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La excepción de visado de Ortega a cubanos: la futura gran crisis del gobierno de AMLO
La exención de visado para cubanos por parte de Nicaragua hará que estos flujos de migrantes desde Cuba puedan alcanzar niveles masivos, alarmantes y preocupantes para México. El gobierno mexicano sería el mayor perjudicado en una crisis de refugiados cubanos llegando a México vía Nicaragua, generada por los gobiernos cubanos y nicaragüenses en una estrategia de confrontación con los Estados Unidos.
Por Oscar Grandío Moráguez
26 de noviembre, 2021
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Una nota publicada el pasado lunes por el Ministerio de Gobernación de Nicaragua, aparentemente inocua, donde se informa sobre “el establecimiento del libre visado para todos los ciudadanos cubanos que deseen ingresar” a ese país a partir del 22 de noviembre, ha pasado desapercibida para los medios de prensa y el gobierno mexicano, aún cuando esta noticia tiene el potencial de convertirse en uno de los problemas mas graves de seguridad nacional para el gobierno del presidente Andrés Manuel Lopez Obrador. 

La medida se ha justificado por el gobierno nicaragüense por “la cantidad de solicitudes de hermanos ciudadanos cubanos con familiares en Nicaragua”, y que tiene “el fin de promover el intercambio comercial, el turismo y la relación familiar humanitaria”, pero en realidad parece responder a una política concertada entre el gobierno de Díaz-Canel y el de Ortega como medio para crear dos situaciones puntuales: generar una válvula de escape migratoria a la situación de inestabilidad social en Cuba, profundizada por los eventos del 11 de julio, donde miles de personas se manifestaron en contra del gobierno cubano, y producir una crisis política y de credibilidad para los Estados Unidos con el envío masivo de migrantes cubanos a la frontera México-Norteamericana, que desvíe la atención de las graves violaciones de derechos humanos en ambos países.

El régimen de la Habana ha utilizado históricamente el éxodo masivo de sus ciudadanos como válvula de escape para disminuir la presión interna ante situaciones de inestabilidad social en el país. En 1965, el Exodo de Camarioca inauguraría una práctica en la que La Habana utilizaría la emigración masiva como un arma política de negociación en su conflicto permanente con el eterno enemigo del sistema comunista cubano: los Estados Unidos. Un éxodo que tomaría por sorpresa al gobierno norteamericano que, por primera vez, enfrentó una emigración masiva provocada deliberadamente por un país extranjero. 

Después de Camarioca, la administración del presidente Johnson garantizaría la continuidad de eventos de expulsión masiva de personas por Cuba, con la promulgación de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que permitió que personas con la ciudadanía cubana o descendientes de estos, mientras cumplieran con ciertos requisitos de elegibilidad, pudiesen solicitar la residencia residentes permanente en los Estados Unidos. 

La Crisis de Refugiados del Mariel en 1980, con mas de 100 mil personas expulsadas desde la isla hacia los Estados Unidos en un evento único, y la Crisis de los Balseros de 1994, que solo  en el verano de ese año produjo mas de 30,000 salidas de balseros hacia Estados Unidos, constituyeron episodios relevantes de esa política cubana de generar crisis de refugiados como medio para liberar presiones internas. 

La promulgación de una nueva revisión de la Ley de Ajuste Cubano en 1995 facilitaría aún la salida de cubanos hacia Estados Unidos. En ese año la administración Clinton firmaría una orden ejecutiva estableciendo la política de Pies Secos, Pies Mojados, por la cual a los cubanos que tocaban suelo estadounidense aunque fuese de manera ilegal, podían permanecer de manera legal en el país y acceder a la residencia, salvo si eran interceptados en alta mar. Esto produciría un éxodo continuo y estable de cubanos(as) hacia los Estados Unidos, que ayudaba al gobierno cubano de deshacerse de aquellas personas que no toleraban continuar viviendo bajo el sistema social impuesto por el régimen comunista en la isla. 

Para el bienio del 2004/2005 ya los flujos de nacionales de Cuba ingresando a territorio norteamericano alcanzaban números muy altos: más de 100 mil por año. Cuba garantizaba un flujo estable de salidas de personas que podían generar inestabilidad interne, y estas a su vez, una vez fuera de Cuba, se convertían en generadoras de divisas que como remesas, comenzarían a jugar un rol cada vez mas importante en la economía cubana, sobre todo a partir de la caída del socialismo europeo a fines de los 80s. 

Para enero del 2017 esta situación se modificaría drásticamente con el fin de la política de Pies Secos, Pies Mojados por parte de la saliente administración Obama, y que no sería modificado por las dos subsiguientes administraciones de Trump y Biden. Se cerraría de esta manera una puerta enorme que beneficiaba a los cubanos en lo individual, y al régimen de La Habana en lo político y en lo económico. 

A partir de entonces, en un contexto donde se han incrementado a nivel mundial las restricciones hacia flujos migratorios -donde los nacionales de Cuba tendrían más dificultades para emigrar, con mayores trabas para el otorgamiento de visados para ciudadanos(as) cubanas- se produciría un fenómeno claramente visible en la isla: un menor número de personas emigrando, y por consecuencia un aumento de las tensiones sociales en un país donde la precariedad, la insatisfacción ciudadana, y la represión gubernamental han ido en aumento. La solución ideal para el régimen cubano sería buscar un aumento de este flujo, y a gran escala.

En lo particular, México -que había funcionado como un país de recepción temporal de migrantes cubanos en tránsito hacia los Estados Unidos- se convirtió en un destino final para miles de cubanos que llegaban a su territorio en búsqueda del sueño americano, pero que veían imposibilitado su ingreso a los Estados Unidos. Estos nacionales cubanos, aunque han ingresado a México en números crecientes desde el 2017, aún no llegan de manera masiva debido a las dificultades que enfrentan los cubanos(as) para salir de su país.

El único país que los exentaba de visado en el continente ha sido Guyana, que vio aumentar exponencialmente las llegadas de nacionales de la isla. Ahora este flujo ha sido relativamente bajo dada la posición geográfica de Guyana, su limitación de vuelos, y lo caro de los costos de transportación aérea. Una vez en ese país el transito hacia la frontera de Estados Unidos es largo, peligroso, y caro. Aún así, importantes números de migrantes cubanos han llegado a México, y al no poder ingresar a los Estados Unidos, se han constituido en un problema humanitario y político.

La exención de visado para cubanos por parte de Nicaragua hará que que estos flujos de migrantes desde Cuba puedan alcanzar niveles masivos, alarmantes y preocupantes para México. El gobierno mexicano sería el mayor perjudicado en una crisis mayúscula de refugiados cubanos llegando a México vía Nicaragua, generada por los gobiernos cubanos y nicaragüenses en una estrategia de confrontación con los Estados Unidos, similar a la generada recientemente por el régimen bielorruso de Lukashenko. La crisis de refugiados en la frontera bielorruso/polaca, creada para afectar la credibilidad y la estabilidad de la Unión Europea, palidecería con una similar creada por la dupla Díaz-Canel/Ortega.

Miles de refugiados cubanos llegando a México por Nicaragua, imposibilitados de entrar a territorio norteamericano por una administración Biden renuente a repetir una nueva crisis migratoria cubana generaría un problema mayúsculo de seguridad nacional para el gobierno mexicano de López Obrador, y una crisis bilateral seria con Washington. Lo curioso es que la crisis será generada por un gobierno no democrático, amigo del gobierno mexicano, como el cubano, y otro, el dictatorial de Ortega, con el que el gobierno de AMLO ha mostrado una tibieza cercana al apoyo. Una crisis nada despreciable se ve venir en el corto plazo para México, y todo cortesía de los aliados autoritarios del presidente mexicano. 

* Oscar Grandío Moráguez (@OscarGrandio) es historiador, con una Licenciatura en Relaciones Políticas Internacionales por el ISRI (Cuba), con estudios de Maestría en Estudios de Asia y África en El Colegio de México, y de Doctorado en Historia en York University (Canadá). Ha impartido la docencia en universidades de Canadá, Estados Unidos y México.

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