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La LGB y su perspectiva utilitaria de la naturaleza
La propuesta de Ley General de Biodiversidad prioriza una perspectiva utilitaria de la naturaleza y no toma en cuenta los derechos de los pueblos originarios, guardianes del patrimonio natural de México.
Por Blog Invitado
29 de marzo, 2017
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Por: Evodia Silva Rivera

Un país megadiverso cultural y biológicamente demanda una visión sistémica nacional de la sustentabilidad, que debe reflejarse en el trasfondo ético político de los instrumentos que se construyen para proteger y regular el patrimonio natural y cultural de los mexicanos. La propuesta de Ley General de Biodiversidad no refleja con claridad el sustento en dichas raíces.

Los términos en los que se incorpora el concepto de sustentabilidad revelan de fondo el fuerte sesgo economicista de los años ochenta que hace tres décadas dio pie a la institucionalización del término desarrollo sustentable en el hemisferio norte, y que sirvió como sustento a las políticas ambientales de México a partir de entonces. Dicha aproximación a la idea de sustentabilidad contiene una raíz tecnócrata, dentro de la cual predomina una perspectiva utilitaria de la naturaleza y por lo tanto esencialmente optimista, poco realista y contradictoria.

Este análisis no implica que deban hacerse a un lado acuerdos y políticas internacionales en transición hacia la sustentabilidad. Sin embargo, es primordial dirigir la atención hacia la apremiante necesidad de conformar un marco de ley en concordancia con los tiempos actuales en los que la soberanía nacional, la preservación de la base de los recursos vitales y los derechos humanos deberán ser prioridad, con un énfasis central y estratégico en los derechos de los pueblos originarios, que son quienes resguardan el patrimonio natural de México.[/animalp-quote-highlight]

Al ocupar nuestro país el quinto sitio en megadiversidad a nivel planetario, la propuesta de Ley deberá reflejar con rigurosa claridad y transparencia la aplicación de mecanismos de consulta e inclusión de todos los actores de la sociedad involucrados directa e indirectamente en la salvaguarda del patrimonio natural de los mexicanos. El documento en su forma actual no está planteado bajo estos criterios. Una lectura analítica lleva a descubrir que uno de los hilos conductores del planteamiento de la propuesta de ley lo constituye el desarrollo ligado a la sustentabilidad como un mecanismo central para la regulación del manejo de la biodiversidad.

Así lo propone en la sección V del artículo 182 en lo que corresponde al Establecimiento, administración y vigilancia de áreas naturales protegidas:

La Secretaría (SEMARNAT) promoverá el ordenamiento ecológico del territorio dentro y en las zonas de influencia de las áreas naturales protegidas, con el propósito de generar nuevos patrones de desarrollo regional acordes con objetivos de sustentabilidad”.

La sustentabilidad implica considerar una visión de largo plazo que está ausente de los planteamientos delineados en la propuesta de Ley. Se utiliza terminología en ciertas secciones retórica, ambigua, imprecisa y poco clara, que revela contradicciones y una comprensión somera de las grandes discusiones en las esferas políticas internacionales. A continuación, señalo algunos ejemplos específicos como evidencias de lo arriba señalado.

La propuesta de ley habla de incorporar dentro de la bioética del manejo, medidas dirigidas a disminuir y evitar el sufrimiento de la fauna en confinamiento ‘relevantes’ en las actividades de conservación y sustentabilidad ‘en torno a la diversidad biológica’ en todos los niveles. ¿Cuáles son las medidas ‘relevantes en torno a la diversidad biológica’ que se ‘dirigirán’ a disminuir y evitar el sufrimiento de la fauna en confinamiento? ¿Quiénes y cómo dirigirán estas medidas? No están explícitas.

Las nociones de sustentabilidad y aprovechamiento de la biodiversidad son enlazadas como una misma, siguiendo un patrón a lo largo del documento. Este énfasis en el ‘aprovechamiento de la biodiversidad’ concuerda con la visión de sustentabilidad débil y tecnócrata señalada anteriormente. Tal es el caso del capítulo II relativo a la Conservación de las Especies Silvestres. La ley establece que la vida silvestre en nuestro país en lo que toca al manejo comercial debe regularse a partir de las necesidades ‘de todo orden’ que un enfoque local permite satisfacer. Aunque (continúa explicando) sus repercusiones (las del manejo comercial) a escala nacional son limitadas e indirectas. Entonces, ¿la regulación del manejo comercial de la vida silvestre debe efectuarse para que las ‘repercusiones’ dejen de ser limitadas y sean más directas? ¿A qué se refiere con repercusiones? ¿Las repercusiones son deseables o indeseables? No queda claro.

La ley alude en repetidas ocasiones a ‘criterios de sustentabilidad’ sin explicitarlos. El abordaje superficial y ambiguo de la noción de aprovechamiento sustentable encierra grandes riesgos. Por ejemplo, en lo que se refiere al tema del aprovechamiento sustentable. Dado el alarmante ritmo de pérdida de biodiversidad de especies mexicanas, es fundamental que la sección regulatoria relativa al aprovechamiento se constituya en un documento extenso, claramente estructurado, y fuertemente sustentado en la información científica generada por centros de investigación y por las experiencias de base a lo largo y ancho de todo el territorio. En la versión de la propuesta de ley, la sección relativa al aprovechamiento, y en particular la que respecta al aprovechamiento sustentable, es insuficiente. Por ejemplo, se señala en cuanto al aprovechamiento sustentable como a la utilización de elementos de la biodiversidad en forma que se mantenga la permanencia, viabilidad, funcionalidad y capacidad de recuperarse en el corto plazo sin la aplicación de medidas de restauración o recuperación para restablecer el equilibrio ecológico. La frase es vacía y carece de elementos teóricos, éticos y prácticos, claros y consistentes, trivializando así un elemento central dentro de la ley como es el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad.

Otro ejemplo en donde se establece una correlación entre el aprovechamiento de los recursos con la dimensión de sustentabilidad para darle el matiz verde a la mercantilización de la biodiversidad (término que muy bien podría reemplazarse por el de desarrollo dentro del texto), se encuentra en el artículo 63 de la sección II:

Las autoridades en materia de vida silvestre; pesca y acuacultura; desarrollo forestal; agricultura, ganadería y desarrollo rural, y áreas naturales protegidas, en coordinación con la Comisión, prestarán oportunamente a ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios de predios en los que ellos por sí mismos o a través de terceros desarrollen o pretendan desarrollar proyectos productivos, la asesoría técnica necesaria para participar en la conservación y lograr la sustentabilidad en el aprovechamiento de la biodiversidad”.

Otro caso en el que resalta el aprovechamiento de la biodiversidad aunque de forma retórica y ambigua, es la sección V del artículo 64 en lo relativo al establecimiento de áreas naturales protegidas en el que habla de:

…propiciar y apoyar los procesos que permitan a las comunidades y a los propietarios y legítimos poseedores de los predios que integran las áreas naturales protegidas, ser ejemplo nacional de los procesos que les permiten tender a la sustentabilidad en el manejo, la producción y el aprovechamiento“.

La sustentabilidad constituye un proceso complejo, constante, de transformación y adaptabilidad al medio. No hay fórmulas ni recetas para la sustentabilidad, tampoco es una meta que se alcanza. Como se planteó anteriormente, en la propuesta de Ley la idea de sustentabilidad se asocia con el desarrollo de mercados y el aprovechamiento sustentable. Bajo este razonamiento, se sugiere que la biodiversidad representa una fuente de riqueza económica, correspondiendo así con la terminología del desarrollo neoliberal el cual ha sido el responsable de la crisis socio-ecológica planetaria actual. Tal es el caso de la sección IX, que se refiere a:

“...la promoción del establecimiento de las condiciones necesarias para el desarrollo de mercados nacionales e internacionales para la biodiversidad basados en criterios de sustentabilidad, así como la aplicación de los instrumentos de política ambiental y de los previstos en esta Ley para estimular el logro de los objetivos de conservación y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad”.

Se establece nuevamente la correlación entre el concepto de sustentabilidad con el desarrollo de mercados (en este caso, locales).

Así formula la ley el objetivo de la política nacional en materia de biodiversidad:

“…su protección, restauración y manejo, de forma tal que se logre mantener un flujo constante de bienes y servicios ambientales cuya conservación y aprovechamiento sustentable permitan satisfacer las necesidades humanas e impulsar el bienestar de la población rural y urbana en el corto, mediano y largo plazos, como mecanismo estratégico fundamental para el desarrollo de México en condiciones de sustentabilidad”.

Aquí se hace referencia al mantenimiento del flujo constante de bienes y servicios ambientales para satisfacer las necesidades humanas E IMPULSAR EL BIENESTAR DE LA POBLACIÓN RURAL Y URBANA – COMO MECANISMO PARA EL DESARROLLO (EN CONDICIONES DE SUSTENTABILIDAD). ¿Cuáles son las condiciones de sustentabilidad? Queda patente que se emplea el lenguaje corriente principal de la economía de mercado, acompañado la dimensión de sustentabilidad. Es preocupante, además, que las condiciones de sustentabilidad no están delineadas en el documento, constituyendo una grave omisión y riesgo para la conservación de la biodiversidad.

La sustentabilidad abarca escenarios múltiples, así como el trabajo transdisciplinario y la toma de decisiones incluyente y democrática. En la estructura de la propuesta de Ley, destaca la centralización de las decisiones en la CONABIO y el Consejo Consultivo Nacional como organismos rectores que contarán con un importante poder de decisión sobre los destinos de la biodiversidad del país. La sección III del artículo 25 señala, en lo referente a propuestas sobre los distintos aspectos que se considere necesario incorporar o reformular en la Estrategia Nacional sobre Biodiversidad:

…Una vez integrado el documento de evaluación el Comité Técnico deberá presentarlo al Consejo Consultivo Nacional, a fin de que éste emita opiniones y recomendaciones para apoyar los trabajos de la Comisión dirigidos a lograr la conservación de la biodiversidad y la sustentabilidad en las actividades humanas vinculadas a ella o que la afectan”.

Se habla de acelerar el tránsito a la sustentabilidad del sector rural. ¿Se asume que el sector rural de México, los guardianes de la biodiversidad y de la agrobiodiversidad mexicana, no cumplen con los criterios de sustentabilidad, criterios que, por cierto, han decidido dictar los mismos que promulgan la Ley General de Biodiversidad? Aquí hay una contradicción fundamental entre el discurso de inclusión que utiliza la propuesta de Ley, y los planteamientos que la respaldan.

Tal es el caso del artículo 31 que indica que:

…las dependencias, entidades y órganos de la Administración Pública Federal deberán diseñar, utilizando las mejores técnicas e información disponible, mecanismos de crédito blando, que permitan a los particulares implementar las técnicas necesarias para facilitar y acelerar el tránsito a la sustentabilidad, particularmente en referencia al sector rural”.

En lo que concierne a la sección IV, y en cuanto al tema de investigación y educación para la conservación de biodiversidad, la propuesta no revela cimientos teóricos ni apropiados para la realidad mexicana en materia de educación para la conservación de la biodiversidad. La educación para la conservación de la biodiversidad, entendida como un acto formativo y transformador de individuos y comunidades hacia la construcción de una conciencia crítica y proactiva que garantice la convivencia armónica y que asegure la protección de la base de los recursos, se aborda de una manera somera y trivial.

El artículo 32 se limita a señalar que las dependencias, entidades y órganos responderán a la necesidad de promover la divulgación y la concientización sobre conocimientos, conservación, y aprovechamiento sustentable de la biodiversidad mediante la educación. ¿Cómo responderán las dependencias? ¿Cuáles son los criterios existentes? ¿Cuál es el diagnóstico nacional relativo a la Educación Ambiental para la Sustentabilidad, cuáles son las necesidades y los retos? ¿Cómo se concluye que conocimientos, la conservación y el aprovechamiento sustentable son temas pivotales y de interés para el mosaico biocultural mexicano? No queda claro.

El artículo 32 de esta sección propone:

Las dependencias, entidades y órganos de la Administración Pública Federal, en el ámbito de sus competencias, responderán a la necesidad de promover la divulgación y concientización sobre el conocimiento, la conservación y el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad mediante la educación formal, no formal e informal, con la finalidad de inducir actitudes, hábitos y prácticas que logren su conservación y aprovechamiento sustentable en el corto, mediano y largo plazos. Lo anterior, enmarcado en un contexto social, político, económico y cultural que permita obtener como resultado el aprecio de la estrecha relación que existe entre la diversidad biológica y los mecanismos naturales que sostienen la vida”.

En algunas secciones, como ocurre con los artículos 137 y 138 en lo que toca a las disposiciones generales de los espacios prioritarios para la conservación, nuevamente, es posible reemplazar el término ‘sustentabilidad’ por “desarrollo”, conformándose así un texto matizado de verde, que no difiere de otros documentos para impulsar el desarrollo económico de un país.

Por último, y para concluir el análisis sintético de la propuesta de Ley en materia de sustentabilidad: la atención detallada a la diversidad cultural y biogeográfica de México es fundamental, y no se refleja en los planteamientos de la propuesta de ley.

Se establece que las prácticas de uso deberán ser más sustentables, pero no explicita cuándo una práctica está orientada o no hacia la sustentabilidad, dado que no hay una sección particular dentro de la propuesta que delimite con claridad criterios de sustentabilidad para cada uno de los ámbitos de las actividades productivas y las regiones del país. Así se puede constatar, por ejemplo, en la sección II del artículo 67 donde se refiere a “…la ejecución de las prácticas agrícolas, pesqueras, pecuarias, agroforestales y silvopastoriles que no estén siendo realizadas en forma sustentable, deberán orientarse hacia la sustentabilidad y a la disminución del uso de agroquímicos e insumos externos para su realización”.

 

* Evodia Silva Rivera es Bióloga por la Universidad Veracruzana, con Maestría en Educación de Adultos, Alfabetización y Desarrollo Comunitario por la University of Manchester, Reino Unido, y Doctorado en Estudios del Desarrollo por la University of East Anglia, Reino Unido.

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