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A cinco años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa
La aniquilación de la memoria colectiva constituye una agresión hacia la sociedad y su capacidad para reaccionar ante distintos eventos relacionados al poder.
Por Alejandra Cruz, Greisi Irais Neri y Georgina Bello
26 de septiembre, 2019
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La escritora y psicoanalista Julia Kristeva decía que perder conciencia de lo sucedido en el pasado puede ser una forma de defensa natural ante el dolor; sin embargo recordar, por otro lado, es tan importante como olvidar. “Si este mecanismo del olvido defensivo actúa en forma permanente y generalizada, puede causar amnesia, inhibición del pensamiento, síntomas somáticos y angustia”. Por eso, el individuo ha de personificar los eventos trágicos para vivir de manera óptima, más en ningún caso ha de olvidar.

En este sentido, la aniquilación de nuestra memoria, de la memoria colectiva, constituye una agresión hacia las culturas, una forma de control sobre los eventos históricos y la capacidad de la sociedad para reaccionar ante distintos eventos relacionados al poder. La memoria y la historia son, sin duda, un territorio político.

En este punto la cuestión sería: ¿cómo reconstruir la memoria perdida? ¿Cómo sanar a una sociedad? ¿Cómo generar consciencia o esperanza en un pueblo en el que está en un estado de constante pérdida?

Mi arte intenta establecer un nuevo lenguaje. Estoy intentando establecer una nueva comunicación con la gente, la sociedad, y elevar la conciencia en los temas críticos con la gente públicamente. El mejor arte cuestiona siempre la autoridad y da una nueva definición de nuestro tiempo”.

De alguna manera, generar conciencia a través del arte es algo por lo que apuesta Ai Weiwei con su exposición “Restablecer memorias”, en el que busca explorar los traumas de las experiencias vividas en China y México, en un relato que apela a la obligación de construir la memoria social.

A lo largo de su vida, Ai Weiwei se ha caracterizado por poseer una mirada crítica en cuanto a temas de problemáticas de corte social, político e histórico.

Enfocado hacia temas ligados a los derechos humanos y la libertad de expresión, su obra le ha costado, entre otras cosas, ser perseguido, encarcelado y torturado por el régimen comunista chino.

Ai Weiwei es un personaje polémico, y sus obras son una muestra de todos estos valores que persigue. Y aunque puede ser considerada algo pequeña, su exposición en el MUAC justo deja ver las inquietudes del artista oriental.

Según lo que Ai Weiwei le dijo a Cuauhtémoc Medina, curador en jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo, las dos partes de la exhibición forman una sola obra. Una es El salón ancestral de la familia Wang, construido 400 años atrás para “venerar al antepasado más antiguo de la familia Wang”. En la otra esquina de la sala se puede ver parte del trabajo que el artista dedica a los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa desaparecidos de manera forzada el 27 de septiembre de 2014. Las imágenes de los rostros de los 43 se construyeron con piezas de Lego, usándolos como “pixeles industriales”.

De esa manera Ai Weiwei les da una dimensión monumental a esas imágenes, tomadas la mayoría de las fotografías para las credenciales de los estudiantes. A los retratos los acompañan una línea de tiempo y una serie de entrevistas en video de algunos familiares de los estudiantes, que formarán parte de un documental que Ai Weiwei presentará el próximo año sobre los hechos registrados el Iguala, Guerrero.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha comprometido a resolver el caso Ayotzinapa y en días pasados se reunió en Palacio Nacional con las familias de los 43 estudiantes desaparecidos, en presencia del Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero. Durante el encuentro los padres de los normalistas acusaron a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) de volver más lentas las investigaciones del caso. Entre sus reclamos plantearon la liberación de personajes clave en la investigación y que la SEDENA no proporciona información de los hechos cuando se sigue solicitando.

Aunque en estos cinco años los padres han enfrentado una serie de obstáculos para acceder a la verdad y la justicia, hoy mantienen esperanzas en el actual gobierno y exigen que exista mayor apoyo de las instancias internacionales para indagar en las nuevas líneas de investigación, sobre todo en lo que respecta a la actuación de la policía municipal de Iguala y Huitzuco, en Guerrero, así como en la Policía Federal y el Ejército.

A pesar de la verdad histórica establecida por los anteriores investigadores del caso, aún no se sabe con certeza qué fue lo que sucedió con los 43 estudiantes desaparecidos que hace cinco años acudieron a Iguala para conseguir camiones que los transportaran a Ciudad de México. Como todos los años, los estudiantes de la Normal se preparaban para participar en la manifestación del 2 de octubre en conmemoración del movimiento estudiantil del 68.

* Alejandra Cruz Yépez, Greisi Irais Neri Nolasco y Georgina Bello Robledo son alumnas de la Maestría de Periodismo de la Universidad de la Comunicación.

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