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La encrucijada Demócrata
Hoy muchos demócratas quieren ver en el 2020 a un candidato más liberal, sin embargo, esto no significa que todos los votantes busquen lo mismo. Los demócratas no se pueden dar el lujo de irse al extremo ideológico bajo la ilusión de que Trump es igual.
Por Carlos Galina
23 de julio, 2019
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En unos meses habrán pasado 3 años desde que Hillary Clinton perdió la contienda electoral por la presidencia de Estados Unidos frente a Donald Trump. El Partido que había llevado al primer presidente afroamericano a la Presidencia de pronto se encontró rechazado por un electorado que llevó a la Casa Blanca a un hombre antitético a los valores del Partido. Hoy la contienda por la elección presidencial del 2020 está en marcha y el Partido Demócrata se enfrenta a una serie de retos que serán clave para ganar la elección.

Reto 1: definir un candidato

Warren, Kamala, Sanders, Biden y Buttigieg son los nombres que más circulan en los medios como los posibles candidatos para la presidencia de Estados Unidos. Cada candidato tiene claro que el objetivo es derrotar a Trump y cada uno ha buscado desarrollar su propia plataforma y propuesta para ganar la elección.

Lo más importante de esta oleada de candidatos es su diversidad. Hoy la carrera presidencial cuenta con más de tres mujeres y el primer candidato abiertamente gay; es un hecho innegable que el partido se ha transformado en los últimos años. De la misma forma, cada candidato ha logrado distinguirse por un mensaje clave y un tema prioritario. Elizabeth Warren y Bernie Sanders le han apostado a una plataforma anti-establishment con propuestas progresistas en temas económicos y fiscales. Kamala Harris y Cory Booker han buscado posicionar una plataforma enfocada en temas de segregación racial y derechos civiles. Pete Buttigieg ha buscado una plataforma moderada con tintes liberales buscando apelar a una base más amplia que el electorado demócrata y Joe Biden ha decidido seguir un camino ideológico de centro bajo la lógica de que atraerá al mayor número de votantes.

Así, el reto principal para los demócratas se encuentra en establecer cual debería ser el criterio para elegir al candidato. ¿Deberían elegir un candidato que se pueda enfrentar a Trump y que sea “electoralmente” atractivo? ¿A alguien que atraiga a los republicanos? Los demócratas tendrán que decidir qué es lo que esperan de su candidato y con base en eso esperar que sea suficiente para derrotar al residente actual de la Casa Blanca.

Reto 2: Encontrar la fórmula ganadora

Para encontrar la fórmula del triunfo electoral, los demócratas se enfrentan a tres retos. El primero es definir qué hacer con Trump. Actualmente existe una fractura al interior del Partido sobre cuál debe ser la estrategia frente al residente de la Casa Blanca. Por un lado, el ala tradicional del Partido Demócrata, liderada por Nancy Pelosi, se ha negado a considerar la opción de iniciar una moción de impeachment contra el presidente. El argumento yace en que iniciar esta moción sería fútil dado la mayoría republicana en el Senado, por lo cual los demócratas deberían enfocarse en otros temas como la reforma al sistema de salud, la migración y el cambio climático. Por otro lado, los grupos progresistas como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez han expresado su desacuerdo con la lógica de Pelosi y han insistido que la única manera de ganar la elección será confrontando a Trump directamente. Así, el candidato que obtenga la nominación demócrata deberá definir cual será su posición y su nivel de confrontación hacía el 2020.

El segundo reto será definir quienes serán los votantes a los que buscará apelar el Partido y bajo qué mensaje. Frente a esto, el Partido Demócrata podría tomar dos caminos. Por un lado, podría enfocarse en los temas más liberales de la agenda política y confrontar a los republicanos apelando a las bases más liberales del electorado. Por otro lado, los demócratas podrían empezar a hablar de temas como el sistema de salud y la economía y apelar a los votantes moderados. El camino que escojan dará un resultado electoral distinto y la decisión no es nada fácil.

El tercer tema y quizás el más importante será encontrar un balance ideológico en la plataforma partidista. En el 2016 Trump no fue un candidato ideológicamente extremo, su falta de cercanía con el Partido Republicano, la influencia de los medios y su pragmatismo lo hicieron parecer un político moderado. En contraste, Hillary Clinton fue percibida como extremadamente liberal y eso llevó a muchos votantes moderados a elegir a Trump. Hoy muchos demócratas quieren ver en el 2020 a un candidato más liberal, sin embargo, esto no significa que todos los votantes busquen lo mismo. Los demócratas no se pueden dar el lujo de irse al extremo ideológico bajo la ilusión de que Trump es igual.

Reto 3: La batalla más allá de la Casa Blanca

Si se nos garantizara que los demócratas podrían ganar la presidencia o la mayoría en ambas cámaras del Congreso, ¿cuál escogeríamos? Esta es una de las grandes incógnitas de esta contienda electoral. El objetivo principal de los demócratas es derrotar a Donald Trump, pero el día después de la elección, avanzar la agenda demócrata será la prioridad. Si los republicanos mantienen su mayoría en el Senado, es altamente probable que el cambio sustancial en Estados Unidos sea mínimo.

Esta elección será la ultima oportunidad de los demócratas para recobrar el Senado ya que si ganan la Presidencia es probable que en la próxima elección intermedia pierdan escaños, por lo cual lograr una mayoría demócrata en el Congreso se complica con el paso de tiempo. Para el 2020, los republicanos tendrán que defender 22 escaños mientras que los demócratas defenderán 12. Tres estados, Arizona, Maine y Colorado serán altamente competitivos y será interesante ver los resultados el día de la elección. Fuera de estos tres, todos los estados republicanos cuentan con una amplia mayoría republicana y es poco probable que los demócratas obtengan mas escaños. Así, los demócratas deberán garantizar un triunfo en gubernaturas y en varios escaños en el Congreso si desean avanzar su agenda en la siguiente década.

Frente a estos retos, el Partido Demócrata tiene una larga lista de tareas para los siguientes meses. Donald Trump llega a la contienda presidencial con un índice de aprobación favorable y con todo el Partido Republicano detrás de él, lo cual garantiza que la elección presidencial del 2020 será muy reñida y cualquier cosa podría suceder. Lo que es un hecho es que los demócratas deberán poner todas las cartas sobre la mesa para triunfar en lo que será quizás uno de los eventos políticos más importantes de la historia moderna de Estados Unidos.

* Carlos Galina (@CharlieGalina) es internacionalista por el ITAM y becario Fulbright-García Robles. Actualmente estudia la maestría en Ciencia Política en The George Washington University. Su temas de interés es la intersección de los procesos políticos estadounidenses y la relación bilateral México-Estados Unidos.

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