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Los fondos son fungibles, me canso ganso
Los recortes al gasto deben tener una prioridad. Dejar de gastar en las cosas superfluas y no dejar de gastar en cosas esenciales para el país, como la educación y la salud. Pero aún más importante, si la educación y la salud requieren más recursos, entonces se debería aumentar el gasto en estos dos rubros, no aumentando deuda, sino recortando lo que es menos prioritario para el país.
Por Efraín Gala
25 de mayo, 2019
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La frase “los fondos son fungibles” quiere decir que un incremento en los ingresos de cualquier agente económico siempre los destinará a los propósitos menos prioritarios y que, simétricamente, cualquier disminución lo llevará a dejar de emprender las cosas menos importantes. Le pongo un ejemplo. Una señora va al supermercado y llena su carrito sin ningún orden, pero al llegar a la caja, la cajera le dice que la cuenta es de 2,000 pesos y ella sólo tiene 1,800; entonces la señora sacará de sus compras lo que para ella es lo menos prioritario. Si entre las cosas que saca están los cuadernos de su hijo que está en la primaria y la medicina de su hija, y deja en sus compras sus cosméticos, demostrará con ello que lo menos prioritario para ella es la educación de su hijo y la salud de su hija, y que lo más prioritario es su apariencia. Ahora, imagine que la señora se encuentra a una amiga y le pide prestados los 200 pesos que le hacen falta para completar sus compras. Por supuesto, le dice a su amiga, “mira, no me alcanza para los cuadernos de mi hijo, para las medicinas de mi hija”; si su amiga le presta el dinero (ingresos adicionales), entonces volverá a meter en sus compras lo que para la señora es lo menos prioritario.

La renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue en buena medida, por “la injerencia perniciosa de funcionarios de la Secretaría de Hacienda, que ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y concretamente de prestación de servicios de salud del Seguro Social”, decía en su carta de renuncia. La respuesta del presidente López Obrador fue que todas las dependencias deben someterse al orden del gasto. “Ellos tienen una política, Hacienda tiene que cuidar que no haya déficit, que no haya deuda, que las finanzas estén sanas, esa es su función y yo respaldo esa política de Hacienda”, resumió el presidente.

Como economista estoy de acuerdo con que las finanzas públicas estén sanas y que no aumente la deuda del país; sin embargo, los recortes en el gasto deben tener una prioridad. Dejar de gastar en las cosas superfluas (maquillaje) y no dejar de gastar en cosas esenciales para el país, como la educación y la salud. Pero aún más importante, si la educación y la salud requieren más recursos, entonces se debería aumentar el gasto (bien evaluado) en estos dos rubros, no aumentando deuda, sino recortando los gastos que son menos prioritario para el país.

Lo que López Obrador está demostrando con su supuesto apoyo a Hacienda es que para él los servicios de salud son una de sus menores prioridades. Para él, sus prioridades son los “elefantes blancos” que quiere construir: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, el Tren del Istmo de Tehuantepec, etc. Apenas la semana pasada se dio la noticia de que los estudios para el Tren Maya habían subido más del 400 por ciento y no dijo nada. Por el contrario, algún funcionario de su gabinete dijo que los estudios para ese proyecto podrían llegar a costar dos mil millones de pesos. Así es, se harán estudios técnicos y de impacto ambiental que son relativamente costosos, y después el análisis costo–beneficio va a demostrar que los proyectos son “rentables socialmente”. Una vez que hayan cumplido ese requisito, iniciarán su construcción. Conocemos el camino. Es el mismo que siguieron Fox, Calderón y Peña Nieto para sus “megaproyectos” de infraestructura. Por supuesto los proyectos no eran rentables, pero cumplieron con los requisitos y se acompañaron de consultoras que venden justificaciones y no evaluaciones de proyectos; por supuesto, además, de la complicidad del área de inversiones de Hacienda.

Con esto, López Obrador está demostrando que los Fondos son Fungibles, recorta gasto en lo que es menos prioritario para él y gasta “a manos llenas” en lo que le es prioritario. No le importan las prioridades del país. Uno puede ver esto desde que hizo su “consulta popular” sobre sus diez proyectos prioritarios. El número uno, era el Tren Maya; el dos, el tren del Istmo de Tehuantepec; el tres, la refinería de Dos Bocas; el cuatro, plantar árboles frutales y maderables; el cinco, aumentar la pensión para adultos mayores; el seis, becas y capacitación a los “ninis”; el siete, becar a los estudiantes de nivel medio superior; el ocho, pensión para discapacitados; el nueve, garantizar atención médica y medicinas a toda la población. Como se puede ver, todos los apoyos de becas no tienen la más mínima intención de focalizarse en los más pobres y garantizar la atención médica era la novena prioridad de sus diez proyectos estratégicos.

Nunca he asistido al IMSS a solicitar atención médica, pero he escuchado a compañeros de trabajo que han tenido que sufrir los tiempos de espera, la mala atención (que hay que decir que no es generalizada, pues depende del médico que lo atienda), la falta de medicinas, etc. Nuevamente nos encontramos con un presidente que en su campaña como candidato decía “los pobres primero”, como si esa fuera su prioridad. López Obrador sigue y seguirá obsesionado con sus proyectos de infraestructura, para lo cual sí hay dinero. Proyectos que no tienen ningún sentido y que condenarán a los pobres a seguir en su misma condición.

Pero López Obrador no es el único que ha actuado de esta manera, así lo hicieron los presidentes anteriores. Calderón y Peña Nieto hicieron la reforma fiscal por los que menos tienen, y la pobreza no disminuyó en sus administraciones. El presidente actual está haciendo lo mismo. Lo que se le reprocha a López Obrador es que durante los 12 años que estuvo tras la presidencia de México decía que él era diferente, que él era honesto, que él no era corrupto. Cuando lo dice en las mañaneras, parece que sólo él se lo cree. Los fondos son fungibles, me canso ganso, y eso evita que le creamos su discurso que se contradice con la realidad.

* Efraín Gala es Director del Centro de Evaluación de Proyectos del ITAM.

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