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La soberanía en el bolsillo
La consulta del primero de agosto impulsada desde el gobierno es la antesala de un intento de captura de la soberanía popular.
Por Sergio López Menéndez
22 de julio, 2021
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El río que corre debajo de la manoseada consulta del primero de agosto es el proyecto de reforma electoral que impulsa el lopezobradorismo. Su objetivo es modificar las reglas democráticas a fin de: i) reducir las vías de representación para generar mayorías artificiales en sintonía con el oficialismo; ii) generar condiciones para que las expresiones ciudadanas (plurales por naturaleza) puedan ser reconducidas a la narrativa oficial, y servir de respaldo para reeditar un régimen hegemónico comandado por el lopezobradorismo. En otras palabras: la consulta del primero de agosto es la antesala de un intento de captura de la soberanía popular.

Vayamos por partes: la consulta del primero de agosto, en su origen, deseaba conocer la opinión social sobre la pertinencia de juzgar a expresidentes por presuntos actos de corrupción. Como se ha dicho hasta la náusea: ¿para qué preguntar si la autoridad pública debe cumplir con su obligación de perseguir presuntos delincuentes, llevarlos a juicio, probar sus acusaciones y, en su caso, confinarlos en una cárcel?

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, sin embargo, modificó la pregunta original impulsada por el presidente López Obrador y, de manera intencional, planteó la ambigüedad que verán las(os) ciudadanas(os) en la boleta. Esa nueva pregunta alude -sin decirlo expresamente- a la conveniencia de generar mecanismos alternativos y no jurisdiccionales de procuración e impartición de justicia, lo que significa asumir que las instituciones encargadas de ello son incapaces de cumplir con esa función.

Tenemos, en el mejor de los casos, una consulta popular cuyo resultado será imposible elucidar. Por supuesto, cada actor político interpretará a conveniencia el resultado y eso, exactamente, es lo que debería alimentar el debate sobre la reforma electoral que presentará el lopezobradorismo: el peligro que entraña un mecanismo de democracia directa i) cuando se utiliza desde el poder público para avalar intenciones políticas, incluso extralegales, para generar respaldo popular, consolidar su poder y debilitar a sus adversarios; ii) cuando la redacción de la pregunta da lugar a múltiples interpretaciones; iii) cuando a partir del resultado no es claro el curso que las autoridades deben seguir, en caso de que se alcancen resultados vinculantes; iv) cuando el clima de polarización en el que se realiza el ejercicio popular no permite alimentar el debate razonado e informado sobre el asunto en cuestión.

Para que los resultados de la consulta sean vinculantes nuestra Constitución requiere que en ella participe el 40% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores. Ello permite suponer que el 20% más uno de dichos electores puede generar una decisión vinculante para las autoridades. Por supuesto, cuando se trata de consultas populares impulsadas desde la ciudadanía, ese 20% más uno es un umbral altísimo, pero cuando se trata de consultas impulsadas, publicitadas y promovidas por el poder público, ese umbral se antoja peligrosamente bajo.

El presidente López Obrador ya anunció que vale la pena reducir ese umbral para que las consultas populares u otros mecanismos de democracia directa sean vinculantes. Claro: no hay mejor manera de echarse al bolsillo la soberanía popular y conseguir que una minoría lopezobradorista pueda imponer decisiones con la pátina de legitimidad que otorgaría un proceso de consulta.

Es una lástima que un mecanismo de democracia directa nazca en nuestro país de manera tan alejada de su sentido original.

Posdata: aunque el INE organizó la consulta sin presupuesto y a contra reloj -ni el Ejecutivo federal ni la Cámara de Diputados incluyeron los costos de la consulta en el presupuesto para 2021-, es claro que cualquier queja sobre el resultado será utilizada en la campaña de desprestigio organizada por el presidente López Obrador en contra del Instituto y como falso argumento en el contexto de la discusión sobre la reforma electoral para debilitarlo y coptarlo.

* Sergio López Menéndez es investigador en Controla Tu Gobierno, A.C. (@ControlaTuGob).

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