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¿Justicia al otro lado de la frontera? Las extradiciones Colombia - EU en la guerra contra las drogas (Parte II)
En la última década Colombia extraditó a 1,892 personas hacia otros países, de las cuales el 75% fueron enviadas a Estados Unidos, doblando así las cifras de extradición desde México a Estados Unidos en este mismo periodo de tiempo.
Por Paula Aguirre Ospina y Jorge Forero Neme
30 de noviembre, 2021
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En 1985, el empresario y dirigente deportivo Hernán Botero Moreno se convirtió en el primer colombiano extraditado a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico y, desde entonces, miles de colombianos han terminado en cárceles norteamericanas. En estas casi cuatro décadas, el país ha pasado de una posición crítica de la figura de la extradición, hacia una percepción de esta como la forma última de justicia. Sin embargo, las críticas no han cesado, y la presencia de casos como el de “el primer extraditado de las FARC” -quién fue declarado inocente luego de estar 4 años en prisiones norteamericanas1– o la entrega de beneficios a narcotraficantes que participan en programas de protección de testigos de Estados Unidos2, nos han llevado a preguntarnos qué tan útil ha sido realmente esta práctica en la llamada “lucha contra las drogas”, y en qué lugar ha dejado a los procesos de verdad, justicia y reparación de violaciones a derechos humanos en los últimos 36 años.

En la pasada entrega iniciamos un análisis sobre los efectos que han tenido las dinámicas de extradición entre México y Estados Unidos con respecto a la verdad, justicia y reparación de graves violaciones a derechos humanos. A continuación, haremos referencia al caso colombiano, entendiendo que este país ha encabezado las listas de extradiciones a Estados Unidos desde los años 80 y que, asimismo, ha hecho de la extradición una de sus principales herramientas en la guerra contra las drogas, y, por ende, un asunto central en los procesos de verdad, justicia y reparación que se han llevado a cabo en Colombia.

Para comenzar, es importante comprender un poco el contexto en el que se implementa la extradición como herramienta para luchar contra el narcotráfico en Colombia. En 1979, Colombia firmó el primer tratado de extradición con Estados Unidos, sin embargo, el gobierno no autorizó la extradición de ningún ciudadano colombiano hasta 1985, luego de que el Cartel de Medellín asesinara al entonces ministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla. Este suceso es conocido como el detonante de una fuerte reacción del gobierno nacional contra los poderosos carteles de drogas colombianos que dominaban el mercado en los años 80s (el Cartel de Medellín y el Cartel de Cali).

No obstante, en 1986, un año luego de la toma del Palacio de Justicia y en medio de amenazas y atentados contra magistrados por parte de los carteles de drogas que querían acabar con la extradición, la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional el tratado de extradición con Estados Unidos, y en 1991, con la nueva constitución colombiana, se incluiría una prohibición expresa de la extradición de colombianos. La prohibición constitucional estuvo vigente hasta 1997, fecha en que, tras una creciente presión internacional, se volvería a habilitar por medio de una reforma a la Constitución.

Desde entonces, Colombia ha retomado las extradiciones apoyándose en su normatividad interna y en tratados multilaterales como la Convención para la Extradición de la conferencia panamericana, firmada en 1933, o la Convención de las Naciones Unidas contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas de 1988. De este modo, en el año 2000 se registraron 12 extradiciones a los Estados Unidos, pero este número aumentaría exponencialmente año tras año, alcanzando un promedio de más de cien personas por año desde el 20053, lo que llevaría a que, según cifras de la Interpol, en la última década se extraditaran a 1.892 personas hacia otros países, de las cuales el 75% fueron enviadas a Estados Unidos4, doblando así las cifras de extradición desde México a Estados Unidos en este mismo periodo de tiempo5.

Dentro de los casos más recientes y más sonados en la opinión pública, vale la pena tener en el radar el de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, capturado el pasado 23 de octubre tras ser considerado uno de los hombres más buscados por las autoridades colombianas con más de 120 órdenes de captura, 7 medidas de aseguramiento y 6 sentencias condenatorias por homicidio agravado, homicidio en persona protegida, desaparición forzada, desplazamiento forzado y reclutamiento ilícito de menores6. También tiene dos circulares rojas y una azul de la Interpol y dos solicitudes de extradición por cortes de Estados Unidos.

Tras su captura, el ministro de justicia informó que, una vez se formalice la solicitud de extradición por parte del Gobierno de Estados Unidos, y después tener un concepto favorable por parte de la Corte Suprema de Justicia, se procedería a cumplir con el pedido norteamericano, dejando de nuevo la sensación de que se privilegian los delitos relacionados con el tráfico de drogas sobre las graves violaciones a derechos humanos cometidas dentro del territorio nacional.

Esta estrategia, en la que la extradición se lee en muchos casos como la solución a la supuesta falta de actuar de la justicia de nuestros países, también deja patente la ausencia de crítica de una figura que lleva décadas implementándose tanto en Colombia como en México, enviando un altísimo número de personas a responder por delitos asociados al narcotráfico en otros países, pero, al igual que como la “guerra contra las drogas” en su conjunto, no demuestra efectividad alguna o la posibilidad de acercarse mínimamente a su objetivo de coerción y de lograr un mundo libre de drogas. Por el contrario, seguimos esperando que sea saldada la deuda histórica en la investigación y garantía de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación por graves violaciones a derechos humanos.

* Paula Aguirre Ospina (@PauAguirreO) es abogada colombiana con experiencia en Derechos Humanos. Actualmente coordina la oficina en Colombia de @ELEMENTADDHH. Jorge Forero (@JForeroN) es abogado colombiano, especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario. Actualmente es investigador en @ELEMENTADDHH.

 

 

 

1 El Tiempo. Absurdo caso del primer extraditado de Farc, quien resultó inocente. Disponible aquí.

2 The New York Times. Justicia interrumpida: Paramilitares en Colombia, presos privilegiados en Estados Unidos. Disponible aquí.

3 CEJ. Extradición en Colombia durante el siglo XXI. Disponible aquí.

4 El Tiempo. En la última década, Colombia tuvo casi 2.000 extradiciones. Disponible aquí.

5 Animal Político. ¿Justicia al otro lado de la frontera? Las extradiciones México – EU en la guerra contra las drogas (Parte I). Disponible aquí.

6 Fiscalía General de la Nación. Capturado alias Otoniel, señalado máximo cabecilla del grupo armado Clan del Golfo. Disponible aquí.

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