De cómo Andrés, Margarita y Gilberto arruinaron la Navidad

De los mensajes y saludos de buenos días, hemos pasado a largos días de silencios incómodos que nos auguran cómo será la Navidad. ¿Acaso se volvió tan difícil aceptar que alguien piense muy diferente? ¿Nos es imposible evitar ciertas conversaciones? ¿O será que nos hemos polarizado más y llevado al extremo nuestras opiniones?