En busca de nuevas actoras en la UNAM - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
En busca de nuevas actoras en la UNAM
Una buena disposición al diálogo no es suficiente para que se destraben las negociaciones, es necesario también una disposición a la escucha y la empatía, y de ésta tienen mayor responsabilidad las autoridades
Por Guadalupe Salmorán y Adriana Segovia
26 de febrero, 2020
Comparte

Desde 1992 la UNAM ha implementado diversas acciones y medidas para garantizar una #UNAMLibreDeViolencia y avanzar hacia la igualdad sustantiva de género. Hace algunos días se reformó el Estatuto General de la UNAM con un doble objetivo: por una parte, reconocer como “falta grave” la violencia de género, pero también cualquier acto que vulnere o limite los derechos humanos y la integridad de las personas que forman parte de la comunidad universitaria y, por otra, que exista paridad de género en la integración del Tribunal Universitario (artículos 95 y 99). Sin olvidar el cambio al Reglamento de dicho Tribunal que da luz verde a las notificaciones por correo electrónico (art. 9). Se trata de la primera de una serie de modificaciones que buscan adecuar la legislación universitaria a las acciones que logren erradicar la violencia de género en la UNAM.

Muchas de las medidas y acciones adoptadas por la UNAM son el resultado de una serie de encuentros con diversos y nutridos grupos de especialistas y académicxs, pero sobre todo —debemos decirlo— han sido una forma de responder a las demandas y exigencias de las estudiantes organizadas. La UNAM ha dado pasos firmes y a una velocidad diligente en los últimos años. En parte está en cada una de nosotrxs como universitarias reconocer, abrazar y hacer nuestros los avances en esta materia.

Lo anterior no es incompatible con mantener una mirada crítica, identificar y denunciar las carencias, los obstáculos y los desafíos. Las mismas autoridades de la UNAM han declarado que aún falta mucho por hacer. Sin embargo, la(s) desigualdad(es) y la violencia de género no es asunto de unas cuantas personas. Es indispensable reconocer la corresponsabilidad que todxs, hombres y mujeres, de la comunidad universitaria —estudiantes, planta académica y administrativa, jefaturas, órganos colegiados, instancias de gobierno— tenemos en esta importante tarea.

Ése es precisamente el ánimo que motivó a varias personas que integramos las “Comisiones Internas de Equidad de Género” (CInEG) de distintas Escuelas, Facultades e Institutos de la UNAM a dialogar, reunirnos y echar a andar una Red de trabajo al servicio de nuestra Universidad o, dicho en otras palabras, de la comunidad universitaria. Como adelantamos en nuestro Pronunciamiento publicado en el espacio virtual de la GACETA UNAM desde el domingo pasado, son tres los principios que deben guiar esa labor: la perspectiva de género, el enfoque de derechos humanos y la protección de las denunciantes.

Las Comisiones surgen de una de las recomendaciones del Documento Básico para el Fortalecimiento de la Política Institucional de Género (2018) que elaboró la Comisión Especial de Género del H. Consejo Universitario de la UNAM (CEEG) en concordancia con los Lineamientos Generales para la Igualdad de Género de la UNAM y la normatividad nacional, regional e internacional.

Junto a la CEEG y el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), las Comisiones son actoras estratégicas en la promoción y el fortalecimiento de la(s) política(s) institucionales a fin de lograr la igualdad y la equidad de género en nuestra máxima casa de estudios. Las CInEgs aún están provistas de lineamientos muy generales para su operación e integración. Entre sus funciones destacan: elaborar diagnósticos sobre violencia y/o desigualdad de género, realizar campañas de sensibilización y capacitación (talleres, conferencias, foros, cursos, ciclos de cine, etc.) impulsar la incorporación de la perspectiva de género en los planes de estudio, promover el uso del lenguaje incluyente, entre las más importantes.

De acuerdo con el Documento Básico, es deseable que cada escuela, facultad, instituto o institución académica de la UNAM, según sus propias características y necesidades, cuente con una “Comisión Interna de Equidad de Género” (CInEG) y estar integradas por personas con interés y sensibilidad en el tema. Idealmente, en las Comisiones deben estar representadas todas las poblaciones universitarias: académica, administrativa y estudiantil.

A mediados de enero, se estimaba que existen alrededor de 30 comisiones de las más de 100 dependencias e instancias académicas que componen la UNAM. Salvo algunas excepciones —como el de la Comisión de la Facultad de Filosofía y Letras, que tiene una trayectoria larga— las CInEG llevan poco más de un año trabajando. En algunos casos sólo existen nominalmente, se reúnen esporádicamente o están en proceso de constitución. Se trata de un proyecto lejos de estar consolidado; necesitamos tiempo, mucho que aprender, pero, sobre todo, necesitamos trabajar conjuntamente si queremos que esta apuesta funcione. Que quede claro: nuestro Pronunciamiento es ante todo un llamado a la acción.

En el primer encuentro anual “inter-comisiones” convocada por la CEEG y el CIEG a principios de este año, entendimos la importancia de mantener una comunicación constante entre nosotras para intercambiar experiencias, las “buenas” pero también, y quizá con mayor razón, las “malas” prácticas. Urge aprender y (aún más) corregir nuestros errores. Estamos convencidas de que trabajar juntas (y no de manera aislada, cada una por su cuenta) es la mejor estrategia para hacerle frente a los retos y obstáculos y, por supuesto, de proponer acciones transversales y eficaces.

Nuestras Comisiones son todo menos que homogéneas y operamos en contextos bien distintos. Lo que más nos identifica es la pluralidad. Y nosotras creemos que esa es nuestra principal fortaleza. Nuestra naturaleza variopinta nos permitirá ponernos creativas e idear acciones conjuntas desde la diversidad.

En el contexto actual, las CinEgs pueden llegar a ser un importante actor adicional a los que ahora han sido fundamentales: alumnas organizadas y autoridades, para la erradicación de las violencias de género. Las virtudes de su composición plural, su posibilidad de permanencia y su cercanía al pulso de la comunidad, puede permitirles un lugar privilegiado entre alumnas y autoridades para fungir eventualmente como puente, o como instancia de seguimiento a largo plazo de las resoluciones a conflictos locales, así como sumarse a la aportación de soluciones, si es el caso.

Por lo anterior, integrantes de algunas de las Comisiones Internas nos empezamos a reunir para continuar las reflexiones del evento de enero y decidimos emitir el Pronunciamiento mencionado, en el que subrayamos el principio pro persona (a la luz de la normatividad constitucional e internacional) que podría potenciar la garantía de los derechos de lxs denunciantes en los procesos en curso.

Personalmente, en el año que llevamos formando parte de la Comisión del IIJ, que además abarca la coyuntura actual, podemos decir que hemos experimentado tanto la impotencia y desesperanza, como el entusiasmo y esperanza.

Las primeras cuando hemos conocido de cerca algunos casos de violencia de género en la UNAM y cuando hemos compartido la predominancia de una cultura patriarcal y machista que por más que se señale del modo amable o estridente, cuesta tanto -especialmente a muchos hombres- el verla, menos quererla cambiar voluntariamente. A veces esta cultura patriarcal también está vinculada a una cultura académica autoritaria que privilegia “lo racional” y deja poco espacio para la imaginación y los afectos y llega a descalificar como “hipersensibilidad” las justas demandas de las mujeres por su derecho a la integridad y la no violencia. O cuando hemos organizado eventos para reflexionar, sensibilizar y cambiar esta cultura, y siguen viniendo quienes ya están convencidas o convencidos.

Por su parte, el entusiasmo y esperanza han surgido con la resolución positiva de algunos procesos y el empoderamiento de las mujeres durante el mismo. O cuando en los eventos mencionados aparecen nuevos convencidos de que un mundo mejor es posible. Es desde estas experiencias también que imaginamos la actuación más eficiente de nuestras Comisiones.

Ante la polarización, los actores terceros tienden a proponer el diálogo como solución a los conflictos, la mayoría de las autoridades en los diversos planteles se han mostrado abiertas al diálogo, al igual que muchas de las alumnas organizadas. Sin embargo, una buena disposición al diálogo no es suficiente para que se destraben las negociaciones, es necesario también una disposición a la escucha y la empatía, y de ésta tienen mayor responsabilidad las autoridades. Actores-actoras que se posicionen no solo “a favor del diálogo” sino que tiendan puentes de empatía, serían indispensables en este momento.

* Guadalupe Salmorán (@GpeSalmoran) y Adriana Segovia (@NASegovia) son integrantes de la Red de Comisiones Internas de Género de la UNAM.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts