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La 4T y los bosques: una política forestal desdibujada
Han pasado ya 18 meses y la nueva administración deja ver un reducido interés por el sector forestal, por la protección de los bosques y por su buen manejo.
Por Sergio Madrid
24 de junio, 2020
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A pesar de que en grandes extensiones de territorio nacional el uso forestal del suelo ha sido cambiado para destinar esas tierras a la agricultura, la ganadería y el desarrollo urbano, nuestro país aún destaca por la importante superficie forestal que conserva. Así, México está en la lista de los 12 países con mayor extensión forestal. Esos territorios albergan más de 200,000 especies de flora y fauna y están cubiertos por 56 diferentes tipos de vegetación.

A diferencia de lo que sucede en otros países, donde la tierra forestal es propiedad de gobiernos y corporaciones privadas, en México esa tierra mayoritariamente pertenece a comunidades campesinas e indígenas. Estas comunidades y ejidos se han organizado y hoy en día más de 1,700 de ellas cuentan con autorización de manejo y aprovechamiento de sus selvas y los bosques. Esta situación ha convertido a México en un referente global de forestería comunitaria, inspirando a decenas de países a transitar a una política socio-ambiental basada en el manejo de los bosques.

Por la importancia de los recursos forestales, los gobiernos históricamente han desarrollado diferentes políticas forestales desde el inicio del siglo pasado y pronto se cumplirán ya 100 años de haberse promulgado la primera ley forestal. Esas políticas gubernamentales impulsaron muy variadas estrategias para el manejo de los bosques; entre ellas están las vedas, los parques nacionales, las unidades de explotación forestal, las concesiones forestales a empresas paraestatales y privadas, y para finales del siglo pasado el desarrollo de acciones favorables al manejo forestal comunitario.

Durante el nuevo siglo se fortalecieron las instituciones vinculadas con el tema de los bosques, entre ellas la CONABIO, CONANP, la PROFEPA y la CONAFOR, las cuales pusieron en marcha una diversidad de programas para el estudio, la protección, conservación y manejo de los territorios forestales.

La presencia de estas instituciones ha sido importante, aunque no suficiente para frenar los procesos de deforestación y cambio de uso de los territorios forestales.

En la administración de Enrique Peña Nieto la política hacia las regiones forestales fue particularmente ineficaz para atender los crecientes problemas de la deforestación, la degradación de los ecosistemas y el debilitamiento de iniciativas forestales comunitarias. En consecuencia, el país sigue perdiendo su capital natural con el avance de los cultivos agroindustriales y el avance de la industria turística e inmobiliaria: de acuerdo con las cifras más recientes, el país pierde aproximadamente 190,000 hectáreas anuales de bosques y selvas1.

Frente a lo anterior, el relevo gubernamental del 2018 generó enormes expectativas dado que se renovó el equipo directivo de la Comisión Nacional Forestal poniendo al frente a personas con una trayectoria importante en el sector y con un compromiso con el manejo comunitario y sustentable de los bosques.

A partir de ese relevo y con ánimos renovados, decenas de organizaciones comunitarias, organizaciones no gubernamentales, académicas y académicos desarrollaron diversos análisis de la situación forestal y presentaron públicamente documentos bien estructurados, con propuestas viables para hacer frente a la problemática de las regiones campesinas forestales. Destacan, entre otras, las propuestas publicadas por el SUSMAI-UNAM y por el grupo “Bosques para todos”2.

Sin embargo, han pasado ya 18 meses de ese relevo gubernamental, y la nueva administración deja ver un reducido interés por el sector forestal, por la protección de los bosques y por su buen manejo. Los análisis y propuestas ofrecidas por la academia y las organizaciones comunitarias han quedado archivadas. En un contexto de incremento de incendios, de tala ilegal y de deforestación y una necesidad apremiante de contar con respaldo institucional, la PROFEPA y la CONAFOR han quedado reducidas a su mínima expresión, esta última con un presupuesto mermado en más del 64%, con sus gerencias estatales sin gerentes, con un personal diezmado y sin la capacidad de atender las necesidades concretas de las regiones forestales, mucho menos de poner en marcha las acciones propuestas.

Han quedado en el olvido las propuestas de fortalecer las capacidades de las instituciones vinculadas al manejo y conservación del bosques para que éstas puedan en verdad contribuir a frenar los acelerados proceso de degradación que sufren los ecosistemas forestales. Ha quedado archivada la propuesta de fortalecer a la CONAFOR para que vaya más allá de ser una ventanilla de gestión de subsidios y se transforme en una entidad que se aboque a resolver problemas de primera importancia en las regiones forestales, tales como el avance de proyectos agroindustriales sobre terrenos forestales y la compleja tramitología para el manejo del bosque.

El gobierno actual, omiso a la responsabilidad que le mandata la ley de impulsar el desarrollo forestal, enfoca ahora sus acciones hacia las regiones forestales a través de la Secretaría de Bienestar con el programa Sembrando Vida.

Mientras a Sembrando Vida se le asignan 26,000 millones de pesos anuales para establecer sistemas agroforestales en un millón de hectáreas, la CONAFOR recibe solamente 2,500 millones de pesos anuales con la responsabilidad de cumplir con acciones estratégicas que le mandatan tanto la Ley General de Desarrollo Forestal Sostenible como la Ley General de Cambio Climático (LGCC) para garantizar la conservación de 94.5 millones de hectáreas de bosques, selvas, manglares, matorrales xerófilos y otras asociaciones vegetales que componen el territorio forestal del país, así como para impulsar el manejo forestal comunitario que realizan cerca de dos mil ejidos y comunidades en 8 millones de hectáreas forestales.

Para lograr lo anterior, se requiere una intervención gubernamental, que de manera coordinada y respetuosa con las comunidades y ejidos, diseñe y ponga en marcha una política forestal que contribuya a solucionar una compleja problemática que se vive en las regiones forestales que incluye entre otros los siguientes elementos:

  • Tala ilegal de madera y extracción ilegal de especies de flora y fauna.
  • Ausencia de desarrollo tecnológico para mejorar el aprovechamiento e industrialización de productos forestales.
  • Degradación del arbolado debido al estrés hídrico generado por el cambio climático.
  • Debilitamiento de las estructuras comunitarias que administran los territorios colectivos forestales frente al avance del crimen organizado.
  • Dificultades de las empresas comunitarias forestales para competir en precio frente la importación de madera de plantaciones.
  • Presión para la venta de tierras y el cambio de uso de suelo ejercido por la agroindustria, la minería, el turismo de masas y la urbanización.
  • Aumento en la frecuencia de los incendios en las zonas forestales.

La enorme riqueza forestal de México es mayormente patrimonio de ejidos y comunidades; su conservación y aprovechamiento tiene un enorme potencial para contribuir a mejorar las condiciones de vida de la población rural. Sin embargo, el gobierno actual se desentiende de cumplir con la responsabilidad que le impone la ley y se pone en grave riesgo el patrimonio natural de país.

* Sergio Madrid Zubirán es fundador y miembro del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, organización que trabaja con comunidades indígenas y organizaciones campesinas en seis estados del país, buscando contribuir a fortalecer sus capacidades para el manejo colectivo y defensa de sus territorios, particularmente sus bosques y selvas. Fue asesor de diversas comunidades y organizaciones indígenas de la Sierra Juárez de Oaxaca por más de 10 años y es autor de diversas investigaciones sobre política forestal y manejo forestal comunitario.

 

 

1 CONAFOR. Estado que Guarda el Sector Forestal en México 2019. Disponible aquí.

2 Estas propuestas se pueden conocer aquí y aquí.

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