El Estado militarizado es crimen de Estado
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El Estado militarizado es crimen de Estado
Por Mexiro, A. C.
1 de octubre, 2022
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A principios de 2009 el presidente municipal priista de Ciudad Juárez, Chihuahua, José Reyes Ferri, declaró la continuación de la “guerra contra el narcotráfico” del presidente Felipe Calderón. Miles de soldados y fuerzas federales llegaron para combatir a las organizaciones criminales. Es en febrero de ese año en que el hijo de Laura Kábata, Óscar Kábata, de tan solo 17 años de edad fue detenido junto con su amigo, Víctor Baca, mientras comían hot-dogs en un puesto en la calle: “llegó un comando como si fueran a atrapar al peor narcotraficante de México, los agarraron y los subieron a una de las camionetas. Fueron trasladados al destacamento militar de Juárez, durante cinco días fueron torturados y privados de su libertad, los violentaron sexualmente”, narra Laura. Víctor Baca recibió un “tiro de gracia” después de sostener días de tortura por parte de los militares que los mantenían cautivos. No es coincidencia que a partir de la militarización en Juárez se registrara un alto incremento de homicidios, entre 2008 y 2009: el 90% de las víctimas fueron hombres, en su gran mayoría jóvenes y, según reportes periodísticos, de estratos socioeconómicos bajos y de condiciones de alta marginalidad (Cruz, 2011).

Laura cuenta que por cosas del destino y porque el General Felipe de Jesús Espitia Hernández así lo decidió, le perdonaron la vida a su hijo Óscar —Espitia hasta hace poco fungía como coordinador de asesores en el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM) durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El General cuenta con varias acusaciones por tortura, asesinato y desapariciones, respaldadas por otros militares que fueron torturados según la relatoría enviada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cuando el General estuvo a cargo del operativo conjunto Chihuahua en ese periodo (Chávez, López, y Romandía, 2020). Dejaron ir a Óscar con la condición de que se fuera junto con toda su familia, que nunca más regresarán a la ciudad y así lo hicieron durante algún tiempo. Fue hasta que el General dejó Juárez que regresaron a su hogar a tratar de llevar una vida normal. En este periodo Óscar Kábata tomó la decisión de presentar su denuncia, la cual dio inicio a la pesadilla, como lo describe su madre Laura.

Al ver que las autoridades en Juárez no daban respuesta, Laura tomó la decisión de viajar  a la Ciudad de México para obtener información del caso. Llegó el 10 de enero del 2021 y al no tener recursos se instaló en el plantón de la Secretaría de Gobernación (SEGOB). Algunas víctimas le prestaron una casa de campaña y dos cobijas, y al día comenzó a visitar las diferentes dependencias. En este lapso, la responsabilidad de la familia y de Óscar, quien vivía en profunda depresión con varios intentos de suicidio, recayó en su hijo menor Omar. Laura relata que el día cuatro de febrero de 2021, “al tratar de defender a compañeras víctimas que estaban siendo agredidas por personal de seguridad de Gobernación, fui golpeada por ellos y a pesar de la denuncias, quejas, reportes médicos, likes… no sucedió nada, la ley siempre está del lado del gobierno”. Días después del incidente Óscar decidió trasladarse a la CDMX. Tomando en cuenta su historial de salud, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) le brindó apoyo para rentar un departamento y evitar que estuviera en la calle. “Pensamos que eso era normal, que así actuaban con todas las víctimas”, pero pronto se dieron cuenta de que su caso no progresaba. No había cumplimiento de la recomendación, no había resolución de CEAV, las reuniones a las que asistían tanto ellos como la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), CNDH eran sólo eso, reuniones que nada solucionan. Todo sigue igual.

Ha pasado más de un año desde que Laura y Óscar viven en un plantón fuera de la SEDENA, su solicitud apela a la reparación integral de su proyecto de vida. Óscar y su familia constantemente viven amedrentados por las autoridades, incluso han denunciado que militares los tienen amenazados de muerte.

Desde Mexiro A. C. analizamos la corrupción desde una perspectiva feminista antimilitarista, decolonial y comunitaria; entendemos la corrupción como un problema estructural. Para nosotras es evidente que el único resultado inminente de la promoción de la militarización en el país será, como sucedió en Ciudad Juárez en 2009, un incremento en las violaciones a los derechos humanos. 16 años de militarización de la seguridad pública en México dan como resultado más de 759 quejas interpuestas ante la CNDH contra la Guardia Nacional, incluyendo aquellas relacionadas con violaciones graves de derechos humanos.

En protesta a la reciente aprobación de la reforma en la que se se pretende incorporar operativamente y administrativamente la Guardia Nacional a la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA) —misma que fue avalada por el Poder Legislativo en fast track—, el 17 de septiembre familiares de víctimas de la militarización pertenecientes al Frente Nacional de Mujeres que Luchan —entre ellas Laura Kábata—, algunas colectivas y organizaciones de la sociedad civil nos reunimos para reclamar nuevamente el espacio público, nuestros territorios y corporalidades como nuestro, no de los militares y de las élites de este país.

Como organización nuestro posicionamiento es claro: las acciones necesitan ser priorizadas con las víctimas y sus familiares en el centro, y les demás acuerpándoles y haciendo el trabajo necesario para exigir justicia, incidir en la agenda y crear conciencia alrededor de las afectaciones reales que conlleva la militarización del país. El mensaje en la primera intervención fue, no con base en una suposición sobre lo que podría suceder en caso de que se aprobarán las reformas necesarias para que el Ejército esté en nuestras calles, sino un recordatorio de los crímenes que ya han sido perpetrados por el mismo: “Fue el Ejército” rodeado del nombre de 27 víctimas del mismo fueron rotuladas alrededor de la Glorieta de las Mujeres que Luchan.

Foto: Mexiro y Walter Beddoe.

Con pintura blanca trazamos los casos y nombres de las personas que el Ejército se ha asegurado de arrebatar a sus familias en concreto, en el micrófono se escuchaban sus nombres e historias y después de cada uno, el grito uniforme: “Presente”. Al terminar la intervención gráfica nos reunimos alrededor de la señora Reyna y la señora Laura, madres de Oracio Cruz Flores y Óscar Kabata respectivamente, quienes  exigieron al gobierno hacerse responsable. Posterior a esta intervención, continuamos al Monumento a la Revolución, en el que se realizó la pinta de la frase “El Estado Militarizado es Crimen de Estado”, acompañada de algunos casos de violencia militar a través de los años. Durante esta intervención, varias personas se acercaron interesadas en informarse respecto a las razones por las que se realizaba y leían los casos expuestos en la línea del tiempo. En más de una ocasión el gobierno se ha beneficiado de la falta de información compartida y ha utilizado un discurso narrativo que no refleja la realidad, sino que manipula y explota el miedo que surge como consecuencia de la inseguridad del país.

Foto: Mexiro y Cristina Franky.

No olvidemos que el caso de Óscar Kabata es uno de muchos que exigen día a día justicia y que son consecuencia directa de la militarización del país. En Mexiro A.C. repetimos fuerte y claro: “Una sociedad militarizada atenta contra nuestros procesos democráticos. En un país de muerte, nosotras sembramos rebeldía y caminos de paz”.

Foto: Mexiro y Cristina Franky.

#ElEstadoMilitarizadoEsCrimenDeEstado

* Mexiro A. C. (@yomexiro) es una organización de la sociedad civil feminista antimilitarista, decolonial, comunitaria y anticorrupción. Luchamos contra la acumulación y centralización del Poder. Laura Kábata es madre de Óscar Kabata. Lisseth Mariana Pérez es coordinadora de Comunicación e Incidencia de Mexiro A. C. Se especializa en diseño de estrategias de comunicación e intervención social desde una mirada feminista y en la investigación cualitativa de los usos que las mujeres la dan a las tecnologías digitales. Intagram: lisseth_mariana. Elba Gutiérrez (@gtzelba) es voluntaria en Mexiro A. C. y Directora Administrativa en Nexus Dance Project.

 

 

Referencias

Cruz, S, (2010). Homicidio masculino en Ciudad Juárez. Costos de las masculinidades subordinadas. SciElo. Recuperado el 26 de septiembre de 2022 de aquí.

Chávez, A. López, M. y Romandía, S. (2020). El general de la tortura. El Diario MX. Recuperado el 27 de septiembre de 2022 de aquí.

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