Doce lecciones para el sector pesquero tras doce meses de pandemia
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Doce lecciones para el sector pesquero tras doce meses de pandemia
Durante la pandemia, el sector pesquero fue uno de los más impactados: sus ventas bajaron en 85% en abril de 2020 y miles de embarcaciones permanecieron paradas o trabajando a baja capacidad.
Por Gabriela Anaya Reyna y Cristina Villanueva Aznar
23 de abril, 2021
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La llegada del COVID-19 nos tomó a todos por sorpresa. Nadie en el mundo estaba completamente preparado para hacer frente a una crisis así, que lleva ya más de un año sin resolverse. Datos de la FAO muestran que más de 3 mil millones de personas alrededor del mundo dependen de pescados y mariscos para nutrirse y que otros millones de personas participan en toda la cadena de producción pesquera.

En México, el sector pesquero fue uno de los más impactados por la pandemia. Según datos de la industria, sus ventas bajaron en 85% en abril de 2020 y miles de embarcaciones permanecieron paradas o trabajando a baja capacidad en varios estados del país. Esta disminución de la demanda de productos del mar, la caída de precios y los cambios en las cadenas de suministro nacionales e internacionales, son solo algunos de los retos que tuvo que atravesar la pesca. Ante este escenario, el sector pesquero ha tenido que reinventarse y adaptarse para no morir.

En el reporte Lecciones de una Pandemia: poniendo a prueba la resiliencia del sector pesquero mexicano, presentado recientemente por EDF de México, Ethos Laboratorio de Políticas Públicas y la red de colaboración Impacto Colectivo por la Pesca y Acuacultura Mexicanas, presentamos un vistazo a la manera en que los diferentes actores involucrados en la pesca han hecho frente a la pandemia. Estas lecciones son un punto de partida para la reflexión y la adopción de mejores prácticas y principios de sostenibilidad para enfrentar nuevas y posibles crisis sistémicas en el futuro. Los embates del cambio climático, la seguridad alimentaria, la protección de la biodiversidad y el establecimiento de políticas públicas que aseguren la sostenibilidad en la pesca, son retos y tareas pendientes para el sector pesquero.

Lecciones de una pandemia reúne experiencias y reflexiones que provienen de varios ámbitos del sector pesquero, pues la experiencia del COVID-19 no fue la misma para la pesca industrial, ribereña, para comercializadores, científicos, hombres o mujeres. Son, sobre todo, lecciones de resiliencia del sector como un todo, pero también desde y para cada una de sus partes.  El reporte está compuesto por cinco partes: un ensayo integrador, que teje las contribuciones del reporte; el resto, está conformado por ensayos escritos por personas con perspectivas diversas sobre la pesca, y por casos específicos de la cadena de suministro del sector. Las palabras clave en estas experiencias son resiliencia, adaptación y diversificación, innovación y respuesta estratégica.

La emergencia sanitaria mostró su lado más duro cuando obligó a comunidades enteras a encerrarse y a cuidar a sus enfermos e hijos; a empresarios y empresarias a recortar nóminas y reducir sus operaciones; a mujeres y hombres de la pesca a buscarse otros modos de vida, al menos de manera temporal; a cooperativas y organizaciones de productores, a echar mano de sus ahorros ante la falta de apoyos gubernamentales significativos. Ellos y ellas, tuvieron que lidiar, desde distintas trincheras, con una nueva normalidad que les obligó a cuestionarse y ser creativos y creativas, a actuar rápido y de manera eficaz.

Al mismo tiempo, COVID-19 evidenció la necesidad de tener sistemas alimentarios justos y sostenibles. Sin embargo, la lección es que, en México todavía tenemos que trabajar para lograrlo. En este sentido, muchos comercializadores de productos del mar decidieron diversificar, vender online y a domicilio, encontrando así nuevos clientes que les permitieron seguir a pesar de los ajustes logísticos de sus negocios. En la búsqueda por la sostenibilidad y promoviendo mejores prácticas de consumo, apostaron a apoyar a las comunidades pesqueras a vender sus productos, sosteniendo así las economías locales de las que dependen miles de familias en nuestro país.

Sin embargo, nada de esto es posible sin ecosistemas y pesquerías sanas y resilientes. La necesidad de contar con herramientas de manejo para la pesca sostenible y responsable, aunado a la formación de capacidades en las comunidades, es también una lección importante para el sector pesquero. El cambio climático ya está aquí y es el mayor reto que enfrenta la pesca en nuestro país y en el mundo, pues sus efectos devastadores podrían generar, entre otras cosas, conflictos por el acceso a los recursos, creando condiciones de desigualdad social y afectación a la seguridad alimentaria.

Ante la respuesta limitada del gobierno hacia el sector pesquero, es necesario que éste comience a gestionar sus recursos y esfuerzos de manera diferente. Así pues, la lección es que las alianzas y apoyo entre comunidades y sus líderes, organizaciones de la sociedad civil, universidades, redes de distribución y otros actores, son fundamentales para conectar y crear una estructura de apoyo que permita sortear mejor crisis sistémicas como el COVID-19. Asimismo, es muy necesario visibilizar el papel de las mujeres en la pesca; si queremos terminar con la desigualdad en el sector, la inclusión debe ser un elemento más a considerar en todos los procesos de gobernanza de las pesquerías.

Por último, los consumidores también debemos empezar a asumirnos como actor importante en este engranaje pesquero. Hacer consciencia de nuestras decisiones de consumo y exigir productos pesqueros y acuícolas sostenibles y con procesos claros de trazabilidad, puede hacer la diferencia en cuanto a los impactos ambientales y sociales que genera la pesca. Y no sólo eso, sino incidir en los cambios y las políticas públicas que hagan esto posible.

La pandemia y el 2020 nos ha marcado como humanidad, exponiendo nuestros puntos más débiles. Para el sector pesquero, hay lecciones que es necesario reconocer y resolver, sin dejar de lado que, ha surgido también, una gran oportunidad para poner a la pesca y al sector en el reflector, replantear el rumbo y continuar fortaleciéndonos, sobre todo considerando que el futuro no se encuentra exento de otras crisis de gran magnitud, incluyendo los impactos del cambio climático.

* Gabriela Anaya Reyna es Coordinadora de la Iniciativa de Impacto Colectivo por la Pesca y la Acuacultura Mexicanas (@ICPMX1) y Cristina Villanueva Aznar es Directora de Desarrollo Institucional en EDF de México (@EDF_deMexico).

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