Cuando el aprendiz de brujo mapea el COVID - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuando el aprendiz de brujo mapea el COVID
Estamos frente a una fiebre de información que se repite, sin la asistencia de expertos en geografía automatizada o de epidemiología, sin alguna iniciativa coordinadoras de todos los esfuerzos.
Por Israel Albarrán Martínez y Tonatiuh Meane
4 de junio, 2020
Comparte

La magia necesita al mago como el mapa al geógrafo

Los clásicos siempre nos enseñan los símbolos universales. Goethe escribió el poema Aprendiz de brujo, que inspiraría a Dukas a componer la maravillosa pieza que después Disney animaría como parte de su célebre Fantasía. Narra la historia de un brujo que tiene que salir a algunas diligencias y encarga a su aprendiz algunas tareas. Este último, eludiendo el trabajo, decide usar lo poco que conoce de brujería para que una escoba transporte baldes de agua por él. Al principio las cosas funcionan bien, pero una vez concluida la meta, no sabe cómo hacer que la escoba pare. Y esta continúa llevando agua hasta ocasionar una inundación que sólo la puede parar el verdadero brujo hasta su arribo. La moraleja es simple: si no eres mago, no hagas magia aunque tengas acceso a ella.

La computación desde cierta perspectiva es magia, como pasa con la tecnología. Hasta hay una tercera ley de Clerck que dice “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Cuando las computadoras se volvieron amigables, convirtieron al ciudadano común en diseñador, arquitecto, contador, editor, entre otras tantas cosas, y recientemente cartógrafos, geógrafos y geoestadísticos o cualquier otra cosa similar. Con oprimir un botón se puede poner a la escoba a hacer mapas, pero hacerlos bien, sin que se “desborden” provocando “inundaciones” es una tarea diferente.

Los mapas suelen ser suficientemente avanzados para ser indistinguibles de la magia. Siempre han estado relacionados a la tecnología. La palabra mapa proviene del latín que significa lienzo, un objeto por excelencia tecnológico relacionado con las primeras máquinas hechas por la humanidad. Tan tecno es, que en inglés se dice fabric. Hoy el tema del coronavirus preocupa a toda persona, hay gran oferta de visores de mapas en la Web (webmapping) dedicados al tema y conducidos por distintos expertos en distintas materias, menos en mapas. Lo cual resulta lógico si hay magia para hacerlos. Ahora la magia es el sistema de información geográfica en manos del aprendiz que hace que el mapa se inunde… de errores.

Los mapas, la tecnología y la historia

Los autores de este artículo tenemos una amplia diferencia de edades, un milennial y un GX. El más joven conoció el uso de los Guía Roji1 sólo en su última etapa, mientras que el más viejo tuvo que sacar de la guantera de su auto estos mapas durante larga temporada. Buscaba la calle en un índice que te decía en cuál plano y cuadrante estaba el destino, pero si el nombre era de héroe nacional, como Calle Hidalgo, la tarea era complicada debido a la repetición de calles con el mismo nombre en la ciudad. La guía te decía por cuales cuadrantes pasaba. Tomaba un lápiz y trazaba la ruta idónea según intuición de origen y destino. Si tenía que manejar y ver el mapa simultáneamente era un reto para la plasticidad neuronal. Aún así, tenía algo de magia tener toda la ciudad en un cuaderno. Y hacer algo parecido, en el fondo, a los que ahora hacen los navegadores y las Apps de nuestros teléfonos móviles como Waze o Google, dirigidos por el algoritmo de Dijsktra2 de 1959 y que se sigue utilizando por ser eficiente; técnicamente, diríamos que es de complejidad O(n2), es decir, bastante controlable en una computadora aunque sofocante para una persona humana. Hasta se puede modificar para encontrar la ruta más barata, rápida, segura o incluso bonita, que es una tarea que ya nos han pedido varias veces. Los mapas son los amigos que te sacan de problemas a tal nivel que la palabra también se usa para navegaciones no espaciales: mapas mentales, mapas de ruta, o los mapas de la imaginación.

Hoy la geolocalización es una de las tecnologías que se ligan a las principales tendencias globales: realidad aumentada, nanotecnología, big data, inteligencia artificial y procesamiento en la nube. Además su producción implica el uso de teodolitos, satélites, gps, todo tipo de instrumentos geográficos y sobre todo software.

Además de ser objetos tecnológicos, los mapas son la herramienta de comunicación para manejar la otra dimensión del ser humano que no es el tiempo: el espacio. Su lenguaje conciso y claro, obtenido mediante el proceso cartográfico llamado generalización, permite que transmitan información de forma resumida y ordenada sin causar confusión. Ofrecen comprensión a cambio de aceptar menor detalle. Los mapas llegan a ser tan expresivos que encontrándose entre la ciencia y el arte, entre la memoria, la emoción y el espejismo de la objetividad matemática (Garfield, 2013), han permitido (a Jerry Brotton) contar la historia universal en 12 mapas. (Brotton, 2013).

Cómo mentir con mapas

Los mapas son tan buenos comunicadores porque nos permiten quedar como centro y entender las referencias. Ayudan a transmitir ideas, pero igual verdades que mentiras. Y en este último caso puede ser por mentiras intencionadas o por error. Cuando es por error, tenemos el caso del aprendiz de brujo; como ejemplo en el seguimiento de covid, a pesar del buen desempeño de las autoridades sanitarias en el control epidémico, los mapas en los que reportan son confusos. Como ejemplo, un mapa que sorprendió a la comunidad geoestadística fue el de abril 16. (Figura 1).

Se muestran los municipios según tres categorías: 1) Amarillo. Sin contagios, pero vecinos de municipios con contagio; 2) Rojo. Con contagios, y 3) Verde. Sin contagios y sin vecinos con contagio. El esquema que presentan tiene la ventaja de ser fácil de entender y comunicar, algo muy importante para toda la población. Sin embargo, la emoción de no requerir a un experto, los llevó a distintos errores. Solo de paso mencionaremos detalles de visualización. La idea de los tres colores elegidos da la idea de un semáforo, sin embargo, en la simbología, no usa el orden de sémaforo, es decir, arriba el rojo, luego el amarillo y finalmente el verde. Entonces la idea no transmite su potencial. Uno de los primeros principios que se transmite a quienes llevan materias de construcción de mapas, es que los colores no son aleatorios. Pero hay asuntos más importantes.

Figura 1. Mapa de distribución de casos COVID-19 por municipio en México

El mapa indica en cierta forma el nivel de riesgo de cada municipio por tener contagios, o ser vecino de municipios con contagiados. La vecindad es un concepto clave en la geografía, hay vecindad por contigüidad (mis vecinos son quienes tocan mis fronteras), por umbral (mis vecinos son quienes están a determinada distancia) o por número de vecinos (mis vecinos son los primeros más cercanos). El primer análisis que se debe hacer para elegir un criterio es de tipo geoestadístico, como el llamado semivariograma que permite conocer la influencia de los objetos geográficos entre ellos. Es decir, el mapa en realidad evalúa la contigüidad, no la vecindad.

La falta de aplicación de los conceptos llevan a distintas paradojas. Por ejemplo, los municipios son de distintos tamaños, normalmente los más pequeños están al sur de la República y los más grandes al norte, porque el norte es más desértico y de menor densidad humana. Por eso la distancia entre los municipios pequeños puede ser mucho menor que la de los municipios grandes. Es decir, el mapa nos quiere sugerir que si un municipio es “vecino” (contiguo) a un municipio que está contagiado, lleva implícito mayor riesgo que de uno no contagiado. El mapa nos está mintiendo, pues los municipios no son quienes se contagian, sino las personas, y el tamaño del municipio afecta la cercanía de las personas que están en él con las que están en sus vecinos. Por lo tanto no es igual de riesgoso ser “vecino” de un municipio contagiado en zonas de municipios chicos, que en zonas de municipios grandes; por mencionar solo algunos puntos.

Pongamos por caso el que se muestra en la figura 2. Veamos al municipio x de referencia y uno con contagio representado por c. En el escenario A, el municipio es rojo porque tiene contagio y así sus “vecinos” serán amarillos; sería un caso similar a los municipios del norte. Gran extensión territorial con gran parte de desierto y ciudades dispersas. En cambio en el escenario B, un municipio con un contagio, mucho más cerca que en el caso A, pondría al municipio de referencia x como verde, es decir sin vecinos con contagio, porque hay una gran cantidad de municipios muy pequeños, muchos de los cuales no llegan a los 10,000 habitantes. El riesgo por cercanía es mayor en B, pero el mapa nos miente diciendo que es en A.

Figura 2. Falacia de cercanía por el tamaño de los municipios

Ahora examinemos en la figura 3 el caso A, pero con polígonos habitados. La cercanía es un factor clave para el contagio, tanto a nivel individual como distrital. Pero la cercanía aumenta si existen vías de comunicación. Si no hay conexión la cercanía espacial no tiene el mismo impacto.

Figura 3. Falacia de cercanía por conectividad

Por eso, la persona experta en análisis espacial hace varias consideraciones y determina si es mejor usar un criterio de umbral, número de vecinos o contigüidad. Aquí por ejemplo se justifica un criterio de umbral, y no de contigüidad de nivel 1 (vecinos) y de nivel 2 (vecinos de vecinos) que es el que se está aplicando.

Otra falacia surge al trabajar los mapas como si fueran “planolandia” (Abbott, 2019), es decir, donde no hay barreras en el terreno, ni tampoco personas, ni climas, ni nada. Los mapas no pueden contener toda la información pues llegaríamos a la paradoja del mapa 1 a 1, descrita muy bien en Crónicas de Bustos Domeq, donde un rey instruye construir un dicho mapa (Borges y Casares, 1967), pero sí deben tener elementos que permitan conocer el contexto habitado. En particular tenemos una falacia de la distancia, pues el mapa nos quiere indicar qué tan lejos están los municipios seguros (que la cursilería política les llamó “de la esperanza”) de los inseguros (o desesperanzados). Pero en realidad no nos sirve la distancia métrica, sino temporal (a cuantos minutos), pues lo que nos interesa es qué tan lejos están las personas entre sí, y por otro lado qué tan rápido se puede llevar a un enfermo a un nodo; y eso depende de las vías de comunicación, el relieve y la distancia métrica. Por eso la geoestadística considera distintos tipos de distancia (métrica, topológica, angular, Manhattan, euclídea, loxodrómica, Minkowski), porque distintos problemas se tratan distinto, y aunque el lector del mapa no sepa cómo se produjo, debe haber un trabajo de análisis anterior a la producción del mapa. El procedimiento correcto para dar el resultado que querían es otro, no obstante el mapa es útil para ilustrar que los municipios en verde tienen menor probabilidad de ser sedes de contagios.

Una falacia más que vale la pena considerar es la óptica. La principal importancia está en ciudad de México, Cancún, Villahermosa, Sinaloa y Tijuana. Pero es difícil verlo rápidamente. Sabemos así cuantos contagios aporta cada uno, pero no sabemos en su territorio cuanto representan de la población (dato relativo). Por eso Mark Monmonier (1996) en su famoso libro Cómo mentir con mapas nos dice “No solo es fácil mentir con mapas, es esencial”.

Un arma para la guerra

Hay técnicas para que los mapas mientan, pero también para que no lo hagan. Lacoste (1977), uno de los teóricos de la geografía moderna, enunció que había una geografía de las aulas y otra de los Estados. La primera, encargada de simples ejercicios nemotécnicos de nomenclatura posicional (montes, capitales, ríos, etc) y la segunda encargada de transformar en conocimiento para la política y lograr intervenciones favorables para un grupo. Esto trasciende hasta llegar la misma cartografía. Por eso han surgido proyecciones cartográficas que buscan limitar el poder de la ideología dominante en ellos. Consciente del uso político de la cartografía, Peters diseñó una proyección que hace que el norte no se vea más grande que el sur, y no solo eso sino que volteó el mapa de forma que el norte aparece de cabeza en el sur. Peters sostenía que los mapas comunicaban una postura ideológica, que harían creer a los del sur que son más pequeños. (Crampton, 1994). Hoy los mapas se usan para la mercadotecnia, biología, turismo, urbanismo, economía, ecología, y decenas de materias más, pero su principal es el del ejercicio del poder del Estado, ya sea militarmente, en planeación, o bien en epidemias. Los primeros usos fueron bélicos y para causas de Estado.

Figura 4. Mapa con la proyección de Peters

Según la película 300, más o menos basada en la historia real, el puñado de espartanos hubieran ganado la batalla de las Termópilas si el traidor Efialtes no hubiera llevado la información geográfica al ejército de 10,000 persas. La idea era que Leónidas con su ejército los esperara en un paso de unos cuantos metros, para ahí abatirlos por pequeños grupos. Pero el traidor fue atraído por el otro ejército y así pudieron armar una emboscada de retaguardia. La geografía es un arma, pero sólo si es secreta. Por eso los Estados dependiendo de su política de libertad o de control la liberan o no.

Figura 5. Mapa dibujado en la arena por Leónidas en la película 300 explica a los Éforos su plan para resistir a los 10,000 soldados persas

El mapa y su poder

Se dice que un error cartográfico llevó a Colón a toparse con América, que era una cuestión básicamente de Estado. Los moros habían perdido Granada, su último bastión, y el reino español estaba en condiciones de emprender nuevas “aventuras”. En parte es cierto, pues su tripulación usaba mapas de Ptolomeo, en particular los de Martellus (Domingo y Carrascosa, 2009; 173), aproximadamente del año 130 DC que habían subestimado la circunferencia mayor de la tierra considerándola de sólo 24 km; mientras que los mapas de Eratóstenes, 430 años más antiguos, ya habían atinado con gran precisión: 39,691km contra los 40,075 que realmente se tienen medidos con satélites diferenciales (Gow, 2009). Esos cálculos incluso hoy pueden ser auditados y pasan la prueba, aun reconociendo que existe una compensación de errores (Brown y Kumar, 2011).

Figura 6. Mapa de Martellus

Tomado de aquí.

Figura 7. Mapa de Eratóstenes

Tomado de aquí.

La sorprendente exactitud la obtuvo mediante estimaciones geométricas muy ingeniosas. Tomó dos puntos, el Faro de Alejandría y un pozo en la ciudad de Siena que está casi en el mismo meridiano. Si el pozo tenía el fondo iluminado había una línea imaginaria que hacía el rayo del sol pasando por el pozo y el centro de la tierra que hacía un ángulo igual al resultante por un rayo solar paralelo que hace la línea de altura del Faro de Alejandría con su sombra. Como conocía la distancia curva entre ambos lugares, podía obtener mediante algunos teoremas geométricos la proporción del segmento de curva con respecto a la circunferencia, así bastaban algunas operaciones geométricas y tendría dado el diámetro de la tierra.

En la Edad Media del Siglo XIII los mapas, a pesar de que retrocedieron en calidad con respecto a la era clásica, fueron buenos instrumentos para el mercado. Los llamados mapas de T en O mostraban al oriente en el centro, y lo que hoy definimos como oriente al norte, por eso hoy decimos que nos orientamos cuando buscamos paradójicamente el norte. Asia en la parte superior, África en la parte derecha y Europa en la izquierda, con Jerusalén al centro.

Figura 8. Mapa T en O. Muestra el oriente al norte (de ahí viene la expresión “orientarnos”)

Luego de la Edad Media, con la entrada del Renacimiento, comenzó la lucha de los europeos por apropiarse de las nuevas tierras que pronto se volvió más bien costumbre. El auge comercial comenzó y la cartografía se movió en ese sentido. Un dato que lo confirma es que Gerard de Kremer, que en 1569 inventó la proyección cilíndrica que conserva los ángulos, lo cual es ideal para navegar, se “autosobrenombró” Mercator, que significa mercader. El principal objetivo de la cartografía durante el renacimiento era mercantil.

Posteriormente continuó el boom de la cartografía flamenca y aunque ya existía el astrolabio para conocer desde una posición la latitud, era casi imposible conocer la longitud en un tiempo razonable. Fue hasta 1710 cuando el gobierno inglés convocó a un concurso para que se presentarán aparatos de navegación que permitieran conocer la longitud. John Harrison propuso un reloj de alta precisión basado en engranajes metálicos que no se atrasaba ni adelantaba con el movimiento del barco (Sobel, 2005). De este modo la diferencia de horarios, entre el del punto de salida y el actual, entre la velocidad que era medible, daba la distancia recorrida y por lo tanto la longitud. A partir de entonces se pudieron generar mapas mucho más precisos y comenzó a ser importante llenarlos de información. Uno de los casos de aplicaciones cartográficas más importantes fue el Gerrymandering, en 1812; los demócratas estadounidenses vieron que podían perder la elección fácilmente. Pero con ayuda del mapa electoral vieron que si agrupaban en pocos distritos las secciones donde eran débiles iban a ganar más distritos que según el sistema norteamericano podría ayudarles mucho (Monmonier, 2001). Pero también las guerras son por propósitos benéficos, como los epidemiológicos. En 1848 hubo una epidemia de cólera en Londres; John Snow, el fundador de la epidemiología, encontró muchas de las respuestas clave del cólera, con su estudio de casos contra fuentes de agua contaminada y como con esto convenció a la iglesia y al gobierno de que estaban equivocados al pensar que un ente llamado miasma viajaba por el aire contaminando de cólera a las personas y aceptan declarar la cuarentena. La sanidad mejora en Londres, pero la pobreza sigue siendo insostenible. 36 años después en la misma ciudad, Charles Booth (Ashley y Booth,1892) se adelanta a su época desconfiando de los datos estadísticos de la pobreza y establece una comisión para evaluarlos, para finalmente confeccionar un mapa detallado de frente de calle sobre la pobreza.

Figura 9. Mapa caricatura – The Gerrymander

Figura 10. Mapa precursor de la epidemia de John Snow

Y desde entonces los mapas han sido muy importantes para comprender el mundo. Los mapas sirven para la guerra, ya sea contra una nación, contra un grupo o contra un virus o bacteria. Cada época evoluciona. Hoy los mapas existen en su forma original, pero también en la forma digital plasmados sobre la Web. Pero ésta también ha ido cambiando desde la conocida como Web 1 que era estática hasta la Web 4.0, que permite incorporar inteligencia artificial y que tienen acceso al big data y sus ves: velocidad, variedad, volumen, veracidad, valor y visuales (Tomar et al, 2016; 255). Además a los mapas hoy se les exige mucho, que nos digan qué pasó, es decir que nos cuenten historias reales (inteligencia) y que nos digan qué pasará (analítica). Los humanos tenemos un pensamiento inductivo, creemos que lo que ha pasado se repetirá. Así como hay geografía de los Estados, también se ha dado la geografía ciudadana. Un ejemplo es el de la figura 11, de un mapa para evitar cámaras de vigilancia en Nueva York, que según los autores atentan contra la privacidad; son parte de de la llamada cartografía radical, que es una corriente que busca generar mapas para que el ciudadano se proteja del estado crucial en profesiones o actividades que pueden llegar a ser molestadas por el Estado: sacerdote, periodista, prostituta y otras.

Figura 11. Mapa para evitar la vigilancia de los ciudadanos (Gordon 2008)

Figura 12. Mapa de relaciones de Facebook 2010

Los mapas salen también a la defensa de los ciudadanos. En el caso de Facebook se han mapeado sus interrelaciones, pero también ha servido en tiempos de COVID para saber dónde las personas hacen menos caso a la cuarentena y otras situaciones adversas.

Contra la adversidad

Luego del sismo del 85, alguien hizo al mapa de este mapa de los edificios colapsados y se apreciaba como estaban en el centro de la ciudad. Justo 30 años después el mapeo colaborativo permitió muy rápidamente tener un mapa de edificios colapsados que mostró una tendencia un poco distinta, estos habían caído en las colonias de suelo de transición. Era una tendencia que ya la habían previsto los mapas de riesgo (ver Suarez et al, 2018).

Figura 13. Mapa de edificios colapsados en 1985

Tomado de aquí.

En el sismo de 2017 se generaron gran cantidad de plataformas que permitían las funciones de los mapas: ubicar, medir distancias, visualizar. Había aplicaciones que permitían hacer llegar medicinas a hospitales que los necesitaran y otras daban puntos por recorrido que se cambiaban por agua embotellada. Hubo otras sugerencias que no se llevaron a cabo como la de un sitio wiki en que los usuarios reportaran ciertos comportamientos animales que se consideran premonitorios.

Figura 14. Mapa colaborativo de edificios derrumbados y dañados por el sismo del 19/09/2017 (10,498,364 visitas)

La pandemia más mapeada de la historia

El cólera en Londres fue la primera epidemia mapeada. Ahí se inició el concepto de capas transparentes indispensable en el SIG (Sistema de Información Geográfica). Hoy el problema es tener información instantánea, entendible, comunicable. Estamos en la época en que la comunicación se reproduce viralmente. Incluida la referente a los virus. Es probable que el desarrollo del COVID sea uno de los acontecimientos más mapeados de la historia. Todas las personas consultan los mapas de COVID, porque los mapas son más comprensibles que las gráficas y tablas, y en las guerras, tanto nacionales como biológicas, siempre se busca saber qué tan vulnerable es el sitio donde uno se encuentra. Hemos hecho una colección de las plataformas más populares sobre COVID; resulta sorprendente que sean tantas, y tan parecidas. En parte son muy parecidas porque muchas se basan en plataformas propietarias, otras en software libre.

Las plataformas

Los mapas digitales tienen muchos formatos. Una es el geoportal, otra el visor geográfico. Los geoportales despachan información y los visores simplemente permiten que el usuario la aprecie. De acuerdo con los visores de mapas y/o plataformas que enseguida enlistamos, observamos algunas particularidades dentro de estas. Uno de las primeros servicios de mapas ofertados (o al menos el más sobresaliente) dentro de esta pandemia es el que desarrolló la Universidad Johns Hopkins, el cual se trata de un visor de datos geográficos y un conjunto de mapas que se actualiza día con día a partir de datos mundiales. Está montado sobre una plataforma de ESRI (la mayor empresa de sistemas de información geográfica del mundo), un template que permite orientar la visualización de información de forma ordenada, adecuada y vistosa, pero bajo un gran costo económico, es decir, funciona bajo un licenciamiento y es lo que en el software se le conoce como privativa.

Muchas de las plataformas que encontramos se basan exactamente bajo el mismo template de ESRI por lo que resultan casi idénticas. Otros servicios se desarrollaron bajo el esquema del software Opensource y el concepto de soberanía tecnológica, que incluso comparten todos su repositorios. Estos generalmente son muy distintos en estructura y representación de la información. Y otros son simplemente gráficas hechas en software no geográfico, para reflejar datos concretos, como el caso de los periódicos o medios de divulgación cotidianos. Abundan mapas sobre COVID-19 en la actualidad. En los mapas hechos con software comercial es común que ocurra el efecto de aprendiz de brujo.

Los mapas parecen resurgir ahora con más fuerza. El evento de COVID ha servido de pretexto para que cada organización busque sacar su propio mapa, que será casi idéntico a los otros porque no hay experto en mapa y a veces tampoco experto en epidemiología que permitan generar un mapa profesional. Así se regresa a los mapas de las aulas y no de los Estados. De la revisión que se hizo sobre las primeras 10 páginas de una búsqueda de Google de “mapas covid”, casi todos representan casos confirmados, datos internacionales por país y muertes. Todos los demás datos que se muestran sólo algunas páginas los muestra.

Conclusión

Estamos frente a una fiebre de información que se repite, sin la asistencia de expertos en geografía automatizada o de epidemiología, sin alguna iniciativa coordinadoras de todos los esfuerzos. Se presenta el efecto aprendiz de mago, se desborda la información, se vuelve confusa, y la geografía vuelve a ser de las aulas y no de los Estados. Un mejor escenario sería que existiera una iniciativa coordinadora de todos los esfuerzos y que las organizaciones compartieran sus datos para que estos crecieran, evitando lo que se ha conocido como infoxicación: cuando existe tanta información dispersa que se vuelve poco útil. Los organismos antes de entusiasmarse por generar su propio mapa web de COVID, podrían tratar de explotar información ya existente y compartir la que hicieran. Hoy existen poderosas herramientas para hacerlo. Entonces tendríamos a la geografía como un arma para la guerra contra una enfermedad poderosa.

Tabla 1. Porcentaje de portales o visualizadores que muestran cada elemento

Tabla 2. Portales y visualizadores analizados

Plataformas y visores de mapas bajo servicios de software privativo

Figura 15. Plataforma de la Johns Hopkind University (JHU)

Figura 16. Plataforma de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)  

Figura 17. Plataforma del Instituto Politécnico Nacional (IPN)

Figura 18. Plataforma de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO)

Figura 19. Plataforma de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Plataformas y visores de mapas bajo servicios de software abierto

Figura 20. Plataforma de la Unidad de Geotecnología en Infraestructura, Transporte y Sustentabilidad (Unidad GITS) del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM

Figura 21. Plataforma de Healthmap.org – Colaborativo Open COVID-19 Data Curation Group

Figura 22. Plataforma de Healthmap.org – Colaborativo Open COVID-19 Data Curation Group

Figura 23. Plataforma de Visalist Coronavirus stats tracker

Figura 24. Plataforma de la University of Washington – Humanisitic GIS Laboratory (HGIS)

* Israel Albarrán Martínez es director general de Geoestrategias (empresa especializadas en Geomarketing y análisis geoestaditico). Planificador territorial y estudiante de ingeniería en desarrollo de software. Colaborador y director de proyectos de investigación y análisis de planeación territorial, así como manejo de cartografía digital para el análisis en disciplinas de desarrollo urbano, geomarketing, geográfica y disciplinas afines para la iniciativa privada. Por igual en la proyección de escenarios geoestadísticos, sistemas de información geográfica y mapeo. Profesor externo en talleres de Sistemas de Información Geográfica en la UAM-X. Tonatiuh Meaney es responsable de análisis espacial Gits-IGG-UNAM y Coordinador de Impacto Social en Plurmac. Urbanista, criminólogo y criminalista y ya casi matemático. Profesor de geoestadística y escritor.

 

 

Referencias

Prucher, J (Editor). (2006) The Oxford Dictionary of Science Fiction Oxford University Press s/a. Enseñanzas del sismo 1985. El viajero hispalense.

Suarez, et al, (2018). Fallas geológicas y fallas sociales. Revista Alcaldes.

Abbott, E. A. (2019). Planilandia: Un novela de muchas dimensiones. EDAF.

Ashley, W. J., & Booth, C. (1892). Labour and Life of the People. Volume II: London (Continued). Political Science Quarterly, 7(1), 149. doi:10.2307/2139014

Borges, J. L., & Casares, A. B. (1967). Cronicas de Bustos Domecq</title. Editorial Losada</publisher.

Brotton, J. (2013) A History of the World in Twelve Maps. Ed. Penguin Books, New York, NY. USA.

Brotton, J. (2014). Great Maps: The World’s Masterpieces Explored and Explained. Penguin.

Brown, R. A., & Kumar, A. (2011). A new perspective on Eratosthenes’ measurement of the Earth. The Physics Teacher, 49(7), 445-447.

Cerda, J., & Valdivia, G. (2007). John Snow, la epidemia de cólera y el nacimiento de la epidemiología moderna. Revista chilena de infectología, 24(4), 331-334.

Johnson, S. (2008). The Ghost Map: A Street, an Epidemic and the Hidden Power of Urban Networks. Penguin UK.

Crampton, J. (1994). Cartography’s defining moment: The Peters projection controversy, 1974–1990. Cartographica: The International Journal for Geographic Information and Geovisualization, 31(4), 16-32.

Domingo, M. C., & Carrascosa, A. S. (Eds.). (2009). Cartografía medieval hispánica: imagen de un mundo en construcción. Real Sociedad Geográfica.

Garfield, S. (2013) En el mapa. De cómo el mundo adquirió su aspecto. Penguin Random House Grupo Editorial España.

Gordon, A. (2008) et all. An Atlas of Radical Cartography. Journal of Aesthetics and Protest Press; Edición: Slp.

Gow, M. (2009). Measuring the Earth: Eratosthenes and his celestial geometry. Enslow Publishing, LLC.

Lacoste, Y. (1977). La geografía: un arma para la guerra (Vol. 3). Barcelona: Anagrama.

Monmonier, M. (1996). How to lie with maps. University of Chicago Press.

Monmonier, M. (2001). Bushmanders and bullwinkles: how politicians manipulate electronic maps and census data to win elections. University of Chicago Press.

Olaya, V. (2016). Sistemas de Información Geográfica. Recuperado de aquí.

Sobel, D. (2005). Longitude: The true story of a lone genius who solved the greatest scientific problem of his time. Macmillan.

Tomar, G. S., Chaudhari, N. S., Bhadoria, R. S., & Deka, G. C. (Eds.). (2016). The human element of Big Data: issues, analytics, and performance. CRC Press.

 

 

1 Una de las empresas más importantes de cartografía fundada en 1928, con gran variedad de atlas de carreteras y planos para ciudades y mapas turísticos, impresos en México.

2 Llamado algoritmo de caminos mínimos es un algoritmo para la determinación del camino más corto, dado un vértice origen, hacia el resto de los vértices en un grafo que tiene pesos en cada arista.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.