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Francia reconoce emergencia en violencia de género
La experiencia de los Estados que han decidido enfrentar la violencia de género permite distinguir dos tipos de medidas: las políticas reactivas (cambio de legislaciones, reformas a códigos penales, establecimiento de mecanismos de emergencia), y las proactivas y preventivas (formulación de programas educativos y diseño de mecanismos de socialización) que buscan incidir en la raíz del problema: la internalización y reproducción de valores en nuestras sociedades.
Por Víctor Hugo Ramírez García
9 de septiembre, 2019
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Francia lanzó este 3 de septiembre una campaña de emergencia contra la violencia de género. Lo que activó la alarma en el gobierno macronista fue la cifra de feminicidios de 2019 que ha rebasado un récord en comparación con años anteriores en tal país: más de 100 feminicidios registrados entre el 1º de enero y el 3 de septiembre de este año, mientras que en todo el año de 2018 se registraron 121 feminicidios, y 130 en 20171. Cabe señalar que se trata solo de las cifras de mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas, sin embargo, el sitio web de la campaña lanzada por el gobierno francés busca abarcar otros aspectos de la violencia de género y de violencia sexual como el acoso y hostigamiento sexual, la violencia conyugal, el matrimonio forzado, e incluso la mutilación genital femenina2.

Entre el conjunto de políticas públicas anunciadas esta semana se encuentran una campaña de spots en redes sociales que incluyen actores, conductores de tv y radio, deportistas y demás personajes de la vida pública francesa haciendo un llamado a las víctimas de violencia a denunciar los hechos ante las autoridades3; un número telefónico de emergencia activo los siete días de la semana; un aumento de 1000 plazas más para refugios de emergencia que se suman a las 5000 plazas existentes. A su vez, se está estudiando implementar otras medidas como la posibilidad de presentar una denuncia desde los centros médicos y hospitales donde llegan las víctimas con lesiones y/o golpes por causas de violencia intrafamiliar, la designación de procuradurías especializadas en violencia de género, así como la propuesta de una ley para que las personas con historiales de denuncia porten una “pulsera electrónica anti-acercamiento”, entre tales medidas se prepara también un “Protocolo único de evaluación de riesgos” para uso de los cuerpos policiales, y por último, debatir sobre la pérdida automática de la patria potestad sobre los hijos e hijas de las personas acusadas, sin necesidad de una sentencia judicial4.

La violencia de género es un fenómeno transversal a diferentes sociedades y culturas, y los países europeos no son la excepción; dos países vecinos de Francia muestran cifras parecidas. Italia, por ejemplo, registró 123 mujeres víctimas de feminicidio en 20175, y Alemania 210 casos en 20156; el contraste de tales cifras es mayor frente a países como México, donde tan solo entre enero y junio de 2019 unos 448 casos calificados como “presuntos delitos de feminicidio” fueron registrados por cifras oficiales7; no obstante, la homologación de la metodología y de los indicadores para medir el alcance del fenómeno complica las comparaciones, no solo a nivel internacional sino incluso a nivel local dentro de cada Estado.

La experiencia de los Estados que han decidido enfrentar la violencia de género permite distinguir dos tipos de medidas. Por una parte se encuentran las políticas reactivas (cambio de legislaciones, reformas a códigos penales, establecimiento de mecanismos de emergencia), y por otra las políticas proactivas y preventivas (formulación de programas educativos y diseño de mecanismos de socialización) que buscan incidir en la raíz del problema: la internalización y reproducción de valores en nuestras sociedades. Si la implementación de las primeras se ve obstaculizada por una inexistente o precaria capacitación de las fuerzas policiales y de los ministerios públicos en materia de violencia de género, la implementación de las segundas se complica por reacciones conservadoras de grupos que rechazan que los y las niñas reciban una educación especializada para atender este tipo de violencia. Así sucede en Francia, donde la reacción conservadora de varios sectores de la sociedad logró bloquear varios programas de educación sexual y de género desde 2013, cuando la llamada “Manif pour tous” (Manifestación para todos, en alusión a la ley de “Matrimonio para todos” que extendió los derechos sociales relacionados con el matrimonio a parejas del mismo sexo) salió a las calles a “defender” lo que ellos consideraban la “familia natural”.

Es importante subrayar que la violencia de género es un fenómeno que ha logrado descubrir algo que era hasta hace poco invisible: la violencia que habitamos diariamente; décadas de políticas públicas de género a nivel local, nacional e internacional han logrado hacer menos “naturales” y “normales” las violencias. De ahí la importancia de aceptar que la violencia no solo es una expresión física y evidente cuyos efectos conducen al individuo a un hospital o a la muerte misma, sino que incluye múltiples y simultáneas formas que sustentan nuestras cotidianidades: violencia psicológica, violencia económica, violencia de clase, violencia racial, etc. Reconocer lo complejo de cada una de ellas e identificar cómo se articulan y refuerzan unas con otras es una tarea en la que los Estados y las organizaciones deben trabajar de forma conjunta.

El caso español ha sido reconocido como un caso particular debido a haber sido un Estado pionero en Europa en reconocer tal problema y en dedicar los medios necesarios para combatirlo. Fue el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero el que promulgó la ley orgánica de 2004 que reconoció la violencia de género como objetivo de una política de Estado; desde entonces se han creado más de 100 tribunales especializados, se cuenta con 10,000 teléfonos de emergencia —a comparación de los 3000 en Francia—. A su vez, actualmente en España alrededor de 1200 cónyuges violentos usan un brazalete electrónico que advierte a la víctima, tanto como a la policía, si la persona agresora está cerca; el factor financiero es remarcable, pues mientras que España consagra de su presupuesto 200 millones de euros al año para luchar contra los feminicidios, Francia no rebasa los 79 millones de euros para la atención a este rubro8. Esto ha dado como resultado que, en 15 años de políticas, el número de feminicidios en España casi se ha reducido a la mitad, de 71 en 2003 a 47 en 20189. Los esfuerzos en el ámbito educativo español muestran avances también, pues dos leyes sobre igualdad de género —la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Hombres y Mujeres— contemplaban medidas concretas en materia de currícula escolar y formación de profesorado respecto a la igualdad de género.

Si los resultados de las políticas contra la violencia de género tardan en observarse en las sociedades debido a la complejidad de sus causas y condiciones, algo es seguro y es que las políticas reactivas por sí solas no logran más que tocar la superficie del fenómeno; son las políticas educativas las que logran mayores cambios, a pesar de las resistencias que las mismas sociedades muestran ante ellas.

* Víctor Hugo Ramírez García (@vhramirezgarcia) es profesor del Instituto de Estudios Políticos (Sciences Po) de París y Doctorante por la Universidad Panthéon-Sorbonne

 

1 Étude nationale relative aux morts violentes au sein du couple, Ministère de l’Intérieur.

2 Sitio web de la campaña “Arrêtons les violences”

3 Campaña “Stop aux féminicides. Le 3919, vous écoute et vous oriente”, spot en redes sociales.

4 Fuente disponible aquí.

5Omicidi di donne”, Instituto Nazionale di Statistica (Istat).

6 Carte Nombre de cas de féminicide, Eurostat.

7 “Información sobre violencia contra las mujeres”, Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, junio 2019.

8Violences conjugales: un féminicide tous les trois jours en France”, RFI.

9 Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

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