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Con las denuncias, ¡jamás!
Medir la inseguridad mediante las averiguaciones previas es un severo error metodológico que posiblemente refleja más la necesidad de decir que “vamos bien” o que “vamos pésimo”, más que la realidad de nuestra ciudad. Las averiguaciones no representan y no miden lo que se quiere medir.
Por Rafael Prieto Curiel
26 de julio, 2019
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Posiblemente uno de los puntos más delicados en cuanto a la inseguridad es que no tenemos una buena herramienta para medirla. Por un lado, nos gustaría saber qué pasó ayer, saber si nuestra estrategia funciona o si la entrada de la Guardia Nacional y la militarización de la CDMX es efectiva. Pero, por otro lado, los datos simplemente no existen. No hay una manera precisa, sencilla y rápida de medir la inseguridad. Y ello, desafortunadamente, motiva a que se utilicen las denuncias (o más bien, las averiguaciones previas) para medir programas, comparar contra meses o sexenios anteriores y más.

Medir la inseguridad mediante las averiguaciones previas es un severo error metodológico que posiblemente refleja más la necesidad de decir que “vamos bien” o que “vamos pésimo”, más que la realidad de nuestra ciudad. Las averiguaciones no representan y no miden lo que se quiere medir.

La información de hoy son los datos de ayer… y de hace un mes

Una persona puede, en principio, denunciar delitos que sucedieron hace mucho tiempo. Y eso sí sucede, ¡y mucho! De hecho, el tiempo que pasa entre que un delito se sufre y que es denunciado es, en promedio, de 13 días y casi 61 en el caso de una violación**. Incluso, en el caso del robo de vehículo, 10% de las denuncias por autos robados de 2019 reflejan delitos que se cometieron, en promedio, hace 98 días**.

¡El retraso de la información puede ser gigante! Así que cuando estamos viendo las denuncias del mes de junio, con una altísima frecuencia, estamos viendo lo que sucedió en mayo, en abril y en marzo pasados. Sería fantástico tener la información más actualizada de los delitos que sucedieron en la ciudad, pero eso no se refleja en las averiguaciones previas más actualizadas.

La información de hoy está muy filtrada

En México, nuestra cifra negra (delitos que no se denuncian) es altísima. Se estima que en México, 6.7% de los delitos es denunciado y tiene averiguación previa, lo que quiere decir que, en el mejor de los escenarios, uno de cada 15 delitos se ve reflejado con las averiguaciones previas y 14 de cada 15 delitos, no. Es como conducir un coche viendo solo 7% de lo que hay en el parabrisas y decir que por ello vamos por la ruta correcta (o la incorrecta).

Incluso en delitos que se considera que tienen una baja cifra negra, como en el caso de los robos de vehículo, se estima que sólo 67% cuentan con una averiguación previa, es decir, uno de cada tres vehículos que es robado, no es contado dentro de las averiguaciones previas.

La información de hoy puede ser resultado de fluctuaciones casi aleatorias

Tomando en cuenta que sólo se denuncia 6.7% de los delitos, muchas de las fluctuaciones que vemos pueden ser “aleatoriedad”. Tomemos, por ejemplo, el caso de los asaltos en transporte público en la CDMX. Se estiman unas 28 denuncias cada día. Dada la cifra negra, se cometen cerca de 400 asaltos en transporte público, cada día, en nuestra ciudad. De los 400 asaltos de cada día, si cada uno se denuncia, de manera independiente, con una probabilidad de 0.067, es posible identificar hasta cuántas denuncias se podrían observar (mediante simulaciones de una distribución binomial). Observar entre 18 y 37 denuncias podría ser reflejo simplemente de aleatoriedad, es decir, que simplemente es reflejo de que unos días se denuncian más y otros días se denuncian menos (aunque se sufran las mismas cantidades de delitos) o de que un día se cometen más y otros días se cometen menos asaltos (sin que la tendencia en realidad esté cambiando).

Si un día tenemos sólo 18 o 20 denuncias por asaltos en transporte público, no necesariamente es que los delitos bajaron… pero si se observan 37 denuncias, tampoco es seguro que haya más delitos, sino que todo puede ser resultado de la fluctuación aleatoria de las denuncias. Y de manera similar con los delitos que se cometen. Hay fluctuaciones diarias, y al fijarnos en ellas, se pierde de vista el gran panorama.

Hay ciclos y eso puede ser el principal fenómeno que observamos

Los delitos son menos frecuentes durante los fines de semana**. De lunes a viernes se cometen 19% más delitos en la CDMX que durante el fin de semana y es muy marcado en algunos tipos de delito. Por ejemplo, los robos de vehículo son 20% más frecuentes entre semana que en fin de semana, al igual que los asaltos en vía pública; los robos en el transporte público son 48% más frecuentes de lunes a viernes; el robo a cuentahabiente es 5 veces más frecuente de lunes a viernes. Ni los homicidios ni las lesiones por arma de fuego son más frecuentes entre semana (y, de hecho, son 50% más factibles en fin de semana), pero son relativamente pocos, comparado contra el número de asaltos y robos de la ciudad.

Y lo mismo sucede con las averiguaciones previas (es decir, con una persona denunciando el delito). Es mucho más factible que un delito se denuncie de lunes a viernes, que durante el fin de semana. Las averiguaciones aumentan 42% de lunes a viernes. Es casi 33% más probable que un robo de vehículo se denuncie entre semana y las denuncias por robo en transporte público se duplican entre semana, comparando contra el fin de semana y las denuncias por robo a repartidor o a transportista son 3 veces más factibles entre semana, y muy similar con casi todos los tipos de delito.

Y eso, ¿cómo afecta la medición? Pues no todos los meses tienen la misma cantidad de días en fin de semana. Por ejemplo, junio de 2019 tuvo 5 fines de semana, con lo que 10 de sus 30 días fueron sábado o domingo (33%), mientras que julio de 2019 tiene 4 fines de semana, es decir, 8 de sus 31 días (o 26%). Si suponemos que de lunes a viernes siempre hay siempre 100 averiguaciones previas, pero que bajan a 40 entre sábado y domingo, el promedio diario de averiguaciones de julio sería 6% mayor que el de junio, pero solo porque tiene menos días de fin de semana.

Por ello, comparar mes con mes el número de denuncias, es una mala práctica delictiva y un mal ejercicio aritmético y estadístico, motivado quizá por el fenómeno mediático del delito y la primicia de decir que vamos bien o vamos mal.

Medir la inseguridad con denuncias puede generar incentivos muy perversos

Para los policías de sector, para los de investigación, para los agentes en los Ministerios Públicos, el Secretario de Seguridad Ciudadana, la Procuradora, la Jefa de Gobierno… para todos, hay una motivación para que haya menos averiguaciones. Y ello, en algunos casos, significa que se evita que una víctima denuncie sus delitos. Desde el policía, que en la calle le dice a la víctima que no denuncie, pues “es una pérdida de tiempo”, o los policías de investigación y los Ministerios Públicos.

El sistema en sí, en los Ministerios Públicos, hace que el proceso de denunciar sea largo y tedioso, en parte para que la persona desista de denunciar y el resultado es que en la CDMX, INEGI estima que en 2017, 33% de las víctimas que acuden al Ministerio Público a denunciar su delito, salen sin una Averiguación Previa. En Tamaulipas, la mitad de las personas que van a denunciar un delito, salen sin una Averiguación Previa.

Las razones para acudir al Ministerio Público y salir sin una Averiguación Previa son desastrosas. Casi 40% de las veces, es una actitud hostil de las autoridades lo que genera que la víctima se quede sin averiguación, pero que el delito, en el sistema, no cuente.

Reclasificaciones, maquillajes y malas prácticas

¿Todos los delitos cuentan? Pues más o menos. Los delitos reportados son sólo algunos, los que “son relevantes”. Pero entonces, todo depende de cómo le llamamos a los delitos. Por ejemplo, un “robo a transeúnte” es relevante y sí cuenta, pero un “robo al interior del cine” no es relevante y por ello no cuenta, así que al asalto de una víctima le llaman, “robo al interior del cine” y ya, “todos ganamos”. Y así, delitos como “robo a transeúnte en negocio con violencia” o “robo a transeúnte en restaurant con violencia”, “robo a transeúnte en parques y mercados con violencia” son nombres realmente creativos para nombrar los asaltos de manera diferente y lograr que ese mismo delito que es que te asalten, se llame diferente y entonces ya no cuente como “delito de alto impacto”. Por ejemplo, en 2019, los más de 11 “robo a conductor de vehículo con violencia”, o cristalazos que se denuncian cada día en la CDMX se clasifican como de “bajo impacto”.

Pero esa terrible práctica, para nada es una “nueva” forma de maquillar los datos. Por ejemplo, en el sexenio de Marcelo Ebrard se reportaba al final de su gobierno, una caída de 10% en los delitos de alto impacto entre 2011 y 2012, pero los datos de INEGI mostraron que en realidad hubo un incremento en el total de los delitos de 22%, es decir, la mayor parte de los resultados de seguridad del sexenio de Ebrard fue resultado de menos denuncias, de clasificarlas como “de bajo impacto”, de maquillarlas y otras prácticas.

En general, medir la inseguridad conforme a averiguaciones previas es una mala práctica delictiva. Eso no quiere decir que las denuncias no funcionen, al contrario. Tienen mucha información útil para hacer investigación, diseñar operativos, detectar patrones y crear mapas de calor, y más. Pero para medir los resultados de la semana pasada o del mes pasado, jamás.

Desafortunadamente no hay muchas opciones, pero encuestas de victimización pueden resolver muchos de los problemas de las denuncias, aunque desafortunadamente, tienen muchísimo retraso para que sean útiles en términos operativos. Por ejemplo, será en septiembre de 2020 que se pueda evaluar un año completo del nuevo gobierno en términos de seguridad mediante la encuesta de victimización de INEGI (ENVIPE). La segunda opción, aunque con muchos desafíos también, es el número de homicidios. Aunque tiene muchos de los problemas mencionados, como el desfase, los ciclos de semana y fin de semana, tiene la ventaja de representar una medida más acertada (o menos manipulable) sobre la violencia.

Cualquier otra medición y seguir utilizando denuncias para medir la inseguridad, es una mala práctica de seguridad y de gobierno. Y además, es la misma práctica de algunos gobiernos anteriores.

* Rafael Prieto Curiel (@rafaelprietoc) es matemático del ITAM, trabajó en el C5 de la CDMX por cinco años y realizó una maestría y un doctorado en matemáticas y crimen en University College London. Actualmente es investigador en University of Oxford.

* Los datos reportados aquí se calcularon con datos del sitio de Datos de la CDMX, hasta el 31 de mayo de 2019. Los cálculos se hicieron con los delitos denunciados durante 2019.

Entrada publicada en PuntoDecimal.mx  (@PuntoDecimalMx).

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