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¿Cómo afecta la pandemia la participación política de las mujeres?
La alta participación de las mujeres en los procesos electorales se puede ver afectada por el incremento de las labores de cuidado y de limpieza que exige la pandemia, ya que son trabajos que recaen en su mayoría en ellas.
Por Marisol Vázquez Piñón y Gustavo Meixueiro Nájera
1 de julio, 2020
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Se ha hablado mucho de cómo la pandemia causada por el virus de COVID-19 cambiará la forma de relacionarnos, el impacto que ha tenido en la economía, en los sistemas de salud y cuáles deben de ser los protocolos para volver a los espacios públicos. También se han discutido acerca de cómo podemos organizar elecciones en la nueva normalidad; sin embargo, poco se ha analizado —desde una perspectiva de género— cómo este escenario afecta la participación política y electoral de las mujeres, ya sea como electoras o como candidatas. Por ello, y teniendo en el horizonte cercano la elección de Hidalgo y Coahuila, pero principalmente la más grande de México que se realizará en 2021, consideramos que vale la pena poner en la agenda algunos puntos de análisis sobre cómo hay un impacto diferenciado en la participación política de las mujeres derivado de la pandemia.

La afectación como electoras: tener tiempo para ir a votar

Desde 2003 el Instituto Nacional Electoral (INE) realiza un estudio donde se analiza a través de las variables de sexo, edad y tipo de sección electoral las características de la población que vota en las elecciones federales. Los resultados de 2018 muestran que la participación en las elecciones fue de 62% del electorado y confirma que las mujeres votan más que los hombres, 66% y 58% respectivamente; es decir, una diferencia de ocho puntos porcentuales. Este tipo de participación se puede ver afectada por el incremento de las labores de cuidado (hijos, hijas, adultos mayores, personas enfermas, con discapacidad o parientes) y de limpieza que exige la pandemia, ya que son trabajos que recaen en su mayoría en las mujeres.

De acuerdo con datos de INEGI (2019), las actividades en las que las mujeres tienen una mayor aportación son: alimentación (86%), limpieza y cuidado de la ropa y calzado (82%) y cuidados y apoyo (74%). Como hemos experimentado en carne propia con la pandemia estas labores se incrementan, lo que reducen el tiempo que tienen las mujeres para el ejercicio de la ciudadanía. Aunado anterior, es usual que las familias acudan a las casillas acompañadas de sus niños y niñas, si por cuestiones de salud pública, esto no es posible, se limitan las posibilidades de que las mujeres puedan acudir a votar. Por ello no extrañaría que la participación política de las mujeres pueda disminuir en las siguientes elecciones.

Por otro lado, las experiencias de países como Corea del Sur, donde se realizaron elecciones durante la pandemia, nos enseñaron que los procesos de votación serán mucho más tardados por las medidas sanitarias, tales como la sanitización de los espacios y la distancia que debe haber entre un elector y otro. Este tipo de contratiempos no serán un problema mayor para los hombres, pues cuentan con apoyo y esfuerzo que les proporcionan las mujeres que se quedan en los hogares, lo que se denomina transferencia invisible de tiempo (García-Prince, 2000). Si las mujeres abandonan las filas de votación por falta de tiempo, significa que no podrán elegir a las candidaturas que mejor convengan a sus interés, con ello la calidad de la representatividad en México podría verse afectada negativamente.

La afectación como candidatas: contar con recursos para las campañas

Gracias al principio constitucional de Paridad aprobado en 2014 y ampliado en 2019, las mujeres deben ser candidatas en la mitad de los espacios propuestos por los partidos políticos. En 2021 se renovarán 15 gubernaturas, 30 congresos locales y 30 estados elegirán cabildos, adicionalmente de las 500 diputaciones federales, lo que da un total 3,504 representantes populares, lo que significa un número importante de candidatas mujeres, pero la contienda electoral se puede convertir en una arena más desigual con la pandemia.

El escenario de COVID-19 obliga a replantearse la forma de hacer campañas y seguramente se optará por incursionar más en los medios digitales. Ello implica conocer estas plataformas, saber hacer contenido, contratar consultores, comprar anuncios. El menor financiamiento que los partidos políticos dan a las mujeres puede tener un mayor efecto en los resultados electorales, adaptarse a esta transformación requiere recursos materiales y humanos.

En cuanto a las reglas informales que prevalecen en el sistema electoral mexicano, otro reto tiene que ver con que, ante el temor y las dificultades logísticas de acudir a las urnas, puede haber un encarecimiento en la movilización de electorado. Tradicionalmente las mujeres han tenido menos recursos para sus campañas políticas, ¿cómo podrán entones ser competitivas ante una escalada de precios y menos recursos frente a los candidatos hombres?

Estos son algunos temas que se tienen que considerar desde distintas instituciones para evitar que las mujeres no puedan ejercer sus derechos políticos y electorales en condiciones de igualdad. Las mujeres deben participar de forma igualitaria en las contiendas ya sea como candidatas, como como electoras, como personas políticas, sólo así se garantiza el fortalecimiento de sistema de representación.

Si algo ha mostrado esta situación es que los grupos en situación de vulnerabilidad están siendo particularmente afectados por el COVID-19. El virus evidenció la marcada desigualdad que existe en el acceso a servicios, en la protección de la salud, en el ejercicio mínimo de derechos humanos. Tenemos que seguir investigando los impactos diferenciados de la pandemia para poder tener planes y políticas a mediano plazo que no nos permitan retroceder en el combate a la desigualdad en todos los ámbitos.

* Marisol Vázquez Piñón es Politóloga por la UNAM, estudiante de la maestría en Políticas Públicas y Género en Flacso, feminista e investigadora en el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca. Gustavo Meixueiro Nájera es candidato a Doctor en Planeación Estratégica y Gestión del Desarrollo. Consejero Presidente del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca.

 

Fuentes:

García Prince, Evangelina, 2000: Igualdad de género y desarrollo humano

Sostenible. Aportes para la Discusión. Ediciones on line. GENDHU. Caracas.

INEGI. Cuenta satélite del trabajo no remunerado de los hogares de México, 2018. Última consulta junio de 2020.

INE. En el Proceso Electoral 2017-2018 votaron más mujeres que hombres. Última consulta junio de 2020.

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