Efectos del confinamiento por COVID-19 en la vida de mujeres campesinas de la sierra de Guerrero III - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Efectos del confinamiento por COVID-19 en la vida de mujeres campesinas de la sierra de Guerrero III
Durante la pandemia, los cultivos de amapola no paliaron los efectos negativos provocados por el confinamiento en la seguridad alimentaria de las comunidades, ya que la mayoría de las familias campesinas que se dedican a este producto decidió no sembrar.
Por Equis Justicia y Mujeres Campesinas de la sierra de Guerrero
18 de diciembre, 2020
Comparte

En octubre y noviembre de este año, Equis Justicia para las Mujeres y mujeres campesinas de la sierra de Guerrero hemos publicado en este espacio sobre los efectos de la pandemia por COVID-19 en la vida de las mujeres cuyas comunidades se dedican al cultivo de amapola para la producción y tráfico de heroína. En las entregas previas, nos hemos enfocado en los efectos económicos provocados por las medidas de confinamiento, en un contexto de pobreza rural controlado por el crimen organizado. En los siguientes párrafos, nos centramos en la economía de la amapola en el estado, dentro del contexto más amplio de las políticas de drogas.

Empecemos por el principio. ¿Qué es la amapola? Es el nombre no científico de la planta papaver somniferum, de la cual se extraen el opio y sus derivados. El opio es la sustancia más efectiva para paliar el dolor; contiene alcaloides analgésicos -principalmente la codeína, tebaína y morfina-  que se encuentran incluidos en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019) y que son clave en los cuidados paliativos para personas con enfermedades terminales.

Las comunidades donde viven las mujeres que participan en este trabajo están insertas en procesos de alcance mundial, cuyas raíces se remontan a principios del siglo veinte, con la gestación del sistema internacional de control de drogas. El marco actual se conforma por tres convenciones principales: la Convención Única de Estupefacientes (1961) enmendada por el protocolo de 1972, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas (1971) y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas (1988), mientras que las disposiciones sobre la planta se encuentran reguladas por la Convención Única, particularmente de los artículos 22 al 25 de la Convención. En términos generales, las disposiciones prevén i) el cultivo de adormidera y la producción de opio y sus derivados, sólo para fines médicos y científicos; ii) el control de la producción, elaboración y comercialización de los mismos por parte de un organismo estatal, que emitirá las licencias correspondientes y que tendrá el derecho exclusivo de importar, exportar, comerciar y mantener las existencias de opio que no se hallen en poder de los fabricantes de alcaloides de opio, opio medicinal o preparados de opio; iii) la provisión de opio para fines médicos en concordancia con la demanda internacional, en aras de evitar la generación de un tráfico ilícito; y iv) la prohibición del cultivo de adormidera en aquellos países que consideran que es la medida más adecuada para evitar su desvío al tráfico ilícito.

Actualmente, 21 países cultivan amapola para la producción de opio o tallo de amapola 1. México, en cambio, se encuentra entre los países donde la amapola se cultiva de manera ilícita, principalmente para la sucesiva elaboración de heroína con fines de exportación a los Estados Unidos. De hecho, es el tercer productor mundial de opio para fines ilícitos, aportando casi el 6% de dicha producción, precedido por Myanmar (7%) y Afganistán (84%). Las principales áreas de siembra de amapola se localizan en Guerrero y en el Triángulo Dorado (Sinaloa, Chihuahua y Durango).

En su mayoría, los cultivos se ubican en áreas de difícil acceso por carreteras o caminos de terracería o veredas, por lo que el acceso está limitado a los pobladores locales, quienes generalmente tienen muy limitadas posibilidades de desarrollo socioeconómico. Los cultivos de amapola, por lo tanto, representan una práctica cultural a la vez que una oportunidad económica ante la falta de recursos y otros proyectos productivos de largo plazo que garanticen la seguridad alimentaria de las comunidades y sus familias.

Hasta mediados de 2017, un kilo de goma se vendía en entre 20,000 y 28,000 pesos, directamente del productor al acopiador. Sin embargo, entre 2017 y 2018 el precio tuvo una caída abrupta a 6,000 pesos el kilo, o incluso menor.

Es en este contexto que se llevaron a cabo las entrevistas con las mujeres cultivadoras de amapola de la sierra de Guerrero: allí donde la pobreza y el machismo se cruzan con un mercado en descenso y una pandemia rampante, en ese intersticio, comienza la narración del hambre:

“En la amapola pues bajó el precio, y no es lo mismo. No es lo mismo y este, está el precio muy bajo y no se puede seguir trabajando lo mismo que se invierte mucho y saca poco”.

Durante la pandemia, los cultivos de amapola no paliaron los efectos negativos provocados por el confinamiento en la seguridad alimentaria de las comunidades, ya que la mayoría de las familias campesinas que se dedican a este producto decidió no sembrar. Como ya se mencionó, los precios han sufrido una caída importante y progresiva en los últimos tres años, aproximadamente. Ello ha desincentivado la participación de las familias en esta actividad, puesto que el cultivo de amapola requiere de inversiones en productos químicos y en trabajadores eventuales. El cultivo de amapola es voluntario, es decir, no hay una coacción de los grupos criminales o de los intermediarios sobre las familias y comunidades. Cada familia elige si cultiva o no. En general, todas las entrevistadas estuvieron de acuerdo en que no es conveniente cultivar amapola por la relación costo-beneficio. Si bien el precio ha subido ligeramente, y hubo ofrecimientos de mejores pagos, los obstáculos económicos que enfrentan las familias se han interpuesto ante esta posibilidad. Así lo expresan algunas de las mujeres campesinas con las que hablamos:

“Ahorita son pocos los que le echaron porque también se le invierte dinero para los peones pues, por ejemplo, nosotros no sembramos porque se ocupa dinero pues, para pagarle a los peones, se requiere abono, líquido, vitamina y todo eso pues”.

“En la amapola, unos sembraron, otros no, muchos no sembraron porque se decía que no iba a haber dinero, que no valía nada y no se quisieron arriesgar. Y los que sembraron pues vino gobierno, les fumigó sus plantas, muy pocos se sacaron su trabajo, no muchos, como antes. […]. Ha estado muy, muy bajo -el precio-, por eso mucha gente no quiso sembrar. Y pues sí la buscan pero pues no hay, hasta incluso pagan más, pues con tal de que siembre uno, pero ya la gente ya no quiere sembrar”.

Las políticas de prohibición de drogas tienen efectos concretos sobre las comunidades. Por un lado, las fluctuaciones de los mercados ilícitos modifican las expectativas de ingreso de las familias. Por el otro, las comunidades de Guerrero que cultivan amapola se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema con escaso acceso a la salud, lo cual reduce aún más su posibilidad contar, de necesitarlos, con medicamentos esenciales derivados del opio. En el continuum de la regulación del opio, México desempeña un lugar relevante en la producción ilícita. Sin embargo, se encuentra entre los países con menor acceso a cuidados paliativos.

Lo que las mujeres de la sierra de Guerrero exigen es, principalmente, que el gobierno las voltee a ver y que fomente procesos productivos y de empleo para y con las mujeres. Piden escuelas, hospitales, salarios, trabajo. Hay también quienes abogan por la legalización de la producción de amapola para fines médicos. Lo cierto es no existen soluciones inmediatas ni de talla única y que ninguna se vislumbra en un horizonte cercano. Entre lo ilegal y lo legal, el crimen organizado, las erradicaciones de parte del Ejército y un Estado social ausente, las guerras del opio continúan en la sierra de Guerrero.

@EquisJusticia

 

 

Éstos son Australia, Austria, Canadá, China, República Popular Democrática de Corea, República Checa, Francia, Alemania, India, Turquía, Reino Unido, España, Hungría, Macedonia del Norte, Polonia, Rumania, Portugal, Eslovaquia, Ucrania, Eslovaquia y Japón.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.