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Misoginia e internet: un reto para los gobiernos y las empresas
La violencia en el espacio digital es consecuencia de la normalización de la violencia en todos los espacios, intensificada por la desigualdad sistemática; en atención a ello, las autoridades gubernamentales en conjunto con las empresas dedicadas a la tecnología deben implementar acciones urgentes para erradicarla.
Por Pamela Velázquez Zambrano
21 de mayo, 2020
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La semana pasada una estremecedora noticia invadió los medios de comunicación. La influencer mexicana Yuya anunció ser víctima de amenazas por parte del supuesto rapero Johnny Escutia, quien escribió una canción dedicada a ella amenazándola con violarla y matarla1. Previo a la declaración pública de la youtuber, la cuenta @analuzaso denunció en Twitter la violencia explicita contra las mujeres expresada en la música de Escutia, solicitando a plataformas como Spotify, Amazon y Youtube eliminar los contenidos del rapero; en respuesta, recibió amenazas de muerte por parte de otros usuarios de la red. Dichos actos han puesto en la mira el contenido que encontramos en internet y su uso para denigrar y agredir a las mujeres.

Actualmente nos encontramos en la era del internet y las redes sociales, las cuales en los últimos 20 años han cambiado la forma en la que nos conectamos y comunicamos como sociedad, adentrándose en la cultura, economía y política. Estas poderosas herramientas sin duda han tenido un impacto favorable en la humanidad. Por ejemplo, gracias a ellas han surgido movimientos sociales en favor de la igualdad como la primavera árabe y el movimiento #Metoo. Incluso, en el caso del Círculo Feminista de Análisis Jurídico, la expansión de nuestro activismo y promoción por los derechos de las mujeres se debe al uso de las redes sociales. Además, el internet ha jugado un rol esencial para garantizar el derecho a la información y la libertad de expresión de las personas, especialmente aquellas que no han tenido la oportunidad de hacerse escuchar por los medios tradicionales. Asimismo, ha ofrecido a los feminismos un nuevo espacio para repensar planes y acciones desde una colectividad diversa, global y horizontal2.

No obstante, el contenido que encontramos en la red es un reflejo tanto de lo positivo, como de lo negativo de nuestra comunidad local, nacional y global, por lo que no es ajeno a la violencia machista y la misoginia. La violencia cibernética contra la mujer ha sido definida como el comportamiento violento en línea que va desde el acoso en línea y el agravio público hasta el deseo de infligir daño físico3. La pornografía infantil, el ciberacoso y la pornovenganza son ejemplos de los desafíos estatales y empresariales para hacer del internet un lugar seguro para las mujeres, niñas y adolescentes con el fin de que puedan gozar en igualdad los beneficios de la red.

La Asociación para la Comunicación Progresiva (ACP), la cual fue líder en la creación de los Principios del Internet Feminista, ha reiterado que la violencia en línea y el contenido virtual violento son evidentes expresiones de discriminación en contra de las mujeres que reflejan la inequidad entre mujeres y hombres. Para las mujeres, el acceder a espacios libres de violencia garantiza la igualdad, participación, libertad de expresión, seguridad y privacidad4. Principalmente porque, aunque la violencia ocurra en un espacio virtual, no la hace menos real y las consecuencias negativas en la vida de las mujeres son evidentes.

En este sentido, los gobiernos deben incluir dentro sus planes para la erradicación de la violencia de género la violencia cibernética5, sobre todo en una realidad en la que nos desempeñamos en escenarios virtuales y físicos. Las estrategias estatales deben de estar enfocadas en i) la configuración de políticas públicas creadas a lado de entes privados y colectivos de mujeres, ii) el establecimiento de conceptos claves en la legislación para crear estándares legales efectivos6, evitando criminalizar conductas; y iii) el garantizar presupuesto, estructura y personal capacitado para reducir la violencia en la red.

En conjunto con las acciones gubernamentales, las empresas tienen responsabilidad en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Históricamente la tecnología ha sido identificada como un espacio dirigido y dominado por los hombres, dejando de lado las experiencias negativas que sufren las mujeres en la cotidianidad virtual. Las empresas tienen el poder de cambiar esta situación y permitir a las mujeres gozar de espacios que propicien el goce de sus derechos. Dicho lo anterior, deben contar con estrategias para evitar que sus plataformas sean utilizadas para intimidar y atacar a las mujeres. Algunos de los pasos que pueden tomar las compañías son i) incluir la voz de las mujeres de manera transversal e interseccional dentro de sus agendas; ii) ser transparentes acerca las acciones en favor de las mujeres y los procesos instaurados para erradicar la violencia contra la mujer7; iii) ofrecer sistemas accesibles de denuncia; y iv) brindar capacitación adecuada a su personal.

Por ejemplo, Spotify cuenta con una política especial sobre contenido y conducta de odio, la cual señala que el contenido de odio es aquel que expresa, promociona o incita al odio o violencia en contra de un grupo o individuo basándose en características como la raza, religión, identidad de género, sexo, etnia, nacionalidad, entre otros. Dicho contenido esta prohibido y en caso de que se reporte su existencia en la plataforma será removido. Para accionar el mecanismo de denuncia, se debe de llenar un formulario, el cual será revisado por la compañía. También, señalan que se encuentran desarrollando tecnología de monitoreo para identificar contenido reportado8. En el caso de Youtube cuenta con políticas parecidas9. Por el contrario, Amazon Music no prevé información accesible sobre su política contra la violencia en línea. Empero, el incidente de la semana pasada dejó claro el camino que las empresas digitales tiene por delante. Spotify no retiró el contenido de Escutia hasta que un significativo número de usuarias reportara lo preocupante del mismo a través de las redes sociales, a pesar de que sus letras incluyen descripciones de desmembramientos y violaciones; asimismo ha sido omisa en precisar la forma en como opera su proceso de denuncia.

Sin duda, el internet es una herramienta que permite el ejercicio de nuestros derechos para crear, jugar, formar comunidades y diversión. La violencia en el espacio digital es consecuencia de la normalización de la violencia en todos los espacios, intensificada por la desigualdad sistemática; en atención a ello, las autoridades gubernamentales en conjunto con las empresas dedicadas a la tecnología deben implementar acciones urgentes para erradicarla. El presente artículo además de visibilizar las prácticas que afectan los derechos de las mujeres en las plataformas de creación de contenido musical, busca evidenciar la necesidad de que las entidades públicas y privadas cuenten con un proyecto integral para enfrentar la violencia cibernética. Finalmente, como sociedad toca identificar las áreas de oportunidad para exigir el compromiso y la responsabilidad del gobierno y empresas en la eliminación de la violencia contra la mujer en todos los espacios.

* Pamela Velázquez Zambrano (@pamelazammx) es abogada feminista asociada del Círculo Feminista de Análisis Jurídico (@CírculoAnalisis).

 

1 La información se encuentra basada en lo que señaló Mariand Castrejón vía Instagram y “Yuya denuncia amenazas del rapero Johnny Escutia”, El Universal, 15 de marzo de 2020.

2 Surfing feminism’s oline wave: The internet and the future of feminism, Stephanie Ricker Schulte, Feminist Studies, Vol. 37, Núm. 3, Estados Unidos 2017, pág 728, disponible aquí, traducción propia (inglés a español).

3 Cyber violence againts women and girls, Nidhi Tandon et all, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, disponible aquí, traducción propia (inglés a español).

4 Entrevista: Buiding a feminist internet, Jac sm Kee, Women Fueling Science and technology, disponible aquí, traducción propia (inglés a español).

5 UN Experts urge States and companies to address online gender-based abuse but warn against censorship, Ginebra 2017, disponible aquí, traducción propia (inglés a español).

6 Human Rights by design: The responsbailities of social media plataforms to address gender based violence online: Nicolas Suzor, Molly Dragiewicz, Bridget Harris, Policy & Internet, Vol. 11, # 1, Estados Unidos 2019, Pág. 86, traducción propia (inglés a español).

7 Ibid opt cit 5, pág. 87

8 Disponible aquí, traducción propia (inglés a español).

9 Disponible aquí.

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