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La sexta extinción masiva de nuestro planeta es una emergencia
Casi 200 especies extinguiéndose diariamente, deforestaciones no controladas, acidificación de los océanos e incendios forestales no parecen provocar la misma afectación emocional que Notre Dame. Estamos viviendo la sexta extinción masiva de nuestro planeta, a un ritmo de 10,000 veces más rápido de lo que es considerado normal.
Por Delphine Tomes
25 de abril, 2019
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Hace unos días el mundo miró en vivo desde el ciberespacio cómo ardía una parte de la Catedral de Notre-Dame. A través de las redes sociales nos profesamos colectivamente desconsolados. En cuestión de horas, tanto billonarios como personas comunes y corrientes se habían movilizado para sumar casi 900 millones de euros a la causa de su reconstrucción.

Mientras tanto, como contó días después a los líderes de la Unión Europea la joven y valiente sueca Greta Thunberg, a punto de llorar, seguimos ignorando otro patrimonio: el planeta que habitamos. Casi 200 especies extinguiéndose diariamente, deforestaciones no controladas, acidificación de los océanos e incendios forestales no parecen provocar la misma afectación emocional que Notre Dame. Estamos viviendo la sexta extinción masiva de nuestro planeta, a un ritmo de 10,000 veces más rápido de lo que es considerado normal. A finales del 2018, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, declaró que la humanidad, así como el resto de la vida en la tierra, enfrentamos una “amenaza existencial directa”. David Attenborough, famoso científico y divulgador naturalista británico, declara: “Se acabó el jardín del Edén, hemos cambiado tanto el mundo, que los científicos aseguran que estamos en una nueva era geológica. Se trata del Antropoceno, la era de los humanos”. Aún así, los gobiernos más poderosos del mundo responden con silencio, y seguimos comprando la idea de que una sociedad sostenible asemeja a la sociedad actual –ignorando que los cambios tienen que ir más profundo.

Sin embargo, algunos ya están hartos de esta apatía generalizada. Desde el verano pasado el mundo empezó a ver una ola de huelgas escolares, inspiradas por la joven Thunberg. Ya han participado más de 20,000 estudiantes, desde Japón hasta Finlandia. También hay otros grupos surgiendo y organizándose para rebelarse. No son solamente estudiantes: también médicos, profesores, albañiles, secretarios, contadores, periodistas: gente como tú y yo, de todos los ámbitos sociales, que no quiere ver el mundo en el que vivimos destruido, ni la extinción de los seres vivos.

Extinction Rebellion (Extinción Rebelión, o “XR”) es un movimiento internacional convencido de que la rebeldía y la desobediencia civil no-violenta son necesarias para lograr un cambio radical y minimizar el riesgo de la extinción humana y el colapso ecológico. Su rebeldía abierta, alza la voz en contra de la falta de acción gubernamental y su primera demanda es exigir a los gobiernos que declaren un estado de emergencia climática y ambiental.

Su estrategia es más arriesgada que las formas más tradicionales de protesta, como lo han sido escribir cartas a los representantes locales, o hacer peticiones. Esto es rebelarse por la vida, por el planeta, y la vida de los hijos de nuestros hijos. Los “rebeldes” están preparados para romper la ley y asumir las consecuencias, desde detenciones hasta tiempo en el cárcel. Llevan una comunicación abierta con la policía acerca de sus acciones e intenciones, todas estas pasan en el espacio público –la parte no-violenta siendo fundamental– y asumen absoluta responsabilidad por sus acciones. Se trata de una estructura colaborativa formada por muchos grupos autónomos buscando un cambio político, más que personal. Cualquier persona puede formar parte de XR, siempre y cuando simpatice con sus principios básicos.

El movimiento se empezó a formar en Bristol, el año pasado, y en octubre de 2018, se juntaron por primera vez varias personas en Parliament Square para declarar una emergencia ambiental. Esperaron a que se congregaran cientos de personas hasta sumar más de 6,000 demostrando que la necesidad de comunidad y solidaridad resonaba entre el pueblo. Desde entonces, nuevos grupos han surgido en decenas de países – México incluído – y han estado planeando la rebelión internacional que estamos viviendo ahora mismo en distintos lugares simultáneamente.

Desde el día 15 de abril en Londres, los rebeldes tomaron cuatro sitios centrales, creando barricadas en Marble Arch, Waterloo Bridge, Parliament Square y Oxford Circus. Sus demandas específicas al gobierno británico son, además de declarar una emergencia climática y ecológica: acción inmediata para frenar la perdida de biodiversidad y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero para el año 2025.

Están causando de manera intencional una interrupción a la economía y vida local, pero con un espíritu de mucha diversión y respeto. Los ocupantes de Waterloo Bridge construyeron su propio skate park donde antes pasaban coches; salen a barrer a primera hora, hay niños jugando en la calle, y la gente al salir del trabajo se da una vuelta para pasar un rato con los rebeldes. “En Oxford Circus el ambiente es muy festivo,” cuenta Tanguy Tomes, activista de 23 años quien se volvió miembro de Extinction Rebellion Bristol el año pasado. “Suele ser una intersección muy concurrida y ajetreada, pero por ahora no hay ruido de coches, no hay tráfico. Hay un barco rosa enorme plantado en el centro de la plaza llamado Berta Cáceres, para honrar la vida de la activista ambiental hondureña quien fue asesinada en 2016, con las bocinas del barco, activistas y figuras públicas vienen a dar discursos, poetas recitan, y DJs tocan; ¡anoche a las 3 de la mañana me despertó el sonido de Nick Mulvey tocando la guitarra!”.

La semana pasada desde Londres, Tomes dijo que la presencia policiaca había sido pacífica al principio, pero que luego habían intensificado sus acciones; “Hay un flujo constante de detenciones; la gente está encadenada al barco, lo cual dificulta más el proceso de detención. Las autoridades llegan en grupos de 200 y puede ser intimidante, pero luego prendemos la música, y hay un coro cantando: “Los queremos” a los policías; cada persona al ser detenida es acompañada por el sonido de aplausos y ovaciones”.

El día viernes por la noche, quinto día de ocupación, la policía había logrado sacar a la Berta Cáceres del centro de la plaza, aunque tardaron horas en moverla por los miles de activistas que la rodeaban cantando “All you need is love”. Se estimaba el conteo de detenciones en 682 personas, de los cuatro diferentes sitios. Mientras todo seguía más o menos pacífico de ambos lados, salieron algunos videos en que la policía arrastraba a algunos y algunas activistas por el suelo, de una manera más violenta.

“A veces se siente como una guerra,” dice Tomes. “En Parliament Square la barricada es mucho más dispersa por la naturaleza del espacio. Ayer llegaron cientos de policías, y parecía que los activistas estaban por perder el territorio, cuando de repente llegó con tambores un grupo de samba que está de gira por los cuatro sitios, acompañados de 300 activistas – muchos de ellos “arrestables” . Los policías no tienen los recursos para lidiar con nosotros”.

Las acciones de XR están organizadas en conciencia con respecto al público y potenciales rutas de emergencia: se esfuerzan para no poner a nadie en peligro, porque creen que el cuidado es el camino para la acción efectiva. A la vez, reconocen que el sistema político, social y económico los ha impulsado a tomar acciones que pasan en el espacio público, interrumpiendo la vida cotidiana para maximizar efectos. “Se ha juntado gente de todos los ámbitos sociales: es simbólico porque es el epicentro del consumismo: es un lugar poco usual para acciones de activismo. Estamos reconociendo que las maneras tradicionales de cabildeo político y manifestaciones no están funcionando,” explica Tomes. “Al bloquear las calles, interrumpimos pacíficamente el flujo de trabajadores y suministros – eso incluye el transporte público. Lamentamos sinceramente el daño personal a los trabajadores, pero tenemos que darle al sistema donde le duele. Nuestra meta es causar interrupción económica, porque parece ser la única manera de ser escuchados”.

“A la vez, todo lo estamos haciendo con diálogo y estamos dispuestos a llegar a un compromiso. Dejamos de llevar a cabo una acción que había sido planeada para el metro, porque comprendemos que ese espacio tiene asociaciones con el terrorismo. Entonces, restringimos esas acciones a los trenes del London Overground, y Canary Wharf – una de las zonas más ricas de Londres”.

La cobertura mediática ha sido muy mezclada, la critica más recurrente hasta ahora ha sido que están “imponiendo su protesta en las vidas de los demás ciudadanos, y causando perdidas en la economía local”. La respuesta de XR es sencilla: mejor perturban ahora para evitar después perturbaciones climáticas irreversibles y devastadores; si no actúan ahora mismo, ya no existirá la economía local, ni el transporte público, ni la sociedad como la conocemos. “Estamos en todas las portadas de los periódicos – no todas las publicaciones han sido buenas pero la conversación se ha amplificado de una manera impresionante. Tenemos la atención de la prensa internacional; es una preocupación que ha ido hirviendo bajo la superficie y finalmente hemos logrado que asuma su debido lugar”.

De la mano con la protesta y acciones de desobediencia civil, XR alienta la creación de una cultura regenerativa, con comunidades más conectadas y cooperativas. Insisten en contar historias de un cambio positivo para animar a otros a actuar; creen que esto construirá una narrativa más fuerte para complementar su oposición a las estrategias fallidas de siempre.

Este optimismo también se refleja en el ambiente divertido de cada uno de los puntos tomados por los activistas XR en Londres. “Es muy importante hacerlo entretenido para que más gente se involucre. El ambiente es súper optimista, ¡es surreal y increíble!” cuenta Tomes. “Hay comida gratis para todos, hay un sentido real de comunidad. El miércoles a medianoche, un policía solicitó la canción “Insomnia” de Faithless, y estuvimos ahí en el centro de la plaza bailando con cuatro oficiales; luego otro policía escogió un tema de Los Beatles y empezó a bailar en pareja con uno de los activistas – hasta que llegó su superior a regañarlo”.

Como consecuencia del ambiente inclusivo, la rebelión está atrayendo a un público variado que va creciendo de manera constante. Los rebeldes XR volantean, platican y reflexionan con el público, y explican los fundamentos de sus acciones; los que quieran están invitados a capacitarse. Tomes dice que mientras las acciones empezaron con solo 30 facciones principales distribuidas por los cuatro sitios, hubo un total de 16 nuevos grupos capacitándose por día, además de miles de nuevos miembros individuales; más las miles de personas que se están sumando a la causa digitalmente (hubo un momento en que más de 1,000 personas se sumaban a Facebook por hora).

Las capacitaciones de inducción enseñan los valores, principios y demandas de XR y incluyen una breve formación legal. Invitan a todos los que están listos para aceptar la verdad, toman tiempo para enfrentar la angustia emocional causada por la situación, y enseñan cómo crear un movimiento social afectuoso, efectivo a largo plazo, basado en comunidad, y resistente. Enseñan cómo empezar un grupo local, cómo organizar a la gente, y cómo ser efectivos en el corto tiempo que queda para actuar.

La Rebelión Internacional está aquí para insistir que ya no hay tiempo. Las barricadas de Londres cayeron el fin de semana, con la llegada de miles de policías de todo el país; pero ya lograron llamar la atención, y lo están aprovechando para el siguiente paso: la negociación. Mientras tanto, sus acciones se están replicando por todo el mundo, con rebeliones notables en Suecia, Australia y Canadá. Extinction Rebellion México también tendrá noticias pronto. Apenas se están organizando, pero ya tienen ideas grandes: lo primero, un taller de concientización ambiental para 500 niños.

No cabe duda de que estamos viviendo la sexta extinción masiva, pero estamos a tiempo de salvarnos. La luchas feminista y de derechos LGBTQ+ son pruebas de que la desobediencia civil no-violenta puede funcionar. Confiemos en que la Rebelión Internacional está del lado correcto de la historia. Como dijo Attenborough, en el Foro Económico Mundial a finales del año pasado: “El pueblo ha hablado. Líderes del mundo, les toca liderar. La continuación de nuestra civilización, y el mundo natural sobre lo cual dependemos, está en sus manos”.


* Delphine Tomes (@dellephant), bitánica basada en la Ciudad de México, es cofundadora, editora de fotografía y gestora social de la revista callejera Mi Valedor. También es traductora y artista.  Se enfoca en las referencias populares y la vida cotidiana, y cree en las posibilidades de una memoria colectiva inclusiva.

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