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5 cosas que deberías borrar de tus redes sociales según la serie 'You' de Netflix

Puede que poses para las fotos haciendo el gesto de la victoria, o que te feliciten por tu cumpleaños a través de las redes sociales... Si es tu caso, deberías leer esto.
13 de enero, 2020
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Hace poco se estrenó en Netflix la segunda temporada de “You”, una serie sobre un hombre que acosa a una joven de una forma perturbadora.

Desde el principio, “You” pone en evidencia cómo las fotos, los datos, las reflexiones que muchas veces publicamos en las redes sociales de forma inocente y sin preocuparnos por las consecuencias, pueden terminar siendo usados en nuestra contra.

La serie, que está basada en la novela de Caroline Kepnes, relata cómo el vendedor de libros Joe Goldberg intenta enamorar a la aspirante a escritora Guinevere Beck y, para ello, entre otras cosas, usa la información que ella comparte en las redes sociales.

“Joe sabe muy bien que Instagram es una mentira, Twitter son puros robots y Facebook un hoyo negro, pero también sabe que ahí es donde están las cosas interesantes para él”, escribió para el diario The Guardian el periodista experto en televisión James Donaghy.

Y añadió: “El conocimiento es poder y cada gramo autorrevelador que extrae de esos lugares inclina aún más la balanza a su favor en su búsqueda de Beck”.

Pero aunque siempre deberías de pensarlo dos veces antes de publicar en las redes, hay información con la que deberías tener especial cuidado. Y si la publicaste, es mejor que la borres.

Dos mujeres haciendo el símoblo de la paz frente a la cámara.

Getty Images

1. Huellas digitales

Posar para una foto haciendo el símbolo de la paz es habitual en muchas partes del mundo. Pero ¿y si ese inocente gesto estuviera poniéndonos en riesgo frente a los hackers?

Isao Echizen, un investigador del Instituto Nacional de Informática de Japón (NIII, por sus siglas el inglés), mostrar a la cámara la parte interna de los dedos índice y corazón puede facilitar que nos roben la identidad.

Según el especialista, las nuevas tecnologías permiten ampliar las imágenes fácilmente y llegar a escanear gráficamente las huellas dactilares, especialmente si los dedos están “expuestos a una fuerte iluminación”.

Para demostrarlo, el profesor realizó un experimento con fotografías en las que los sujetos mostraban las yemas de los dedos hasta a tres metros de distancia.

Echizen le aseguró a BBC Mundo que una vez escaneadas, las huellas quedan “ampliamente disponibles” para su reproducción indiscriminada, algo que “cualquiera puede hacer”.

Según el experto, es un comportamiento cada véz más peligroso, por el auge de las mediciones biométricas para garantizar la seguridad en dispositivos móviles como el celular.

Vacía

Getty Images
Publicar que estas de vacaciones, también estás diciendo que tu casa está vacía.

2. Tu destino de vacaciones

Informar a través de las redes de cuál va a ser tu destino de vacaciones tiene varios riesgos.

Por un lado, pones sobre aviso a posibles asaltantes en el lugar, y por otro, anuncias que dejas tu casa vacía, a merced de los ladrones.

De acuerdo a un estudio publicado en 2018 en Reino Unido, cerca del 22% de los encuestados reconoció que les habían robado en la vivienda mientras estaban de vacaciones. Todos los participantes habían publicado las fotos de sus días libres en las redes sociales.

Según al periodista experto en temas de tecnología y redes sociales, Nilton Navarro, hay algunas compañías que podrían no cubrirte en caso de robo si mostraste en Facebook o Instagram lo feliz que fuiste en la playa.

“Algunas empresas consideran que, de alguna manera, tú eres responsable del robo por hacer pública tu ausencia“, señaló en su blog NiltonNavarro.com.

Además de tu destino vacacional, tampoco deberías publicar fotos de la tarjeta de embarque del vuelo al que vas a subirte.

Y es que de ella se pueden extraer los datos que compartiste con la aerolínea y de hasta el número de la tarjeta de crédito con la que hiciste la compra.

Cumpleaños.

Getty Images
La fecha de tu cumpleaños es otro de los datos que no deberías compartir

3. Fecha del cumpleaños

“Para que alguien te robe la identidad y cometa fraudes en tu nombre, en muchos países solo basta con tener tu nombre, dirección y tu fecha de nacimiento. Así de sencillo”, escribió en el diario británico The Telegraph la analista de seguridad informática Amelia Murray.

Es común que te feliciten por tu cumpleaños a través de las redes sociales, y que incluyan el dato de cuántos años cumples. Eso hace fácil calcular cuándo naciste.

“La fecha del nacimiento es una parte crucial de la identificación, ya que es el único dato que nunca cambia. Y una vez que se publica en línea, está disponible para siempre”, señaló John Marsden, de la empresa Equifax.

Además, como señala Navarro, muchos usan -otro hábito que hay que cambiar- su fecha de cumpleaños como contraseña, lo que hace vulnerable la información que tienen en redes sociales y emails.

Teléfono.

Getty Images
Nuestro teléfono personal tiene guardada una gran cantidad de información íntima.

4. El número de teléfono personal

Si lo piensas bien, tienes guardada en tu celular personal una gran cantidad de información: fotos, emails, acceso a la mayoría de tus redes sociales.

Por esa razón, los expertos señalan que publicar el número de teléfono personal es abrir la puerta a varias amenazas y que pueden poner en serio riesgo tu privacidad.

“Si alguna vez usaste tu teléfono inteligente para pagar algo en línea, un hacker experto podría obtener la información de la tarjeta de crédito simplemente teniendo el número”, señaló James Robbins, del portal de seguridad virtual Mighty Call.

Por eso, los expertos recomiendan tener un número profesional que se pueda compartir.

5. Las fotos de tus hijos (o de niños en general)

padre e hija

Getty Images
¿Cuánta información sobre tus hijos compartes en las redes sociales?

¿Cuánto compartes en internet sobre la vida de tus hijos?

¿Y hasta qué punto quieres ver información sobre la vida de los hijos de los demás en las redes sociales?

El sharenting —un término que hace de la combinación de las palabras inglesas share (compartir) y parenting (paternidad)— consiste en documentar las primeras sonrisas, palabras, pasos… y cada una de las anécdotas de los más pequeños en Facebook, Instagram y otras redes sociales.

Sin embargo, según la compañía de servicios financieros Barclays, el sharenting es una puerta para los fraudes en internet.

De acuerdo a la entidad, muchos padres están comprometiendo la futura seguridad financiera de sus hijos (y la suya propia) al compartir sin medida datos de los menores en la red.

De hecho, la empresa calcula que para 2030 el sharenting costará más de US$870 millones en fraudes en línea —siendo responsable de dos terceras partes de las suplantaciones de identidad en la próxima década— y que cometer estafas por internet “nunca fue tan fácil”.


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Especial

A más de tres años del 19S, familias de edificio Centauro siguen atrapados en la burocracia y sin un hogar

El gobierno de Miguel Ángel Mancera aprobó 100 mdp para la construcción del nuevo Centauro. Sin embargo, con el avance de las obras, el presupuesto se disparó a los 205 mdp.
Especial
3 de abril, 2021
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La señora Verónica Mendiola, 58 años, se detiene a diario frente al esqueleto de fierros, vigas, andamios, y ladrillos, que da forma a la torre Centauro A1 en la calle doctor Lucio de la céntrica colonia Doctores, Ciudad de México.  

Dice que no es que pueda hacer mucho ahí parada frente a los andamios vacíos y las grúas detenidas. Pero estar allí, “al pie del cañón”, le da una cierta sensación de paz y de que, al menos, su antiguo hogar en el que vivió 30 años no está solo ni abandonado. Que hay alguien pendiente de él.  

Por eso asegura que, desde aquel potente sismo de septiembre de 2017 que zarandeó el edificio dejándolo muy debilitado por las rajas en trabes y muros y al borde del colapso, no ha dejado de visitar el lugar. Primero, vigilando que los rateros no terminaran de desmantelar el poco patrimonio que les dejó el temblor. Luego, observando la demolición del enorme inmueble de 14 plantas. Y ahora, viendo la lenta reconstrucción de la nueva Torre Centauro que se levanta en el mismo lugar de su antecesora.  

Aunque lo de ‘lenta reconstrucción’ es un decir. Porque Verónica, que es la administradora del edificio, asegura que las obras llevan “un año totalmente detenidas” por falta de pagos del gobierno capitalino a la constructora, mientras ella y 68 familias damnificadas siguen viviendo de renta a tres años y medio del terremoto que los expulsó de sus hogares.   

Lee más: A tres años del 19S: “Nunca terminaremos de agradecer a los rescatistas anónimos”

“Hemos presentado amparos, hemos ido a platicar con la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, y hemos mandado escritos a la constructora. Hemos hecho de todo, pero nadie nos escucha, ni nos hace caso”, dice frustrada la mujer, que asegura que a más de dos años de que se demolió por completo el inmueble en noviembre de 2018, la reconstrucción se quedó “abandonada” cuando apenas llevaba un avance de siete plantas; es decir, apenas el 50% de lo proyectado. 

Foto: Especial

“Todo el rato son puras promesas. Nos dicen que ya la semana que viene, luego que no, que al mes próximo, y así nos tienen todo el rato mientras nosotros seguimos sin nuestro hogar y sin que nadie nos dé una explicación”, insiste Verónica, que explica que aunque son beneficiarios de la ayuda de 4 mil pesos que da el gobierno capitalino a los damnificados, ese dinero se queda “muy corto” para rentar hoy día una vivienda en la capital mexicana.  

Prometen que la obra estará antes de 2022 

A unos pocos metros de la Torre Centauro se levanta su ‘gemela’, la Torre Osa Mayor, que también sufrió daños estructurales por los sismos de septiembre de 2017, y fue demolida por el gobierno de la ciudad.  

Sin embargo, en el caso de la Osa Mayor los vecinos corrieron con un poco más de suerte: el pasado mes de enero, al fin, les entregaron las llaves.  

Aunque para Leticia Rosales, vecina del inmueble, decir que tuvieron ‘suerte’ es tal vez demasiado decir luego de las largas noches que vivieron en la calle bajo una lona de plástico frente a las ruinas del inmueble, y de años de desgaste lidiando también con las autoridades y con una burocracia que enfrentaron hasta el final. 

Foto: Especial

Por poner solo un ejemplo de esa burocracia: el pasado 19 de septiembre, coincidiendo con el tercer aniversario del temblor, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum les hizo la entrega virtual de las llaves de sus nuevos hogares. Sin embargo, la entrega real del edificio se fue retrasando hasta enero, es decir, aun tardaron otros cuatro meses en acceder a sus casas.   

Lee: Fotos: Edificios abandonados o en reconstrucción a tres años del 19S

Pero, aunque ahora ya empezó una nueva odisea, la de pagar la deuda que les dejó la reconstrucción y equipar el nuevo departamento, al menos la odisea de la reconstrucción ya terminó para los vecinos del Osa Mayor. En cambio, enfrente, los del Centauro aún viven con la incertidumbre de cuánto tiempo más seguirán sin casa y cuándo se reactivarán las obras.  

Animal Político planteó estas mismas preguntas a César Cravioto, comisionado de reconstrucción de la ciudad, a quien también se le cuestionó por qué las obras llevan detenidas aproximadamente un año, según dijeron los damnificados.   

En entrevista, el funcionario capitalino explicó que el anterior gobierno de Miguel Ángel Mancera aprobó un presupuesto de 100 millones de pesos para la construcción del nuevo Centauro. Sin embargo, con el avance de las obras, el presupuesto se disparó hasta los 205 millones de pesos.  

Ante esta situación, el nuevo gobierno de Sheinbaum hizo una auditoría, “que se llevó su tiempo”, e hizo un dictamen en el que señaló que en este nuevo presupuesto habría un sobrecosto de 28 millones de pesos que el gobierno de Sheinbaum se negó a pagar, motivo por el que la constructora detuvo la obra.  

“En lugar de pagarle los 205 millones de pesos, la contraloría determinó que el precio justo era pagarle 177 millones de pesos, y ahí fue cuando se produjo un estira y afloja”, explicó Cravioto, que añadió que se les ofreció a los vecinos contratar a una nueva constructora, propuesta que fue rechazada por éstos al considerar que ello “implicaría pérdida de más tiempo y de dinero”, además de que dijeron no tener problema con la actual constructora, “que es del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (INVI)”.  

Pero, meses después de ese ‘estira y afloja’, César Cravioto subrayó “que la negociación con la empresa ya quedó”, y que ya se firmó el convenio en el que se acordó que el gobierno de la ciudad pagará 62 millones más para completar los 177 millones determinados por la contraloría capitalina, “y así se pueda terminar ya el edificio”.  

Aunque todavía resta que en la próxima sesión del fideicomiso de reconstrucción, que se espera se lleve a cabo el próximo 15 de abril, se solicite el recurso público a la Secretaría de Finanzas de la ciudad, y la empresa obtenga la fianza para que el gobierno comience a pagarle, y así se reactive la construcción.  

“Esta es información que ya tienen los vecinos, que están enterados de las rutas y de los tiempos”, subrayó Cravioto, que estimó que la obra esté terminada para antes de que termine este 2021. “Ese es el compromiso de la empresa”, recalcó.   

No obstante, Verónica Mendiola dice que sigue sin estar convencida. “Así nos vienen diciendo desde que empezó el año y mucho antes”, insiste la mujer, que asegura que ya les habían prometido que para este marzo que acaba de pasar todo quedaría resuelto, y les volvieron “a mentir impunemente”.

“El problema no depende del INVI, ni de la constructora. Depende del gobierno de la ciudad y del Fideicomiso para la Reconstrucción. Porque nos han puesto tantas trabas que seguimos empantanados”, hace hincapié Verónica, que comenta resignada que, por el momento, a los vecinos del Centauro no les queda de otra más que seguir insistiendo para que las autoridades les cumplan, y continuar yendo a diario a observar el cascarón del que espera, algún día, sea su nuevo hogar después de la tragedia. 

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