México envejece: ¿Quiénes cuidan? Las mujeres. ¡Problema resuelto, señor presidente! - Animal Político
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
México envejece: ¿Quiénes cuidan? Las mujeres. ¡Problema resuelto, señor presidente!
De acuerdo con el INEGI, en 2020 el valor económico de las labores domésticas y cuidados fue equivalente a 6.4 billones de pesos, el 27% del PIB nacional. Con una participación de las mujeres del 73%, frente a la de los hombres con el 26%. Todo este trabajo no se paga.
Por Carlos Romo Cardona
11 de enero, 2022
Comparte

El envejecimiento y la responsabilidad sobre sus cuidados se desdibuja principalmente en las sociedades urbanas. Hace tiempo, el trabajo de cuidar era absolutamente femenino, ahora ya se ve que debería ser un trabajo compartido.

Pero mayormente aún son mujeres quienes cuidan: mujeres de todas las edades que surgen, salen, brincan, dan un paso al frente, se descuelgan, se arrojan, se atraviesan, ponen el cuerpo y, cuando menos, se asoman para cuidar a personas de todas las edades.

En México, tenemos una enorme insensibilidad social y política con las mujeres y con los cuidados.

Va de nuevo: hombres y mujeres tenemos una enorme insensibilidad política y social con las mujeres y con lo que en el imaginario es cuestión de mujeres, como los cuidados.

Ligado a esto, mujeres y hombres, en México, tenemos una enorme insensibilidad social y política con la masculinidad y con los hombres que pretenden romper el paradigma antiguo.

Sería para otro artículo, pero mi percepción es que somos insensibles en general, la gran mayoría de las personas; estamos vacunados contra la empatía y confundidos con la complejidad.

Cuidar no terminará de ser una responsabilidad compartida si no atendemos otros acuerdos y creencias sociales que fundamentan la creencia de que las mujeres son quienes DEBEN ser las cuidadoras.

Pero en tanto se debate la conformación de un Sistema Nacional de Cuidados, lo que no sólo no se debate, sino que se alimentan, son las ideas anacrónicas. Tanto en la política de Palacio, como en los palacitos, en el pueblo sabio, o con los doctos aspiracionistas, los problemas que afectan principalmente a las mujeres no son atendidos.

Nos toca atestiguar que los problemas nacionales se solucionan con clichés ideológicos, inflexibilidad, asignaciones opacas y encargos morales.

When i’m sixty four

De acuerdo con el Instituto Nacional de Geriatría (2016), el 80% de los cuidados de personas adultas mayores dependientes recae sobre mujeres i: De jóvenes, adultas, adultas mayores y a veces desde la infancia. Ellas cuidan, o asumimos que DEBEN cuidar, sin hacer hincapié en el género, sexo, identidad o parentesco de a quien cuidan.

Quienes en la actualidad cumplen 60 años de vida, estadísticamente vivirán alrededor de 22 años más, y probablemente pasarán los últimos cinco años de su vida con alguna discapacidad con pérdida de funcionalidad y de calidad de vida. Y aunque para las mujeres es mayor la esperanza de vida, ellas viven los últimos años en peores condiciones de salud (2016).

Ademas, cuidar tiene efectos en la moral de las personas cuidadoras, en su tiempo, economía y en su propia salud. Sin soluciones de cuidados a largo plazo en México, se ha orillado a miles de personas mayores al abandono.

Frente al envejecimiento de la población, aún y con un Sistema Nacional de Cuidados -pendiente-, lo que se vislumbra son más mujeres adultas mayores cuidando a más personas adultas mayores.

En las sociedades urbanas es cada vez más común ver que quien cuida a otros mayores es otra persona en edad avanzada.

En la actualidad, más de un tercio de las personas mayores viven con dos o más enfermedades crónicas, y el 75% de los años perdidos de vida saludable tienen que ver con estilos de vida desfavorables (2016).

Sin un ajuste en los estilos de vida, principalmente urbanos, de las generaciones jóvenes actuales, el problema crecerá, cargando de mayor peso a la sociedad y al Estado, no solamente por el incremento de la población mayor, en términos netos, sino por el incremento porcentual de la población mayor con multimorbilidad.

Un grupo mayoritario de la población considera que la responsabilidad de los cuidados de las personas mayores debe ser familiar, el 36%, frente a un 32% que considera que es el Estado quien debe brindar los cuidados y un 11% que considera que son las propias personas mayores quien deben cuidarse a sí mismas (2016).

Y de acuerdo con el CONEVAL, los principales problemas de la población adulta mayor para acceder a cuidados de largo plazo (CLP) se dividen en tres rubros: ii

  • Limitado acceso a CLP a través de instituciones privadas: Por baja cobertura de las instituciones privadas no lucrativas y altos costos en la oferta privada lucrativa.
  • Falta de oferta de CLP de instituciones públicas: Por ausencia de los CLP en el sistema de protección social y en el de los servicios de salud.
  • Limitada calidad y oferta de CLP por mecanismos informales: Por falta de experiencia y formación de las personas cuidadoras, alto costo físico y emocional, y reducida participación de los hombres.

Éste último punto es la condición que vive la mayoría de la población en México que debe dar o recibir cuidados de largo plazo.

Ni blanco ni negro: idealmente, la responsabilidad compartida no sólo debería de ser entre hombres y mujeres, sino entre el Estado y las familias.

Pero hay que romper ciertos acuerdos y creencias fundamentales, que tuvieron su tiempo, pero que ya no funcionan en la sociedad contemporánea.

¿Población mayor y sitios de cuidados en la CDMX?

En la Ciudad de México habitan 8 millones 933 mil personas (año 2020). Entre ellas, el 16.7% son personas mayores de 60 años (1 millón 491 mil). Y lo visible es que no parece que haya infraestructura suficiente para ofertar espacios para favorecer una cultura amigable con la vejez ni el envejecimiento saludable.

Contraste entre la población adulta mayor y los sitios dedicados a los cuidados geriátricos en la CDMX, 2020

En el mapa se puede observar el crecimiento de la población adulta mayor en la Ciudad de México entre el año 2010 y el 2020 y los sitios dedicados a los cuidados geriátricos, vistos por número de trabajadores. El color morado representa un incremento entre el 11.4% al 37% entre el año 2010 y el año 2020. Los colores degradados hasta el amarillo representan crecimientos menores. Las tasas de crecimiento de la población adulta mayor muestra una demografía muy dinámica. Es notable cómo de Coyoacán hacia el norte la población mayor disminuye. Mucho más en el norte de la ciudad con zonas en las que la población mayor tiende a desparecer (en rojo), o en las que el crecimiento es muy bajo (en amarillo). Por el contrario, en las periferias del sur se incrementa considerablemente el número de personas mayores. Y las zonas de mayor crecimiento son las más alejadas de los espacios dedicados a los cuidados geriátricos. En el mapa se incluyen todas las clínicas, centros de día y consultorios dedicados a la salud gerontológica, y podemos identificar una red de servicios, sobre todo en la zona centro; por el contrario a las alcaldías en el extremo norte y sur, que tienen incrementos importantes, pero el mínimo de opciones. Cartografía: Fernando Tovar.

Aparentemente, el crecimiento de población adulta mayor es mucho más rápido y extendido que el desarrollo del equipamiento necesario para asistir al envejecimiento saludable.

En el sur de la ciudad el crecimiento de población adulta mayor es intensivo, comparado con el centro y el norte (donde incluso hay crecimientos inferiores a cero). Este es un fenómeno acentuado por la migración rural-urbana, en la que las zonas periféricas pierden jóvenes que se mueven hacia zonas mas cerca de las oferta de trabajo, dejando poblaciones de adultos mayores y niños. Este fenómeno también explicaría la aparente estabilidad demográfica en centro de la ciudad (alrededor de la Alcaldía Benito Juárez) que tiene un incremento muy débil.

La ciudad tiene una edad promedio de 35 años, que ha incrementado alrededor de 6 puntos en 20 años. La razón de dependencia de mayores de 60 años es del 24.6%. Es decir que por cada cien personas en edad de trabajar, teóricamente, hay 24 personas mayores de 60 años iii.

El índice de envejecimiento es de 108, es decir, que hay 108 personas mayores de 60 años por cada 100 personas menores de 15 años. Este dato puede dimensionarse mejor si lo comparamos con el índice de envejecimiento de otras entidades, como Chiapas (35), Puebla (51), Estado de México (56) o Nuevo León (58) iv.

En contraste, de acuerdo con el Directorio Nacional de Unidades Económicas de INEGI, en la Ciudad de México hay solo 49 centros del sector privado y públicos dedicados a la atención y cuidado diurno de ancianos y discapacitados (nombrados así en el DENUE) -Hago hincapié en que la homologación de vejez y discapacidad es sintomática de cierta carencia conceptual y de vocabulario para visualizar y atender el fenómeno de la vejez-.

De estos 49 centros, entre públicos y privados, 27 reportaron al DENUE contar con alrededor de 3 trabajadores. Solamente. Y en total suman 532 trabajadores dedicados a los cuidados diurnos, frente a una población de un millón y medio de personas mayores.

Es decir que por cada persona trabajadora dedicada a los cuidados diurnos hay 2804 personas adultas mayores. O visto al revés: a cada persona adulta mayor le tocan .0004 personas trabajadoras dedicadas a los cuidados diurnos, más o menos, un dedo de persona.

Sin conocer ni conceder la calidad de los servicios, supongo que es un gran lujo participar de estos cuidados otorgados por una persona completa, no sólo por su dedo.

¿Y quiénes llenan el hueco dejado por esos tres ceros a la derecha del punto? Las mujeres, en un 80%.

Contraste entre la población adulta mayor y los asilos en la CDMX, 2020

En el mapa se puede observar el crecimiento de la población adulta mayor en la Ciudad de México entre el año 2010 y el 2020, y los asilos públicos y privados, vistos por número de trabajadores. Las tasas de crecimiento de la población adulta mayor se representan igual que en el mapa anterior, en donde rojo es una pérdida de población y morado es el mayor crecimiento registrado. Los asilos públicos tienen una mayor presencia en el suroeste de la ciudad, y de nueva cuenta, las orillas al sur de la ciudad, en donde el crecimiento de población de la tercera edad es mayor, carecen de oferta. Lo más notable es que los asilos privados están agrupados por zonas en las que, en general, tiende a disminuir y desaparecer la población adulta mayor, quedando muy lejos de la población objetivo. Lo más probable es que la apertura de asilos depende de decisiones de negocio. Cartografía: Fernando Tovar.

Con un total de 2702 personas trabajadoras en asilos públicos y privados reportados al DENUE, a cada trabajador de un asilo le tocan 552 personas mayores.

Pero habíamos comentado que el 32% de las personas piensan que el Estado debe hacerse cargo de los cuidados a las personas mayores. Bueno, pues tampoco alcanza para ellos porque la tercera parte de las personas adultas mayores son más de 492 mil personas, para 273 (DENUE) trabajadores en asilos públicos, con todo y los de intendencia, administración, vigilancia, además de cuidadores.

Fuera de bromear con los números, es sorprendente la carencia de servicios de cuidados en toda la ciudad. No hay una sola alcaldía que tenga suficiencia. Pero es aún más grave en en las alcaldías Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa y Tláhuac. Curiosamente, en la zona oriente que se pintó de marrón.

Ojo ahí: invéntense un programa social de cuidados, porque las transferencias económicas no alcanzan.

Y la lista podría seguir: 84 trabajadores para consultorios de medicina especializada en geriatría entre sector público y privado. Sólo un sitio registrado para otorgar servicios de apoyo para trámites legales, por parte del gobierno de la ciudad, con tres empleados, supuestamente. Etcétera.

¿Y quiénes cubren las carencias? Mujeres en el 80%. ¿Con qué? Ah, pues con su tiempo y con sus no ingresos. Fácil. ¡Problema resuelto, señor presidente! 

La tercera función de las mujeres: cuidar, sin importar su edad

La solución esta bien fácil: Siempre las mujeres, sin importar su edad, son las que cuidan.

La responsabilidad desproporcionada que cae sobre las mujeres genera pobreza. Porque las actividades de cuidados son invisibilizadas, precarizadas y no remuneradas. El tiempo que las mujeres dedican a cuidar es tiempo que no pueden ocupar en alguna otra actividad remunerada. Ello genera pobreza.

En el año 2020, de acuerdo con el INEGI, el valor económico de las labores domésticas y cuidados fue equivalente a 6.4 billones de pesos, el 27% del PIB nacional. Con una participación de las mujeres del 73%, frente a la de los hombres con el 26%. v

Todo este trabajo no se paga.

La pobreza incrementa las dificultades para dar y recibir cuidados porque los hogares con ingresos inferiores a la línea de bienestar tienen dificultades para adquirir los bienes y servicios relacionados con la alimentación, aseo y limpieza.

En el último medio siglo hemos producido un país indiscutiblemente distinto y en aspectos contradictorios: mayor reconocimiento de los derechos humanos y a la vez más violencia que nunca; más libertades para generaciones cada vez más jóvenes con una profundización de la indiferencia social y política. Pero lo que no parece cambiar es que siempre son las mujeres, sin importar su generación, las que cuidan.

En la sociedad contemporánea las mujeres cumplen con tres funciones, que deben llevar entre cualquier otra cosa que deseen hacer en su vida: son madres, trabajadoras y cuidadoras.

Cuando los entornos familiares permanecen, las mujeres cuidan; cuando los entornos familiares cambian, las mujeres cuidan; y además, cuando las mujeres cuidan a otros también se deben cuidar a sí mismas.

Cuidan cuando nacen sus hijos, cuidan su crecimiento, cuidan a las hijas cuando ellas tienen hijos, cuidan a los nietos, cuidan a sus padres cuando envejecen.

La pandemia puso de manifiesto lo negado: la urgencia de un Sistema Nacional de Cuidados que responda con suficiencia a las necesidades actuales y las que vienen con los cambios en la estructura demográfica y los riesgos epidemiológicas vi (Cruz, et al, 2021).

De acuerdo con el IMCO vii, una preocupación común entre los mexicanos, y que aumenta en las mujeres, es si tendrán ingresos para vivir en la vejez y si serán suficientes para cubrir las necesidades básicas. Máximo si solo 4 de cada 10 mujeres trabajan en la economía remunerada y cuando la mitad de ellas lo hace en la informalidad.

A consecuencia de la pandemia, los cambios en la jornada laboral han sido claramente diferentes entre sexos. Para las mujeres ha sido más frecuente la ausencia laboral, la reducción de la jornada, el aumento de la carga de trabajo no remunerado.

Y como consecuencia de ello, un retroceso en el avance en igualdad de género en el mercado laboral. Puesto que a mayor pérdida de empleos femeninos y menor disponibilidad de puestos de trabajo, por la lenta recuperación económica, más difícil será recuperar empleo para las mujeres (Cruz, et al, 2021).

El cómo ejercemos los cuidados es un tópico en nuestra cultura, no sólo es una cuestión de preferencias o de conciencia individual.

Muchas personas con identidades masculinas tienen el pretexto de no haber sido educadas en la responsabilidad de educar y cuidar.

Otras personas se convencen que a las mujeres se les da bien cuidar porque son mujeres, que cuidar es inherente a ellas, que están más dotadas, etcétera, entre otras ideas basadas en concepciones, costumbres y tabús de la cultura:

-¡Felicidades, Fulanito! Oye, ¿ya cuántos hijos tienes?

-Muchas gracias, ya tengo tres: dos hombres y una cuidadora.

-Ah, vaya, ¡qué afortunado!

¿Parece ridículo? Pues así pasa: quizá no se hace explicito, pero sí se actúa.

Entonces, las mujeres cuidan, porque generalmente los hombres, en un mundo odiosamente bipolar, a penas logramos cuidar de nuestros propios asuntos.

Algunos ponemos el pretexto de tener pájaros en la cabeza -aunque, al menos, yo sí traigo a los hijos haciéndome nido en las ramas. Y piando, y piando, y piando… y piando…

Y ah, como pian…

* Carlos Romo Cardona (@RomCardona) es Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en literatura (Tecnológico de Monterrey). Ha implementado iniciativas para incrementar calidad de vida, valor agregado y rentabilidad en el sector público (educación, social, diseño de políticas y evaluación pública) y privado (branding, producción artística, investigación y tecnologías educativas). Cartografía de Fernando Tovar Zamora Plowes, especialista en catastro, análisis urbano y territorial, con más de 25 años como consultor en el diseño y manejo de sistemas de información geográfica. Ha participado en la elaboración de planes de desarrollo, atlas de riesgo, índices de movilidad, cambio climático, investigación y participación ciudadana, además de investigación social y de marketing, en las que aporta la interpretación espacial a los fenómenos en estudio.

 

 

i INGER (2016) Hechos y Desafíos para un Envejecimiento Saludable en México. Instituto Nacional de Geriatría. Secretaría de Salud. México. En línea. Disponible aquí.

ii CONEVAL (2018) ¿Qué funciona y qué no en cuidados a largo plazo para personas adultas mayores? Guía práctica de políticas públicas. En línea. Disponible aquí.

iii Es una relación de dependencia potencial. Se debe considerar que no todas las personas mayores de 60 años están fuera del mercado laboral, ni todas las personas entre 15 y 59 años, son activas.

iv Cálculos propios con base en el Censo 2020 de INEGI.

v INEGI (2021) Sistema de Cuentas Nacionales, Trabajo no Remunerado de los Hogares 2020. En línea. Disponible aquí.

vi Cruz, L., de la Paz, M., et al. (2021). El trabajo de cuidados en México en el contexto de la pandemia de la Covid-19. LIDES / Asesoría Especializada, S.C. e Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República. En línea. Disponible aquí.

vii Fernanda García, F. y Masse, F (2021) Un sistema de Pensiones que le falla a las mujeres. Columna: Sin competitividad no hay paraíso, del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C., publicada en Animal Político. En línea. Disponible aquí.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Comparte
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.