Cosechando muertes en tiempos de Covid-19, una mirada a la industria tabacalera - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cosechando muertes en tiempos de Covid-19, una mirada a la industria tabacalera
A pesar de la evidencia respecto a que los fumadores tienen mayores probabilidades de tener complicaciones severas e incluso de morir por COVID 19, la industria tabacalera ha aprovechado las circunstancias excepcionales para mejorar su imagen y promover sus productos a través de diferentes estrategias.
Por Rodrigo Bolaños Suárez
23 de abril, 2020
Comparte

Nunca está de más repetirlo: el consumo de tabaco es una de las principales causas de muerte a nivel global y en México. Y la razón es sencilla, el tabaquismo es un factor de riesgo en seis de las ocho enfermedades que más decesos ocasionan como el cáncer, las complicaciones cardiovasculares, las obstrucciones pulmonares crónicas o la tuberculosis.

Lamentablemente, hoy podemos agregar una nueva enfermedad a la lista: existe creciente evidencia que los fumadores de tabaco infectados por el nuevo coronavirus tienen mayores probabilidades de tener complicaciones severas e incluso de morir. A pesar de este hecho, la industria tabacalera ha aprovechado las circunstancias excepcionales para mejorar su imagen y promover sus productos a través de diferentes estrategias. Esto, además, ha sido posible por un vacío de parte de los gobiernos los cuales no han tomado suficientes medidas para prevenirlo.

Un análisis reciente hecho por el Global Center for Good Governance in Tobacco Control demuestra que, a nivel global, la industria tabacalera ha minimizado públicamente estos riesgos y ha contratado científicos y periodistas para publicar pruebas a modo para mostrar lo contrario. Incluso, con el fin de publicitarse como empresas socialmente responsables, han anunciado que se encuentran desarrollando vacunas con base en hojas de tabaco para ayudar a los esfuerzos en contra del COVID-19. Si bien aún no existen fuentes científicas que descalifiquen este ejercicio, su viabilidad queda en entredicho si se considera que, durante la pandemia más reciente de ébola, la industria siguió una estrategia similar al desarrollar una vacuna, producto que posteriormente fue probado como inefectivo. Es importante señalar que los medios nacionales han sido cómplices de este blanqueamiento de la industria al difundir sus esfuerzos anticoronavirus sin las aclaraciones debidas, como demuestra una simple búsqueda en el internet.

De forma paralela, debido a que la crisis sanitaria ha hecho a los fumadores más receptivos a cambiar de hábitos, las empresas tabacaleras han centrado su mercadotecnia en dar una mayor difusión a los nuevos cigarros electrónicos y vaporizadores. Esta estrategia busca disminuir sus pérdidas monetarias y alentar a esta nueva rama del mercado. En México, por ejemplo, aunque la industria tabacalera cerró por considerarse no esencial, ésta ha iniciado campañas en redes sociales para aumentar las ventas de estos nuevos productos a través de fuertes descuentos y envíos gratuitos a quienes quieren respetar la cuarentena.

De manera general, la industria ha aparentado que estos productos son de menor riesgo, aunque esto va en contra de las conclusiones de una revisión hecha por la Organización Mundial de la Salud al respecto. De igual forma, en los tiempos extraordinarios de hoy, agentes de la industria han llegado incluso a decir que no hay que descartar que las propiedades de estos productos, en particular los vaporizadores, podrían ser antivirales y/o antibióticas. No obstante, con la evidencia disponible hasta la fecha, Scientific American advierte que el uso de estos productos novedosos podría volver a sus usuarios más vulnerables a contraer enfermedades respiratorias graves, tanto de bacterias o virus, como el responsable de la pandemia actual.

En el caso del gobierno de México, se han echado de menos acciones más vigorosas para proteger la salud de ciudadanos en términos de los riesgos del cigarro o sus productos derivados. Es verdad que la Comisión Nacional contra las Adicciones y la Secretaría de Salud han dado difusión a los riesgos antes descritos, sin embargo, hoy más que nunca se requiere que de manera integral se implementen las acciones establecidas en el Convenio Marco para el Control del Tabaco que, entre otras acciones, plantea el evitar la promoción engañosa de los productos del tabaco.

Tristemente, como en otros aspectos, nos enfrentamos ante un marco institucional débil que no puede garantizar una mayor protección. Una evaluación internacional hecha en 2019 por la iniciativa Stopping Tobacco Organizations and Products (STOP), demostró que en México hay todavía una alta interferencia indebida en el diseño y aplicación de las políticas para el control del tabaco, al obtener 59 de 100 puntos (mayor influencia de la industria). Esto es porque tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo se siguen tomando en cuenta los intereses de la industria a la hora de diseñar los impuestos al tabaco y la regulación respecto a los espacios libres de humo o los nuevos productos, por mencionar sólo algunos.

De igual forma, no cesan los conflictos de interés, los cuales son abiertos, como puede verse en el hecho que una de las hijas de la ahora ex-presidenta del partido en el poder sea representante de una de las tabacaleras más fuertes del país, o que uno de los motivos de la fortuna del jefe de la oficina de Presidencia sea producto de haber vendido una de sus empresas a esta misma transnacional.

Erradicar un contagio masivo de Covid-19 entre los ciudadanos se ha vuelto el mayor reto de la historia reciente de México y del resto del globo, pero no olvidemos que otras epidemias ya estaban ahí y han sido suelo fértil para acelerar la letalidad del actual virus. El tabaquismo, así como la obesidad, la diabetes y la hipertensión, han sido producto de industrias de muerte que han podido operar, ante la omisión de los gobiernos, con absoluta desconsideración del derecho humano a la salud.

Los culpables detrás las principales razones de muerte son conocidos por todos, sin embargo, si la sociedad y las organizaciones de la sociedad civil no aprovechamos este momento de renovada conciencia para presionar por una mejor regulación, quizá después sea demasiado tarde.

* Rodrigo Bolaños (@rodbol89) es investigador de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.