close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
El linchamiento del CONEVAL: culpar al evaluador
No tiene sentido gastar más de 200 mil millones de pesos en los principales programas de desarrollo social, si no existe la información y las herramientas para determinar si tal gasto está logrando sus objetivos.
Por Máximo Ernesto Jaramillo-Molina
26 de julio, 2019
Comparte

En días pasados, el gobierno federal removió al Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), días después de que éste último criticara la austeridad poco reflexiva del gobierno federal.

En particular, el tremendo recorte presupuestal en CONEVAL afecta su estructura organizativa, llevándola casi al colapso operacional con la desaparición de los Directores Generales Adjuntos (que son las cabezas de las principales áreas de la institución), el recorte del 20 % de su funcionarios de estructura, la retención de la mitad del presupuesto para evaluaciones (equivalente al 10 % del presupuesto total de la institución), entre otros. 

Este jueves, López Obrador declaró que no descartó la posible desaparición de la institución y así utilizar el presupuesto de CONEVAL a “combatir la pobreza, en vez de crear el aparato para medir la pobreza”, y que INEGI se encargara de sus funciones.

¿Qué se argumenta en contra del CONEVAL? Básicamente hay dos argumentos que se esgrimen. El primero, que “lo que se gasta en medir la pobreza debería gastarse en su ataque”. Este argumento cae en un error gravísimo, ya que no tiene sentido gastar más de $200 mil millones de pesos en los principales programas de desarrollo social, si no existe la información y las herramientas para determinar si tal gasto está logrando sus objetivos.

De hecho, el presupuesto de CONEVAL equivale al 0.2% del gasto en estos principales programas. Es un gasto extremadamente bajo, si entendemos que el trabajo de CONEVAL puede ser suficiente para calibrar los programas sociales, y tener mejores resultados en desarrollo social y ataque a la pobreza, además de evitar las posibles prácticas clientelares. Un cambio positivo necesario, frente a administraciones pasadas, sería darle más peso a las evaluaciones de la institución en la planeación de los programas sociales.

principales programas sociales

Fuente: Elaboración propia con datos de CIEP y PEF 2019.

Por otra parte, para apoyar su narrativa contra CONEVAL, López Obrador declaró este jueves que la institución tenía funcionarios con “sueldos de 200, hasta 300 mil pesos mensuales”. El ya muy utilizado discurso de la “élite dorada” burocrática. Nada se aleja más de la realidad: de los 62 funcionarios de estructura (los demás se encuentran en la ya muy naturalizada precariedad laboral de “honorarios” o “eventuales”), 55 funcionarios reciben menos de $ 50 mil pesos mensuales netos. Ningún funcionario supera el sueldo del presidente de la república.

Dicho lo anterior, queda claro que el linchamiento al CONEVAL no se trata del amplio presupuesto que se gasta en la institución. Es cuestión de las funciones que realiza y el papel político que juega. Y eso nos lleva al segundo argumento contra CONEVAL: poner en duda la necesidad de su existencia en cuanto a sus funciones. Cabe recordar que las funciones principales de la institución son dos: medir la pobreza y evaluar los programas sociales. De igual manera, es un error creer que tales funciones las puede realizar el INEGI, como ya se mencionó dijo López Obrador.

La propuesta de una institución autónoma que midiera la pobreza y evalúe los programas sociales, si bien se aprobó durante los llamados “años neoliberales”, específicamente durante 2003, fue un triunfo de la oposición de izquierda, específicamente a iniciativa de la bancada del PRD. Antes de esto, no existía una medición oficial de la pobreza, y el INEGI, que no se especializa en la materia, realizaba una basada solamente en ingreso. Además, la evaluación de la política social desde el gobierno nunca era autónoma.

Es fácil entender la justificación de la existencia del CONEVAL: quienes ejecutan y operan los programas sociales, particularmente los de ataque a la pobreza, no son un agente imparcial para medir y evaluar el impacto de los programas. Así, CONEVAL ha sido crítico con las estrategias de política social fallidas o susceptibles de mejora. Las evaluaciones y análisis sobre PROSPERA, la Cruzada Nacional contra el Hambre, entre otros, muestran los claroscuros de la política social, y generan evidencia necesaria para que el gobierno pueda mejorar los programas. Seguramente no podemos esperar el mismo papel crítico viniendo de una dirección de evaluación dentro de la Secretaría de Bienestar o la estructura de alguno de los programas sociales. ¿O será que se prefiere evitar la evaluación imparcial?

De igual manera, la institución encargada de medir la pobreza debe de ser independiente, objetiva y, sobretodo, especialista en los criterios metodológicos especializados del campo. En ese sentido, INEGI no es un agente imparcial para la medición de la pobreza. La prueba de ello se dio en el año 2016, cuando salieron a la luz los datos del Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015, el cual fue sumamente criticado porque, debido a un cambio en la forma de levantamiento de los ingresos de los hogares más pobres, mostraba en su momento el aumento de hasta 30 % en el ingreso de los hogares más pobres. No había forma en que dichos datos se pudieran justificar. Y en su momento, CONEVAL se opuso a medir la pobreza con tales datos. La negociación duró meses, y llevó al establecimiento de un modelo estadístico que intenta corregir el error de INEGI1.

En conclusión, queda claro que es necesario fortalecer al CONEVAL, garantizar su autonomía y tomar en cuenta la información y evidencia que genera. Si realmente la prioridad actual es “primero los pobres”, esta institución es crucial para valorar si se ha avanzado (o no) en la disminución de la pobreza en México.

* Máximo Ernesto Jaramillo-Molina (@rojo_neon) es candidato a doctor en Ciencia Social por El Colegio de México y economista por la Universidad de Guadalajara.

 

1 Algunos no estamos de acuerdo con los resultados de dicho forma de resolver la comparabilidad de las cifras, lo que plantea la necesidad de garantizar la autonomía de tales instituciones. De hecho, la reglamentación de la autonomía de CONEVAL está congelada en Cámara de Diputados desde hace años.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte

¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.