Desencuentros en la construcción de verdad y memoria de la Guerra Sucia
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Desencuentros en torno a la construcción de verdad y memoria de la Guerra Sucia en México
La incapacidad de reconocer y encontrar responsables ponen en tela de juicio la apertura de los archivos militares durante el periodo de la Guerra Sucia y hasta el día de hoy es cuestionable la apertura de dichos archivos.
Por Valeria Gutiérrez Vega
30 de junio, 2022
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 … que por fin algún perpetrador rompa el silencio y hable.

 Alicia de los Ríos Merino

 

En el marco de las acciones de la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de Violaciones Graves a Derechos Humanos cometidas de 1965 a 1990 (CoVEH), el 22 de junio en un hecho sin precedentes, el Campo Militar Número 1 abrió sus puertas para que por primera vez algunas víctimas y sobrevivientes del denominado periodo de Guerra Sucia accedieran a este lugar. El evento que tuvo lugar fue la “Ceremonia de inicio de actividades de la Comisión para la Verdad y Justicia por Hechos Ocurridos entre 1965-1990 con la Secretaría de la Defensa Nacional”. Entre la audiencia también se encontraban funcionarios públicos, miembros de dicha comisión, prensa y varios militares.

Al inicio, Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, enlistó algunas de las acciones del programa coordinado entre la CoVEH y SEDENA, como la apertura de los archivos militares de SEDENA y otros cuerpos de las Fuerzas Armadas, y el acceso a instalaciones que contemplan distintas bases militares. Entre las más emblemáticas se mencionó la Base Militar de Pie de la Cuesta, Guerrero, desde donde se realizaron los llamados “vuelos de la muerte”, y del ya mencionado Campo Militar一conocido entre las víctimas y sobrevivientes de aquellos años por haber sido el “centro de reclusión más grande de la época”一. 1 Además, el programa contempla entrevistas y la recuperación de testimonios de personal de la SEDENA así como de personas víctimas de violaciones a derechos humanos; todo esto con el objeto de esclarecer  y comprender lo ocurrido en estos años, así como de documentar información sobre el paradero de las personas desaparecidas.

Alejandro Encinas cerró su intervención con una alegoría al proceso de apertura y acceso a la información iniciado por la administración actual: “que la puerta que hoy se abre no se vuelva a cerrar”. Más allá del acto protocolario, y de la enorme importancia que guarda en sí misma la apertura de este campo militar y del anuncio para acceder a archivos, testimonios y documentación para conocer y esclarecer lo ocurrido en la Guerra Sucia 一actos que celebramos y reconocemos fundamentales para la construcción de procesos de verdad, memoria y justicia一 lo que ocurrió este día fue una disputa entre las narrativas oficiales y de las víctimas sobre lo sucedido en este periodo de tiempo. Lo que se hizo palpable fue una lucha por los significados de la verdad y por la construcción y los usos de la memoria.

Se abre una puerta

Para dar lugar al testimonio de las víctimas y sobrevivientes tomaron el micrófono Micaela Cabañas, hija del exguerrillero Lucio Cabañas, quien fundó en Guerrero el Partido de los Pobres y la Brigada de Ajusticiamiento. Posteriormente hizo uso de la palabra Alicia de los Ríos Merino, hija de Alicia de los Ríos, exintegrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, detenida en el citado campo militar para después ser trasladada a la Base Militar de Pie de la Cuesta. Hasta la fecha continúa desaparecida, al igual que miles de personas.

Tanto las palabras de Micaela Cabañas como de Alicia de los Ríos rememoraron y dieron cuenta de los motivos y estragos de la represión vivida en estos años. Micaela Cabañas es víctima y sobreviviente de este periodo. Después de la muerte de su padre, durante un sitio militar, Micaela con apenas 4 meses, junto con su madre de 14 años y otros familiares, fueron perseguidos y recluidos en este campo. Ahí fue obligada a pasar sus primeros dos años de vida. Su madre y familiares fueron torturados, además su madre fue violada y ultrajada. Alicia recuerda que cuando les fue permitido irse, su madre se encontraba embarazada del entonces gobernador de Guerrero. La única razón para que fueran víctimas de estas violaciones a derechos humanos y actos de tortura se debía a que eran familiares de Lucio Cabañas. Por más de 50 años el Estado ha intentado borrar su historia y sus relatos. Micaela Cabañas agradeció el espacio para hablar y ser escuchada, señaló la urgencia de acelerar este proceso para llegar a esclarecer las violaciones ocurridas durante estos años y que exista la posibilidad de alcanzar justicia, pues en sus palabras “las víctimas de la represión se están yendo y la justicia no llega”. 2

A continuación, Alicia de los Ríos narró cómo su madre fue vista como detenida en este lugar por distintas personas, y luego desaparecida por motivos políticos. Las palabras de Alicia de los Ríos resonaron para decir que “aquí fueron interrogados, torturados y mutilados nuestros padres y madres (…) aquí fueron desaparecidos y desaparecidas”; su voz se escuchó para apuntar que esto ocurrió en ese Campo Militar Número 1, en esas “instalaciones de la nación”. Sus palabras interpelaban al ejército y señalaban la necesidad de que las víctimas sean conocidas y reconocidas para poder reconstruir, en conjunto, un episodio doloroso de la historia sucedida “en esta su casa”, refiriéndose al campo militar. Al final de su intervención mencionó la importancia de recuperar los testimonios del ejército: “es medular que ustedes también hablen”. Para Alicia de los Ríos las huellas faltantes de una historia incompleta que le han impedido conocer qué fue de su madre se encuentran en los archivos de las fuerzas armadas, pero también en “los silencios de los soldados retirados que hoy tienen la oportunidad de hablar”.

Al igual que ella y Micaela, reconocemos y celebramos la apertura de estos espacios históricos de la memoria de la desaparición y el dolor en México. Sin embargo, una vez escuchadas las palabras de Luis Crescencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional, y de Andrés Manuel López Obrador, desde una lectura crítica reconocemos que éste sólo es el primer paso de un andar cuyo camino resulta incierto.

 Una puerta que se cierra

Lo pronunciado ese día por Crescencio Sandoval representa una afrenta  y contraposición a lo dicho por las víctimas y por el propio Alejandro Encinas. En sus palabras, Sandoval jamás se refirió a lo ocurrido como una violación a derechos humanos, se limitó a señalar lo ocurrido como “sucesos o hechos de una época”. Uno de los contrapuntos del discurso pronunciado por Sandoval y que reiteró también Andrés Manuel López Obrador es el deslinde de responsabilidad del ejército en las violaciones a derechos humanos cometidas en estos años: “Para realizar estas tareas fundamentales en beneficio de la seguridad y desarrollo nacionales, las Fuerzas Armadas han permanecido subordinadas al poder civil”, 3 dijo el secretario. Posteriormente, López Obrador reforzó esta idea con el siguiente argumento: “Entonces. actos que han manchado la trayectoria de contribución al desarrollo de México de las Fuerzas Armadas han estado vinculados, relacionados con órdenes recibidas por gobiernos civiles (…) fue una orden dada desde arriba”. 4

Dicho deslinde es preocupante. Esta ceremonia, más que un acto de reconocimiento a las víctimas,  se tornó en un espacio para  limpiar la imagen del ejército siguiendo la lógica de la “banalidad del mal”, un término acuñado por Hannah Arendt.  Ésta lógica refiere un proceso en el que un sistema político puede trivializar o banalizar el exterminio de seres humanos, la comisión de crímenes de lesa humanidad o de violaciones graves a derechos humanos al diluir la responsabilidad en un procedimiento burocrático, donde quienes lo ejecutan son funcionarios aparentemente incapaces de asumir responsabilidad y dimensionar las consecuencias éticas y morales, así como legales de sus actos. Bajo esta lógica no hay responsables pues los perpetradores se limitaron a seguir órdenes.

Asimismo, las palabras de Sandoval se abocaron a reivindicar el papel del ejército justificando que los actos de tortura, persecución, hostigamiento, violaciones a derechos humanos, desapariciones y un largo etcétera se dieron en el marco del cumplimiento de la salvaguarda del pueblo mexicano y del bienestar de la nación: “Para atender las diversas situaciones que se generaron con estos movimientos sociales, el estado mexicano en su momento adoptó políticas y medidas en algunas regiones del país que buscaron garantizar la seguridad, el orden constitucional y el estado de derecho”. 5

Para cerrar su intervención Sandoval señaló que el ejército había identificado nombres de militares caídos durante estos “hechos del pasado” y que estos serían colocados en el Monumento a los Caídos de las Fuerzas Armadas “como un tributo y un sentido homenaje a los soldados que cumplieron con su deber aún a costa de su vida”. 6 Entre protestas y reclamos, las palabras del secretario colocaron en el mismo plano a quienes fueron víctimas de la represión con quienes la ejercieron.

Sus declaraciones buscaron justificar la violencia de Estado desplegada para tratar el fenómeno de los movimientos sociales, estuvieran o no armados. En este sentido, si los soldados que murieron lo hicieron en cumplimiento de su deber,  nos preguntamos si éste era desplegar instrucciones para aniquilar guerrilleros como lo demostró el informe de la Comverdad. Si el ejército tuvo una labor que cumplir en esos años no puede olvidarse que ésta se dirigió a orquestar y operar una maquinaria de muerte, represión y desaparición que se planeó y ejecutó sistemáticamente. Esto no puede evadirse ni exonerarse. Los responsables deben testimoniar y reconocer las violaciones a derechos humanos cometidas, aún es necesario, recordando las palabras de Alicia de los Ríos dirigidas a su madre: “que algún perpetrador rompa el silencio y hable”. 7 Sólo entonces podría hablarse de que existen condiciones para iniciar el  proceso de reconciliación que proclaman las palabras de López Obrador.

Las tensiones se revelan evidentes al escuchar lo dicho por las víctimas y contrastar sus palabras y peticiones con las palabras del secretario de la Defensa y del presidente. La incapacidad de reconocer y encontrar responsables ponen en tela de juicio la apertura de esa puerta de la que hablaba Encinas. A su vez es necesario señalar que hasta el día de hoy es cuestionable la apertura de los archivos mencionados. Artículo 19 señala lo siguiente:

“… hasta la fecha no se ha cumplido el acuerdo presidencial de febrero de 2019 que anunciaba la transferencia de documentos históricos relacionados con violaciones de derechos humanos y persecuciones políticas vinculadas con movimientos políticos y sociales al Archivo General de la Nación (AGN); archivos que incluyen documentos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), que por años gestionó el archivo de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), y que abarca el periodo de investigación de la CoVEH. La anunciada apertura de los archivos de las fuerzas armadas llega casi nueve meses después de la instalación de la Comisión, cuando desde el día uno de su instalación la CoVEH debió tener acceso total a la información. En este sentido, en el mencionado evento el general Luis Crescencio Sandoval González, Secretario de la Sedena, hizo referencia a un total de 1,653 legajos, cuya documentación fue transferida por administraciones pasadas hace casi 20 años al AGN”. 8

Al igual que Alejandro Encinas, y que las miles de víctimas de este periodo, esperamos que esta puerta no se cierre, pero sabemos que para que permanezca abierta deben realizarse acciones concretas y que cumpla el compromiso para que la CoVEH tenga acceso a archivos y documentos que hasta le fecha han permanecido como clasificados. Asimismo, es fundamental que quienes cometieron las violaciones a derechos humanos y operaron la maquinaria represiva de persecución y desaparición sean llamados a testimoniar. Conocer aquello que ha permanecido oculto es un paso necesario para hablar de verdad y justicia para las víctimas de estos años. A su vez, esclarecer estos hechos es una de las condiciones para desarrollar procesos institucionales y democráticos confiables que habiliten un escenario en donde sea posible también conocer lo que ha ocurrido y continúa ocurriendo, no sólo con las desapariciones de la Guerra Sucia, sino con las más de 100 mil personas desaparecidas en México.

* Valeria Gutiérrez Vega (@gualtervalter) nació en 1990 en la Ciudad de México. Estudió la maestría en Estudios Culturales en el Colegio de la Frontera Norte. Actualmente es Coordinadora de Investigación en @ElementaDDHH.

 

 

1 Palabras de Micaela Cabañas en Redacción, “Discursos íntegros: Familias de desaparecidos y funcionarios hablan en el arranque de la comisión de la verdad por la Guerra Sucia”, Animal Político, 22 de junio de 2022, consultado: 24 de junio de 2022.

2 Palabras de Micaela Cabañas en Redacción, “Discursos íntegros: Familias de desaparecidos y funcionarios hablan en el arranque de la comisión de la verdad por la Guerra Sucia”, Animal Político, 22 de junio de 2022, consultado: 24 de junio de 2022.

3 Redacción, “Discursos íntegros: Familias de desaparecidos y funcionarios hablan en el arranque de la comisión de la verdad por la Guerra Sucia”, Animal Político, 22 de junio de 2022, consultado: 24 de junio de 2022.

4 Idem.

5 Idem

6 Idem

7 Alicia de los Ríos Merino, “Carta a mamá sobre mi encuentro con los perpetradores de su desaparición”, Centro ProDH, consultado 26 de junio de 2022.

8 Artículo 19, “Acceso a archivos, a instalaciones militares y procesos de justicia, fundamentales para abordar la época de violencia estatal”, Boletines, 23 de junio de 2022, consultado 24 de junio de 2022.

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