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Por qué las consultas nos son encuestas
¿Cómo podemos llevar a cabo una consulta significativa en la que las comunidades participen en forma efectiva si no existe información pública sobre la cual tomar posición?
Por Blog Invitado
22 de febrero, 2019
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Por: Victoria Márquez-Mees

La demanda energética se plantea como uno de los grandes desafíos a atender en el mundo y nuestro país no es una excepción. Como parte de ello, el Proyecto Integral de Morelos (PIM), mejor conocido actualmente como la Termoeléctrica de Huexca, es un proyecto integral energético de la Comisión Federal de Electricidad que involucra a 80 pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala, consiste en la construcción de dos centrales termoeléctricas de ciclo combinado de 620 megavatios (MW) cada una, ubicadas en la comunidad de Huexca, Morelos; un gasoducto de 160 kilómetros que para transportar 9 mil 61 millones de litros de gas al día y cuyo trazo atraviesa a 60 pueblos de los tres estados, y un acueducto que transportará 50 millones de litros de agua al día a través de 19 pueblos del municipio de Ayala, Morelos.

Actualmente solo están pendientes de construcción 140 m de conexión con la planta, pero desde el 27 de septiembre de 2017 la obra está parada por un plantón y seis amparos. El presidente ha destacado la importancia del proyecto al tiempo que reconoce la necesidad de escuchar a la población. Como medida resolutoria de este impasse ha anunciado una consulta a llevarse a cabo los días 23 y 24 de febrero que se centra en una sola y determinante pregunta: ¿Está usted de acuerdo que inicie la operación de la termoeléctrica la Huexca de la CFE?

Me pregunto, ¿qué sucede si la mayoría responde no estar de acuerdo? ¿Botamos a la basura 20 mil millones de pesos y dejamos al estado de Morelos en la oscuridad perpetua? La consulta no debe confundirse con una encuesta de opinión.

Al proponer la consulta, ¿se ha pensado en el plan A y el plan B? ¿Se tiene claro que lo que diga la mayoría será acatado por todos?

En particular ¿se han considerado las razones de la oposición? Las comunidades se oponen al proyecto porque temen sufrir una serie de impactos económicos, ambientales y sociales. Entre ellos el riesgo de explosión del gasoducto por su cercanía al volcán, la disponibilidad de agua al requerir la operación de la termoeléctrica vastas cantidades de un líquido cada vez más escaso y los posibles actos de corrupción en la expropiación de terrenos para garantizar el derecho de vía.

Los afectados alegan no contar con información de los impactos y por tanto toman la posición racional de cualquier ser humano ante lo desconocido, se oponen a ello. El proyecto ha padecido de una falta de información crónica, ya que en su momento CFE determinó el carácter confidencial del proyecto. Ante este oscurantismo informativo un ciudadano preocupado y “sediento” de información se acercó al IFAI, quien en octubre de 2014 instruyó a la CFE entregar la información solicitada, la cual incluía el trazado del gasoducto, el avalúo de los bienes afectados, la manifestación de impacto ambiental de la hidroeléctrica y sus modificaciones y el mapa de riesgos por ubicarse parte del gasoducto a las faldas de Don Goyo. Hoy, uno busca información y no la encuentra.

¿Cómo podemos llevar a cabo una consulta significativa en la que las comunidades participen en forma efectiva si no existe información pública sobre la cual tomar posición? La respuesta a la pregunta del 23 y 24 de febrero ya está dada, ante la incertidumbre que genera la falta de información se prefiere el No sobre el Sí.

Un proceso de consulta parte de contar con información completa, clara y accesible sobre los impactos positivos y negativos que experimentarán las comunidades; es necesario construir confianza no destruirla. La falta de información solo ha servido para exacerbar la desconfianza y la oposición. La pregunta que ronda en las mentes de todos es ¿de qué calado son los riesgos que no quieren publicarlos?

La oposición se construye de materiales bien sólidos: la desconfianza, el abuso, el miedo. En el caso de la termoeléctrica ha llegado al punto en que alguien ha muerto por defender una causa. El conflicto social y los intereses contrapuestos han ganado terreno al diálogo y el entendimiento entre ciudadanos.

¿Puede una pregunta y el manejo que se decida dar al resultado, tejer un tejido social que se ha dejado luir?

El proceso de consulta, si bien tardía, podría servir para informar, escuchar y corregir un proyecto cuyo producto es harto necesario para muchos. Sin embargo, que el resultado nos agarre confesados el día 25 de febrero. No será de sorprender que el amanecer traiga consigo más oposición de la que hoy reina, y yo me pregunto, ¿cuál es el plan B si la respuesta es No?

Postdata. Mis sinceras condolencias a la familia de Samir Flores Soberanes, activista social opositor del proyecto desde sus albores. Ya había sido amenazado por su activismo, y finalmente muere de un disparo a la puerta de su casa. Descanse en Paz.

 

* Victoria Márquez-Mees reside actualmente en Washington, D.C. donde funge como Directora del Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo   [email protected]

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