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La invisibilidad del suicidio de personas LGBT en México
Aunque el tema del bullying está de moda, en muy pocas ocasiones se hace referencia a las personas LGBT en específico y a la vulnerabilidad particular que tienen por el bullying homofóbico. Además, ni la Secretaría de Salud, ni el CONAPRED, el IMJUVE o alguna otra institución del gobierno federal ha tomado cartas en el asunto.
Por Ricardo Baruch
15 de octubre, 2015
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Sergio Alonso se suicidó en Hermosillo, Sonora, cuando tenía 14 años. Era víctima de bullying homofóbico en la secundaria, el cual era permitido por las autoridades de su escuela quienes le recomendaban que “se aguantara”. Como él, es probable que decenas o quizás cientos de jóvenes con diversa orientación sexual e identidad de género hayan decidido quitarse la vida debido al rechazo y a la violencia, sin embargo no existen cifras claras de cuántos han sido en este país. En conmemoración del Spirit Day, día de lucha contra la violencia escolar hacia las personas LGBT, hacemos la siguiente reflexión.

La tercera causa de muerte más común entre los jóvenes menores de 25 años es el suicidio. Si bien se reportan algunos motivos, el de la discriminación nunca aparece; es común que cuando un o una adolescente se quita la vida debido a la homofobia o transfobia, la familia misma oculte el motivo por temor a que la sociedad se entere de la orientación o identidad del fallecido.

Existen investigaciones que permiten saber cuántas personas que se identifican como LGBT han llegado a tener pensamientos suicidas e incluso lo han intentado debido a la homo/lesbo/bi/transfobia que existe no sólo en las escuelas, sino en diferentes esferas sociales: de acuerdo a una encuesta sobre bullying homofóbico que se llevó a cabo en México en el 2012 entre jóvenes y adultos LGBT, el 25% de las personas que habían sido víctimas de acoso escolar, tuvo pensamientos suicidas durante sus años como estudiante.

Otra encuesta realizada entre mujeres transgénero y transexuales en la Ciudad de México reveló que 41% de personas de este grupo han considerado quitarse la vida y un 22% ya lo ha intentado, cifras mucho mayores a las de los jóvenes en general, donde la ideación suicida ronda el 8% de acuerdo a un estudio del Instituto Nacional de Psiquiatría del 2011.

En Estados Unidos y algunos países europeos, el gobierno ha reconocido la vulnerabilidad particular que tienen las y los jóvenes LGBT en cuestiones de salud mental y el riesgo que sufren a la depresión, al uso de drogas y al suicidio motivados por el bullying homofóbico. Por ello, han implementado programas que buscan que las escuelas sean espacios seguros y respetuosos para todos los estudiantes. Incluso la UNESCO creó unas guías para el sector educativo en todos los países para prevenir y atender la violencia escolar hacia personas LGBT, pero han sido pocos los ministerios de educación que les han hecho caso, incluyendo a la SEP que nunca se ha pronunciado al respecto.

Existe un movimiento mundial con presencia en México llamado “It gets better” o Todo Mejora, que busca transmitirle mensajes a jóvenes LGBT sobre la importancia de salir adelante a pesar de las dificultades que pueden existir con la escuela, la familia y los amigos a raíz de un posible rechazo a la diversidad sexual. Así como Todo Mejora, existen otras organizaciones de la sociedad civil que se han dado a la tarea de poner en la mesa de debate la violencia escolar homofóbica, ya que aunque el tema de bullying está de moda, en muy pocas ocasiones se hace referencia a las personas LGBT en específico. Además, ni la Secretaría de Salud, ni el CONAPRED, el IMJUVE o alguna otra institución del gobierno federal ha tomado cartas en el asunto.

Para que casos como el de Sergio Alonso no se repitan, hace falta que se erradique la homofobia de las escuelas pero no sólo la de los estudiantes, sino más aún la de los profesores que de acuerdo a la misma encuesta referida anteriormente, sólo un 17% ha protegido a la víctima del bullying homofóbico. Para prevenir el suicidio no es suficiente dar mensaje superficiales, sino atender las causas estructurales y atender la salud mental de todos los mexicanos, ya que ésta ha sido dejada de lado históricamente por el sector salud.

Para cerrar, me gustaría compartir un dato sumamente interesante: 33.4% de los varones y 19.2% de mujeres estudiantes de preparatorias del país reportaron haber sido víctimas de bullying homofóbico, la gran mayoría de ellos y ellas, sin siquiera ser LGBT, según una encuesta del Instituto Nacional de Salud Pública del 2014. Es decir, que la homofobia y el machismo siguen afectado a un enorme grupo de la población, más allá de quienes efectivamente tienen una orientación o identidad diversa. Por ello, nunca hay que subestimar el poder negativo de un grito de “¡Puto!”, de los “chistes de maricones” y de la carrilla a la hora del recreo.

 

* Ricardo Baruch D. (@baruchdom) es activista e investigador de temas de salud y derechos humanos. Miembro de Espolea A.C.

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