Biden, cambio climático y un México a contracorriente - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Biden, cambio climático y un México a contracorriente
Si bien no hay certeza de que los ambiciosos objetivos del Plan de Biden se vayan a cumplir en su totalidad, queda claro que EUA pretende volver a ser un jugador clave en la lucha global contra el cambio climático.
Por Alejandra Guraieb
11 de noviembre, 2020
Comparte

El día 4 de noviembre de este año entró formalmente en vigor la retirada de los Estados Unidos de América (EUA) del Acuerdo de París conforme a la decisión de Trump. Ese mismo día y en medio del intenso proceso electoral, Biden compartió el siguiente mensaje vía Twitter: “Hoy, la Administración Trump se ha retirado oficialmente del Acuerdo Climático de París. Y en exactamente 77 días, la Administración Biden volverá a unirse”. Gracias al inminente triunfo de Biden, EUA regresa a la lucha climática, lo cual, sin duda alguna, revitalizará la agenda climática internacional.

La evidencia de la gravedad de la crisis climática ya es irrefutable. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático ha dejado claro que un calentamiento promedio por arriba de los 1.5 ºC tendría dramáticas consecuencias que pondrían en riesgo vidas, la salud humana, la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y los medios de subsistencia de millones de personas en el mundo. El Acuerdo de París -mismo que se adoptó en 2015 y del cual México es parte- tiene como objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 ºC y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1.5 ºC (con respecto a los niveles preindustriales). No obstante, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente al ritmo de descarbonización actual el pronóstico es un alarmante aumento de 3.2 ºC para el final del siglo.

Comprometido con la acción climática, Biden no solo ha prometido el regreso inmediato al Acuerdo de París, sino que también ha anunciado su “Plan para una revolución de energía limpia y justicia ambiental” (el “Plan de Biden”), mismo que contiene ambiciosos e históricos compromisos verdes para EUA tales como:

  • Lograr una economía de energía limpia al 100%.
  • Alcanzar emisiones netas cero1 a más tardar en 2050.
  • Realizar una inversión histórica en energía limpia e investigación e innovación climática.
  • Realizar importantes inversiones en infraestructura resiliente a los impactos del cambio climático.

El Plan de Biden no solo tendrá efectos dentro de EUA, sino que también conlleva importantes repercusiones geopolíticas. El futuro presidente ha dejado claro que su país asumirá un rol de liderazgo en la lucha climática, expresando que EUA “Unirá al resto del mundo para enfrentar la amenaza del cambio climático”. En esta línea, el Plan de Biden resalta que EUA buscará una prohibición mundial de los subsidios a los combustibles fósiles (mismos que promete también serán eliminados en su país).

En cuanto al continente Americano, el Plan de Biden establece que se trabajará con los países de la región para desarrollar una estrategia integral que responda a los desafíos del cambio climático y aproveche oportunidades. En este sentido, se propone que dicha estrategia incluya “Una red de energía más integrada desde México, atravesando Centroamérica y Colombia, suministrada por energía cada vez más limpia”.

Si bien no hay certeza de que los ambiciosos objetivos del Plan de Biden se vayan a cumplir en su totalidad, queda claro que EUA pretende volver a ser un jugador clave en la lucha global contra el cambio climático. El nuevo gobierno estadounidense está comprometido con la descarbonización y esa visión será central para su política exterior. En México, en cambio, el gobierno federal ha apostado vigorosamente en los hidrocarburos, busca “revivir” a PEMEX, invierte en una nueva refinería y ha mandado fuertes señales en contra de la inversión en energías renovables. Siendo el Plan de Biden completamente antagónico a la política energética mexicana actual es de esperarse que surjan considerables roces diplomáticos entre los dos gobiernos.

La visión energética mexicana no es solo incompatible con la de EUA. En los últimos meses, importantes esfuerzos de descarbonización han sido anunciados por varios países inspirados en una recuperación verde post COVID-19. Por ejemplo, en septiembre, el Presidente Xi Jinping anunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que China busca alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2060. Por su parte, la Unión Europea aspira a ser climáticamente neutra en 2050. En octubre, Japón anunció su compromiso de llegar a emisiones netas cero en 2050. Y Corea del Sur también ha anunciado su compromiso de llegar a la neutralidad de carbono en 2050.

Estos compromisos evidencian que el cambio climático es, sin duda, uno de los temas más relevantes en la agenda internacional actual (y lo será aún más con el triunfo de Biden). Además, como explica el ganador del Premio Pulitzer Daniel Yergin, la energía sigue siendo una industria globalmente interconectada en la cual el factor “clima” cada vez juega un papel más determinante2. Considerando lo anterior, la postura contracorriente de México implica fuertes riesgos, tales como el aislamiento internacional y repercusiones económicas. México debe cambiar el curso actual. Y esto, no por el triunfo de Biden, sino primordialmente por una cuestión de ética. Después de todo, México es un país altamente vulnerable a los terribles efectos del cambio climático.

* Alejandra Guraieb es abogada egresada de la Universidad Iberoamericana, con áreas de especialidad en el derecho ambiental y las energías renovables. Cuenta con una maestría en Política Ambiental por el Instituto de Ciencias Políticas de París. Además de practicar el derecho ambiental en México, en 2018 realizó una práctica profesional en el Secretariado de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Alemania. Le apasiona la comunicación y educación ambiental y escribe con el objetivo de concientizar a la población civil sobre la grave crisis ambiental que enfrenta el planeta y promover buenas conductas ambientales.

 

 

1 Nótese que el concepto de emisiones netas cero implica una compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de proyectos de absorción de dichos gases.

2 Yergin, D. (2020). El nuevo mapa: energía, clima y el choque de las naciones. Allen Lane.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.