Desmitificar a la urna electrónica - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Desmitificar a la urna electrónica
El uso de la urna electrónica genera certeza, confiabilidad y seguridad, ya que no puede ser hackeada al no estar conectada a internet o alguna red informática, expide un testigo en papel del sufragio, no almacena datos que permitan vulnerar la secrecía del voto y los resultados pueden ser sometidos a un recuento de los votos.
Por César Hernández González
21 de febrero, 2021
Comparte

En las últimas semanas se ha generado un intenso debate sobre la decisión del INE de utilizar las urnas electrónicas en las elecciones federales y locales del próximo 6 de junio. Como es costumbre, la deliberación comenzó en las redes sociales y escaló hasta los ámbitos legislativo y jurisdiccional.

Algunas de las ideas expresadas en la discusión han configurado una serie de mitos que se encuentran sustentados en imprecisiones, falsedades y errores. Dado lo anterior, es imprescindible aclarar y evidenciar la certeza, la confianza, la seguridad y la fiabilidad de la urna electrónica en los comicios venideros. Veamos.

Primer mito. Las urnas electrónicas modificarán los resultados

En las elecciones locales de 2020 se utilizaron los mismos dispositivos electrónicos que serán usados durante las elecciones de 2021. En ninguna de las 94 casillas ubicadas en Coahuila e Hidalgo se reportó un funcionamiento atípico en la emisión y en la recepción del sufragio. Tampoco se presentó alguna anomalía durante el computó de la votación. Tan es así, que ninguna fuerza política impugnó los resultados de las casillas ni refutó la validez de las elecciones por el uso de la urna electrónica.

Por el número de dispositivos a emplear, los votos emitidos en urna electrónica no podrán ser determinantes en los resultados, puesto que se utilizará un número acotado de instrumentos electrónicos. De un universo de 163,244 casillas se equiparán 100 centros de votación con un dispositivo electrónico1. En otras palabras, menos del 0.5% de las casillas contarán con una urna electrónica. También se tendrá una dispersión a nivel local; en Coahuila se usarán 50 casillas de 3,904 y en Jalisco se emplearán 50 casillas de 10,356.

Segundo mito. Las urnas electrónicas inducirán la nulidad de las elecciones

El INE será sumamente cuidadoso en determinar la ubicación y la distribución de las urnas electrónicas que se utilizarán en las elecciones. Así lo hizo en las elecciones locales de 2020: en Coahuila distribuyó los 54 instrumentos en 10 distritos locales y en Hidalgo dispersó los 40 dispositivos en 4 municipios.

Al no concentrar en un distrito o en un municipio la ubicación de la urna electrónica se evitó que aconteciera la pretensión de los actores políticos de solicitar la nulidad de elección por alguna afectación en la operatividad de los dispositivos electrónicos. Habrá que recordar que los artículos 75 y 76 de la Ley General del Sistema de Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral determinan que una elección pude ser nula cuando en el 20% de las casillas se acredite que se impidió el ejercicio del voto a la ciudadanía, no se instalaron las casillas,  se presentó error o dolo en el cómputo de los sufragios, existieron irregularidades graves en las actas de escrutinio y cómputo, entre otras.

Tercer mito. Las urnas electrónicas provocarán el abstencionismo

En Coahuila se tuvo una participación de 39.44% en las elecciones, mientras que en casillas con urnas electrónicas se logró el 36.57%; es decir, hubo una diferencia de 2.87 puntos porcentuales. A nivel distrito se presentó un comportamiento similar. En 3 distritos la participación en casillas con urnas electrónicas fue mayor que en los centros de votación convencionales, en 3 distritos la afluencia de electores fue menor en 2.5 % y en 4 distritos la asistencia disminuyó entre 6% y 11%.

En Hidalgo se registró una participación de 48.96% en los comicios, en tanto que en casillas con dispositivos electrónicos la participación fue del 46.96%; una discrepancia de 2 puntos porcentuales. A nivel municipal se presentó una disminución de 2.73% en 2 municipios; en contraste, en otros 2 municipios aconteció un aumento promedio de 3.98%.

Cuarto mito. Las urnas electrónicas provienen del extranjero

Las urnas electrónicas no provienen de una empresa foránea, de alguna autoridad electoral de otro país ni gobierno extranjero. Tampoco proceden de una compañía privada mexicana, no son propiedad de la administración pública federal ni pertenecen a algún gobierno estatal o municipal.

Los dispositivos electrónicos que se utilizarán en las elecciones son diseñados, producidos y operados por el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPCJ). Ambos organismos electorales cuentan con experiencia de más 15 años en la instrumentación de la urna electrónica.  El dispositivo electrónico del IEC ha participado en más de 150 elecciones2 y la urna electrónica del IEPCJ ha participado en más de 80 votaciones3.

Quinto mito. La urna electrónica complica la emisión del voto

Votar en una urna electrónica es una actividad sencilla para la ciudadanía. El instrumento electrónico permitirá que los sufragantes identifiquen las opciones a elegir de una manera gráfica y amigable, mediante el tocado de la pantalla, la candidatura, el partido político o la coalición de su preferencia. También tendrán la posibilidad de verificar su selección y, en su caso, modificarla, para posteriormente emitir su voto.

Una vez que los electores sufragan, el dispositivo electrónico imprimirá un testigo del voto, para después depositarlo en una urna plástica tradicional, o bien, en el compartimento integrado a la urna electrónica; esto último depende del modelo de urna a emplear (IEC o IEPCJ). Una vez que se imprime el voto, queda registrado en la urna electrónica.

Ahora veamos las cifras y las percepciones que acontecieron durante las elecciones locales de 2020, que permiten demostrar que votar en las urnas electrónicas fue una labor accesible:

El 96.7% de las presidencias de casilla manifestó que fue fácil para los ciudadanos votar, el 2.2% que fue regular y el 1.1% que fue difícil. Mientras que el 41.1% del funcionariado de casilla, los representantes de partidos políticos y los observadores electorales se percató que los electores tuvieron dificultad para votar muchas veces, el 52.6% pocas veces y el 5.8 que nunca4.

El 60.4% de las presidencias de casilla manifestó que el flujo de la votación fue rápido, el 31.9% que fue regular y el 6.6% que fue lento. Por su parte, el 41.1% del funcionariado de casilla, los representantes de partidos políticos y los observadores electorales advirtieron que el flujo de la votación fue rápido, el 32.1% que fue regular y el 4% que fue lento5.

Sexto mito. La urna electrónica acota las formas de votar

La urna electrónica permitirá que la ciudadanía pueda votar por las candidaturas partidistas, los partidos políticos, las coaliciones electorales, las candidaturas independientes, las candidaturas no registradas, votar en blanco y se podrá elegir la opción de anular el voto. Como se puede apreciar, los sufragantes tendrán todo el abanico de opciones de una boleta en papel, en consecuencia, los dispositivos eléctricos no limitarán las formas de emitir un sufragio.

Un aspecto para destacar de los dispositivos electrónicos consiste en la reducción de los votos nulos por error del elector, puesto que las urnas corroborarán las combinaciones para votar válidamente a favor de una coalición e indicarán al elector si esa forma de votar es válida. Con ello, los sufragantes no tendrían la carga de conocer a los partidos políticos integrantes de una unión electoral, así como, las múltiples combinaciones para emitir un sufragio válido.

Séptimo mito. La urna electrónica genera desconfianza a la ciudadanía

El 69% de la ciudadanía que votó en las elecciones locales de 2020 manifestó tener mucha confianza en las urnas electrónicas, el 25.5% poca confianza y el 5.5% no confía en los dispositivos electrónicos. En otras palabras, los electores de Coahuila e Hidalgo confiaron en la instrumentación de urna electrónica en los procesos de recepción, clasificación y sumatoria de los sufragios.

La confianza de los sufragantes se basó en las siguientes premisas de la urna electrónica: no están conectados a internet u otra red, generan un testigo del voto en papel, son auditadas y verificadas por un actor externo, los resultados son sometidos a un procedimiento de recuento, son configuradas y verificadas en presencia de las autoridades electorales y de los partidos políticos y son vigiladas el día de la jornada electoral por las autoridades electorales, los partidos políticos, las candidaturas independientes, los observadores electorales y la ciudadanía.

Octavo mito. La urna electrónica no ofrece beneficios

La instrumentación de la urna electrónica tendría grandes ventajas para el sistema electoral. Los principales beneficios consisten en reducir la carga de trabajo de la ciudadanía que funge como funcionariado electoral y la rapidez en la generación de los resultados para alimentar diversos procesos de difusión. A grandes rasgos se tendrían los siguientes beneficios:

En el escrutinio, se eliminarían los errores en la clasificación de los votos, debido a que este procedimiento será realizado automáticamente por el instrumento electrónico. Con ello, se disminuirían los errores humanos y se mitigarían las cargas de trabajo para los funcionarios de casilla. En el cómputo también se reduciría el tiempo invertido por los funcionarios de casilla, pues la emisión de los resultados se efectuaría en cuestión de minutos (entre 1 y 2 minutos).

En el llenado de las actas se suprimiría los errores involuntarios, los yerros en la sumatoria y las fallas en el llenado, puesto que el acta de escrutinio y cómputo sería requisitada automáticamente por la urna electrónica. En la transmisión de resultados se disminuiría el tiempo para la alimentación del programa de resultados preliminares, ya que se tendrían los resultados en cuestión de minutos. Esto favorecería a que los actores políticos y la ciudadanía conozcan con mayor los resultados.

Noveno mito. Las urnas electrónicas son inseguras

El uso de la urna electrónica genera certeza, confiabilidad y seguridad, ya que, como ya se ha precisado en líneas anteriores, no puede ser hackeada al no estar conectada a internet o alguna red informática, expide un testigo en papel del sufragio, no almacena datos que permitan vulnerar la secrecía del voto y los resultados pueden ser sometidos a un recuento de los votos. También habrá que resaltar que los procesos de configuración, operatividad y verificación de la urna electrónica son corroborados y autentificados por los partidos políticos, las candidaturas independientes, el IEC, el IEPCJ y el INE.

Otro aspecto que abona a la certeza, la confiabilidad y la seguridad radica en la expedición de las bases normativas, procedimentales y técnicas para la implementación del voto en urnas. El compendió legal se encuentra integrado por:

  • Los Lineamientos para Instrumentar el Voto Electrónico. Establecen los aspectos jurídicos y técnicos para darle viabilidad al diseño e implementación del voto en urnas electrónicas6.
  • El Modelo de Operación. Define los aspectos técnicos, operativos y procedimentales que deberán observarse para la implementación de los dispositivos electrónicos7.
  • El Plan de Seguridad. Establece los aspectos técnicos y procedimentales que deberán observase para la implementación y priorización de los controles de seguridad8.
  • El Plan de Continuidad. Regula las posibles contingencias que puedan presentarse y se proponen los protocolos y cursos de acción para una adecuada respuesta9.
  • El Plan de Verificación. Establece los procedimientos que permitan garantizar la funcionalidad de los equipos en la implementación de voto electrónico10.

En pocas palabras, lo que se discute entorno a la urna electrónica son mitos, telarañas imaginarias, que no abonan al fortalecimiento de nuestro sistema electoral. Debemos de transitar de un esquema donde impera la desconfianza, a uno donde se mantenga la seguridad al mismo tiempo que se confía y se da la oportunidad a la innovación.

* César Hernández González (@ZezarHG) es asesor del Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral.

 

 

 

1 Cfr. INE/CG96/2021. Disponible aquí.

2 Desde 2003 la urna electrónica de Coahuila ha participado en más de 150 comicios –elecciones constitucionales de Gobernador, Diputaciones y Ayuntamientos; elecciones universitarias; elecciones juveniles; elecciones infantiles; consultas públicas; elecciones internas de partidos políticos; y elecciones sindicales-.

3 Desde 2006 la urna electrónica de Jalisco ha participado en más de 80 comicios –elecciones constitucionales de Diputaciones y Ayuntamientos; elecciones universitarias; elecciones juveniles; elecciones infantiles; y consultas públicas-.

4 Cfr. Informe integral de la evaluación de la implementación del proyecto de Voto Electrónico durante los PE 2019-2020. Disponible aquí.

5 Cfr. Informe integral de la evaluación de la implementación del proyecto de Voto Electrónico durante los PE 2019-2020. Disponible aquí.

6 Consultable aquí.

7 Consultable aquí.

8 Consultable aquí.

9 Consultable aquí.

10 Consultable aquí.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.