(Des)control de armas: la inminente necesidad de incluir a la violencia armada en la agenda feminista - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Blog de Intersecta
Por Intersecta
Intersecta es una organización feminista dedicada a la investigación y a la promoción de polí... Intersecta es una organización feminista dedicada a la investigación y a la promoción de políticas públicas para la igualdad. (Leer más)
(Des)control de armas: la inminente necesidad de incluir a la violencia armada en la agenda feminista
Mientras que seis de cada diez homicidios de mujeres se perpetran con un arma de fuego a nivel nacional, estimaciones recientes indican que cerca de ocho millones de personas en México tienen acceso a un arma de fuego dentro de sus propios hogares. Ante este contexto, ¿qué sabemos acerca de la regulación de armas en el país? ¿Por qué urge incluir el tema de la violencia armada dentro de la agenda feminista?
Por Adriana E. Ortega
17 de marzo, 2021
Comparte

A partir de la implementación de las —ya conocidas— políticas de seguridad militarizada promovidas por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, los patrones de la violencia letal en México cambiaron drásticamente. Mientras que de 2000 a 2006, tres de cada diez homicidios de mujeres se llevaban a cabo a mano armada, para los dos últimos años de registro esta manera de comisión de asesinatos pasó a ser la norma: ya hoy seis de cada diez asesinatos de mujeres se perpetran con un arma de fuego. Lo que representan los homicidios con arma de fuego para las mujeres se duplicó.1

En este sentido, los lugares en donde suceden estos incidentes también se han ido transformando, particularmente en el caso de las mujeres. De manera previa a 2007, la vivienda sobrepasaba a la vía pública como el lugar en donde más se cometían los asesinatos de mujeres con arma de fuego. Esto, por un lado, concuerda con estudios regionales e internacionales que documentan las características de los homicidios de mujeres: la mayor parte de estos se lleva a cabo dentro de sus propios hogares a mano de sus parejas o familiares.2

Sin embargo, lo que se observa en el caso mexicano es que este ‘tradicional’ patrón de violencia contra las mujeres cambió de manera drástica después de 2006. Para 2011, año en el que se vivió una violencia sin precedentes, un poco más del 60% de los asesinatos de mujeres con arma de fuego se perpetró en la vía pública. Actualmente, vemos que esta es una tendencia que permanece.

Si bien este periodo no fue el más violento en lo que a homicidios se refiere, lo que se ha visto a partir de 2018 —año en que se registró la tasa más alta de asesinatos en alrededor de cuatro décadas—, podemos ver que las entidades en donde hay incidencia de violencia letal armada, se han diversificado en comparación con el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Actualmente, vemos que, en entidades como Colima y Guanajuato, por ejemplo, ocho de cada diez asesinatos de mujeres se cometen de este modo.

Ante este contexto, necesitamos preguntarnos cómo es que llegamos hasta aquí. ¿Qué hay de la disponibilidad de armas en México? ¿Cómo es su regulación? ¿A quién se le permite poseer o portar armas?

De entrada, el Artículo 10 constitucional indica que las personas “tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa” —con sus excepciones—.3 Sin embargo, para poder hacer efectivo este derecho de manera lícita, la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos indica que todas las armas de fuego deben ser registradas ante la Dirección General del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Esta norma indica que, en el caso de la posesión de armas en el domicilio, toda persona estará obligada 4 a manifestarlo por escrito ante esta institución en un plazo de treinta días.5 En el caso de la portación de armas, las personas físicas que deseen hacerlo, deberán cumplir con una serie de requisitos entre los cuales se encuentran: haber cumplido con el Servicio Nacional Militar; no tener impedimento físico o mental para el manejo de las armas; no haber sido condenado por algún delito con el empleo de armas; no consumir drogas, enervantes o psicotrópicos; así como acreditar la razón por la que la persona necesita portar dicho artefacto, entre otros.6

Ahora, ¿es posible saber cuál es el universo de armas registradas ante la SEDENA en el país? Observando el sitio oficial de la Dirección General del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos, pensaríamos que la publicación de una base de datos sobre la cantidad de armas registradas y licencias otorgadas para la portación de armas —al menos en términos generales, en desagregaciones anuales y estatales— sería un elemento básico dentro del sitio. Sin embargo, este no es el caso.7 Ante la falta de información activamente pública, realizamos una búsqueda en la Plataforma Nacional de Transparencia con el fin de indagar si esta información ya había sido solicitada.

De las solicitudes que logramos recuperar, la SEDENA informa que, en total, cuentan con un registro de 2,983,854 armas de fuego desde que se implementó la Ley Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos en 1972.8 De esta cantidad —cabe mencionar— el 40% han sido algún tipo de arma corta, mientras que el 60% restante correspondió a registros de armas largas. De manera más específica, también encontramos esta información con desagregación para algunos años 9 y lo que indican los datos, es que el número de registros por año puede variar de manera importante. Desde el año 2000 a 2019, se han registrado poco menos de 900,000 armas de fuego en todo el país.

Tomando en cuenta los últimos ocho años de información disponibles,10 los registros parecen  concentrarse en mayor medida en los estados de Michoacán (45,911), Ciudad de México (34,869), Estado de México (34,024), Jalisco (31,976) y Guerrero (20,235). Estas cinco entidades representan casi la mitad de la totalidad de los registros.

Considerando que estas cifras son apenas la punta del iceberg en lo que se refiere a la totalidad de armas disponibles en el país, otra fuente de información que podría darnos algunas pistas para contrastar los datos oficiales de la SEDENA, es la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). Este ejercicio capta, desde 2012, la proporción de hogares11 que han adquirido un arma de fuego como “medida para protegerse de la delincuencia”. Las estimaciones indican que, de 2012 a 2019, la cantidad de hogares que lo han hecho asciende a poco más de dos millones a nivel nacional. En comparación con las armas registradas por la SEDENA, en este mismo periodo de tiempo, estas representan solamente el 17%; para 2018 —el año en el que se registró el mayor número de adquisiciones por parte de la ENVIPE—, la proporción de armas registradas, en contraste, baja solo a una de cada diez. Si se compara esta estimación con la totalidad de hogares a nivel nacional, aproximadamente un poco más del 6% poseen un arma de fuego.

Investigaciones como Gun Acquisition in Mexico 2012-18: Findings from Mexico’s National Crime Victimization Survey,12 abordan justamente este tema. Lo que se realizó en este estudio fue un análisis cuantitativo que explica los factores que interfieren detrás de la decisión de adquirir un arma de fuego. En este sentido, se tomaron en cuenta —por mencionar algunos—, la condición de victimización de los miembros de dichos hogares, si estos eventos ocurrieron a mano armada, el sexo y nivel educativo de los/las jefas de los hogares, así como su ubicación geográfica.

Los resultados indican que, algunos de los que llegan a explicar en mayor medida la adquisición de armas, son: si algún miembro del hogar fue víctima de un delito —especialmente si esto se vivió más de una vez—, la percepción de inseguridad dentro del propio hogar e incluso la desconfianza hacia agentes públicos de seguridad, particularmente hacia las policías municipales. En cuanto a las características sociodemográficas relacionadas, se menciona que es más probable que un hogar con jefatura masculina haya tomado esta decisión que algún hogar con jefatura femenina. De igual manera, hay más peso en aquellos que reportan contar con mayores niveles de educación y ubicarse en zonas conurbadas e incluso rurales. Tal como se estima en esta investigación y con base en los últimos datos de la ENVIPE, la cifra aproximada de personas que podrían tener acceso a un arma de fuego actualmente podría llegar a ser cercana a ocho millones.

¿Qué implicaciones ha tenido la disponibilidad de armas en la vida de las mujeres? Gracias a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2016) sabemos que seis de cada diez mujeres han vivido algún tipo de violencia durante sus vidas. De manera específica, esta encuesta ha procurado incluir varias manifestaciones de agresiones en diversos ámbitos de la vida de las mujeres en México, incluida la violencia con armas. En este sentido, se ha registrado que un poco más de un millón de mujeres reportaron haber sido atacadas o agredidas con armas blancas o de fuego dentro de su contexto comunitario; 102,424 dentro del ámbito familiar (violencia ejercida por padres, hermanos/hermanas, familia extendida y política); 42,484 en su entorno laboral y 14,032 dentro del ámbito escolar. En lo que respecta a la violencia por parte de la pareja, 124,656 mujeres reportaron haber vivido esta situación y casi 25,000 dijeron que les dispararon con un arma de fuego. Todas estas cifras se refieren tan sólo al año previo al levantamiento de la encuesta (2015).13

Tras el desborde de la violencia suscitada en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa —y la reconfiguración de la misma desde entonces—, como feministas, nos urge voltear a ver el tema de la violencia armada. Si bien la mayor parte de estos incidentes suceden en espacios públicos, aún sigue existiendo una desproporción de mujeres que son privadas de la vida a mano armada dentro de sus propios hogares —en comparación con hombres que han sido asesinados de la misma forma—. De manera conjunta, varias organizaciones de la sociedad civil hemos tratado de comenzar a visibilizar a nivel internacional las implicaciones que tiene esta manifestación de violencia en la vida de las mujeres.14 En este sentido, algunos de los temas que nos parecen más apremiantes, son: la militarización de la seguridad pública y su impacto directo con el aumento de la violencia letal;15 las lagunas existentes en cuanto a la intersección de la violencia doméstica y la violencia armada, especialmente la falta de perspectiva de cuidados, así como un control efectivo de armas, ante la evidente falta de registro de estos artefactos a nivel nacional.

Si bien sabemos que estos ejercicios representan solamente algunas aproximaciones para conocer un fenómeno tan complejo como lo es la violencia armada, sus dinámicas y la caracterización de sus usuarios, estos indicios son suficientes para captar un patrón preocupante y persistente de violencia. No podemos explicar el crecimiento de la proporción de asesinatos a mano armada sin la militarización de la seguridad pública. No podemos, de igual forma, entender el fenómeno de la violencia armada sin la masculinidad. Para comenzar a prevenir la mayor parte de los asesinatos de mujeres, debemos entender las reconfiguraciones de la violencia y replantearnos nuestras propias narrativas.

* Adriana E. Ortega (@adriananana_) labora en el área de análisis de datos de Intersecta.

 

 

1 Las bases de datos así como los guiones con los que se realizó el análisis y la construcción de las gráficas, pueden ser encontrados en esta carpeta.

2 Ver “Global Study on Homicide: Gender-related killing of women and girlsde UNODC.

3 Se prohíbe el uso de las armas reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. El Artículo 11 de la Ley Federal de Armas de Fuego especifica cuáles son los artefactos de de uso exclusivo del ejército. En términos generales, se prohíbe el uso civil de “todas las armas, municiones y materiales destinados exclusivamente para la guerra”.

4 (Ibídem) El Artículo 77 menciona que aquéllas personas que no manifiesten la posesión de algún arma de fuego, serán sancionadas con diez a cien días de multa.

5 (Ibídem) Artículo 17.

6 (Ibídem) Artículo 26.

7 Algo que no sorprende dada la opacidad sistemática de la SEDENA. Para ver más ejemplos en términos de opacidad, ver el informe “Falsas salvaguardas”, elaborado por Equis Justicia para las Mujeres, Data Cívica e Intersecta.

8 Solicitud de información dirigida a la SEDENA con folio:0000700030220. El corte de los datos es a febrero de 2020.

9 Cabe mencionar que la gráfica que se muestra se construyó a partir de dos solicitudes de información distintas. Para los años en los que coinciden una y otra (2012 y 2013) los totales no coinciden, a pesar de que se está solicitando la misma información. Esto, para 2013 puede significar que al momento de la solicitud aún no concluía el año y el dato aún no estaba completo. Para 2012, no queda claro.

10 Solicitud de información dirigida a la SEDENA con folio:0000700175619. Los datos desagregados por entidad se encuentran disponibles a partir de 2012.

11 Si bien esta pregunta se encuentra desde la primera edición de la encuesta, el factor de expansión para hogares no fue incluido hasta el ejercicio de 2013.

12 Eugenio Weigend Vargas y Carlos Pérez Ricart, “Gun Acquisition in Mexico 2012-18: Findings from Mexico’s National Crime Victimization Survey”. Oxford University Press, The British Journal of Criminology, azaa102 (enero, 2021).

13 Ver: Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, tabulados 2016.

14 En conjunto con las organizaciones Centro de Estudios Ecuménicos, Data Cívica, Equis Justicia para las Mujeres e Intersecta, se realizó el informe “Violencia de género con armas de fuego en México” con apoyo de IM Swedish Development Partner que se encuentra en espera de ser publicado en su completitud. Una versión sintetizada, junto con la participación de casos de estudio de Sudáfrica, Nigeria y El Salvador, puede ser consultada aquí.

15 Ver el informe de Intersecta “Las dos guerras”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.