Viacrucis de Iztapalapa: la historia de cómo surgió esta representación
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Viacrucis de Iztapalapa: la olvidada historia de cómo surgió esta representación de Semana Santa

Cada año en Ciudad de México hay una recreación de grandes proporciones de la Pasión de Cristo. Su origen se dio en un momento de gran necesidad para México.
15 de abril, 2022
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Hasta antes de la pandemia de coronavirus, cerca de dos millones de personas se congregaban en el sureste de Ciudad de México para presenciar la representación de la Pasión de Cristo.

Es uno de los rituales de Semana Santa más importantes y de maores proporciones del mundo, y se celebra en Iztapalapa, la alcaldía más poblada de la capital mexicana.

Curiosamente, el origen de esta tradición de casi 180 años está en otra enfermedad que se azotó México en el siglo XIX: una epidemia de cólera.

“La epidemia fue una situación límite, como la actual. Enfrentaron una mortandad tan grande que creían que iban a desaparecer“, explica a BBC Mundo la antropóloga Mariángela Rodríguez.

Este año, la Pasión de Cristo espera recuperar el esplendor que tenía hasta antes de la pandemia, con el regreso de cientos de miles de visitantes dado que Ciudad de México ha registrado un bajo nivel de contagios de covid-19 en los últimos meses.

Y como antes, unos 5.000 participantes, entre actores, organizadores y penitentes, volverán a las calles de Iztapalapa.

Pero ¿cómo surgió el fervor por la Pasión de Cristo en un antiguo barrio prehispánico?

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

El “teatro evangelizador”

Si bien el ritual de los últimos días de la vida de Jesús, según la tradición católica, comenzó a escenificarse hace dos siglos en Iztapalapa, el cómo pasó a formar parte de la fe de la mayoría de los mexicanos viene de mucho antes.

El colonialismo y la instauración del catolicismo como única religión permitida desde el siglo XVI supuso el adoctrinamiento generalizado de los pueblos indígenas, los cuales tenían una diversidad de creencias y tradiciones que fueron prohibidas.

Una de las herramientas que más sirvió al clero fue el “teatro evangelizador”, explica Rodríguez, pues echó mano del arraigado gusto de los pueblos prehispánicos, como el mexica de Ciudad de México, por las puestas en escena teatrales.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Tenían que popularizar las creencias y no había manera de enseñarlas de manera oral o escrita. Y lo más útil fue usar imágenes”, explica Rodríguez.

En su tiempo, los dramaturgos prehispánicos eran los sacerdotes que componían comedias cortas representadas ante el público con temas religiosos o profanos. Los actores incluso eran profesionales, dedicándose casi exclusivamente a ello.

En las ceremonias y fiestas indígenas abundaba el sentido dramático, tanto en procesiones como en cantos, danzas, trajes y escenificaciones que tenían un alto contenido emotivo.

“Los mexicanos eran en especial sensibles a las formas teatrales, pues gustaban mucho de la farsa y la comicidad. Sin embargo, también se conmovían ante los hechos cruentos y dolorosos. Esto nos permite entender por qué fueron tan receptivos a la Pasión de Cristo”, señala la antropóloga Mariángela Rodríguez en su investigación titulada “Los insólitos caminos de la tradición: Semana Santa en Iztapalapa”.

Facsímil del códice Tonalámatl de Aubin

BBC
Los pueblos prehispánicos tenían muchas ceremonias alegóricas que eran vistas por grandes públicos.

Los evangelizadores españoles aplicaron lo que ahora se conoce como “culto de sustitución”.

Templos como el del Señor del Santo Entierro, conocido popularmente como el Señor de la Cuevita, el más venerado en Iztapalapa, en la época prehispánica era el de Tezcatlipoca, una deidad de los mexicas.

Una doble intención

La antropóloga reconoce la astucia de los españoles al haber usado la cosmovisión indígena como herramienta didáctica de la evangelización católica.

Pero los pueblos prehispánicos también se sirvieron de este fenómeno para preservar sus tradiciones.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“El culto de sustitución muestra que, para que sobreviviera la religiosidad indígena, tuvo que vestirse de católica. La Virgen de Guadalupe es Tonantzin del mundo indígena”, le dice Rodríguez a BBC Mundo.

Hasta la fecha, elementos alegóricos de las viejas tradiciones prehispánicas siguen vivos en torno a rituales católicos como el viacrucis de Iztapalapa.

Aquellos caballeros águila o tigre prehispánicos hoy siguen apareciendo en las danzas de los carnavales que preceden a la Semana Santa y que forman parte de la tradición católica de la cuaresma.

El mismo sitio en donde hoy se realiza la Pasión de Cristo no es otro que el antiguo Huizachtépetl (“cerro de los huizaches”, en la lengua náhuatl) donde cada 52 años tenía lugar la ceremonia del Fuego Nuevo.

La promesa

Hacia el año 1833, México vivió una epidemia de cólera morbus que causó decenas de miles de muertes. En Ciudad de México falleció el 5% de la población y decenas de miles enfermaron.

La gente de Iztapalapa acudió ante el Señor de la Cuevita para pedirle el fin de la enfermedad. En retribución, recrearían el Vía Crucis de Jesucristo cada año a partir de 1843.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Creían que iban a desaparecer. Entonces el tamaño de la promesa tenía que ser así de grande”, explica Rodríguez.

El pueblo de Iztapalapa se apropió de la celebración y su organización, más allá de las directrices de la Iglesia católica.

“Es la elaboración propia de los pueblos. Se basa en textos que son básicamente melodramas. Si bien la Iglesia ya echaba mano del melodrama, aquí es hipermelodrama“, señala la antropóloga.

“Hay que recordar que en la Biblia no existen las tres caídas. Y acá sí. Y está la virgen María y María Magdalena que lloran”, añade.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

La representación del viacrucis es convalidado por la Iglesia a través de la celebración de misas, pero los organizadores son un grupo familias que han heredado la estafeta desde hace décadas.

“Todos los que participan tienen una manda o promesa para transformar su mundo. Buscar la salud, buscar empleos, son las peticiones más importantes que se hacen ahí”, señala Rodríguez.

“Es un pueblo que ama sus tradiciones”.


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Cuartoscuro Archivo

Gobierno niega que asesinato de Luis Enrique, Yessenia y Johana fuera por su actividad periodística

Sobre Luis Enrique, el subsecretario de seguridad argumentó que no estaba inscrito al Mecanismo de Protección a Periodistas, y respecto a Yessenia y Johana dijo que su asesinato tiene “una línea muy sólida" con la delincuencia organizada.
Cuartoscuro Archivo
12 de mayo, 2022
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El subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, aseguró que ninguno de los últimos asesinatos de periodistas estuvo vinculado con su profesión, ya que no existen elementos que así lo puedan probar.

En la conferencia matutina de este jueves, Mejía Berdeja informó sobre los avances en las investigaciones del  asesinato de los periodistas Luis Enrique Ramírez Ramo, Yessenia Mollinedo y Sheila Johana García.

Sobre Luis Enrique Ramírez señaló que la necropsia arrojó que la causa de su muerte fue traumatismo craneoencefálico, como resultado de golpes contusos y también presentó lesiones por impactos de bala en una de sus piernas.

Aseguró que el periodista fundador del sitio Fuentes Fidedignas fue privado de su libertad horas antes de ser asesinado y arrojado en un camino de terracería al sur de de Culiacán, Sinaloa.

El subsecretario destacó que Ramírez Ramo no estaba incorporado al Mecanismo de Protección de Periodistas, por lo que “no se descarta ninguna línea de investigación, pero con los datos de prueba que se tienen se puede señalar que no hay ningún elemento que haga presumir que este homicidio esté vinculado a su actividad de carácter periodístico”.

Informó que ya se tienen identificados a los probables responsables del homicidio del periodista, pero que “por un asunto de debido proceso”, y para evitar que se escapen, el gobierno no proporcionará más detalles sobre sus identidades.

En cuanto al asesinato de Yessenia Mollinedo y Sheila Johana García el pasado 9 de mayo en Cosoleacaque, Veracruz, Mejía Berdeja reiteró que la fiscalía estatal ya abrió una carpeta de investigación sobre los hechos.

Aseguró que se tienen identificados a los presuntos autores materiales por parte del Ministerio Público y se está a la espera de la pronta detención de los mismos.

No obstante, indicó que tampoco existen elementos que relacionen el asesinato de Yessenia y Johana con su actividad periodística, pero sí hay “una línea muy sólida con la delincuencia organizada”.

Tal conclusión va en contra de la petición que hizo la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) a las autoridades ministeriales, sobre que la actividad periodística de Mollinedo y García fueran la principal línea de investigación para esclarecer su asesinato.

En lo que va del año, según cifras de la Secretaría de Seguridad Pública, nueve periodistas fueron asesinados, a partir de lo cual se han detenido a 19 personas y vinculado a proceso a 16 más.

Pero con Luis Enrique Ramírez Ramo, Yessenia Mollinedo y Sheila Johana García suman 11 casos de periodistas asesinados en los primeros cinco meses del 2022.

Lee más: “El Estado y gobernantes les han fallado a los periodistas en México”: Griselda Triana

Los otros ocho son José Luis Gamboa, Margarito Martínez, Lourdes Maldonado, Roberto Toledo, Heber López, Jorge Luis Camero, Juan Carlos Muñiz y Armando Linares.

Por esta situación, organismos y organizaciones internacionales han advertido sobre los riesgos que los periodistas enfrentan en México, así como llamado a las autoridades de todos los niveles a que garanticen condiciones de seguridad para que la prensa ejerza su trabajo.

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