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Heroínas fuera de circulación
La inclusión de Hermila Galindo y Carmen Serdán en la nueva familia de billetes es muy positiva, pero ¿tenían que estar acompañadas de una figura masculina?
Por Enrique Gallegos Madrigal
6 de septiembre, 2019
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¿Qué determina el valor de una persona? Dependiendo del enfoque, el área del conocimiento y la época en que se pregunte, la respuesta será variable; por ejemplo, para un esclavista en tiempos de la conquista, los factores a considerar serían la salud, fuerza y apariencia de la persona a la que le niega su libertad; para un agente de seguros, podrían ser la edad, los ingresos mensuales fijos y el historial médico de la persona contratante; y para una persona que conoce a otra en una primera impresión, podrían ser la amabilidad, calidez y gentileza de la otra persona. Los criterios que se podrían utilizar son muchos y todos serían igual de subjetivos. Pero cuando se trata de rendir tributo en dinero de circulación nacional. ¿Quién decide? ¿Cómo se decide? Y más importante ¿Por qué?

A estas alturas para nadie es un secreto la nueva imagen que se presentó del billete de doscientos pesos. Miguel Hidalgo y José María Morelos —a quien pocas veces se le reconoce como afrodescendiente— ocuparán el lugar que tenía Sor Juana Inés de la Cruz, continuando así con la transición a la nueva “familia de billetes” (G), con más sellos de seguridad y otros elementos característicos —como marcas hápticas como pedida de apoyo para personas con alguna discapacidad visual—. Aunque la (mal) llamada “décima musa” fue creadora de poesía, novelas, ensayos y comedias, que le valieron para considerarla la figura más destacada de la literatura durante el siglo XVII, pasará a un billete de menor denominación. ¿Será esto relevante? Considerando que era la única mujer con un espacio dentro de los billetes en circulación, sí.

Aunque el nuevo billete con Hidalgo y Morelos al anverso, y la reserva de El Pinacate y Gran Desierto de Altar al reverso, entró en circulación a partir del 2 de septiembre de 2019, el billete (de la familia F) con Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana al anverso y la Iglesia de San Vicente Ferrer será puesto fuera de circulación de manera paulatina al igual que los diseños previos, específicamente el billete conmemorativo del Bicentenario de la Independencia con Miguel Hidalgo y el Ángel de la Independencia y el billete con Sor Juana y el Templo de San Jerónimo. Con el anuncio de la nueva puesta en circulación se informó que próximamente también circularían billetes con Hermila Galindo y Carmen Serdán, ambas revolucionarias; aparecerían en el billete de mil pesos junto a Francisco I. Madero y tal vez, sólo si las condiciones lo requieren, circularía un billete de dos mil pesos con la imagen de Rosario Castellanos junto a Octavio Paz.

Todos estos cambios obedecen a decisiones y política del Banco de México, la única institución autorizada para imprimir y acuñar la moneda nacional. El Banco de México es una institución autónoma que inició sus funciones desde 1925, gracias a los esfuerzos presupuestales y de organización del entonces presidente, Plutarco Elías Calles. Además de todas las funciones relacionadas con el control de intereses y regulación de operaciones interbancarias, propias de un banco central, la circulación y control de una moneda fue una de las tareas más importantes del banco en el periodo post revolucionario.

Los primeros billetes del Banco de México fueron impresos por la American Bank Note Company. Esta primera serie se imprimió en papel de algodón con valores de 1, 5, 10, 20, 50, 100, 500, 1000 y 10000 con bellos diseños al reverso del Sol Azteca, el Ángel de la Independencia, el Escudo Nacional, el Palacio de Minería, el Palacio Nacional y hasta la Pirámide de Chichen Itzá. Asimismo, aparecían en el anverso tres mujeres: “La Gitana” en el de cinco pesos, Estela Ruiz (“La Tehuana) en el diez pesos y María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón (“La Corregidora”) en el de veinte pesos.

Doña Josefa no necesita presentación especial, fue una pieza clave en la Conspiración de Querétaro y uno de los personajes consagrados del movimiento insurgente para la independencia de México. Pero las de las otras mujeres, se dice poco, y lo que se dice no es lo único que se tendría que decir. María Estela Ruiz Velázquez, la Tehuana, fue una joven maestra de Oaxaca que ganó un concurso de trajes regionales organizado por la Dirección de Pensiones de México en 1936; ella no aceptó ni recibió ningún pago por aparecer en el billete y murió a la edad de 92 años. Por otro lado, de “La Gitana” se dice que se trataba de Gloria Faure, una joven actriz catalana que hacia una gira de teatro por el país. El vox populi de la sociedad mexicana conservadora alimentó la historia de que ella era amante de Alberto J. Pani, entonces secretario de Hacienda, y que él la había colocado en el billete; no obstante, desde American Bank Note Company informaron que se trataba de un grabado del ilustrador Robert Savage titulado “cabeza ideal de una joven argelina”, disipando cualquier rumor de historias de amasiato.

A partir de 1969 inicia actividades la Fábrica de Billetes del Banco de México y se imprime una nueva serie de billetes. Aparecen nuevamente la Corregidora (en el de cinco pesos) y Sor Juana (en el de mil pesos), junto a otros personajes como Hidalgo, Morelos, Carranza, Madero, Cárdenas, Justo Sierra, entre otros. Este tiraje perdió su valor en 1992 con la introducción de los “nuevos pesos” y aparecen personas como Zapata (en el billete de diez pesos) y Zaragoza (en el de quinientos pesos); desaparece la Corregidora y Sor Juana pasa al billete de doscientos y se mantiene ahí hasta la fecha, mientras salen de circulación las series de billetes impresos que serán sustituidos por el nuevo billete con Hidalgo y Morelos.

Además de las mujeres anteriormente mencionadas, en agosto de 2010 se puso en circulación el billete de quinientos pesos con Diego Rivera al anverso y Frida Kahlo al reverso, el cual aún sigue en circulación, pero será sustituido paulatinamente por el nuevo billete de quinientos (de la familia G) con Benito Juárez al anverso y la reserva de la biosfera el Vizcaíno. Los últimos diseños del Banco de México tienen dos veces a Juárez (20 y 500), dos veces a Morelos (50 y 200) y dos veces a Hidalgo (200 y 1000). En toda la historia de los billetes en el país, sólo han aparecido cinco mujeres, dos de las cuales han aparecido dos veces (Sor Juana y Josefa Ortiz), frente a veintidós hombres, de los cuales cinco son recurrentes (Hidalgo, Morelos, Juárez, Cuatémoc y Carranza).

Si bien cada serie de billetes introduce nuevos elementos que hacen más difícil su falsificación y elementos que faciliten identificación y durabilidad, también podrían servir para reconocer a las “heroínas invisibilizadas” como un acto de justicia simbólica. En ese sentido, es importante recordar la petición de jóvenes feministas de “homenajear” a la sufragista y yucateca Elvia Carrillo Puerto; también valdría la pena darle un espacio a Leona Vicario, quien perteneció al grupo de “Las Guadalupes”, apoyó financieramente la independencia, participó en la construcción de redes de informantes insurgentes, fue una de las primeras periodistas en el país y además fue reconocida como Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria.

La inclusión de Hermila Galindo y Carmen Serdán es muy positiva, pero ¿tenían que estar acompañadas de una figura masculina? Sin llegar a negar el papel de Madero en la historia nacional, ellas también tuvieron un rol importante. La primera fue fundadora de la revista “La Mujer Moderna” y propugnó desde 1915 la igualdad entre hombres y mujeres, el derecho al voto femenino, y los derecho sexuales y reproductivos incluido el derecho a decidir sobre el propio cuerpo; también ganó una elección popular a los veinte años que le fue impedida por el Colegio Electoral para asumir el cargo. Carmen Serdán fue participante del movimiento revolucionario; perteneció al Partido Anti-Releccionista, participó en actividades de propaganda a través de El Hijo del Ahuizotle y El Diario del Hogar, en la compra y contrabando de armas para el movimiento, y también formó parte de la Junta Revolucionaria de Puebla.

Finalmente, con la posible inclusión de Rosario Castellanos, ilustre escritora y periodista del siglo XX, habría que preguntarse también si era necesario acompañarla de una figura masculina. Al igual que en el caso anterior, sin negar la importancia de Octavio Paz en la literatura nacional, otras creadoras han realizado grandes aportaciones al país con su obra, tal como Elena Garro, Elena Poniatowska, Amparo Dávila, Nellie Campobello, Guadalupe Nettel, Inés Arredondo y otras lo han hecho. Entonces, ¿cuál es el empeño en no reconocer que también ellas han transformado y aportado a la historia del país? Así como a Frida no la separaron de Diego, tampoco quieren dejar a Carmen, Hermila y Rosario ser rostro de la representación femenina.

* Enrique Gallegos Madrigal (@gallegosm_e) es estudiante del último semestre en Derecho por la Universidad Autónoma de Yucatán. Miembro de la Red Peninsular de Apoyo al Litigio Estratégico a favor de los pueblos indígenas y comunidades campesinas en los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y de la Red Juvenil “Valiente” para defender la tierra, el territorio y el medio ambiente.

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