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El dolor no espera
La ausencia de la norma reglamentaria en materia de cannabis medicinal deja sin tratamientos a personas que podrían mejorar su salud y orilla a otras a buscar el acceso a la cannabis y derivados de la misma dentro del mercado ilícito.
Por Julio Salazar
19 de agosto, 2019
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A pesar de que desde el 19 de junio de 2017 el uso medicinal y terapéutico del cannabis es legal en nuestro país, no existe manera de tener acceso a un tratamiento con esta sustancia. La ausencia de la norma reglamentaria en materia de cannabis medicinal deja sin tratamientos a personas que podrían mejorar su salud y orilla a otras a buscar el acceso a la cannabis y derivados de la misma dentro del mercado ilícito. No olvidemos que este plazo venció desde el 16 de diciembre de 2017, y los únicos perjudicados desde ese día son los pacientes, quienes siguen esperando poder tener acceso a su tratamiento.

De igual manera, la falta de regulación ha propiciado el escenario perfecto para que algunas empresas depredadoras se aprovechen de los pacientes, y les vendan productos de dudosa efectividad a precios muy altos (un frasco de estos productos, por ejemplo, se vende entre $6,500.00 y $9,000.00 pesos y dura menos de un mes). La consecuencia es que los pacientes quedan atrapados entre el crimen organizado y las empresas que se enriquecen a costa de las necesidades de las personas.

Así, resulta imperativo que la omisión reglamentaria en la cual han incurrido tanto la Secretaría de Salud (SSA) como su órgano administrativo desconcentrado, la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), sea subsanada inmediatamente, a fin de dotar de operatividad a dicha reforma y hacer realidad la posibilidad de los pacientes de acceder a medicamentos a base del cannabis. Debemos señalar que la omisión reglamentaria en la que incurren la SSA y COFEPRIS resulta diferente a las omisiones legislativas en las que pueden incurrir los legisladores. La primera categoría deriva del incumplimiento a un mandato legal que tiene como finalidad el desarrollo y operatividad de un derecho fundamental, por lo que el hecho que no provenga directamente de un mandato constitucional no debe ser obstáculo para analizar su regularidad constitucional.

Resulta inadmisible la actitud de indiferencia que han tomado las autoridades responsables respecto de la condición de salud de los pacientes que, al no contar con una regulación, se ven obligados a sufrir los padecimientos de su enfermedad a pesar de existir en el mundo avances científicos para aliviar o disminuir los síntomas. Diversos estudios científicos establecen que el cannabis medicinal puede tener utilidades paliativas en el dolor en ciertas enfermedades y para incidir en procesos metabólicos.i Asimismo, los estudios destacan los beneficios médicos en pacientes con esclerosis múltiple,ii síndrome de Tourette,iii náusea y vómito causado por quimioterapiaiv y enfermedades terminales.v También existen diversos estudios que resaltan las propiedades analgésicas de la mariguana y los cannabinoides y su efecto positivo para pacientes con dolor crónico, en particular de tipo neuropático, el cual suele resistirse a los tratamientos convencionales.vi Aunado a lo anterior, existen investigaciones en curso en relación con el posible beneficio del uso medicinal de la cannabis para las siguientes enfermedades: cáncer, diabetes mellitus, glaucoma, epilepsia, esclerosis lateral amiotrófica, Alzheimer, depresión y ansiedad, trastorno de sueño, asma bronquial e isquemia cerebral.vii

Es indudable que millones de mexicanos con estas enfermedades podrían verse beneficiados, pero las autoridades no parecen tener voluntad para incluirlos en su agenda política. Por esta razón, tanto pacientes -como es el caso del menor Carlos, que ha litigado la abogada Luisa Conesa- como organizaciones de la sociedad civil, como México Unido Contra la Delincuencia, acudieron al Poder Judicial para demandar el cumplimiento de esta orden por parte de la Secretaría de Salud, ya que cada día que pasa se traduce en un día sin medicamento para pacientes que necesitan de esta sustancia para mejorar su calidad de vida.

Finalmente, estos reclamos de la sociedad llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La Segunda Sala de la Corte determinó que efectivamente esta omisión de la autoridad violaba los derechos de Carlos Avilés Garfias, quien tiene un diagnóstico de epilepsia fármaco resistente asociada con el síndrome de West. Así, se ordenó a la Secretaría de Salud y a COFEPRIS emitir la regulación necesaria. Se debe aplaudir esta decisión de la SCJN por proteger a Carlos, y aceptar que las omisiones regulatorias de la autoridad violan derechos y son justiciables para los ciudadanos. Sin embargo, la lucha de los pacientes sigue. La sentencia sólo ordena la emisión de una regulación para que el quejoso pueda tener acceso a su tratamiento. Surge la preocupación respecto a lo que harán las autoridades porque los proyectos de reglamentos que han diseñado priorizan los intereses de las industrias farmacéuticas, y someten a los pacientes a endeudarse con tal de comprar medicamentos a estos agentes depredadores.

Esta afirmación fue evidenciada el 30 de octubre de 2018, cuando la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios creó unos “Lineamientos en materia de control sanitario de la cannabis y derivados de la misma”, que además de no servir a los pacientes por limitar tajantemente el catálogo de productos que entrarían a nuestro país, despertaron enormes sospechas respecto a posibles actos de corrupción dentro de dicha institución. Con base en estos lineamientos que ni si quiera estuvieron vigentes por no publicarse en el Diario Oficial de la Federación, COFREPIS emitió autorizaciones para productos derivados de cannabis que evidentemente no son de uso medicinal (bebidas alcohólicas, dulces, refrescos y maquillaje).

El caso presentado por México Unido Contra la Delincuencia sigue pendiente. Aún necesitamos que la SCJN establezca a través de su sentencia estándares mínimos para la accesibilidad de los pacientes a sus medicamentos (como el autocultivo, producción nacional, precios justos, disponibilidad, e información clara, entre otras cosas). Estamos en presencia de una oportunidad única para que la Secretaría de Salud y COFEPRIS regulen teniendo en mente la salud de los mexicanos y no la economía de la industria. La fórmula para lograr esto ya la proporcionó en su momento la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (ahora Comisión Nacional de Mejora Regulatoria) a través de un dictamen que fue enviado a cada uno de los funcionarios del sector salud. viii

Los pacientes necesitan su tratamiento, y cada día que no lo tienen su salud y calidad de vida se ve deteriorada.

* Julio Salazar es Licenciado en Derecho por el CIDE. Abogado Senior de México Unido Contra la Delincuencia (@MUCD).

 

i Cfr., inter alia, De la Fuente, Juan Ramón, et al., Marihuana y salud, FCE, México, 2015, pp. 333 y ss.; Backes, Michael, Cannabis Pharmacy. The Practical Guide to Medical Marijuana, Black Dog & Leventhal Publishers New York, s.a.e.; Pertwee, Roger G. (ed.), Handbook of Cannabis, Oxford University Press, United Kingdom, 2014; Bostwick, Michael J., Blurred Boundaries: The Therapeutics and Politics of Medical Marijuana, Mayo Clinic, vol. 87, núm. 2, 2012, pp. 172-186

ii Cfr., inter alia, F. Correa et al., Cannabinoid System and Neuroinflammation: Implications for Multiple Sclerosis, Neuroimmunomodulation, vol. 14, núms. 3-4, 2007, pp. 182-187; D.J. Petro, Marihuana as a Therapeutic Agent for Muscle Spasm of Spasticity, Psychosomatics, vol. 21, núm. 1, 1980, pp. 81-85; C. Vaney et al., “Efficacy, Safety and Tolerability of an Orally Administered Cannabis Extract in the Treatment of Spasticity in Patients with multiple sclerosis: a randomized, double-blind, placebo-controlled, crossover Study”, Multiple Sclerosis, vol. 10, núm. 4, 2004, pp. 417-424; Zajicek et al., Cannabinoids in Multiple Sclerosis (CAMS) Study: Safety and Efficacy Data for 12 months follow-up, Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, vol. 76, núm. 12, 2005, pp. 1664-1669; J.T. Ungerleider et al., Delta-9-THC in the Treatment of Spasticity Associated with Multiple Sclerosis, Advances in Alcohol and Substance Abuse, vol. 7, núm. 1, 1988, pp. 39-50.

iii Cfr., inter alia, K.A. Sieradzan et al., Cannabinoids Reduce Levodopa-Induced Dyskinesia in Parkinson´s disease: A Pilot Study, Neurology, vol. 57, núm. 11, 2001, pp. 2108-2111; R. Sandyk y G. Awerbuch, Marijuana and Tourette´s Syndrome, Journal of Clinical Psychopharmacology, vol. 0, núm. 6, 1988, pp. 444-445; M. Hemming y P.M. Yellowlees, Effective Treatment of Tourette´s Syndrome with Marijuana, Journal of Psychopharmacology, vol. 7, núm. 4, 1993, pp. 389-391.

iv Cfr., inter alia, N. Bartlett y B. Koczwara, Control of Nausea and Vomiting after Chemotherapy: What is the Evidence, Internal Medicine Journal, vol. 32, núm. 8, 2002, pp. 401-407.

v Se entiende como enfermedad terminal aquella “que no puede ser curada o tratada apropiadamente y se espera la muerte del paciente en un lapso relativamente corto (semanas-meses)”, p. 342. A.J. Green y K. de Vries, Cannabis Use in Palliative Care: An Examination of the Evidence and the Implications for Nurses, Journal of Clinical Nursing, vol. 19, núms. 71-18, 2010, pp. 2454-2462. R. Rodriguez, Los productos de la Cannabis sativa. Situación actual y perspectivas en medicina, Revista de Salud Mental, vol. 35, núm. 3, 2012, pp. 247-256.

vi Cfr., inter alia, F. Grotenhermen y K. Müller Vahl, op. cit., Raft, D., et al., Effects of Intravenous Tetrahydrocannabinol on Experimental and Surgical Pain: Psychological Correlates of the Analgesic Response, Clinical Pharmacology and Therapeutics, vol. 21, núm. 1, 1977, pp. 26-33; Wade, D. T. et al., A Preliminary Controlled Study to Determine Whether Whole-Plant Cannabis Extracts Can Improve Intractable Neurogenic Symptoms, Clinical Rehabilitation, vol. 17, núm. 1, 2003, pp. 21-29; Ware, M.A. et al., Smoked Cannabis for Chronic Neuropathic Paine: A Randomized Controlled Trial, Canadian Medical Association Journal, vol. 182, núm. 14, 2010, pp. e694-e701.

Cfr., inter alia, De la Fuente, op. cit., p. 337. M.E. Lynch y F. Campbell, Cannabinoids for Treatment of Chronic Non-Cancer Pain: A Systematic Review of Randomized Trials, British Journal of Clinical Pharmacology, vol. 72, núm. 5, 2011, pp. 735-744.

vii Cfr., inter alia, De la Fuente et al., op. cit., pp. 343 y 344. F. A. de Jong et al., Medical Cannabis in Oncology Practice: Still a Bridge Too Far? Journal of Clinical Oncology, vol. 23, núm. 13), 2005, pp. 2886-2891, C. Liang et al., “A Population-based Case-control Study of Marijuana Use and Head and Neck Squamous Cell Carcinoma”, Cancer Prevention Research, vol. 2, núm.8, 2009, pp. 759-768. M. Bifulco et al., Cannabinoids and Cancer: Pros and Cons of an Antitumor Strategy; British Journal of Pharmacology, vol. 148, núm 2, 2006, pp. 123-135; E. A. Penner et al., The Impact of Marijuana Use on Glucose, Insulin, and Insulin Resistance among U.S. Adults, American Journal of Medicine, vol. 126, núm 7, 2013, pp. 583-589; Z. Fgar, Phytocannabinoids and Endocannabinoids, Current Drug and Abuse Reviews, vol. 2, núm. 1, 2009, pp. 51-75; J. C. Merritt et al., Topical Delta-9-Tetrahydrocannabinol in Hypertensive Glaucoma’s, Journal of Pharmacy and Pharmacology, vol. 33, núm. 1, 1981, pp. 40-41. T. Jarvinen et al., “Cannabinoids in the Treatment of Glaucoma“, Pharmacology and Therapeutics, vol. 95, núm. 2, 2002, pp. 203-220; R. Russo et al., 1713-Estradiol Prevents Retinal Ganglion Cell Loss Induced by Acute Rise of Intraocular Pressure in Rat, Progress in Brain Research, núm. 173, 2008, pp. 583-590; E. Gordon y O. Devinsky, Alcohol and Marijuana: Effects on Epilepsy and Use by Patients with Epilepsy; Epilepsia, vol. 42, núm. 10, 2001, pp. 1266-1272; M. E. Hofmann y C. J. Frazier, Marijuana, En­docannabinoids, and Epilepsy: Potential and Challenges for Improved Therapeutic Intervention, Experimental Neurology, núm. 244, 2013, pp. 43-50; G. T. Carter et al., Cannabis and Amyotrophic Lateral Sclerosis: Hypothetical and Practical Applications, and a Call for Clinical Trials, American Journal of Hospice and Palliative Care, vol. 27, núm. 5, 2010, pp. 347-356; M. Tkaczyk et al., “Marihuana i kanabinoidy jako leki/ Marihuana and Cannobinoids as Me­dicaments“; Przeglqd Lekarski, vol. 69, núm. 10, 2012, pp.1095-1097; L. Grinspoon y J. B. Bakalar, The Use of Cannabis as a Mood Stabilizer in Bipolar Di! Anecdotal Evidence and the Need for Clinical Research, Journal of Psychoactive Drugs, vol. 30, núm. 2, 1998, p. 177; V. Trezza et al., “Cannabis and the Developing Brain: Insights from Behavior; Eu, Journal of Pharmacology, vol. 585, núms. 2-3, 2008, pp. 441-452, 2008; Z. Figar, Phytocannabinoids and Endocannabinoids, op. cit.; S. J. Williams et al., Bronchodilator Effect of Delta’ -Tetrahydrocannabinol Adrnini by Aerosol of Asthmatic Patients; Thorax, vol. 31, núm. 6, 1976, pp. 720-723; J. P. Hartley et al., Bronch for Effect of Delta-1-Tetrahydrocannabinol, British Journal Clinical Pharmacology, vol. 5, núm. 6, 1978, p. 525; Z. Fisar, Phytocannabinoids and Endocannabinoids, op. cit. S. K. Aggarwal et at, “Medicinal Use of Cannabis in the United Sates: Historical Perspectives, Current Trends, and Future directions“, Journal of Opioid Management, vol. 5, núm. 3, 2010, pp. 153-168.

viii Tanto el dictamen creado por la COFEMER como la opinión de más de 159 expertos y activistas de la sociedad civil es posible encontrarlos en esta página.

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