Captura de “El Huevo”: interrogantes frente al “gran golpe de la década”
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Captura de “el Huevo”: interrogantes frente al “gran golpe de la década”
La razón que llevó a la detención de uno de los capos “más importantes de la década” no fueron los cargos que presentaba en México ni la orden de extradición, sino un “proceso administrativo migratorio” que culminó en su deportación.
Por Valeria Gutiérrez Vega y Renata Demichelis Ávila
23 de marzo, 2022
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La noche del 13 de marzo de 2022 en Nuevo Laredo, Tamaulipas, se llevó a cabo la detención de Juan Gerardo Treviño Chávez, alias “el Huevo”, líder del Cartel del Noreste (CDN) y del grupo de sicarios Tropas del Infierno. La detención realizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) desató una ola de violencia en la ciudad que implicó bloqueos de carreteras, incendios, ataques a instalaciones del ejército y al consulado norteamericano, balaceras y el cierre de puentes fronterizos.

“El Huevo” fue puesto a disposición de autoridades estadounidenses en San Diego, California, el 15 de marzo por delitos relacionados con el narcotráfico y lavado de dinero. Sin embargo, esto no atendió a una orden de extradición sino a su deportación motivada por su situación de irregularidad migratoria en México. La captura y la precipitada deportación -pese a tener una orden de suspensión- de Juan Gerardo Treviño Chávez “el Huevo” abre interrogantes sobre las prioridades de los gobiernos mexicano y estadounidense en materia de justicia y “guerra contra el narco” que aquí te presentamos.

Acusaciones en México y Estados Unidos

En México, “el Huevo” cuenta con tres órdenes de aprehensión en su contra: una en el estado de Tamaulipas por extorsión y asociación delictuosa -por su participación en el tráfico de migrantes-, otra en Coahuila por homicidio doloso y terrorismo -por su participación en la masacre de Villa Unión en 2019- y una más que es la orden de extradición por conspiración por tráfico de drogas y lavado de dinero. Ésta última es la razón por la que una Corte Federal en Texas solicitó su extradición. Por su parte, en Estados Unidos, de acuerdo con el Departamento de Justicia, el total de los delitos de los que se acusa es de 11 y podría enfrentarse a varias cadenas perpetuas. Destacan el de conspiración para importar, poseer y distribuir mariguana, cocaína, metanfetaminas y otras sustancias controladas, lavado de dinero, conspiración para emplear a una persona menor de 18 años en operaciones de drogas así como para poseer armas de fuego.

Una interrogante que salta con la detención de “el Huevo” es el procedimiento de su entrega a las autoridades del país vecino y con ello, las prioridades de los gobiernos. En un primer momento, trascendió que se había cumplido la solicitud de extradición de “el Huevo”; sin embargo, al poco tiempo el propio presidente Andrés Manuel López Obrador y la prensa nacional reportó su deportación. Esto, pese a la suspensión provisional concedida por el juez quinto de Distrito de Amparo en Materia Penal en la Ciudad de México para evitar su deportación.

Aquí es donde más cuestionamientos genera esta decisión. El subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, señaló que la deportación de “el Huevo” se debió a que el gobierno federal nunca fue notificado de dicha suspensión. Sin embargo, ¿por qué proceder con una deportación de forma tan expedita cuando la persona detenida cuenta con 3 órdenes de aprehensión en nuestro país? ¿Por qué priorizar una deportación sobre la justicia y verdad?

Finalmente, la razón que llevó a la detención de uno de los capos “más importantes de la década” no fueron los cargos que presentaba a nivel local, ni la orden de extradición, sino que fue producto -de acuerdo con SEDENA- de un “proceso administrativo migratorio” que culminó en su deportación. Para llevarla a cabo autoridades del Instituto Nacional de Migración determinaron que la situación migratoria de “el Huevo” en México era de irregularidad, pues no se registraba la fecha de entrada al territorio mexicano de este ciudadano estadounidense. Este hecho posibilitó su captura, un líder de abolengo, del calibre de capos como el Chapo o la Barbie, cuya operación para capturarlo se planeó -de acuerdo con Luis Crescencio Sandoval, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA)— con 6 meses de antelación y ante quien se presentaban cargos locales para su aprehensión.

El operativo que llevó a su detención

Esa operación tan planeada y bien ejecutada, presumida por las autoridades mexicanas, y que llevó a la detención de “el Huevo” también genera interrogantes. Según lo reportado, estuvo a cargo de 30 elementos del ejército y contó con la colaboración de la Fiscalía General de la República (FGR), el Centro Nacional de Inteligencia y la Guardia Nacional, los cuales se apoyaron de vehículos Sand Can, camionetas Cheyenne y un helicóptero Black Hawk. Ante las posibilidades de que su organización intentara sustraerlo -como ocurrió en el operativo en Culiacán en 2019 para capturar a Ovidio Guzmán- esta vez, una vez capturado, “el Huevo” fue trasladado en un lapso récord de 16 minutos a  Piedras Negras Coahuila, y después presentado en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), en la Ciudad de México, para ser puesto a disposición ante el Agente del Ministerio Público Federal y que se determinara su situación jurídica. Posteriormente fue trasladado a Tijuana, Baja California, para finalmente ser entregado el 15 de marzo por Agentes de la FGR y del ejército a los agentes de los US. Marshalls y del Buró Federal de Investigación (FBI). Esto ocurrió en el Cruce Rápido Fronterizo (CBX) entre Tijuana y San Diego California.

Desprendido de esto colocamos preguntas sobre la mesa: ¿cómo es posible que una operación que se ha planeado por 6 meses para efectuar su captura no esté motivada por los cargos que a nivel local se le atribuían sino por su situación de irregularidad migratoria?, ¿acaso la detención fue motivada por la solicitud de extradición de Estados Unidos y los cargos allá? , ¿qué ocurre con los cargos que enfrenta en México? Pareciera ser que la extradición, como en muchos otros casos, es la regla y finalidad de la detención y que al haber una orden de suspensión ante esta y no poder efectuarla, las autoridades optaron por buscar una razón que justificará que “el Huevo” volviera a Estados Unidos y así enfrentar la justicia en ese país.

Una de las detenciones más importantes de la década  

Desde hace varios años es común observar en medios de prensa el despliegue masivo de fuerzas e inteligencia militar que se moviliza para capturar a líderes de cárteles del narcotráfico. Cada una de estas detenciones y su mediatización buscan reafirmar un mensaje: la militarización de territorios del país es efectiva y necesaria porque se están capturando a estas personas. Además, estas capturas son presentadas como un resultado de la “guerra contra el narco” y acciones que asestan duros golpes a la estructura de los carteles más poderosos. Sin embargo, vemos que el resto de la estructura se queda intacta y con las mismas capacidades o, en su caso, son sustituidos por nuevos macrocárteles con nuevos líderes igual o más terribles que los anteriores. Así, estas capturas se consolidan como la escenificación perfecta para que altos funcionarios presuman logros significativos hacia la pacificación del país.

De origen estadounidense, “el Huevo”, líder del CND, se disputaba con el Cártel Jalisco Nueva Generación y con otra fracción del extinto grupo Los Zetas, el control territorial entre la zona de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Su captura -en palabras de Marcelo Ebrard- es considerada como una “de las detenciones más importantes de la década”. Acá no cuestionamos el poder o la importancia de una persona dentro de las estructuras de macrocriminalidad, pues es un despropósito negar su sanguinaria trayectoria criminal determinada, incluso, por la cuna en la que nació. Sino que nos preguntamos: ¿qué tan real o espectacularizante es el discurso del gobierno y la narrativa de los medios al presentar estas detenciones como logros importantes de la estrategia de seguridad?, ¿qué tan relevante es este personaje en términos del debilitamiento de las estructuras de crimen organizado en México?, ¿cuánta ficción existe en la construcción discursiva de estas figuras al presentar sus detenciones como pasos claves para desmontar la estructura y la cúpula criminal en México?, ¿cómo es que un hecho generador de violencia es presentado como un importante resultado en materia de seguridad?

“Dios Bendiga Nuevo Laredo”. La ola de violencia desatada tras la captura de “el Huevo”

Tras su captura, entre el 13 y 14 de marzo se registraron ataques al Consulado Norteamericano e instalaciones de la SEDENA, agresiones a 20 sedes militares, entre ellas unidades habitacionales donde se ubican familias de soldados, 18 edificios civiles y 13 bloqueos carreteros. Asimismo, se reportaron incendios y tiroteos en distintas partes de la ciudad. Como respuesta y para “contener la violencia”, el gobierno actuó como antes: se desplegaron 783 elementos de las Fuerzas Armadas y cuatro helicópteros artillados. Se cerraron los puentes de cruce entre Nuevo Laredo y Texas y el Consulado también suspendió actividades.

No exageramos si decimos que entre el despliegue militar y los ataques atribuidos al grupo de sicarios Tropa del Infierno, Nuevo Laredo vivió un estado de sitio. Ante la ola de violencia, Carmen Lilia Cantú, alcaldesa de esta ciudad, expresó “Dios Bendiga Nuevo Laredo”, mientras pedía a los padres no llevar a sus hijos a la escuela.

Luis Crescencio Sandoval, indicó que el plan a corto plazo es contar con dos unidades militares en la región noreste, cada una con un máximo de 600 soldados, una de ellas en Nuevo Laredo. De acuerdo con el secretario, de esta forma se hará frente a las organizaciones criminales que tienen presencia en la zona.

Lo que la estrategia de seguridad nacional y pacificación parece no considerar con este tipo de capturas son, por un lado, las secuelas que tiene para la propia población la ola de violencia e inseguridad que se desencadena y la normalización del estado de sitio en el que se encuentran ya varias ciudades de México, donde por lapsos de días la cotidianidad se ve paralizada pues llevar a los niños a las escuelas, intentar trasladarse a los trabajos o atender cuestiones de salud puede ser la diferencia entre ser víctima o no de un fuego cruzado. Por otro lado, queda la inquietud sobre por qué permea una tendencia a que personas que deberían y podrían ser juzgadas en México sean trasladadas a Estados Unidos para ser enjuiciadas y sentenciadas ahí únicamente por delitos de drogas, ¿a qué responde está lógica de operación si los costos tanto en términos operativos y humanos es bastante elevado? ¿Qué justicia queremos?

* Valeria Gutiérrez Vega (@gualtervalter) nació en 1990 en la Ciudad de México. Estudió la maestría en Estudios Culturales en el Colegio de la Frontera Norte. Actualmente es Coordinadora de Investigación en @ElementaDDHH. Renata Demichelis Ávila (@ranademi) es internacionalista y maestra en derechos humanos. Actualmente es Directora para México de @ElementaDDHH.

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