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¿Más votos o más ingresos? El Impuesto predial ante la crisis económica y las elecciones del 2021
La apuesta por el impuesto predial tiene como objetivo principal aumentar la recaudación de este impuesto, considerando que hay factores políticos, administrativos, económicos y de cultura contributiva que actualmente interfieren en su desempeño.
Por Liliana Alvarado y Arturo Franco
24 de septiembre, 2020
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Una de las premisas más elementales de la economía es que los recursos son escasos, es decir, su disponibilidad es limitada. Esta situación provoca que, a nivel personal, todos los días nos enfrentemos a dilemas sobre cómo priorizar nuestras necesidades, lo que nos lleva a cumplir con algunas y renunciar a otras. Esta disyuntiva también ocurre a nivel gubernamental. Una reducción en los ingresos públicos genera un escenario menos favorable en la distribución del gasto y suele provocar un número reducido de beneficiarios y cuantiosos inconformes o perjudicados.

Las presiones sobre la recaudación son cada vez más frecuentes en nuestro país, particularmente desde que las principales fuentes de ingreso comenzaron a mostrar señales de debilidad. A partir de 2013, por ejemplo, los ingresos petroleros comenzaron a disminuir de manera constante, lo que en su momento pudo equilibrarse con algunas de las medidas contempladas en la Reforma Fiscal del 2014. No obstante, la racha positiva que se generó en la recaudación a partir de dicha reforma perdió su dinamismo y comenzó a tener cambios marginales decrecientes a partir de 2017. Desafortunadamente, todo indica que esta situación no mejorará para el 2021 y que las finanzas públicas del país seguirán enfrentando un escenario adverso, por lo menos, en lo que resta del sexenio. Lo anterior, derivado de una desaceleración económica que dio inicio en 2019 y que se vio agravada por la crisis sanitaria asociada a la COVID-19.

De acuerdo con la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación 2021,1 los ingresos presupuestarios del país tendrán una disminución real de 3% respecto a 2020, resultado de una reducción en los ingresos petroleros de 8.3% y en los tributarios de 2.6% para el próximo año. Aunque la caída en los recursos públicos a nivel federal tiene diversas implicaciones sobre el gasto de los tres órdenes de gobierno, la situación es particularmente delicada para los 2,458 municipios del país por su baja capacidad para recaudar ingresos propios y la alta dependencia que tienen del gasto federalizado. En 2018, por ejemplo, 7 de cada 10 pesos que ingresaron a los municipios provinieron de las participaciones y aportaciones federales, mientras que éstos solamente generaron 1.4 pesos por el cobro de distintos impuestos.2

Adicionalmente, con base en el Proyecto de Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2021, estimamos que las Aportaciones Federales y Participaciones a Entidades Federativas y Municipios disminuirán en términos reales en 0.9% y 6.4%, respectivamente.3 En concreto, estamos frente a un escenario adverso caracterizado por una caída en los ingresos federales que estará acompañada de una reducción en el gasto federalizado. Desafortunadamente, esta situación se da en un contexto marcado por presiones sociales que van en aumento.

El problema puede abordarse de dos formas. La primera implica una batalla extenuante y seguramente fallida con la Federación por aumentar el gasto federalizado, la cual tiene pocas probabilidades de éxito dada la frágil situación económica por la que atraviesa el mismo gobierno federal y lo tardado que pudieran ser las negociaciones para rehacer el Pacto Fiscal. La segunda, implica dejar atrás los criterios clientelares y enfocar los esfuerzos en una opción que sería deseable y sostenible para los municipios a mediano y largo plazo. Esta opción gira en torno a la revalorización del impuesto predial. El reto no es menor, pues actualmente, México es uno de los países de la OCDE con menos recaudación de impuestos a la propiedad como porcentaje del PIB, ya que mientras que el promedio del grupo es cercano al 2%, nuestro país apenas recauda el 0.3%.4

En este sentido, la apuesta por el impuesto predial tiene como objetivo principal aumentar la recaudación de este impuesto, considerando que hay factores políticos, administrativos, económicos y de cultura contributiva que actualmente interfieren en su desempeño. Por esta razón, es de suma importancia comenzar por un diagnóstico integral de los municipios a intervenir. Ello, con el fin de conocer sus particularidades, es decir, si se trata de municipios urbanos o rurales, identificar sus niveles de recaudación, saber con cuánto personal cuentan y su nivel de profesionalización, identificar qué tan actualizado está el catastro, las características de los predios, entre otros. El análisis de todos los elementos mencionados anteriormente es fundamental para poder plantear modificaciones adecuadas en cada caso. No obstante, se debe tener en mente que desafortunadamente la mayoría de las investigaciones que buscan evidenciar los determinantes de la recaudación del predial, se han centrado en el análisis de las condiciones urbanas, sin considerar que el 80% del territorio mexicano es rural.5

Aunque la sugerencia aquí expuesta esté acompañada de retos de diversa índole, la realidad es que prácticamente cualquier otra alternativa no haría más que retrasar una decisión que, por voluntad o necesidad, los municipios eventualmente tendrán que explorar. Hoy más que nunca los municipios deben madurar en términos fiscales, tomar las riendas de su recaudación y alcanzar una solución que no dependa de la voluntad de terceros.

La coyuntura electoral de 2021 debe ser aprovechada para que este tipo de propuestas sean integradas a las plataformas electorales de los candidatos a alcaldes. Es justamente ahora cuando los votantes deben inclinarse hacia candidatos y partidos que presenten opciones viables y responsables que busquen reducir la enorme dependencia que tienen los municipios de la Federación. Sin duda, el escenario en donde los gobiernos locales no asumen el problema y se mantienen sin mayores cambios está destinado al fracaso, pues únicamente lograrán exacerbar el descontento social dada la incapacidad por cumplir hasta con las necesidades más básicas de la población.

* Liliana Alvarado y Arturo Franco son especialistas en Finanzas Públicas de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas (@ethoslabmx).

 

Bibliografía

INEGI (2020), Finanzas Públicas Estatales y Municipales. Disponible aquí.

OCDE (2007), Estudios de Política Rural: México. Disponible aquí.

OCDE (2020), Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2020. Disponible aquí.

SHCP (2020), Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación 2021. Disponible aquí.

SHCP (2020), Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. Disponible aquí.

 

 

1 SHCP (2020), Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación 2021. Disponible aquí.

2 INEGI (2020), Finanzas Públicas Estatales y Municipales. Disponible aquí.

3 SHCP (2020), Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. Disponible aquí.

4 OCDE (2020), Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2020. Disponible aquí.

5 La OCDE (2007) define a los municipios rurales como aquellos con menos de 15,000 habitantes, mientras que los urbanos se componen por más de 15,000 habitantes. OCDE (2007), Estudios de Política Rural: México. Disponible aquí.

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