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Apuntes en torno a la gestación subrogada
Urge una ley federal sobre gestación subrogada hecha por expertos, que proteja los derechos de las gestantes y garantice la identidad del infante y su filiación con sus padres.
Por Blog Invitado
31 de enero, 2017
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Por: Marina Freitez

La gestación subrogada —el procedimiento mediante el cual la etapa de la gestación de un o una bebé la realiza una mujer que no ejercerá su crianza— es un tema que ocasiona fuertes debates en diferentes ámbitos disciplinares, y no sólo entre conservadores y progresistas, sino al interior de la práctica feminista. Estos debates se reflejan en las diferencias en las legislaciones existentes y a discusión en los congresos de los estados, así como en los debates de las iniciativas legislativas que desde hace años y desde ambas cámaras del Congreso mexicano se han presentado por partidos de diversa ideología. En este texto me interesa revisar algunas consideraciones que debería incluir una legislación en la materia en el país, con base en los derechos humanos y en defensa de las gestantes.

México es considerado un destino del llamado “turismo reproductivo”, debido a la existencia de empresas y clínicas que trabajan con gestación subrogada para nacionales y extranjeros. “Turismo reproductivo” se refiere a la práctica de padres intencionales extranjeros en cuyos países este procedimiento está prohibido, que realizan la gestación subrogada con gestantes en México. A pesar de esto, no existe una legislación federal que regule este procedimiento. Lo cierto es que regulada -de una forma u otra- o no, esta práctica será difícil de eliminar, por lo cual su legislación resulta verdaderamente necesaria.

La regulación de la gestación subrogada es muy importante puesto que la falta de ésta deja a las gestantes en una posición vulnerable, dado que la garantía de sus derechos es dejada al arbitrio de los actores que contraten la gestación. Aclarada su importancia, quiero, como dije, revisar algunas consideraciones importantes para su legislación.

En primer lugar, toda persona debería tener igual derecho no sólo a una familia, sino a transmitir sus genes a sus hijas o hijos. Esto en relación con las posturas conservadoras que plantean a las personas que no pueden llevar la etapa de la gestación que su única opción sea adoptar. Así, la gestación subrogada resulta un medio por el cual ejercer el derecho a la familia.

Como segundo punto, una respuesta que deberá contestarse a través de la legislación -y que ocasiona fuertes debates- es si las gestantes deben o no llevar el embarazo de manera onerosa. Al interior del feminismo el debate es más complejo que el debate con posturas conservadoras, pues en este caso la discusión se da entre contrarios que abogan desde la protección y defensa de las mujeres y sus derechos. Así encontramos a feministas de la talla de la influyente filósofa política Anne Phillips, a legisladoras con una trayectoria feminista, y a instituciones cuya misión implica la defensa de los Derechos Humanos, que se oponen a su onerosidad.

Hay dos argumentos feministas fuertes en contra de la gestación subrogada onerosa, en relación con la interseccionalidad y el capital. Éstos argumentan que 1) son las mujeres pobres, de razas – etnias subordinadas, y en condiciones vulnerables (analfabetismo, hablantes de lenguas nativas) quienes ejercen la gestación subrogada, y 2) que se trata de un derecho de clase, pues, al ser un procedimiento considerablemente caro, son las personas adineradas quienes acceden a él.

Es un hecho que, como critican las feministas que se oponen a este procedimiento, la mayoría de las gestantes en México no pertenecen a clases acomodadas o a la clase media; sin embargo, me parece que el juicio que algunas feministas privilegiadas establecen sobre el ejercicio del derecho a decidir sobre sus cuerpos de mujeres en situación social desventajosa debería considerar los deseos de éstas. Quiero decir que la situación vulnerable de estas mujeres no les quita capacidad de consentir de manera informada. Si deciden usar sus cuerpos de este modo, debemos escuchar sus razones antes que juzgarlas desde nuestros privilegios.

Mi postura personal se posiciona frente al debate de la onerosidad cuestionándose si deben las gestantes llevar el embarazo por puro amor. ¿Es suficiente recompensa para ellas la felicidad que representa para los padres convertirse en tales? Siendo el embarazo una etapa reproductiva que genera una serie de complicaciones para el desarrollo de la vida de las gestantes, por sentido común creo que estas complicaciones merecen una retribución que sea decidida por ellas, de una manera que proteja ampliamente su bienestar y que no se deje al arbitrio de los contratantes.

Las feministas en contra de la gestación subrogada onerosa también critican fuertemente a las empresas que lucran con ésta, y en especial, a las que aprovechan la vulnerabilidad de las gestantes. La regulación de la gestación subrogada onerosa debe establecer límites claros de recompensa a la gestante y garantizar que será ella, y no los intermediarios, la mayor beneficiada con el proceso.

Por otro lado, una gestación subrogada llevada bajo la protección de los derechos de la gestante y de los Derechos Humanos implica también una selección de perfil de las gestantes que garantice un proceso exitoso para todas las partes involucradas. Esto significa necesariamente que debe hacerse una evaluación por profesionales y un acompañamiento para su bienestar sicológico a lo largo de todo el proceso. De esta forma se eliminan las preocupaciones conservadoras que plantean que en la etapa de gestación se desarrollan una serie de asuntos de índole bio – sicológico que devienen en un vínculo de la gestante con el o la bebé, que dificulta su entrega a los padres.

Otra de las polémicas que despierta la reproducción asistida se da contra las posiciones conservadoras que consideran que los embriones representan vida por sí mismos. Una regulación que tenga como centro el bienestar de la gestante implica asimismo que se realicen todas las técnicas y acciones que esto requiere, como la garantía de un embarazo de número considerable, lo que involucra el uso de técnicas como la reducción embrionaria, y la interrupción del embarazo, cuando su bienestar está en riesgo. Estos procedimientos son mirados por las posturas conservadoras como un asesinato.

En cuanto a la nueva familia que se crea con el nacimiento del o la bebé, es indispensable que los estados regulen en materia civil y familiar para garantizar la identidad del infante y su filiación con sus padres. Es también relevante, como han señalado organizaciones como el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), que se cuente con información oficial acerca de este tema que permita la formulación de su mejor tratamiento desde las políticas públicas y otros ámbitos. Esto evitará también la desinformación y el amarillismo con el que el tema se muestra, y dará certeza a las acciones que se tomen para que ocurra de manera ideal.

Con base en las consideraciones hechas, quisiera cerrar el texto con una breve disertación acerca de una iniciativa legislativa en la materia actualmente en discusión en el Congreso federal. Me parece que este ejemplo es ilustrativo de la importancia de que la regulación de la gestación subrogada sea hecha con expertise, en beneficio de todas las partes, y en especial, de la gestante. Hablo de la iniciativa recientemente presentada por la priísta Sylvana Beltrones. Me parece un buen caso a discutir debido a que la iniciativa se justifica bajo argumentos de protección a la gestante, pero en los hechos, deja vacíos muy relevantes en cuanto a la garantía de sus derechos, así como respecto al ejercicio de los derechos humanos.

Con esta iniciativa nos enfrentamos a problemas importantes, por las siguientes razones. Por un lado, restringe el acceso a la gestación subrogada a parejas heterosexuales casadas y con problemas de fertilidad, y la gestación a una mujer con un vínculo de parentesco con los padres intencionales. Esto, como han señalado organizaciones de Derechos Sexuales y Reproductivos como GIRE, excluye de su derecho a la familia a los padres solteros y a los homosexuales, a las personas que no obtengan el consentimiento de una familiar para ser sus gestantes, y a aquéllas que no tienen familia.

Por otro lado, tampoco garantiza de forma absoluta el completo bienestar de la gestante durante el puerperio o hasta su absoluta recuperación del parto, ni establece que cuente con garantías indispensables para un correcto proceso de gestación subrogada, como un seguro de vida. Como es patente, debido a estos relevantes vacíos, es importante que esta iniciativa sea rechazada en el Congreso para la protección de las gestantes.

Con este ejemplo concreto como cierre, concluyo que por las razones desarrolladas, es elemental la regulación de la gestación subrogada en México, a nivel federal, y local en cuanto a sus consecuencias en el ámbito familiar y civil, que tenga por interés superior el bienestar de la gestante y como guía los Derechos Humanos.

 

* Marina Freitez es Maestra en Género por el Colegio de México y Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México. En materia de género tiene experiencia en organizaciones de la sociedad civil dedicadas a los Derechos Sexuales y Reproductivos como Litigio Estratégico en Derechos Sexuales y Reproductivos LEDESER A.C., y actualmente se desempeña en la organización “Nos” y en la Fundación Ojesto Martínez A. C., introduciendo una perspectiva feminista a sus proyectos. Le apasiona el periodismo.

 

 

Debido a que en España está prohibida la gestación subrogada y a que compartimos el idioma, es frecuente que parejas españolas viajen aquí para ver nacer a sus hijas o hijos. Algunas localidades del país donde esta práctica es más frecuente son Tabasco, Cancún y Nuevo Vallarta. A finales del 2015 se prohibió la gestación subrogada para extranjeros en el estado. Hasta entonces Tabasco era uno de los estados donde el procedimiento estaba legalmente permitido.

La interseccionalidad es una teoría y perspectiva proveniente de la sociología que examina cómo diferentes categorías de discriminación: raza, clase, escolaridad, orientación sexual, identidad de género, interactúan en múltiples o simultáneos niveles, contribuyendo a una potenciación de la desigualdad.

El embarazo a través de la reproducción asistida es un procedimiento difícil de lograr. Debido a la dificultad de la fecundación en la gestante, suele implantarse en ella más de un embrión. Es por esto que los partos múltiples son frecuentes. Para proteger a la gestante de un embarazo múltiple, en ocasiones se recurre a la reducción embrionaria. Es decir, a la eliminación de algunos de los embriones previamente implantados, para protección de posibles embarazos múltiples.

En estados como Querétaro, así, existe la donación de embriones.

Etapa que suele durar entre cinco y seis semanas posteriores al parto, en los cuales el cuerpo se recupera del mismo.

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