso de las vacunas de covid-19.

“En términos de producción (estos acuerdos) ayudarían, pero también se trata de mejorar la adquisición, la compra y distribución de vacunas“, le dice el experto a BBC Mundo.

“El hecho de que las vacunas estén tan inequitativamente distribuidas no es el resultado de la capacidad de fabricación en el mundo, es resultado de cómo algunos países han podido comprar y tener acceso a esas vacunas primero”.

Horner cree que la solución está en Covax, el mecanismo creado por la OMS en 2020 para el acceso global a las vacunas y mejorar la distribución en los países de bajos ingresos.

Pero el proyecto se ha visto en dificultades porque aunque los países desarrollados han donado dinero para Covax también han comprado todas las dosis de vacunas y Covax no ha podido cumplir su objetivo de entregar vacunas a los países de bajos ingresos.

“Lo ideal será que Covax no sólo tenga el dinero de los países ricos sino también las dosis, los derechos y el acceso prioritario a esas dosis que los países ricos han acaparado”, señala el experto de la Universidad de Manchester.

“Covax es un programa extraordinario que ha tenido que evolucionar en un contexto muy difícil, así que si logra avanzar sería algo realmente beneficioso”, agrega.

Y el profesor Gavin Yamey de la Universidad de Duke está de acuerdo: “Esta es una pandemia global y necesitamos una respuesta globa que incluya vacunación en todo el planeta y Covax es un mecanismo esencial para lograrlo”.

“Pero tenemos que hacer mucho más para solucionar este apartheid de vacunas”, dice el experto.


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Pixabay

En pandemia crecen los pensamientos suicidas entre niños y jóvenes

Entre los niños y jóvenes la falta de socialización con sus pares en el colegio ha sido el principal detonante para que tengan ideación suicida o que en determinado momento se autolesionen.
Pixabay
Por Dalila Sarabia
16 de agosto, 2021
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Años atrás, antes de la pandemia de COVID-19, la pediatra Edna Robles Macías recibía -en el área de urgencias- uno o dos menores de edad al mes que referían tener ideación suicida, sin embargo, en los últimos ocho meses estos casos se han multiplicado de forma preocupante.

“En los servicios de pediatría tenemos un incremento tanto en niñas, niños y adolescentes de ambos sexos en intento de suicido (…) este año ha sido impresionante y desde que los hospitales volvieron a las consultas habituales estamos llegando a ver entre 3 y 4 niños por semana en los servicios de urgencia y antes era, como te decía, uno o dos al mes”, alertó la especialista con 18 años de experiencia.

Robles Macías, miembro del Colegio de Pediatría de Baja California, trabaja en un hospital público de esta entidad al norte del país y en entrevista con Animal Político explica que ella es el primer contacto cuando un menor de edad llega al hospital porque intentó lastimarse o presenta ataques de pánico o ansiedad.

Video: COVID-19, qué hacer si te contagias durante la tercera ola

El incremento en estas atenciones, insiste, no habían sido tan evidente dado que en general los hospitales fueron reconvertidos para atender las emergencias por COVID-19, pero desde inicios de 2021, cuando se retomaron los servicios médicos habituales, ella y sus colegas comenzaron a advertir las afectaciones que el confinamiento, la falta de clases presenciales y la violencia en los hogares están causando a la salud mental, especialmente, entre los niños y jóvenes.

“Lo que nos ha llamado la atención es que lo hemos empezado a ver en niños de 8, 9, 10 años que anteriormente no lo veíamos, o sea, estábamos ahora sí acostumbrados más a la edad de adolescencia y también nos empieza a llamar eso la atención, que hay niños de 8, 9, 10 años y que ya están con un intento de suicidio y que llegan con un cuadro de depresión o de ansiedad”, subraya la pediatra.

Los intentos de suicido que han atendido tienen que ver con la ingesta de medicamentos que normalmente los padres tienen en casa, mientras que los casos de ideación suicida se detectan, principalmente, luego de atender -por ejemplo- a menores que llegan a los servicios de emergencia refiriendo tener dolores permanentes de cabeza o estómago. Cuando son referidos con un psiquiatra o paidopsiquiatra es cuando se advierte la presencia de este tipo de ideas.

“Cuando lo estamos revisando en compañía de los papás empezamos a encontrar rastros de cutting, o sea, que el niño se autolesiona y de repente el papá ve cicatrices que antes no se había percatado en las piernas y los tobillos (por ejemplo)”, advierte Robles Macías.

Antes de la pandemia de COVID-19, expertos en la materia ya alertaban sobre la epidemia de salud mental que enfrentaban los mexicanos.

Hasta 2018, por ejemplo, la tasa de suicidios era de 5.4 por cada 100 mil habitantes ubicándose como la cuarta causa de muerte en menores de entre 10 y 17 años. En la población de 15 a 29 años el INEGI informa que es la segunda causa de muerte.

Año y medio después del inicio de la pandemia de COVID-19 en el país, la salud mental de los mexicanos -sin importar su edad- se ha visto seriamente afectada por distintos motivos que van desde la pérdida de trabajo -en el caso de los padres- hasta la pérdida de familiares, amigos, conocidos y colegas a causa del virus, así como la falta de socialización y rutinas establecidas de los niños y jóvenes dentro de la dinámica escolar.

De acuerdo con datos del INEGI, durante el 2020 se registraron 7 mil 896 suicidios, 673 más que los 7 mil 223 registrados en 2019 y mil 088 más con respecto a los 6 mil 808 documentados en 2018.

En la CDMX, por ejemplo, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia reportó que entre enero y julio de 2021 en su línea permanente de atención a jóvenes de entre 18 y 25 años recibieron 14 mil 102 llamadas de ayuda contra las 5 mil 444 que recibieron en el mismo periodo de 2020.

Según sus estadísticas, el 42% de estos llamados son para solicitar apoyo psicológico, mientras que un 11% tienen que ver específicamente con la prevención del suicidio. Mientras que en 2020 del total de llamadas 686 tuvieron que ver con este tema, en el primer semestre de 2021 las solicitudes subieron a mil 635.

Entérate: CDMX: Hospitalizaciones bajan 49%; hay 17 niños internados por COVID

“Todos lo estamos notando, lo primero es ideación suicida, aunque no sea con un plan suicida, sino con deseos de morirse y lo segundo es lo que llamamos ‘conductas de autodaño’ que, dependiendo de la escuela, hay quienes lo refieren como actos suicidas y quienes no”, comentó a Animal Político el presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría, Bernardo Ng.

“Es algo que ya sabíamos desde el año pasado que iba a ser descuidado (la salud mental de los niños y jóvenes) -entre comillas- por su naturaleza y porque estábamos ante la emergencia de que había gente que se estaba muriendo del grupo de edad mayor… por el confinamiento, perdida de padres y el riesgo de conductas de autodaño los jóvenes ahora deben ser nuestro foco de atención”.

Socialización necesaria

Karen L. Varela Orozco es médico psiquiatra y paidopsiquiatra -especialista en la psiquiatría infantil- quien se dedica a dar consulta privada.

“He visto un incremento de todos los síntomas depresivos y ansiosos mucho más que antes, sobre todo en pacientes adolescentes (…) la pandemia ha sido un factor de estrés que ha desencadenado esos síntomas”, refirió en entrevista con Animal Político.

“Mi población -a la que yo trato- son en su mayoría niños y adolescentes y yo sí he visto un cambio, antes veía otras patologías como el trastorno por déficit de atención y algo está pasando que ahora veo a más pacientes con riesgo suicida y coincidentemente son en la etapa adolescente todos ellos”.

La especialista sostiene que particularmente entre los niños y jóvenes la falta de socialización con sus pares en el colegio ha sido el principal detonante de que tengan ideación suicida o que en determinado momento se autolesionen haciéndose marcas en el cuerpo.

Explica que esta situación la ha advertido principalmente desde septiembre de 2020, pero en este 2021 se ha advertido un incremento considerable en los llamados de ayuda por parte de los padres.

“Con la escuela en casa lo que ha aumentado son las problemas de los adolescentes en casa que ha llevado a los padres a buscar atención psicológica porque se aíslan, están más irritables, su conducta ha empeorado, sus calificaciones han empeorado, no están comiendo bien, no están durmiendo bien, han subido o bajado de pesos y algunos padres empiezan a darse cuenta que empiezan a cortarse de forma superficial los brazos… algunos otros han expresado abiertamente las ideas suicidas”, compartió Varela Orozco.

En medio de la tercera ola por COVID-19 en México queda en el aire el debate de qué se tendría que privilegiar: la salud mental o la salud física de cara a la instrucción de la SEP para retomar clases presenciales -no obligatorias- a partir del 30 de agosto.

Lee: COVID-19: aumento de brechas en el acceso a la educación para niñas, niños, adolescentes y juventudes con discapacidad

La respuesta a esta interrogante no es sencilla. Es cierto que se debe privilegiar la salud mental de todos, en especial de niños y adolescentes, pero también se debe evitar exponerlos con el riesgo de contagiarse del virus.

Un acercamiento a las cifras

La pandemia de COVID-19 llegó tan de repente que en la marcha se han tenido que tomar decisiones y adecuar la gran mayoría de las dinámicas sociales, profesionales, laborales y educativas, por lo que hablar de cifras concretas sobre cuál ha sido el impacto de ésta en la salud mental de la población aún no es del todo posible, sin embargo, la UNAM ofrece un primer acercamiento.

El 21 de marzo de 2020 -justamente al inicio del confinamiento- se lanzó el portal misalud.unam.mx/covid19 en el que a través de un cuestionario se evalúa la salud mental de los participantes y se les acercan herramientas para que le den seguimiento. Incluso, si así lo desean, pueden proporcionar sus datos de contacto para que se les brinde seguimiento profesional y puntual a sus requerimientos.

Al momento, poco más de 149 mil personas han accedido a esta herramienta y aunque no es representativa de lo que sucede en todo el país, sí es un acercamiento que permite empezar a mapear cuáles han sido las principales afectaciones a la salud mental de la población.

“Estamos detectando más que intentos de lesiones o suicidios, sí, pensamientos de muerte, pensamientos negativos y de emociones negativas muy fuertes en las familias, en los niños menores y por su puesto en los padres que están a cargo de los niños en las casas”, expuso la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de centros de formación y servicios psicológicos de la UNAM.

La especialista, quién tiene a su cargo la estrategia, detalló en entrevista con Animal Político que la mayoría de los reportes que reciben tienen que ver con efectos y consecuencia de la violencia -física, emocional y sexual- que se está viviendo en los hogares resultado del confinamiento.

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La segunda preocupación que han advertido es el incremento en el uso de sustancias psicoactivas como el consumo excesivo de alcohol, de tabaco y de otras sustancias. En tercer lugar se encuentran las condiciones que tienen que ver con tristeza profunda y pensamientos de muerte y miedo derivado del contagio de COVID-19.

En lo que refiere a atenciones a menores de edad, son los padres de niños mayores de 6 años y menores de 18 años quienes se han acercado pidiendo apoyo psicológico, aunque también, derivado de estos resultados, han encontrado señales de alarma entre el grupo de los jóvenes entre 20 y 29 años, así como entre los adultos mayores de 50 años.

“Se sinergizan todas las situaciones que pueden en conjunto estar provocando estrés agudo, ansiedad, cansancio, somatización en los niños y adolescentes donde los adultos tenemos que estar muy alertas. Previo a la pandemia ya se hablaba de una epidemia por salud mental, evidentemente la pandemia ha venido a agudizar estas situaciones de riesgo a la salud mental”, afirmó.

Basta señalar que antes de la pandemia de COVID-19, de acuerdo con la experta, las estadísticas ya apuntaban a que 1 de cada 4 adolescentes tenían síntomas de depresión.

Regreso a clases, ¿sí o no?

Los expertos coinciden en que la socialización con pares y el establecimiento de rutinas son los cimientos más importantes para mantener en buen estado la salud mental, sin embargo, en medio de la pandemia por COVID-19 hallar el balance que priorice por igual la salud física y mental especialmente de los niños y jóvenes, no es tarea fácil.

El regreso a clases presenciales, por ejemplo, es una actividad en la que no necesariamente hay consenso entre los especialistas.

Para el presidente de la Asociación Mexicana de Psiquiatría, Bernardo Ng, es urgente retomar las clases presenciales contrapesando el riesgo de poderse contagiar de COVID-19, mientras que para la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de centros de formación y servicios psicológicos de la UNAM, lo que se debe priorizar es la salud física de los estudiantes.

“Tenemos que priorizar la salud física, aunque sabemos que regresar a la actividad presencial y establecer estas actividades fuera de casa ayudan a la salud emocional, pero en esta condición de pandemia tenemos que estar muy alerta porque nuestras niñas, niños y jóvenes aun no están prevenidos por la vacunación”, dijo la especialista.

Implementar rutinas y establecer el autocuidado en casa, agregó, es una opción viable para hallar el balance, sin embargo, recalcó la pediatra Edna Robles Macías, esto sería posible si es que mamá, papá o tutor están todo el día en casa y pueden dar seguimiento a que se cumplan estas actividades, pero en México  -dadas las condiciones económicas de la población- es necesario que a diario salgan a trabajar para ganar algún dinero que llevar a casa, lo que complica el seguimiento y atención en la materia. Una labor que, subrayó, es correctamente desempeñada por los profesores quienes permanentemente están pendientes de cualquier cambio en conducta de sus alumnos.

Cuando los menores iban al colegio era ahí en donde detectaban el trastorno por déficit de atención y eran referidos a especialistas quienes luego de hacer una valoración integral detectaban, además, trastornos de ansiedad o depresión, sin embargo, con la escuela en casa esta detección ha disminuido y lo que ha aumentado son los problemas de los adolescentes en casa que ha llevado a los padres a buscar atención psicológica porque se aíslan, están más irritables, su conducta ha empeorado, sus calificaciones han bajado y no duermen ni comen bien.

En algunos casos, incluso, los padres empiezan a darse cuenta de que sus hijos empiezan a cortarse de forma superficial los brazos y otros han expresado abiertamente las ideas suicidas

Es importante por salud mental para los niños asistir al colegio, pero yo no veo una solución fácil para todo esto, quizá en cuestión de salud mental y salud pública es que es necesario un mayor número de psiquiatras infantiles y mayor concientización sobre los trastornos mentales para que más niños tengan acceso porque hay muchos que ni siquiera nadie se enteran que es un problema médico que es depresión y puede tener un tratamiento médico, somos muy poquitos subespecialistas en esta área”, opinó por separado la paidopsiquiatra Karen L. Varela Orozco.

Algunas recomendaciones

Procurar la salud mental de todos debe ser prioridad y en tiempos de pandemia y confinamiento los expertos dan estas recomendaciones a los padres y tortores para que, ante cualquier cambio en el comportamiento de sus hijos, no duden en acudir con un especialista.

  • Que sus hijos se aíslen y no quiera convivir con los miembros de la casa. Que quiera estar todo el tiempo en el cuarto
  • Que estén irritables
  • Sensibles a comentarios puntuales
  • Alteraciones en el sueño como que les cueste trabajo dormir o que se despierten varias ocasiones durante la noche
  • Cambios en su alimentación
  • Que dejan de hacer actividades que antes disfrutaban como leer, jugar futbol, tocar algún instrumento…
  • Dolores frecuentes de cabeza y/o estómago
  • Que refieran sentirse ansiosos o preocupados
  • Cualquier cambio en el estado de ánimo que dura más de dos semanas es motivo para que busquen a un especialista

Así se puede cuidar la salud mental en casa:

  • Realizar con regularidad alguna actividad física
  • Comer sanamente 
  • Dormir 8 horas
  • Evitar siestas y si se hacen que no sean mayores a 20 minutos

 

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