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¿Debemos preocuparnos por las inconsistencias en actas de casilla?
Por Javier Aparicio
3 de agosto, 2012
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Por: Javier Aparicio (@javieraparicio)*

Los agravios principales del recurso de inconformidad presentado por la Coalición Movimiento Progresista contra la elección presidencial tienen que ver con gasto de campaña, compra de votos e influencia de medios y encuestas. Sin embargo, en su impugnación, Andrés Manuel López Obrador también se duele de inconsistencias en las actas de escrutinio y cómputo. El recurso de inconformidad habla de una anomalía “generalizada en todas las casillas” (pág. 68), puesto que el “50% del total de las casillas siguen aún presentando inconsistencias aritméticas en la votación total emitida en las tres elecciones federales” (pág. 77). Según el recurso de inconformidad, estas anomalías violan el artículo 295 del COFIPE y restan certeza al proceso electoral.

¿Qué dice la ley? El COFIPE señala que las actas de escrutinio y cómputo de casillas que muestren inconsistencias aritméticas evidentes deben ser recontadas. Por ésta y otras razones, 77,712 paquetes para presidente fueron recontados durante los cómputos distritales del IFE. Lo mismo ocurrió con 80,633 paquetes para diputados y 81,418 para senadores. Como veremos enseguida, a pesar de los recuentos, en muchas casillas los resultados para presidente difieren de los resultados para diputados o senadores. ¿Cómo puede ocurrir esto? Por principio de cuentas, vale la pena aclarar que, por ley, los cómputos distritales de cada elección se realizan por separado: primero se revisan las actas de casilla para presidente, enseguida las de diputados y al final el de senadores. Al tratarse de tres elecciones distintas, las diferencias entre actas de una elección y otra no son una causal de recuento ni de nulidad de casillas.

Si bien estas diferencias o inconsistencias no necesariamente son una anomalía en términos legales, ¿qué nos dicen al respecto los datos a nivel casilla del cómputo distrital del IFE? En este blog discutiré la magnitud de las diferencias, su frecuencia relativa y, quizá lo más importante, si su distribución muestra algún sesgo preocupante en favor de algún candidato.

 

¿Cuál es la magnitud de las inconsistencias?

Antes de analizar la estadística descriptiva de los resultados a nivel casilla para las tres elecciones hay que hacer dos aclaraciones. La primera es que no todas las casillas son comparables: las casillas especiales muestran diferencias porque, dependiendo de dónde se encuentre el votante, tendrá derecho a votar sólo para presidente, o para presidente y diputados o senadores. Por lo tanto hay que excluir de este análisis las 902 casillas especiales. Lo mismo ocurre con las 305 actas de voto para mexicanos en el extranjero puesto que en ellas sólo hay votos para presidente. Omitiendo estas casillas, nos quedamos con 142,230 casillas que son estrictamente comparables.

En segundo lugar, no todas las diferencias entre distintas elecciones son anómalas. El voto para cierto partido puede diferir entre la elección presidencial y las legislativas porque existe el voto dividido: algunos electores votaron por AMLO o Peña Nieto para presidente pero lo hicieron por otro partido para diputados o senadores. Por lo tanto, lo mejor es concentrarnos en las diferencias en el voto total registrado en las tres diferentes actas de escrutinio y cómputo.

La primera gráfica utiliza “diagramas de caja” (box plots) para ilustrar la distribución de votos totales en las tres elecciones, así como los votos registrados para el PAN, PRI y PRD (el resto de partidos o coaliciones se omiten por sencillez). El centro de cada “caja” denota la votación mediana de todas las casillas, mientras que el ancho de la caja denota el rango típico del 50% de las casillas. Por otro lado, los “bigotes” denotan la cola inferior o superior de cada distribución.

 

Como se puede apreciar en las primeras tres cajas, la distribución de votos totales para las tres elecciones es prácticamente la misma. El voto total promedio en las actas para presidente fue de 349.43, para diputados fue de 349.47 y para senadores de 349.40. Es decir que, en promedio, las actas registran 0.04 más votos para diputados que para presidente. Por otro lado, las actas registran 0.03 más votos para presidente que para senadores. Es decir que, en agregado, las diferencias entre votos totales para presidente y legisladores fluctúan entre -5689 y 4266 votos. Es decir que, ya sea viéndolas como promedio o como agregado, se trata de diferencias mínimas.

La misma gráfica ilustra diferencias interesantes en el voto de cada uno de los tres principales partidos. A nivel casilla, el PAN tuvo más votos promedio para senadores (91.8) que para diputados (90.4) o para presidente (88.6).  Por su parte, el PRI tuvo más votos promedio para diputados (104.39) que para senadores (103.61) o para presidente (101.48). Por último, el PRD obtuvo más votos promedio para presidente (67.4) que para senadores (58.11) o diputados (57.5). Estas diferencias ilustran, en parte, la clara existencia de voto dividido en México.

La segunda gráfica presenta diagramas de dispersión (scatterplots) que comparan el voto total de cada casilla en las tres elecciones. Si las tres actas de cada casilla tuvieran los mismos votos, todos los puntos deberían alinearse en una recta diagonal de 45 grados. Así, los puntos que se alejan de la diagonal denotan casillas con diferencias entre una u otra elección. Como se aprecia, si bien muchas casillas tienen diferencias, la gran mayoría se “comportan bien”: El coeficiente de correlación (R de Pearson) entre el voto total para presidente y diputados es de 0.985, mientras que entre presidente y senado es de 0.982.

 

 

¿Qué tan frecuentes son las inconsistencias?

De las 142,230 casillas, 87,720 (61.6%) registran el mismo número de votos totales para presidente que para diputados, y 54,510 (38.4%) registran un dato distinto entre ambas elecciones. De éstas, 26,774 casillas registran menos votos para presidente que para diputados (diferencia negativa), mientras que 27,736 actas registran más votos para presidente que para diputados (diferencia positiva).

Estas diferencias pueden deberse a errores en el escrutinio de los votos, errores en el llenado de las actas (recordemos que hay un acta para cada elección y se llenan y revisan por separado), o bien en la captura de las mismas (recordemos que se capturan en días distintos). Vaya, incluso si el escrutinio es fidedigno, si un votante se lleva su boleta o si la deposita en la urna o casilla equivocada, puede causar diferencias entre las tres actas. Y claro, una posibilidad adicional son errores con dolo.

 

¿Cómo se distribuyen las inconsistencias?

Los mapaches no se distribuyen de manera aleatoria, los errores humanos sí. Esto nos permite plantear dos hipótesis. Uno: si las diferencias entre actas son dolosas, podríamos esperar que ocurrieran con mayor frecuencia en casillas ganadas por cierto partido o candidato. Dos: si las diferencias provienen de errores humanos en el escrutinio o llenado o captura de las actas, podríamos esperar que éstas ocurran con la misma frecuencia relativa en las casillas de cualquier “color”.

Para averiguar qué hipótesis puede ser rechazada, clasifiqué las actas con inconsistencias en cinco grupos: aquellas que tienen diferencias de 1 a 5 votos (ya sea positivos o negativos), aquellas con diferencias mayores a 5 votos (de nuevo, positivos o negativos), y casillas sin diferencias.

La siguiente gráfica ilustra la distribución de las actas con diferencias en votos totales para presidente y diputados, distinguiendo entre el candidato presidencial ganador en cada casilla. Dicho de otro modo, esta gráfica ilustra los porcentajes de una tabla cruzada de los 5 tipos de inconsistencias vs. los 3 candidatos ganadores. Una distribución aleatoria será más o menos simétrica y proporcional para los tres candidatos. Una distribución sesgada será mostrará lo contrario.

Como se aprecia, la distribución de diferencias positivas y negativas es relativamente simétrica para los tres tipos de casillas. Pero si vemos con mayor detalle, puede apreciarse que las casillas ganadas por AMLO tienen una mayor proporción de inconsistencias que las ganadas por EPN o JVM. Por ejemplo: 61.6% de las casillas no tienen diferencia alguna entre voto para presidente y diputados. Sin embargo, entre las casillas ganadas por AMLO sólo 59% están libres de error y entre las casillas ganadas por Peña la proporción es de 63%. Por otro lado, 15.5% de todas las actas tienen de 1 a 5 más votos para presidente que para diputados. Entre las casillas ganadas por AMLO este porcentaje es de 16.78%, mientras que entre las ganadas por Peña es de 14.8%. Esto sugiere que las casillas ganadas por Peña tienen menos inconsistencias que las ganadas por AMLO, lo cual va en contra de la acusación según la cuál “se sembraron” votos para favorecer a Peña.  En todo caso, se trata de un sesgo en alrededor de 2% de las casillas.

 

En resumen. Las inconsistencias entre las actas de escrutinio de las tres elecciones son frecuentes: 38.3% de las casillas registran un voto total distinto entre presidente y diputados, y 39.1% entre presidente y senadores. En promedio, las diferencias son relativamente pequeñas: entre -0.04 y 0.03 votos por casilla, de modo que su impacto en el voto agregado es menor a los 6 mil votos. Existen alrededor de 8% de actas con más de 5 votos de diferencia positiva o negativa. Estas diferencias pueden deberse a errores en el escrutinio de los votos, en el llenado o captura de las actas, o bien a alteraciones dolosas.  Sin embargo, la distribución de las actas con diferencias es relativamente simétrica y en ningún caso muestra un sesgo favorable a Enrique Peña Nieto. Por lo tanto, la evidencia permite rechazar que las inconsistencias en actas tengan un sesgo doloso.

Como dije al inicio de esta nota, las inconsistencias en actas quizá no sean el punto más fuerte de la impugnación a la elección presidencial, pero dado que en 2006 y en 2012 los funcionarios de casilla han sido acusados de alterar dolosamente las actas de casilla vale la pena explorar los datos. La evidencia de 2006 y 2012 sugiere que, si bien las inconsistencias en actas son frecuentes, por lo general se trata de errores humanos. Confiar a ciudadanos el conteo de los votos es una importante garantía de imparcialidad de nuestro sistema electoral. Una elección contada por ciudadanos invitados al azar es confiable, sí, pero no estará libre de errores. Las casillas y los ciudadanos funcionarios de casilla son confiables. Hay que recordarlo tantas veces como sea necesario.

Nota: aquí encontrarán la estadística descriptiva y las tablas cruzadas comentadas a lo largo de este blog.

 

 

* Javier Aparicio es profesor investigador de la División de Estudios Políticos del CIDE.

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