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Migración: la historia de nunca acabar
La idea de que nos vamos a quedar en un solo lugar va en contra de lo que observamos y de cómo será nuestro mundo en las siguientes décadas.
Por Rafael Prieto Curiel
22 de octubre, 2019
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Los seres humanos hemos migrado siempre. Desde las primeras personas que llegaron a nuestro continente, o los aztecas recorriendo Mesoamérica en busca de su valle prometido, las migraciones europeas por causa de las guerras y las pestes o los miles de estudiantes que llegan a la UNAM cada año. Movernos es parte de la naturaleza humana, motivada en parte por necesidad, como estrategia de supervivencia o buscando una mejor vida, pero en parte también por curiosidad, por saber qué hay del otro lado de la montaña o del mar. Vamos, algunas aves, mamíferos, insectos y hasta algunas serpientes y reptiles son migratorias, ¿cómo esperar que los humanos no seamos migratorios también?

Sobre la migración hay mucho que analizar, desde sus impactos, sus tendencias nacionales y globales, políticas migratorias y fronterizas, las actitudes de la población migrante, y de la población del origen y del destino, cómo se muestra a los migrantes en los medios de comunicación, las razones para migrar y para no hacerlo, entre muchos (muchísimos) temas más. La migración nos toca a todos de una u otra manera. Y desafortunadamente, en cuanto a migración, domina mucho más la desinformación y las percepciones que los datos, las evidencias y realidades.

Primero, definir la migración. Un migrante es una persona que se mueve de su lugar de residencia. Y esa definición incluye a muchísimas personas. La mayor parte de los migrantes se mueve dentro de su propio país (migración interna) y solo un pequeño grupo cruza alguna frontera (migración externa o internacional), aunque ese pequeño grupo es el que por lo general recibe toda la atención. Por ejemplo, en Estados Unidos, uno de los lugares que más recibe migrantes de otros países, casi 90% de su migración es interna (es decir, personas que se mueven dentro de ese país) y solo 10% de su migración es internacional. Y nota aquí que moverse dentro de una ciudad no cuenta como migración, pero moverse, por ejemplo, de Orizaba a Puebla, sí.

La migración siempre ha sido un tema controversial. Desde hace unos 100 años, la preocupación era si la migración del campo a las ciudades terminaría por vaciar eventualmente las zonas rurales. “¿Quién va a producir nuestra comida? ¡Nuestras ciudades se van a saturar! ¡Nos vienen a robar!”. Y así, con argumentos casi idénticos a los que se escuchan ahora, incluso se plantearon políticas para frenar la migración del campo a las ciudades. Y desde ese entonces, plantear que las “personas del campo” no deben de llegar a las ciudades, se vuelve un tema de suerte. ¿Si tuviste la “mala suerte” de nacer en el campo, te tienes que quedar allá para toda la vida? ¿Y si tuviste la “buena suerte” de nacer en una gran ciudad, tú sí tienes derecho a moverte? La migración siempre ha sido un tema controversial y siempre ha sido un tema profundamente arraigado en la desigualdad y en la “suerte”.

La idea de que nos vamos a quedar en un solo lugar va en contra de lo que observamos y de cómo será nuestro mundo en las siguientes décadas. Las sociedades modernas (o desarrolladas en términos económicos) suelen migrar más, moverse más entre distintas ciudades y suelen moverse una mayor distancia; mientras que las sociedades más antiguas suelen moverse muy poco y usualmente sus migraciones son de muy corta distancia. Por ejemplo, ya sea para estudiar en la universidad, por un trabajo, buscar el amor, por los hijos o para vivir en un lugar tranquilo durante el retiro, se estima que en Estados Unidos una persona llega a moverse hasta once veces durante su vida.

En México, nuestra migración es relativamente frecuente. Entre 2013 y 2018 se estima que 3.4 millones de mexicanos se movieron a otra entidad y cerca de medio millón se fue a otro país, es decir, más o menos una población del tamaño de Oaxaca migró a otro estado o país entre 2013 y 2018. Además, la migración en México es cada vez más frecuente. Tomando a personas de 5 años y más, se estima que 26 de cada mil mexicanos vivía en una entidad diferente en 2008 que la que vivía anteriormente en 2003, mientras que entre 2013 y 2018, se estima que 29 de cada mil mexicanos vivía en una entidad diferente, es decir, en México, cada vez tenemos más migraciones internas.

En México hay poco más de un millón de personas de otros países (casi el tamaño de la ciudad de Querétaro), sin embargo, eso aumentará. En 1990, 8 de cada mil personas en México venían de otros países y ahora ya son 10 de cada mil, es decir, la población de migrantes crece y crece más rápido que nuestra población. De cualquier manera, México aún no es un país que reciba a muchos migrantes. Casi 10 de cada mil personas en México son originarias de otros países, y para comparar, en Argentina, 49 de cada mil personas son de otros países, en Chile, 27 de cada mil y en Ecuador, 24 de cada mil personas son de otros países.

 

Número de migrantes internacionales viviendo en algunos países de Latinoamérica por cada mil habitantes de ese país. Fuente: ONU, Department of Economic and Social Affairs

La migración es la historia de nunca acabar. De hecho, se dice que apenas hemos llegado a la época de las migraciones, pues lo que hemos observado, hasta ahora, son algunos lugares aislados con mucha migración, pero en general, sigue siendo relativamente rara, poco frecuente y de muy corta distancia. Sin embargo, se estima que para 2050, en los países más ricos, la migración será cerca de 80% de su crecimiento poblacional y para ese año, habrá cerca de mil millones de migrantes debido al cambio climático. ¡Bienvenida la era de las migraciones!

¿Y por qué es importante entender la migración? Aunque México ha recibido a migrantes de otros países en muchas ocasiones (como la llegada de los refugiados españoles durante su guerra civil), en realidad México no es un país frecuente como destino para los migrantes internacionales, pero lo será y cada vez más. El tema de la migración en México, llegó para quedarse. Por ello, debemos de preparar instituciones especializadas en migración internacional, políticas adecuadas respecto al tema y tal vez más importante, una actitud correcta respecto a la migración internacional. Nuestro país se enfrenta, casi por primera vez, a que lleguen migrantes y la forma en la que hemos reaccionado como gobierno y como sociedad deja mucho que desear.

Desafortunadamente, nuestro entendimiento y conocimiento sobre la migración suele ser limitado y puede estar sesgado por algunos eventos mediáticos. Intenta contestar este test sobre migración internacional y checa qué tanto tu percepción sobre la migración tiene que ver con la realidad. En unas semanas, el análisis de las respuestas que todos vertimos en el test nos mostrará cómo vemos en México a la migración internacional.

Esta es la primera entrega de una serie en la que hablaré de distintos ángulos sobre la migración. El objetivo es formar un debate más informado, con más evidencias y con más ciencia sobre la migración. Los hipervínculos del texto te llevan, por lo general, a un artículo científico o a las bases de datos correspondientes. ¡Espera la siguiente entrega en una semana!

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* Rafael Prieto Curiel (@rafaelprietoc) es matemático del ITAM, trabajó en el C5 de la CDMX por cinco años y realizó una maestría y un doctorado en matemáticas, crimen y migración en University College London. Actualmente es investigador de PEAK Urban en EAFIT y University of Oxford.

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