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No hay colonias peligrosas, hay zonas de alerta
Las denuncias por robo violento no constituyen una característica de colonias enteras, sino que están altamente concentradas en unas cuantas cuadras.
Por Alejandra Barrios y Horacio Ortiz
6 de agosto, 2019
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Cuando pensamos en cómo se distribuye la delincuencia en la ciudad, solemos imaginar que existen colonias especialmente inseguras para los transeúntes. A la luz de información disponible públicamente por primera vez, queda claro que no existen colonias enteras caracterizadas por una alta concentración de robos en vía pública. La distribución de las carpetas de investigación por robos con violencia se concentra más bien en un número reducido de cuadras: el 1.6 por ciento de las cuadras de la ciudad concentran casi la mitad de las denuncias. Sin embargo, atender este problema a nivel de cuadra puede resultar ineficiente dado el elevado número de cuadras problemáticas; es necesario agrupar las denuncias en zonas de alerta, más adecuadas a la realidad delictiva que la idea de colonias peligrosas. En este sentido, se presenta un análisis robusto de los datos que permite identificar las zonas de alerta, o hot spots, que se distinguen del resto de la ciudad por ser especialmente peligrosas para los transeúntes. Esta estrategia podría servir como base para focalizar la labor policial de manera más efectiva.

La idea de que existen colonias en las que impera la delincuencia es muy popular: se piensa que se les puede identificar a partir de señales como el deterioro de las calles o el descuido de los edificios. Esta perspectiva tiene consecuencias prácticas sobre el comportamiento cotidiano de las personas, quienes ajustan su rutina para evitar las colonias que consideran peligrosas. Más aún, la idea de colonias peligrosas se convirtió en un célebre fundamento para orientar la labor policial hacia el mantenimiento del orden, enfocando sus esfuerzos en los vecindarios aparentemente más desordenados. Con esto, sin embargo, el resultado en muchas ciudades fue que se criminalizó a colonias enteras y a sus habitantes, e incluso existe evidencia de que esta estrategia condujo a un aumento en el sentimiento de inseguridad de la población en general, sin ser especialmente efectiva en el combate a la delincuencia1. A partir de esta evidencia se plantea el reto de conocer mejor la realidad delictiva de una ciudad para identificar las zonas de alerta y focalizar de manera más efectiva la labor policial.

Hoy en día por primera vez contamos con información pública suficientemente detallada sobre las denuncias por delitos en la Ciudad de México. Estos datos informan a nivel de cuadra la ubicación exacta en donde ocurrieron los hechos delictivos según sus denunciantes. Nos concentraremos en las denuncias de robo con violencia a transeúnte en vía pública, pues informan sobre uno de los principales temores de la población respecto de la delincuencia.

Efectivamente, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad (ENVIPE) 2018, tres de cada cuatro mexicanos mayores de 18 años se consideran como posibles víctimas de robo o asalto en la calle.

La violencia contra transeúntes se concentra en cuadras, no en colonias

A partir de los datos proporcionados por la Agencia Digital de Innovación Pública, Data Lab Mx analizó las cuadras con más denuncias en la ciudad. Si bien esta información excluye aquellos delitos que no fueron denunciados, permite hacer una primera exploración de aquellos espacios en donde se concentran las denuncias.

De este análisis se obtuvo un primer patrón sobre la realidad delictiva en la Ciudad de México: las denuncias por robo violento no constituyen una característica de colonias enteras, sino que están altamente concentradas en unas cuantas cuadras. De las 171 mil 449 cuadras que componen la ciudad, tan sólo el 1.6 por ciento concentra casi la mitad de las denuncias durante el último año, que comprende de mayo de 2018 a abril de 2019. Este hallazgo hace eco de una de las principales propuestas de la criminología en el estudio de los espacios urbanos, que es cambiar nuestra comprensión del fenómeno basada en espacios de mediano alcance, como vecindarios o comunidades, a una que se organice en microespacios, como las cuadras2.

Cabe destacar que, entre mayo de 2018 y abril 2019, la capital mexicana acumuló un total de 22 mil 33 carpetas de investigación por robo a transeúnte en vía pública con violencia, lo equivalente a casi tres denuncias por hora3. Para conocer más sobre la distribución de estas denuncias, a continuación se presentan las 10 cuadras que encabezan la lista por el total de denuncias acumuladas. Encabeza la lista la Calzada México Tacuba, entre las cuadras Golfo de México y Calzada Legaria, en la colonia Tacuba, alcaldía Miguel Hidalgo. En tan sólo 131 metros, la cuadra acumuló un total de 52 denuncias en el último año.

robo a transeúnte con violencia 1

Fuente: Elaboración propia a partir de información de PGJ Ciudad de México.

Ahora bien, en algunas cuadras de la ciudad el problema de los robos a transeúntes puede ser más preocupante por la alta concentración de denuncias en espacios reducidos que por tener un elevado número total de denuncias. En otras palabras, resulta relevante considerar también la densidad de las denuncias según la longitud de las cuadras. Si reordenamos la lista anterior según este criterio alternativo, las siguientes 10 cuadras resultan ser las más alarmantes.

robo a transeúnte con violencia 2

Fuente: Elaboración propia a partir de información de PGJ Ciudad de México.

A la luz de esta información, la idea de que existen colonias enteras que son peligrosas y concentran la delincuencia resulta, al menos, imprecisa. Ante esta evidencia, adquiere especial relevancia diseñar una estrategia alternativa que aproveche la información actual para identificar los espacios más alarmantes de la ciudad. Esta tarea permitiría definir, con base en datos oficiales, aquellos espacios que realmente resultan peligrosos para los transeúntes, en vez de perpetuar ideas poco efectivas sobre la existencia de colonias peligrosas. Más aún, un análisis como el que se propone podría constituir un insumo importante para la definición de una estrategia policial efectiva en la prevención de la delincuencia.

Puntos calientes o hot spots: el uso de los datos para mejorar la estrategia policial

Una parte importante de la tarea policiaca se realiza de manera focalizada en espacios de la ciudad que requieren atención prioritaria, aunque la identificación de estos espacios resulta problemática y ha dado lugar a estrategias muy diversas. Entre todas estas estrategias sobresale la focalización por polígonos calientes o hot spots, basada en el uso de técnicas estadísticas para identificar espacios en la ciudad caracterizados por altos niveles delictivos. Los espacios que se identifican de esta manera no se corresponden con la distinción por colonias ni con los cuadrantes diseñados por la policía; se conforman por su colindancia con otros espacios con problemas similares y constituyen un punto de alerta en la ciudad.

El valor agregado del análisis de hot spots radica en que considera también a los espacios aledaños y el número de habitantes, a diferencia de otras estrategias más comunes que sólo consideran los valores totales de denuncias en cada área, lo que puede resultar engañoso a la hora de visualizar los datos. Bajo estas consideraciones, la identificación de un hot spot debe interpretarse como una confirmación de que las denuncias en ese lugar siguen una lógica específica, distinta al resto de la ciudad, que resulta en una acumulación significativa de hechos delictivos. Con el tiempo, esta estrategia de focalización ha ganado relevancia a nivel mundial, y se ha acumulado una importante cantidad de evidencia en distintos contextos sobre su efectividad en la reducción de la delincuencia4.

Para profundizar en este análisis, Data Lab Mx realizó pruebas adicionales para distinguir las zonas calientes crónicas y temporales. Este análisis parte de una intuición sobre la importancia que tiene la persistencia de las tendencias delictivas en el tiempo. En este sentido, definiremos como zona caliente crónica a los hot spots que persisten por uno o más años, mientras que un hot spot temporal, será aquel que se “enciende” y “apaga” en diferentes meses. En el siguiente mapa de la ciudad se presentan en relleno rojo las zonas calientes crónicas, y en naranja las zonas calientes temporales según las denuncias por robo a transeúnte con violencia.

Fuente: Elaboración propia a partir de información de PGJ Ciudad de México.

Explorando este mapa comenzamos a darnos cuenta de algunos patrones relevantes. En primer lugar, los hot spots que se identifican a partir de este análisis trascienden las fronteras entre colonias, e incluso entre alcaldías. En el centro de la ciudad, las zonas de alerta trascienden las delimitaciones entre las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, abarcando incluso algunas cuadras de Azcapotzalco. Un ejemplo de esta diferencia entre hot spots y colonias sucede en la alcaldía Iztacalco. Ahí, una zona de alerta se concentra en un subconjunto de cuadras que cruzan distintas colonias, como Granjas México o Puebla, sin abarcarlas por completo. De igual manera, en la frontera entre Coyoacán y Álvaro Obregón surge un hot spot que incluye secciones de Ciudad Universitaria y San Ángel, sin coincidir con la conformación de las colonias mismas. Siguiendo estos datos resultaría engañoso, por ejemplo, sugerir que Ciudad Universitaria es un lugar de alerta en su totalidad. Estos resultados apuntan a la necesidad de abandonar la idea de colonias peligrosas, que es poco efectiva y puede llegar a ser discriminatoria, y atender mejor al análisis de los datos.

Una posible estrategia policial basada en el análisis de la información

Una vez identificados los polígonos calientes crónicos y temporales, ¿a dónde debería dirigirse un programa de policiamiento de zonas de alerta? De botepronto, podría pensarse que atacar los polígonos calientes crónicos tendría una mayor efectividad, es decir, una disminución casi inmediata en las denuncias. Añadir patrullajes a colonias y calles con un historial problemático de más de un año podría ser la estrategia a seguir. En el siguiente mapa se presenta un acercamiento al hot spot crónico identificado a partir de las denuncias de mayo 2018 a abril 2019. En este mapa puede observarse la distribución de las denuncias por cuadra.

Fuente: Elaboración propia a partir de información de PGJ Ciudad de México.

Sin embargo, una estrategia que priorice la atención de estos espacios de alerta sostenida debe compensarse con otra que atienda también las alertas ocasionales que representan los hot spots temporales. Una propuesta más integral consiste entonces en generar un programa basado en hot spots que contemple tanto efectividad como equidad en la vigilancia que reciben distintas zonas de la ciudad. Una combinación de programas de hot spot crónicos y temporales es a la vez efectivo y más equitativo que uno basado sólo en los crónicos. En la medida en que se aumente la vigilancia en estas zonas estratégicas, incluyendo no sólo la atención a emergencias sino también el tiempo efectivo de vigilancia en horarios y calles problemáticas, se podrá mejorar la seguridad en la CDMX.

Por último, el análisis de hot spots no sólo permite identificar las zonas de alerta de la ciudad, sino que podría servir como herramienta para profundizar nuestra comprensión del fenómeno delictivo. El primer reto que se plantea para alcanzar este objetivo es conocer las razones que subyacen a la existencia de un hot spot. Si bien el resultado directo del análisis es el mapeo de los espacios problemáticos, los datos por sí mismos no informan sobre los factores que explican su conformación. El descubrimiento de estos factores se plantea como un problema a resolver; una interrogante cuya solución podría significar un gran avance en la prevención del delito.

Desde esta perspectiva emerge un área de oportunidad para las autoridades de la ciudad: emplear el profundo conocimiento de terreno que tiene el cuerpo policiaco para identificar los factores asociados a la conformación de estas zonas de altas tasas de denuncia. En la medida en que se avance en el entendimiento de la lógica que hay detrás de su surgimiento, la policía podrá canalizar más eficientemente sus recursos para evitar su consolidación.

* Alejandra Barrios Rivera y Horacio Ortiz Ríos son investigadores de DATALABMX.

 

1 Lurie, Stephen. “Beyond Broken Windows: What Really Drives Urban Crime”. City Lab. 

2 Weisburd, David. (2015). “The Law of Crime Concentration and the Criminology of Place”. Criminology, 53(2), 133-157.

3 La clasificación por robo a transeúnte en vía pública con violencia incluye los siguientes delitos reportados por la PGJ: 1) robo a transeúnte de celular con violencia, 2) robo a transeúnte y vehículo con violencia, 3) robo a transeúnte saliendo del banco con violencia, 4) robo a transeúnte saliendo del cajero con violencia, 5) robo a transeúnte en vía pública (nómina) con violencia, 6) robo a transeúnte en terminal de pasajeros con violencia, y 7) robo a transeúnte en vía pública con violencia.

4 Braga, Anthony, A. Papachristos y D. Hureau. (2012). “Hot Spots Policing Effects on Crime”. The Campbell Collaboration.

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