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Narrativas digitales institucionales en torno a la comunidad sorda señante
Nos dimos a la tarea de revisar las imágenes difundidas en redes sociales por organismos que deberían liderar y dar el ejemplo de lo que significa transitar a una sociedad incluyente, que ponga fin a los estereotipos y al enfoque médico de la discapacidad. Y esto fue lo que pasó.
Por Susana Gómez
4 de diciembre, 2019
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El día 28 de noviembre es una fecha muy esperada por la comunidad sorda señante del país. La celebración es el recordatorio y el reclamo constante de que nunca más las personas sordas permitirán que se les invisibilice y se les niegue su derecho a la educación y al ámbito público en su propio idioma -la Lengua de Señas Mexicana (LSM). Es también ensalzar el orgullo sordo y el sentido de pertenencia a una comunidad lingüística que se aferra a distanciarse del concepto de discapacidad. La celebración hasta hace pocos años era un asunto de la comunidad que de a poco y con el paso del tiempo se ha convertido en asunto institucional. Cada año el número de actividades realizadas por gobierno y sociedad civil se multiplican a lo largo y ancho del país, algo que resulta verdaderamente gratificante y emocionante por la difusión que se le hace a la lengua de señas, pero sobre todo por el reconocimiento a los hablantes de LSM y de sus derechos lingüísticos.

En esta dinámica festiva, las redes sociales han jugado un papel determinante en la difusión no solo de los eventos relacionados al día nacional de las personas sordas, sino con la divulgación de aspectos que tienen que ver con la lengua de señas, con el origen y el objetivo de la celebración, así como por la oportunidad de visibilizar las barreras que impiden la participación efectiva y en igualdad de condiciones de las personas sordas en la sociedad. Basta con una búsqueda en Facebook para darse cuenta de la cantidad de videos e imágenes que las propias personas sordas y todas las que forman parte de la comunidad difunden en relación con el día 28 de noviembre. Derivado del reconocimiento de la LSM como lengua nacional y posteriormente de la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPcD) poco a poco instituciones públicas han ido incorporando diferentes acciones y actividades a la celebración, algunas de ellas acompañadas por colectivos y organizaciones de y para personas sordas que defienden los derechos lingüísticos como llave para el ejercicio de otros derechos. No es ninguna sorpresa que las redes sociales sean el mejor medio para la difusión de sus actividades, ni que sea la mejor estrategia para tender puentes con la comunidad sorda.

Al compartir imágenes o videos en la red, las instituciones tendrían que estar conscientes de que viajan por diferentes lugares y espacios y que la composición, la narrativa y el discurso presentado se puede reproducir infinidad de veces. Apelando a esta lógica y a que en esta nota nos referimos a un evento que reivindica los derechos de una comunidad que ha sido invisibilizada y con la cual el Estado tiene una gran deuda pendiente, es de esperarse que las instituciones pongan su mayor esfuerzo para construir narrativas acordes al modelo social respetando a los hablantes de la LSM su lengua y su cultura. Es por ello que nos dimos a la tarea de revisar las imágenes difundidas en redes sociales por organismos que deberían liderar y dar el ejemplo de lo que significa transitar a una sociedad incluyente, que ponga fin a los estereotipos y al enfoque médico de la discapacidad. Revisamos las publicaciones referentes al Día Nacional de las Personas Sordas posteadas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Sistema Nacional de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y la Biblioteca Vasconcelos (@VSCLS). Vale la pena mencionar que el Consejo Nacional para el Desarrollo de las Personas con Discapacidad (CONADIS) en esta ocasión no difundió ninguna imagen ni llevó a cabo ninguna actividad.

1. La Biblioteca Vasconcelos en conjunto con el Instituto de las Personas con Discapacidad de CDMX (INDISCAPACIDAD) difundió un cartel con la imagen de una oreja de plástico. Ahora elaboramos por qué no es la imagen más acertada para transmitir el modelo social.

El 28 de noviembre de 1867 el presidente Benito Juárez emitió el decreto por el que se estableció la Escuela Nacional de sordomudos, término hoy en desuso. En referencia a ese hecho la comunidad sorda señante del país celebra el Día Nacional de las Personas Sordas; es un día para reivindicar el orgullo sordo y la pertenencia a una comunidad.

La LSM como tal es reconocida desde 2005 como lengua nacional y como parte del patrimonio lingüístico de la nación, lo que ha servido para que se refuerce el sentido de pertenencia a la comunidad, pero sobre todo para el reconocimiento de los derechos lingüísticos de los hablantes de LSM.

Desde el modelo social, fincado en la Convención de los Derechos de las PcD, en donde se establece que: la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”, se deja claro que para transitar a una sociedad incluyente tenemos que dejar de centrar la discapacidad en las personas, eliminar prejuicios y estereotipos asentados en la idea de cuerpos perfectos.

A la luz de estas consideraciones y de la exigencia por parte de la comunidad sorda señante de que la miren no como un colectivo de personas con discapacidad sino como una comunidad lingüística que ha sido minorizada, una oreja plástica alude al modelo capacitista arraigado en estereotipos de normalidad, que siguen centrando la discapacidad en el cuerpo de las personas. 28 de noviembre es un día para conmemorar una lengua, una comunidad que habita y se apropia de la ciudad en sus propios términos.

2. CONAPRED por su parte eligió difundir un alfabeto que no corresponde a la LSM sino a la lengua de señas americana, ASL por sus siglas en inglés.

Si bien es cierto que algunas configuraciones de las letras son similares, no es el mismo alfabeto y no se pueden utilizar indistintamente. Cada país tiene su propia lengua de señas, y al interior pueden existir variantes. En México se hablan la Lengua de Señas Mexicana, la Lengua de Señas Maya Yucateca y algunas otras lenguas de señas emergentes que se están documentando.

Resulta curioso que compartan un alfabeto equivocado ya que de la página de CONAPRED se puede descargar gratuitamente el texto Mis Manos con Voz, que contiene el alfabeto de LSM. Si bien es cierto que integrantes de la comunidad sorda han detectado algunos errores en este texto, no se le puede adjudicar el error de la imagen equivocada, ya el alfabeto es el correcto.

Alfabeto de la LSM. Diccionario de Lengua de Señas Mexicana. Ciudad de México. INDISCAPACIDAD.

Es importante tomar en consideración que la difusión de un alfabeto equivocado puede derivar en una comunicación deficiente y en malentendidos. De acuerdo con el diccionario de LSM – INDISCAPACIDAD, la dactilología o el deletreo en LSM es usado únicamente para nombres cortos, nombres propios, neologismos, siglas, cuando no se conoce la seña, o para facilitar la comunicación entre oyentes no competentes en LSM y personas sordas.

3. La CNDH por su parte se dio a la tarea de elaborar las siguientes imágenes:


Las imágenes de personas con implante coclear no representan a la comunidad sorda señante. Es importante mencionar que el colectivo de personas con discapacidad auditiva es diverso; de manera simple se puede decir que hay personas con restos auditivos que con ayudas técnicas pueden escuchar y personas con sordera profunda a quienes las ayudas técnicas no les son útiles para su vida cotidiana. Esta diferencia se puede desagregar todavía más si tomamos en cuenta el momento de la adquisición del lenguaje y si la sordera fue congénita o adquirida, un asunto que requiere de una explicación con mucho mayor detalle. Lo que se intenta resaltar de esta diversidad es que del colectivo de personas con discapacidad auditiva no todas asumen la identidad sorda ni hablan lengua de señas. La comunidad señante forma parte del colectivo de personas con discapacidad auditiva, pero se diferencia por el hecho de compartir lengua, cultura e identidad propias, se conforma por personas con sordera profunda, hipoacúsicas, implantadas y personas oyentes hablantes de LSM. La imagen que presentan alude al modelo médico y no da visibilidad a la comunidad sorda ni a sus reivindicaciones. Quizás pretendan defenderse con la imagen del deletreo, algo que tampoco abona a construir respeto y buen uso de la LSM, recordemos que la dactilología se usa solo en ciertos casos. Enseguida presentan otra imagen con un texto confuso sobre lo que entienden por lengua de señas:

A 14 años del reconocimiento de la LSM como lengua nacional y a poco más de 10 años de la ratificación de la CDPcD, la CNDH está más que obligada a difundir información confiable y sobre todo desde una perspectiva de derechos humanos que abone a consolidar el modelo social.

Así mismo tiene la obligación se transmitir en lenguaje claro y sin errores el contenido de la CDPcD, y eso implica no confundir términos.

Es muy común que en la lectura de la convención se confunda accesibilidad con ajuste razonable. La definición de ajuste razonable se refiere a “las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”. Mientras que la accesibilidad se refiere a las medidas que aseguren el acceso en igualdad de condiciones con las demás personas al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones y a otros servicios o instalaciones abiertos al público tanto en zonas urbanas como rurales. Dichas medidas incluyen, entre otras, la asistencia humana, incluidos intérpretes profesionales de lengua de señas. En el entendido de que el requerimiento de servicios de interpretación de lengua de señas no es particularidad de un individuo, sino de una comunidad lingüística, este no puede considerarse un ajuste razonable; podría considerarse siempre y cuando el servicio de interpretación y la persona que interpreta tuviera que adaptarse a las condiciones particulares de una persona para quien los parámetros y las condiciones establecidas para el servicio de interpretación no garantizan estar en igualdad de condiciones.

4. Finalmente, SIPINNA también apostó por reproducir el modelo capacitista y fue más allá al colocarle vibraciones a la oreja sin ninguna referencia a la comunidad ni a la lengua de señas. Preocupa sobre todo porque algunas de las acciones que deben ser prioritarias para la infancia sorda es la enseñanza de la LSM desde la primera infancia, así como a sus madres, padres, tutores y familia cercana.

Por fortuna, Televisión educativa compartió una imagen que representa a la lengua de señas y a la comunidad sorda señante de una manera respetuosa y acorde al enfoque de derechos.

La difusión de estas imágenes preocupa no solo por el impacto que tienen al difundirse en redes sociales, sino por la resistencia en las prácticas institucionales que continúan invisibilizando a una comunidad que, a fuerza de su sentido de pertenencia y exigencia constante reclaman que se les reconozca como comunidad lingüística, y que de una vez se haga a un lado el modelo médico. Preocupa todavía más, que sean instituciones que deberían de liderar el cambio hacia una sociedad incluyente. La difusión de las imágenes en redes sociales son una herramienta poderosa que puede ser de mucha ayuda para desmontar estereotipos sobre las personas sordas señantes, para ello se requiere de construir narrativas y prácticas con perspectiva de derechos humanos que trasciendan la festividad y que se plasmen en buenas prácticas que garanticen el acceso a servicios públicos, educación, salud y justicia son áreas críticas en las que hoy en día no se ha logrado el ejercicio pleno de derechos. Sin duda se ha avanzado, pero a paso lento, sin servicios de interpretación suficientes, disponibles y de calidad. En estos ámbitos las instituciones no tienen nada que festejar, para la comunidad sorda es la oportunidad de exigir y mostrar lo lejos que estamos de que el estado salde la deuda pendiente que tiene con la comunidad sorda.

* Susana Gómez es cofundadora de Coalición de Personas Sordas A. C. (@CoPeSoR).

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